M.V.Z.  M.Sc. Bernardo Mejía Arango
Fotografías e imágenes: Bernardo Mejía Arango, M.V.Z.  M.Sc.
Buga, Valle del Cauca, Colombia
Médico Veterinario Zootecnista, Magister en Patología Animal.
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Siempre he querido escribir sobre los errores que se cometen día tras día en lo referente al envío de muestras al laboratorio de diagnóstico aviar. En abril de 2015 escribí un artículo sobre diagnóstico clínico-patológico en aves comerciales, en el cual se hace mención a algunos de los errores que se  cometen al enviar muestras al laboratorio.

http://patologiaaviarmidiagnostico.blogspot.com.co/2015/04/diagnostico-clinico-patologico-en-aves.html

Esta vez, he hecho una  recolección de material fotográfico dedicado solo a este tema, el de los errores en el envío de muestras al laboratorio de diagnóstico aviar. Porqué hago énfasis en ello? Porque  no obstante que con frecuencia se hacen capacitaciones al respecto, se siguen cometiendo errores los cuales impiden llegar al objetivo final de llevar una muestra al laboratorio: obtener un resultado que  permita llegar a la causa del problema sanitario para poder plantear una solución.

El envío de muestras la laboratorio tiene unos parámetros  que  se deben respetar:

  • La cantidad suficiente de una muestra (Incluyendo aves enfermas).
  • El empaque o embalaje y remisión en condiciones adecuadas: hace referencia a la muestra misma, al conservante (Incluyendo la temperatura) si lo requiere.
  • Información suficiente sobre dicha muestra (Protocolo de envío de muestras) de tal manera que el analista tenga los criterios suficientes (Principalmente el patólogo, cuando las muestras son aves vivas o cuando son tejidos en solución de formaldehído), para que  se tomen las directrices adecuadas dentro del laboratorio, tanto para emitir un diagnóstico correcto y acorde con las condiciones de campo, lo mismo que  para  elegir las pruebas complementarias a recomendar al usuario.
  • Identificación o rotulación en una forma adecuada.

Imagen No. 1: primera parte de  un formato de envío de muestras al laboratorio. Se han ocultado datos debido a la confidencialidad que los laboratorios deben tener  sobre la muestra y su procedencia.

Es evidente que este formato no  fue diligenciado por un profesional, algunos datos como la raza de las aves y la escritura de la  palabra «traquia» en vez de tráquea. Con frecuencia  esto sucede cuando los administradores de las granjas, algunos de los cuales tienen un nivel de escolaridad bajo, con el tiempo aprenden del manejo  y se «acostumbran» a la terminología usada por el profesional y finalmente algunos de ellos se sienten en con la capacidad de tomar decisiones respecto de una situación sanitaria; de  hecho se sienten con la capacidad  de enviar muestras al laboratorio.

La recolección de muestras en las condiciones adecuadas y su envío al laboratorio:

  • Es algo que   debe ser enseñado en las facultades de Medicina Veterinaria, esto creo que no se hace o se hace en  una forma deficiente; es fácil darse cuenta de ello cuando el analista (Incluyendo el patólogo) se enfrenta con la recepción de muestras recolectadas, empacadas y remitidas por el Médico Veterinario.
  • Es algo que debe ser aprendido, si en la Facultad solo se enseñaron los fundamentos, es necesario adquirir la experiencia «sobre la marcha». Para esto se debe contar con un tutor quien ya debe tener la experiencia necesaria en el asunto.
  • Debe ser  implementado en los manuales de los laboratorios.
  • Debe ser impartido  por los laboratorios cuando el Médico Veterinario de campo lo requiera.
  • La decisión de recolectar muestras  para enviar al laboratorio, no debe ser confiada al administrador de la granja

Imagen No. 2.  Este es otro ejemplo que ilustra lo que se dijo en la imagen No. 1. Es un tipo de protocolo muy «elemental» que no orienta para nada en lo que el envío demuestras al laboratorio se propone: obtener  resultados del análisis de muestras para ayudar a llegar a un diagnóstico. Se puede concluir que el nivel de escolaridad de quien escribió esto es muy bajo. Posiblemente lo hizo por su propia iniciativa, aunque algunos términos técnicos sugieren que seguía instrucciones de alguien, probalemente del Médico Veterinario.

