G.G. MATEOS, E. JIMÉNEZ-MORENO,
J.M. GONZÁLEZ-ALVARADO
D.G. VALENCIA.
Departamento de Producción Animal.
Universidad Politécnica de Madrid.

INTRODUCCIÓN

En una primera parte publicada en la edición 109 de Los Avicultores y su Entorno, los autores nos explicaron cómo la productividad del pollo broiler ha aumentado de forma extraordinaria en los últimos 40 años gracias en gran medida a mejoras en la genética. También indicaban que de hecho, en el año 1985 los pollos necesitaban 49 días para alcanzar un peso de 1,9 kg mientras que hoy con esa misma edad se aproximan a los 3 kg de PV. De ahí que la alimentación en los primeros días de vida cobra una especial relevancia ya que puede suponer hasta un 20% de la vida de un pollo comercial.
Nos explicaron también que existe una correlación positiva entre el peso del pollo a los 7 días de edad y el peso al sacrificio. Por ello, un objetivo actual de la industria es conseguir cuadruplicar el peso al nacimiento en 7 días para lo que se precisa que el pollito consuma en ese periodo un mínimo de 150 g de pienso. Por tanto, un punto clave en la alimentación del pollito es potenciar el consumo voluntario formulando piensos con características nutricionales óptimas.

En esa primera parte se explicó claramente asuntos relacionados a los puntos sobre la Fisiología del Aparato Digestivo del Pollito; La Utilización de los Nutrientes y Las Necesidades energéticas y digestibilidad de las fuentes de energía.
En esta segunda entrega del artículo, los autores nos explicarán sobre las Necesidades en proteína y digestibilidad de las fuentes proteicas; Necesida- des en fibra y Necesidades en minerales y vitaminas.

Necesidades en proteína y digestibilidad de las fuentes proteicas

Diversos investigadores han estudiado las necesidades en aminoácidos esenciales en el pollito joven (Baker, 2003; D’Mello, 2003; Sklan y Noy, 2003; Corzo et al., 2005; García y Batal, 2005) pero las necesidades proteicas del pollito en la primera semana de vida han sido poco estudiadas. De hecho, no hemos encontrado ningún trabajo que haya estudiado de forma específica la proteína ideal en pollitos de 1 a 7 d de vida. La razón es que la investigación se realiza en pollitos de 7 a 21 d, una vez que el saco vitelino desaparece. Dado que se trata de un animal muy joven cabe esperar que su crecimiento se beneficie con niveles de aminoácidos superiores a los utilizados en los piensos comerciales actuales de 1 a 21 d de edad. La mayoría de los trabajos se refieren a la lisina que es el aminoácido más limitante en dietas prácticas para primeras edades. Jiménez-Moreno et al.(2006b) compararon en pollitos Cobb piensos isoenergéticos donde el nivel de lisina variaba entre 1,10 y 1,30%. Observaron que los pollitos que recibían 1,30% de lisina crecían más y convertían mejor que los pollitos de los otros tratamientos hasta los 10 d de edad (cuadro 14). Asimismo, Aranibar (2001) comparó en pollos Ross el crecimiento de pollitos de 1 a 10 d de vida variando el nivel de lisina total entre 1,25 y 1,35%. Estos autores observan mejores crecimientos e índices de conversión con el pienso más rico en lisina. Por tanto, parece recomendable utilizar al menos 1,30-1,35% de lisina total en piensos de preiniciación.

CUADRO 14. Influencia del nivel de lisina del pienso sobre la productividad de pollitos de 0 a 10 d de vida (Jiménez-Moreno et al., 2006b).

