MVZ. Oscar Rivera García
COLOMBIA
En la década de los años 1970 se empezó a escuchar el término Bioseguridad con una definición genérica, bastante sencilla: “Son todas aquellas medidas preventivas que tienen como fin evitar la entrada de agentes infecto contagiosos a un establecimiento avícola y evitar que se difundan a otras explotaciones vecinas”.
Años más tarde la definición inicial ha sido actualizada, complementada y adaptada a diferentes disciplinas: “Son todas aquellas normas de manejo, vigilancia y control, que aplicadas en forma PERMANENTE tienen como fin evitar los riesgos biológicos, químicos y físicos, en todos los establecimientos en donde se manejen seres vivos, humanos, animales, vegetales, preservar la salud de los operarios y evitar su difusión del sitio afectado a otros similares”.
En la actualidad debido al enorme crecimiento de la población humana y animal, a la comprobación de la difusión mundial de virus, bacterias, hongos, transportados por el hombre a través de la aviación y por fenómenos naturales como el viento (huracanes, vendavales, tornados, ciclones) y el agua (lluvias intensas, inundaciones, tsunamis) las medidas actuales de bioseguridad deben ser más estrictas y abarcar no sólo lo relacionado con el hábitat interior de las instalaciones avícolas sino también con el hábitat exterior que busca mantener un medio ambiente libre de microorganismos, o por lo menos con una carga mínima de agentes infectocontagiosos.

Teóricamente esto es muy fácil decirlo pero en la práctica seguramente resulta muy difícil de cumplir y para minimizar los riesgos de brotes debe recurrirse a la educación, colaboración, buena voluntad y solidaridad de los industriales avícolas de la región para que se concienticen del porqué entre todos debe existir la responsabilidad de una permanente vigilancia epidemiológica mediante medidas que cada uno de ellos debe aplicar y cumplir.
CONCENTRACIONES AVÍCOLAS CLIMAS MEDIOS
Imagen que se observa desde el aire en muchos países y en regiones de clima medio y terreno quebrado en los cuales la avicultura aún continúa en proceso evolutivo. Numerosas granjas (A.B.C.D.E.F.G.H.I.J), muy vecinas entre sí, conformadas por galpones de todas las dimensiones, orientaciones, materiales de construcción, diferentes separación entre los mismos que alojan toda una gama de líneas comerciales, tipos de explotación y edades (ponedoras en piso y jaulas, pollos de engorde, levante de pollonas). Entre las mismas existen medios comunes de transmisión e ingreso de enfermedades: carreteras, vehículos, polvo, vientos, aguas comunales, insectos, roedores.
Da pena decirlo pero si el sacerdote de la región invita a estos diez avicultores a una reunión a la Casa Cural para que colaboren económicamente para la remodelación de la iglesia, asisten todos, pero si la invitación procede de un organismo del estado o de la Asociación de Avicultores para establecer medidas sanitarias y de Bioseguridad para evitar y controlar enfermedades, si acaso asiste uno.

Esta es la razón por la cual conviven con brotes de Newcastle, Bronquitis Infecciosa, Coriza, Gumboro, Salmonelosis, Laringotraqueítis Infecciosa, entre otras, con un resultado final que se puede pronosticar con anticipación: terminarán como ex avicultores.

No cabe duda que en lo relacionado con la bioseguridad interior la que hace referencia al alistamiento de los galpones, ésta se cumple a satisfacción, en efecto hay esmero total por la limpieza de los galpones, equipos en general, lavado a presión por tres veces, primero para ablandar el polvo, segundo para lavar y tercero enjuagar; reparación de pisos, flameado de éstos y paredes para eliminar cualquier resto orgánico del lote anterior, empleo de desinfectantes apropiados e insecticidas.
BIOSEGURIDAD EXTERIOR
De nada valen los grandes esfuerzos y minuciosidad por garantizar unas instalaciones internas listas para recibir un nuevo lote de aves si las condiciones externas no han sido analizadas y tratadas para evitar el ingreso de gérmenes a los galpones.

A pesar de poseer y cumplir con todos esos detalles de control tanto los empresarios, técnicos como el personal, deben estar atentos y pensantes en qué otras medidas pueden establecerse, los enemigos como: virus, bacterias, hongos, no se ven y pueden aparecer en el momento menos pensado favorecidos por factores que eluden cualquier control como lo son los fenómenos naturales y entre estos el viento y el agua con sus diversas presentaciones.
Esta ilustración muestra una explotación avícola ideal desde el punto de vista bioseguridad exterior con galpones simétricamente construidos, adecuada separación entre los mismos, bloques de producción aislados, aislamiento perimetral con base en arborización técnicamente diseñada.
LA BIOSEGURIDAD ES UNA CADENA HUMANA
Desde el punto de vista Administrativo y de Producción debe entenderse que la bioseguridad es una verdadera CADENA HUMANA en la cual cada uno de los funcionarios se constituye en un necesario eslabón secuencial.
Artículo publicado en Los Avicultores y su Entorno Octubre-Noviembre 2015