Esta serie de situaciones se ve favorecida  cuando se forman escuelas en las que se da capacitación a los granjeros (Conocí una «Escuela de mayordomía» donde se preparaba a mayordomos en labores de auxiliar del Médico Veterinario; algunos egresados es esta «escuela», seguramente los más aventajados y con cierto nivel académico, llegaron a considerar que podían reemplazar al Médico Veterinario).

Con frecuencia ocurren varias situaciones:

  • Las universidades pueden tener cátedras de patología aviar y pueden capacitar a los estudiantes en lo referente a las enfermedades,  los síntomas, lesiones, tratamiento y otros asuntos referentes a dichas enfermedades. Pero en materia de toma y envío de muestras creo no son hábiles en la preparación de sus estudiantes, cualquiera que sea el tipo de muestra y cualquiera que sean los exámenes a solicitarse. Por experiencia propia, sé que  muchos de los Médicos Veterinaros recién egresados no tienen experiencia en este sentido.
  • Existe una gran cantidad de propietarios de granjas avícolas que son tecnólogos o tienen una preparación académica que les permite entender hasta cierto punto lo referente al manejo de su granja incluyendo la toma y envío de muestras.
  • Existe una gran cantidad de «escuelas» o «centros» de preparación de «tecnólogos» en Veterinaria cuyos egresados creen que pueden reemplazar a un Médico Veterinario en sus funciones.
  • Las empresas grandes y bien organizadas tienen sus propios laboratorios y generalmente tienen al frente del mismo un equipo de profesionales bien formados y con experiencia; entre ellos un Médico Veterinario con experiencia tanto en el manejo del laboratorio, como en el reconocimiento de problemas sanitarios en aves y en diagnóstico histopatológico. Todo el equipo técnico del laboratorio incluyendo al patólogo, es responsable  de la preparación de los Médicos Veterinarios de la empresa en lo que se refiere a la  toma o recolección de muestras, el embalaje de las mismas, el envío  y los exámenes a solicitar.
  • Muchos laboratorios de diagnóstico, incluyendo los gubernamentales, no tienen al frente de sus laboratorios a un Médico Veterinario con el perfil y una experiencia que le permita manejar todo lo referente a los servicios que ofrece el laboratorio; sencillamente no tienen la experiencia suficiente en la identificación de enfermedades y no pueden conectar lo que sucede en el campo con las pruebas y resultados que emite el laboratorio. Simplemente producen resultados.
  • Estos laboratorios y los que tienen en un equipo técnico adecuado, prestan servicios a terceros, es decir atienden clientes externos y con frecuencia las muestras no están corrientemente recolectadas y preparadas para el envío.

Imagen No. 3 Este «protocolo» y estas muestras (Cabezas de aves en solución de formaldehido) las recibí hace algunos años cuando una profesional de otra nacionalidad diferente de la colombiana, vino a asesorar algunas empresas en varios tópicos. No discuto el profesionalismo de esta  persona y creo que su mensaje no fue captado bien por la persona encargada de otro  laboratorio de  donde proceden estas muestras.

VSeguramente la persona responsable de este laboratorio remitente no era Médico Veterinario y no entendió las razones por las cuales la profesional recomendaba buscar el virus de laringotraqueitis viral en el ganglio trigémino.

Creo que debe haber una diferencia entre los laboratorios de hacen pruebas de diagnóstico y los que hacemos o colaboramos  con la elaboración de un diagnóstico. Quien dirige un laboratorio de diagnóstico y  específicamente quien realiza las necropsias, debe tener la suficiente capacidad y la suficiente experiencia para identificar lo que sucede en las aves enfermas, las pruebas complementarias que se deben realizar y ayudar en la interpretación de las mismas.

Es importante que el Médico Veterinario de campo, se asesore con el Médico Veterinario analista de laboratorio, cuando tenga dudas para enviar aves al laboratorio. Generalmente quienes atienden la recepción de estos laboratorios están capacitados para saber qué tipo demuestra se toma y se envía.

Es sorprendente ver la forma como se contravienen las instrucciones para toma y envío de muestras al laboratorio, no obstante que muchas empresas hacen capacitaciones al respecto, dirigidas para sus profesionales de campo.

Este es un artículo encaminado a observar imágenes de lo que no se debe hacer.

Imagen No. 4.  Este es otro buen ejemplo del manejo de un protocolo de envío demuestras por personas que  no están capacitadas para ello. Seguramente es una persona que tiene un nivel de escolaridad medio y quien ha estado en una empresa avícola por algún tiempo, pero deinitivamente no es profesional, no es Médico Veterinario.