LISINA TOTAL, %

1,10

1,20

1,30

EEM

Aumento de peso, g/d

21,3c

23,0b

24,3a

1,04

Consumo de pienso, g/d

27,0

27,2

27,5

0,98

I. conversión, g alimento/g peso

1,271c

1,181b

1,113a

0,005

En cualquier caso, las necesidades reales del pollito en proteína son limitadas, siempre que se satisfagan sus requerimientos en aminoácidos esenciales (Kerr y Kidd, 1999). No cabe esperar problemas en relación con la productividad en pollitos que reciben de 1 a 10 días de edad piensos balanceados con un 20,5-21,0% de proteína total. Donaldson et al. (1992) observaron que una reducción del 30% en el nivel proteico del pienso (28 a 22% en la dieta) sobre los niveles recomendados por el NRC (1994) durante los dos primeros días de vida, no influyó sobre la productividad a los 14 d de edad en pavitos. Los autores indican que las aves jóvenes responden mejor a la presencia de hidratos de carbono que al exceso de proteína en el pienso, debido a que los primeros logran un mayor aumento de las reservas de glucógeno. Por tanto, una estrategia nutricional basada en utilizar bajos niveles de proteína y altos de hidratos de carbono podría ser beneficiosa en aves muy estresadas, previo a su llegada a la granja. Sin embargo, no todos los autores están de acuerdo con esta estrategia y de hecho no existe información a este respecto en pollitos. Además, no sería práctico preparar un pienso diferenciado bajo en proteína para ser suministrado durante los 2-3 primeros días de vida. A fin de evitar problemas de carencia de nitrógeno para la formación de otros aminoácidos banales, Bedford y Summers (1985) recomiendan mantener una relación entre aminoácidos esenciales y no esenciales en torno a 55:45.

Hasta muy recientemente se estimaba que la proteína ideal del pollo variaba considerable- mente en función de la edad. Baker et al. (2002) estudiaron la mejor relación entre aminoácidos esenciales en pollitos de 8 a 21d de edad y en base a sus estimaciones recomendaron las siguientes valores: Lys (100), Trp (16,6), Thr (55,7), Ile (61,4) y Val (77,5). La metionina y los aminoácidos azufrados no fueron evaluados en esta investigación, aunque en base a otros traba- jos estarían en torno a 37 y 73, respectivamente. Sin embargo, Baker (2003) señaló que existen pocas diferencias en cuanto a proteína ideal del pollo en relación con la edad, excepto para el caso de la treonina. De hecho, García y Batal (2005) indicaron que las necesidades en lisina y aminoácidos azufrados digestibles determinados a 21 d eran adecuados para pollitos durante la primera semana de vida. Parece pues razonable utilizar en estos piensos de preiniciación el mismo perfil en aminoácidos que se recomienda para pollos de más edad. Por tanto, en pollitos de 1 a 7 d de edad recomendamos un nivel mínimo de PB del 21% con una lisina total de 1,37% y de lisina digestible de 1,25%. El resto de aminoácidos se estiman en función de la proteína ideal (cuadro 15).

CUADRO 15. Proteína ideal en pollitos de 1 a 7 d de edad.