De lo que se afirma, es decir que no es un Médico Veterinario el remitente, nos damos cuenta por la ortografía («inchada») y por el empleo de términos inadecuados («collunturas» para referirse seguramente a las articulaciones) y términos descriptivos aceptables pero no adecuados («ojos llorosos»). Otros términos, aunque aceptables para describir algunas características («como con fiebre», «pico caído», «deposiciones aguadas») no son propias de un Médico Veterinario.

El protocolo de envío de muestras es un documento del que disponen los laboratorios bien estructurados. Generalmente lo diligencian los Médicos Veterinarios remitentes o en la granja o directamente cuando se llevan las muestras al laboratorio.

La información solicitada en el protocolo de envío de muestras debe ser suministrada completamente. La información  contenida en él y después de procesada la muestra, permite llevar a cabo tanto estudios epidemiológicos, trabajos de trazabilidad y provee de la información necesaria de que debe disponer el o los profesionales del laboratorio tanto para tomar decisiones sobre el procesamiento de las muestras, para colaborar en la interpretación de los resultados y en el caso de las necropsias y análisis histopatológicos para llegar a un diagnóstico, para tener claridad diagnóstica.

El protocolo de envío demuestras debe tener:

1) un número de  identificación de la muestra.

2) La fecha en que se reciben las muestras.

3) Una información general de la granja (Propietario, nombre de la granja, tipo de explotación: cría levante, pollo de engorde, ponedoras, etc. Departamento, municipio,  vereda o corregimiento, teléfono, fax, móvil. Raza o linea de las aves, No. de animales en la granja, No. de lotes, No. de lotes afectados, No. de animales enfermos, No. de animales muertos, tiempo de evolución del  problema, tipo de alimento suministrado. Síntomas observados

4) Información de la población aviar involucrada en el caso.

5) Información sobre los tratamientos suministrados.

6) Información sobre las vacunas empleadas y las vacunaciones suministradas a sus aves.

7) Diagnóstico presuntivo.

8) Información sobre la muestra enviada: clase y cantidad.

9) El servicio solicitado: necropsia, cultivo microbiológico (Con o sin antibiograma), evaluación histopatológica, biología molecular,  recuperación de cepas bacteriales a partir de la muestra.

10) Las personas y profesionales involucrados en el envío de  la muestra al laboratorio: el Médico Veterinario remitente y quien recibe la muestra.

11) Fechas de envío y recepción.

El protocolo de envío de muestras es la «conexión» entre el campo y el laboratorio, entre el profesional de campo y el patólogo.

Las empresas organizadas y con poblaciones grandes de aves generalmente tienen su propio laboratorio, su propio profesional dedicado al diagnóstico macro y microscópico y este profesional y los analistas, en cierta forma son responsables de que  los Médicos Veterinarios encargados de las granjas estén preparados en la toma o recolección de muestras y de que el envío de estas al laboratorio de diagnóstico se haga en forma correcta.

Imagen No. 5.  La granja de donde proceden las muestras (aves) con las que llegó el protocolo que se ve en las fotografías, no tiene  servicio de Médico Veterinario. Se omiten los detalles (de la granja) debido a la confidencialidad que debe asistir al manejo de una muestra, su historia clínica o protocolo y los resultados emitidos.

El propietario de la granja de donde remitieron aves y el protocolo que se ve en las fotografías, es una persona con nivel de escolaridad alto pero que no tiene nada que ver con la medicina veterinaria. Debido al tiempo que lleva como avicultor, ha aprendido «mucho» de las enfermedades y los términos usados en las pruebas diagnósticas.

El término «signos aparentes» da  una idea de que no sabe que son signos. Si son signos no son aparentes. Lo que él quizo decir es que hay signos que probablemente corresponde a una enfermedad que las aves deben tener.

El hecho de solicitar antibiograma, histopatología y una batería de pruebas serológicas, da  idea de que no sabe nada ni tiene el más mínimo indicio de que son las pruebas complementarias, para qué sirven y  de lo que está sucediendo con sus aves. Hizo su propio protocolo, pero como envió a su conductor o chofer (Motorista) de uno de sus vehículos, este no sabía como llenar el formato suministrado por la persona de recibir las muestras. En la fotografía de la derecha, la funcionaria del laboratorio y encargada de recibir las muestras, le indica como  llenar el protocolo con base en la información que trae y que desde luego no fue elaborada por él.

Imagen No. 5. La  persona  que aparece en la  fotografía de la izquierda, es el propietario de las aves que él mismo trajo al laboratorio de diagnóstico aviar; las aves  están contenidas en las dos cajas (fotografía de la derecha.)

Sabe que su aves están enfermas, pero no no tiene asistente técnico, no es asistido por un Médico Veterinario y recurre al laboratorio en busca de ayuda. Al solicitársele que diligencie le protocolo, debe llamar a la granja a través de su teléfono celular para solicitar información que ni él mismo conoce en su calidad de  propietario.

Imagen No. 6.  El propietario de estas aves no tiene asistencia profesional de un  Médico Veterinario a para su granja. Mientras lo atendí personalmente, me informó que la asistencia técnica la recibía de los profesionales de las casas comerciales a los que les compra las vacunas y los medicamentos. En el momento en que detectó que sus aves estaban enfermas, no encontró ninguno de ellos y por esta razón decidió acudir directamente al laboratorio de diagnóstico aviar.

Llegó con cuatro aves empacadas en una caja de madera muy pequeña. Una de las aves no sobrevivió al encierro y murió durante el viaje, no obstante que el vehículo tenía aire acondicionado.

Cuando lo antendí, insistía en que yo hablara  con sus esposa, que era ama de casa pero que «sabía mucho de eso» queriendo decir que llevaba mucho tiempo  al frente de su granja. Me informó que las aves «botaban sangre por la boca».

El caso al que correponden las aves de estas fotografías (Laringotraqueitis viral aunque las aves tenían lesiones de infección con Avibacterium paragallinarum) se presentó en un artículo en este mismo blog; se puede acceder a dicho artículo mediante el siguiente enlace:

http://patologiaaviarmidiagnostico.blogspot.com.co/2011/12/laringotraqueitis-viral-aviar-i.html

Imagen No. 7.  Las tres primeras fotografías (de izquierda a derecha) corresponden la dos costados  y el fondo de una  caja de cartón donde fueron transportados unos pollos de engorde desde  una granja hasta el laboratorio de diagnóstico.

El Médico Veterinario hizo todo lo correcto en cuanto al número de aves, que estas fueran representativas de la sintomatología y en cuanto al diligenciamiento del protocolo.

Colocó las aves en la caja de cartón impregnada de un ácido (Fotografía del centro) que se usa en la granja con fines de desinfección . El producto tiene entre sus componentes ácido fosfórico. Las aves llegaron con sus extremidades quemadas por el ácido, lo mismo que la parte ventral sus sus pechugas y de algunas de las alas. El caso se presentó en este mismo blog y se pude acceder a él a través del sigueinte enlace:

http://patologiaaviarmidiagnostico.blogspot.com.co/2014/11/quemaduras-con-acido-mal-envio-de.html

Imagen No. 8   Aunque las aves que se llevan al laboratorio de diagnóstico aviar se deben sacrificar para los diferentes fines que se persiguen en una necropsia, es importante evitar el maltrato y el sufrimiento de las mismas cuando son transportadas de una manera inadecuada. Muchas veces estas aves llegan muertas, entre otras cosas porque son llevadas desde granjas que quedan muy distantes del laboratorio.

En la fotografía de la izquierda, las aves pertenecen a un granjero quien no tiene asistente técnico. Le advertí sobre este asunto de transportar aves en condiciones de hacinamiento y él insistió que era la forma más cómoda y adecuada. Las aves de la fotografía de la derecha vienen de una granja que tiene Médico Veterinario, quien las llevó personalmente, pero iban «apretadas» en la bodega de sus vehículo donde seguramente no llega bien el aire acondicionado. Muchas veces sucede esto en vehículos que no  lo tienen.

Imagen No. 9 Ambas fotografías corresponden al mismo caso. En ellas se ilustra cómo no deben transportarse las aves: no solo por el maltrato animal sino por el riego que se corre de que lleguen muertas al laboratorio  de diagnóstico, lo cual sucede con frecuencia, sino todas, una  o varias de ellas. De hecho las aves que llegan muertas a la sala de necropsias se examinan en busca de algunas lesiones no obstante que  estas lesiones pueden estar enmascaradas por la descomposición del cadáver, pero no son aptas para pruebas complementarias.