Lys

100

Ile

68

Met

37

Val

2

Met + Cys

73

Leu

110

Thr

68

Arg

106

Trp

17

Existen pocos trabajos que evalúen las diferentes fuentes proteicas en piensos de preiniciación de pollos. Algunos trabajos han mostrado que la mejor fuente proteica es la caseína (NRC, 1994; Sulistiyanto et al., 1999; Batal y Parsons, 2002). Sulistiyanto et al. (1999) compararon la energía metabolizable verdadera (EMV) de alimentos aislados (harina de soja, harina de pescado, caseína y peptonas) en pollitos a 1, 3 y 10 d de edad y observaron que la caseína era la fuente utilizada de forma más eficiente. La EMV de la caseína fue superior a la del resto de fuentes proteicas desde los primeros días de vida y no varió con la edad (84,8 vs 82,9%). Por contra la EMV de la harina de soja aumentó un 9% entre 1 y 10 d de edad (cuadro 16). En este trabajo llama la atención la baja metabolicidad observada para la harina de soja que nunca superó el 60%. Desafortunadamente los autores no ofrecen dato alguno de la calidad (p. ej. contenido en proteína bruta e inhibidores de tripsina) de este ingrediente, que podrían explicar el bajo coeficiente de utilización. Asimismo, la digestibilidad de la peptona (oligo- péptido resultantes de la hidrólisis de la caseína) fue inferior a la de la caseína. La explicación no es evidente pero los autores indican que algunos de los pollitos que recibieron peptona murieron tras la alimentación forzada aunque no se especifican las causas. Por otro lado, Batal y Parsons (2002) obtuvieron resultados similares a los de Sulisliyanto et al. (1999) al comparar la EMAn de piensos basados en dextrosa-caseína con piensos maíz-harina de soja, maíz-harina de colza o dietas semisintéticas en base a almidón de maíz, aceite de soja y aminoácidos cristalinos. El valor energético de la dieta dextrosa-caseína fue alto y apenas varió entre 0-2 y 14 días de edad (5,4% de mejora) mientras que subió un 11% en el pienso maíz- harina de soja. No hubo diferencia alguna entre edades con el pienso almidón de maíz-aminoácidos cristalinos (cuadro 17).

CUADRO 16. Metabolicidad (EMV/EB) de distintas fuentes proteicas según la edad (Sulistiyanto et al., 1999)1.

1d

3d

10 d

Harina de soja

54,2Bc

60,1Ac

58,9Ac

Harina de pescado

41,9Bd

61,7Ac

62,3Ac

Caseína

84,8Aa

83,0Aa

82,9Aa

Peptona

59,0Bb

75,8Ab

73,6Ab

CUADRO 17. Efecto de la edad sobre los valores en energía metabolizable (EMAn, Mcal/kg MS) de piensos para pollitos basados en diversas fuentes (Batal y Parsons, 2002).

0-2 d

3-4 d

7d

14 d

21 d

EEM

Maíz-harina soja

3,02

3,08

3,17

3,35

3,34

2,7

Maíz-harina colza

3,24

3,29

3,34

3,48

3,52

3,6

Dextrosa-caseína

3,65

3,63

3,77

3,85

3,87

2,2

Almidón-aminoácidos

3,80

3,79

3,78

3,79

3,82

0,4

EEM

41

26

3

11

18

La harina de soja es la fuente principal de proteína en piensos para aves de cualquier edad y sería difícil hacer piensos para pollos sin la inclusión de este ingrediente. Sin embargo, poco se sabe sobre las características más deseables de los derivados de soja en nutrición de aves jóvenes. Batal y Parsons (2002) estudiaron la influencia de la edad sobre la digestibilidad fecal aparente (DFA) de la fracción proteica de piensos maíz-harina de soja en pollitos y observaron un aumento para la lisina desde 78% a 0-2 d de vida hasta 89% a los 14 días de edad. En el caso de la metionina el valor pasó de 80 a 92% (cuadro 12). Sin embargo, no se detectaron diferencias en digestibilidad para ningún aminoácido entre 14 y 21 d de edad.

De los trabajos realizados en diversas especies a edades jóvenes parece razonable deducir que las harinas de soja de mayor valor en piensos de preiniciación serían aquellas con altos niveles de proteína bruta y bajos contenidos en factores antinutricionales, especialmente de inhibidores de la tripsina (IT). En un ensayo reciente, Coca et al. (2007) compararon 5 harinas de soja que variaban en el contenido en proteína (45,5 hasta 48,6%) y en el contenido en IT (2,5 hasta 5,3 mg/kg). En este ensayo, la harina de soja con más proteína fue también la que contenía menos IT por lo que no es posible separar ambos efectos. Los autores encontraron que la digestibilidad ileal aparente (DIA) de la materia seca y de la PB fue superior en la harina con el nivel superior de PB y menor de IT (cuadro 18). Asimismo, la DIA de la lisina y la metionina fue superior para las harinas de soja con mayor contenido en PB y menor en IT. Un resultado llamativo de este ensayo fue la gran variabilidad encontrada en cuanto a DIA de la PB y de la lisina entre las diversas sojas estudiadas (77,3 y 86,9% para PB y 77,3 y 86,5% para la lisina).