Imagen No. 10.  El maltrato de las aves puede suceder en la granja cuando el profesional a cargo no está al tanto de actuaciones crueles  que afortunadamente son ocasionales y no son el común denominador. Pero el maltrato igualmente puede suceder cuando se capturan aves para ser llevadas al laboratorio. Esta gallina llegó como partede un grupo de cinco aves que fueron remitidas para examen de necropsia y pruebas complementarias.

No queda duda de que las lesiones que presenta son de origen traumático, intencional o no. Sobre lesiones traumáticas se publicó un artículo en este mismo blog al cual se puede acceder mediante el siguiente enlace:

//patologiaaviarmidiagnostico.blogspot.com.co/2015/06/traumas-en-las-aves-enviadas-para.html

Imagen No. 11   La remisión de muestras para evaluación histopatológica no siempre cumple con las especificaciones debidas. Se observa en la fotografía de la derecha un frasco completamente lleno de órganos y muy poca solución fijadora (Formaldehido 10%).

La relación entre el fijador y los órganos contenidos en el recipiente debe ser de 10:1 (En la práctica: 9 partes de solución de formaldehido y una parte de tejidos). De esta manera se asegura que la presión del líquido sea la suficiente para que penetre los tejidos y logre su objetivo: coagular las las proteínas y detener toda actividad de lisis, tanto de origen bacterial como la ocasionada por las enzimas contenidas en los tejidos que componen una muestra.

No es necesario enviar órganos completos con algunas excepciones como por ejemplo el cerebro y la bolsa de Fabricio. Se pueden colocar fragmentos de un centímetro de ancho y uno dos de largo; en los órganos parenquimatosos estas dimensiones deben comprometer área lesionada y área no lesionada. En la fotografía de la derecha, se observa un corte de uno de los miocardios contenido en la muestra: 24 horas después de llegada al muestra al laboratorio, el músculo no se ha fijado y de hecho es objeto de lisis. La autolisis es más severa cuando los órganos son ricos en enzimas como por ejemplo el hígado, el  intestino o el proventrículo.

Figura No. 12. Aplican las mismas  observaciones que para la imagen o figura anterior (No. 11). Nótese  que en los órganos que quedan presionados contra las paredes y el fondo del recipiente,  los tejidos tienen un color muy próximo al que se observa en las aves recientemente muertas; esto se debe a que por la cantidad de órganos con relación al volumen de la solución fijadora, esta no llega en forma suficiente y los tejidos que componen los órganos sufren autolisis.

Imagen No. 13. Aplican las mismas observaciones que para los dos imágenes inmediatamente anteriores (12 y 11).

Esto sucede con relativa frecuencia y debo hacer énfasis sobre el tema introductorio de este artículo: creo que hay una deficiencia en nuestras Facultades de Medicina Veterinaria en cuanto a los fundamentos de las diferentes pruebas complementarias, entre ellas la histopatología.

Imagen No. 14 Muestras para evaluación histopatológica enviadas por un  profesional de la Medicina Veterinaria. Aplican las observaciones de las imágenes anteriores (13, 12 y 11). Esta imagen tiene un propósito y es mostrar además del desconocimiento de cómo no se remite una muestra para evaluación histopatológica, la incongruencia entre lo que remite y lo que solicita.

En la fotografía de la derecha se ve parte del protocolo de envío de muestras donde solicita «histopatología para estudio de calcificación». El estudio de calcificación puede referirse a si hay o no sificiente mineralización del osteoide, esto se debe revisar tanto en el hueso compacto (Diáfisis) o en la linea de crecimiento  en aves en sus estado activo de esta etapa del desarrollo como en el caso del pollo de engorde. es decir habría que evaluar la línea de crecimiento epifisiario.

Las muestras no están correctamente tomadas para los propósitos expuestos en el párrafo anterior e igualmente con muy mala conservación en lo referente a la proporción del fijador con relación a la cantidad de tejidos.

Imagen No. 15 En las muestras que se envían para evaluación histopatológica debe haber correlación entre lo que se observa en la aves, las muestras que se envían y las prueba o técnica que se solicita.

Fotografía de la izquierda:   muestras de pollos de 45 días en los que se sospecha enfermedad de Gumboro. Hay varias observaciones sobre el material de la fotografía: 1) Solo remitieron dos bolsa de Fabricio (Órganos en la primea hilera) no obstante que sospechan de infección con virus que ocasiona esta enfermedad.  2) Las muestras de hígado (Las cuales se pueden evaluar no obstante que se sospecha enfermedad de Gumboro) están mal fijadas debido a que colocaron  hígados enteros y no las fracciones adecuadas.

Fotografía de la derecha: pollos de 6 días con síntomas nerviosos. No se centró la atención en el sistema nervioso central a  pesar de que los síntomas  observados y reportados son nerviosos. No se hizo relación de la edad con respecto a probables enfermedades propias de los 6 días las cuales cursan con síntomas nerviosos (Encefalomielitis y/o encefalomalacia como las más probales, sin dejar de lado otras opciones). No es claro porqué solo se enviaron tres encéfalos y en cambio se enviaron 8 cortes de hígado, 10 timos y 10 cortes de riñón. Si hay síntomas nerviosos la atención se debe dirigir hacia evaluar el sistema nervioso central.

Imagen No. 16  Las muestras enviadas al laboratorio con fines microbiológicos  también presentan errores con relativa frecuencia. Obsérvese en la fotografía de la derecha dos cabezas de aves en una bolsa plástica con un refrigerante. En el protocolo de envío demuestras (Fotografía de la izquierda) se solicita cultivo y antibiograma e histopatología.

Debo hacer dos observaciones:  1) La práctica de remitir cabezas de aves en refrigeración para cultivo microbiológico (Muy probablemente para aislamiento de Avibacterium paragallinarum a partir de senos nasales), no es la  mejor no obstante que algunos profesionales reconocidos  la aceptan. Creo que el tiempo transcurrido entre la muerte del animal y el cultivo microbiológico es crítica debido a que otras bacterias que crecen en áreas y tejido anexos a los senos infraorbitarios pueden interferir con el diagnóstico. El «equilibrio» en la flora de las vías aéreas se rompe después  que el ave muere y las bacterias obtenidas a partir de cultivos de estas áreas podrían no ser representativas.

2) Solicitar evaluación histopatológica sin especificar el órgano y sin haberlo incluido en fijador inmediatamente después de muerta el ave no es lo correcto. Si lo que se quiere evaluar la tráquea y la laringe, estas se deben incluir en solución de formaldehido lo más rápidamente  posible después de que el ave muere.

Estas prácticas de enviar cabezas refrigeradas han «hecho carrera» entre los clientes de ciertos laboratorios  en los que no se hacen necropsias. Lo correcto sería muestrear en culturetes en el campo y remitir inmediatamente las muestras al laboratorio.

Imagen No. 17 Nuevamente en esta imagen no se encuentra «congruencia» o correlación entre las muestras, la sintomatología y la evaluación histopatológica para la que fueron enviadas las muestras.

De cuál enfermedad está sospechando el técnico?  «Cabeza hinchada» tiene agentes bacteriales frecuentes en su etiología: Avibacterium paragallinarum, Gallibacterium anatis, Ornithobacterium rhinotracheale y/o Echerichia coli.  No obstante en estos casos puede haber agentes virales  como el virus de la laringotraqueitis  a cuyo diagnóstico puede llegarse con relativa exactitud (dependiendo del tiempo de evolución de la enfermedad) o el virus de la bronquitis infecciosa a cuyo diagnóstico solo puede llegarse son alguna aproximación en la evaluación histopatológica ya que no produce lesiones patognomónicas.

Donde está la inconsistencia? en que si se sospecha  de laringotraqueitis se deben incluir muestras de párpado y de pulmón. El diagnóstico de bronquitis infecciosa solo es proximal y requiere pruebas complementarias.

En al fotografía se observan  muestras de bazo y  de intestino respecto de las cuales no hay ninguna objeción para evaluarlas pero no hay claridad en cuanto a la relación con las «probables» enfermedades relacionadas con el síndrome de cabeza  hinchada.

Imagen No. 18 En el protocolo de envío de muestras (Izquierda) dice que las aves están erizadas, decaídas, tienen  pérdida de peso y tienen ruido respiratorio. Las siguientes son observaciones respecto de la muestra y el contenido del protocolo:

1) No hay relación entre los síntomas y las muestras enviadas. En el protocolo no se describen síntomas  o lesiones que comprometan al sistema nervioso.

2) La muestra enviada (Encéfalos) está literalmente despedazada, está compuesta por una cantidad de fragmentos que no permiten  una evaluación correcta.

Imagen No. 19 Los órganos que aparecen en la fotografía (Intestino, proventrículo, miocardio y tendón del gastrocnemio) fueron enviados correctamente en cuanto a la proporción de fijador y de tejidos. El Médico Veterinario remitente sospecha de infección con reovirus (arciulares).