CUADRO 18. Influencia del tipo de harina de soja sobre la digestibilidad ileal aparente (DIA) de los nutrientes y de los aminoácidos en broilers a 21 d de edad (Coca et al., 2007).

Origen muestra

PB

IT

DIA, %

%

mg/kg

MS

PB

Lys

Met

Argentina

46,1

6,5

75,6b

77,8c

81,6b

89,1c

Brasil 1

45,5

5,1

75,2b

78,8bc

81,8b

90,7bc

Brasil 2

47,2

4,1

76,7b

79,1bc

86,8a

91,5b

Brasil 3

45,4

5,1

76,8b

77,3c

77,3c

86,9d

USA-LT

48,6

2,0

81,8a

86,9a

86,5a

93,8a

Un ingrediente de gran interés en piensos de preiniciación es la soja integral aunque es importante asegurar que ha sido debidamente procesada. La soja integral proporciona al pollito recién nacido cantidades elevadas de aceite y proteína de calidad. Además, mejora la textura de los piensos por lo que es un ingrediente de elección. Sin embargo, ha de cuidarse la calidad del proceso, en especial en relación con el contenido en IT, evitándose la utilización de sojas con un contenido en IT por encima de 3,5-4 mg/kg. Asimismo, sojas sobrecalentadas ya que presentan bajos valores de DIA de los aminoácidos, especialmente de la lisina, debido a la formación de reacciones de Maillard (Valencia et al., 2008a).

En los últimos años ha crecido el interés por la utilización en piensos de primeras edades de fuentes proteicas de origen animal y vegetal más elaboradas. Así, han aparecido en el mercado harinas de pescado de alta calidad con más de un 68-70% de PB y procesadas a bajas temperaturas (Fedna, 2003). Estas harinas son de elección en piensos de preiniciación, aunque debe valorarse su costo relativo con respecto a la harina de soja tradicional. Otro ingrediente a evaluar en este tipo de piensos es el concentrado de proteína de soja que se caracteriza por su bajo contenido en fibra, oligosacáridos, IT y otros principios antinutricionales (Valencia et al., 2008b). El concentrado de proteína de soja ha sido utilizado a niveles de hasta el 20% en piensos para pollitos de 1 a 20 d de edad sin problemas aparentes en cuanto a digestibilidad y productividad (González-Alvarado et al., 2007).

En un trabajo reciente (Valencia et al., 2008b) compararon la DIA de la harina de soja tradicional (47% PB), soja integral procesada, concentrado de proteína de soja y concentrado de proteína de guisante sin procesar en pollitos de 25 a 28 d de vida. Los resultados se muestran en el cuadro 19. No se observaron diferencias entre las diversas fuentes proteicas para ningún aminoácido limitante, excepto para la metionina que presentó valores inferiores para el concentrado de proteína de guisante y la soja integral que para el concentrado proteico de soja. Un análisis posterior de esta muestra de soja integral reveló que contenía un nivel excesivo de IT (4,7 mg/kg) lo que podría explicar los resultados obtenidos. La DIA de la materia orgánica, PB, lisina y metionina fue idéntica para el concentrado proteico de soja que para la harina de soja. Por tanto, en base a estos datos, el uso de concentrados proteicos de alta calidad no quedó justificado y es preciso controlar el contenido en IT de las diversas fuentes de soja.

CUADRO 19. Digestibilidad ileal aparente (DIA, %) de los nutrientes y aminoácidos de diversas fuentes proteicas en pollos (Valencia et al., 2008a).