En cuanto a esta muestra, se pude afirmar que existe un desconocimiento en cuanto al diagnóstico de la tenosinovitis de etiología viral. Enviar solo el tendón no es lo correcto debido a que lo que se valúa en estos casos en el estado inflamatorios en forma integral en los tejidos articulares, específicamente las superficies articulares, las membranas sinoviales con su epitelio, el exudado presente en los espacios sinoviales y la presencia de «formaciones vellosas» en ellos, la presencia de agregados linfoides y si el estado inflamatorio es  purulento o no purulento.

Imagen No. 20.  La descripción de los síntomas y las lesiones en el protocolo (Fotografía de la izquierda) no está hecha por un profesional Médico Veterinario: «están tullidos y calientes las patas» no son expresiones técnicas. Es decir las muestras cuya foto  es la de la derecha no son tomadas con un criterio técnico y no pueden ser representativas del un problema cuya descripción un tanto «empírica» denota que hay inflamación articular  a cualquiera de los niveles de las extremidades pélvicas. Los fragmentos de órganos remitidos no son suficientes y no ayudarían en el diagnóstico.

Imagen No. 21.  Estas muestras fueron remitidas con un protocolo adecuado y bien conservadas en solución de  formaldehido. Se sospecha laringotraqueitis viral.

Faltan las laringes. En el diagnóstico histopatológico de laringotraqueitis viral,  se requiere la evaluación de: párpados, laringe, tráquea y bronquios. El porqué está bien descrito en un artículo en este mismo blog. Se puede acceder a este artículo mediante el siguiente enlace:

http://patologiaaviarmidiagnostico.blogspot.com.co/2011/12/laringotraqueitis-viral-aviar-i.html

Imagen No. 22. Los recipientes en los que se envían muestras para histopatología deben ser de «boca» ancha para facilitar el ingreso  y la extracción de las muestras. Los laboratorios organizados tienen recipientes adecuados. Ocasionalmente llegan muestras en recipientes de «boca» estrecha, donde las muestras frescas entran debido a que son blandas; una vez fijadas son duras  y no se extraen con facilidad del recipiente y en  los casos en que son de vidrio, hay que romperlos.

Imagen No. 23. Estas fotografías corresponden a costumbres que se han ido modificando paulatinamente, sobretodo el envío de muestras de sangre en recipientes de vacuna. En al fotografía de la derecha se observa un caso extremo: muestras de sangre fueron enviadas en recipientes de vacuna, los que además están mal lavados. Lo lamentable de esto es que fueron remitidas por un Médico Veterinario, quien seguramente desconocía los fundamentos de las técnicas serológicas y todo lo relacionado con un correcto envío de muestras. Afortunadamente ya casi no se dan estos casos de los frascos de vacunas empleados como recipientes para muestras de sangre, así estén lavados y esterilizados, se ha estandarizado el uso de tubos vacutainer.
No sucede lo mismo con el envío de muestras  de sangre en jeringas. Algunos laboratorios las aceptan. Los laboratorios  bajo las normas de buenas prácticas no lo hacemos. Las razón principal es que extraer el suero de muestras de sangre que vienen en jeringas demanda mucho tiempo, es un proceso laborioso si se pretende que la muestra no se hemolice.

Imagen No. 24. Los laboratorios organizados y que trabajan bajo las normas ISO y de buenas prácticas de laboratorio y adicionalmente con  miras a implementar la norma 17025, no aceptan muestras para análisis de agua en recipientes no aptos para ello y menos si no cumplen con el nivel y/o el aditivo necesario según sea agua tratada o no tratada.

El desconocimiento acerca de los métodos correctos se da en algunos de los Médicos Veterinarios de ejercicio particular. Los  laboratorios deben proveer los recipientes adecuados y las instrucciones pertinentes. En al fotografías, además de que los recipientes no son los adecuados y por no estar esterilizados (Aunque pueden estar limpios), el nivel del agua excede el límite máximo permitido; los frascos no deben llenarse completamente para no crear ambientes anaeróbicos que cambien la flora bacterial.

Imagen No. 25.  Las muestras de sangre pueden ocasionalmente transportarse desde la granja hasta el laboratorio en condiciones no adecuadas. Algunas veces se exponen al sol y otras al calor del piso del vehículo donde so coloca el recipiente que las tiene.