MO1

PB

Lys

Met

Hna de soja, 47% PB

84,2a

83,8

88,8

89,9a

Soja integral cocida

82,9ab

82,1

86,8

87,1ab

Concentrado proteico de soja, 55% PB

83,8a

82,1

88,4

89,2a

Concentrado proteico de guisante, 54% PB2

84,5b

81,1

87,0

84,0b

1Materia orgánica. 2Sin procesar por calor.

Necesidades en fibra

Hasta muy recientemente se consideraba que las necesidades del pollito en fibra eran mínimas y se recomendaba reducir su contenido en los piensos. Janssen y Carré (1985) indicaron que los componentes fibrosos de los alimentos afectaban negativamente el crecimiento de los pollitos y consecuentemente recomendaron reducir el nivel de fibra en los piensos de preiniciación. De hecho, estos piensos se basan en materias primas de escaso contenido en fibra bruta (FB) por lo que a menudo su nivel de FB es inferior al 2- 2,5%. Sin embargo, en el momento actual no se tiene clara la influencia del contenido en fibra del pienso sobre el consumo voluntario y la digestibilidad de los nutrientes (Moran, 2006). Ensayos recientes realizados en nuestro laboratorio (Mateos et al., 2005a; González-Alvarado et al., 2007; Jiménez- Moreno et al., 2006c, 2007a,b, 2008) han mostrado que niveles bajos de FB (< 2,5%) pueden perjudicar el desarrollo del aparato digestivo y el crecimiento del pollito. Por ejemplo, en pollos alimentados con dietas muy bajas en fibra (1,5% FB) el pH de la molleja fue alto pero bajó de forma muy significativa (3,65 vs 2,89 vs 2,76) al añadir un 3% de cascarilla de avena o de pulpa de remolacha (cuadro 20), lo que indicaría que niveles adecuados de FB pueden ser beneficiosos durante al menos las 3 primeras semanas de vida. De hecho, estas diferencias en pH al añadir dos fuentes fibrosas fueron similares a 4, 9 y 21 d de edad (González-Alvarado et al., 2005a).

CUADRO 20. Influencia del nivel de fibra añadida y la edad sobre el pH de la molleja en pollos (González-Alvarado et al., 2005a).

Edad, d2

Control

Cascarilla avena 3%1

Pulpa remolacha 3%1

4

3,64

2,84

2,86

9

3,49

2,76

2,55

21

3,81

3,06

2,88

Media

3,65

2,89

2,76

1Molida a 2,0 mm. 2P < 0,001 para la edad y el pienso.

En un trabajo posterior Jiménez-Moreno et al. (2007a,b) compararon la influencia de la inclusión de un 3% de fibra en base a cascarilla de avena, cascarilla de arroz o cascarilla de girasol a dos niveles diferentes (2,5 y 5%) en piensos basados en concentrados de soja y arroz (1,5% FB) o maíz (2,5% FB) sobre la productividad en pollos. En este ensayo, las fuentes fibrosas se incluyeron en sustitución (peso a peso) del pienso por lo que su contenido en EMAn por kg de pienso era inferior. De 0 a 4 días de edad los pollitos controles, sin fibra adicional, consumieron menos energía y tuvieron peores índices de conversión energéticos (kcal EMAn por g de ganancia) que los pollitos que consumieron 3% de cascarilla adicional. De 0 a 21 d de edad los consumos de pienso y las ganancias medias diarias fueron similares pero los índices de conversión siguieron siendo mejores en los pollitos que consumieron fibra adicional (cuadro 21). No se detectaron diferencias ni a 4 ni a 21 días de edad en cuanto a crecimiento entre los pollitos que consumieron piensos con un 2,5 a un 5% de fibra adicional (cuadro 22).

CUADRO 21. Influencia de la inclusión de fibra sobre los índices productivos de pollitos de 0 a 21 días de vida1 (Jiménez-Moreno et al., 2007a).

GMD, g

CMD, g

IC, g/g

IC, kcal/g3

0 a 4 de vida

Control2

11,9

10,2

0,868a

2,74a

C. avena

12,2

10,5

0,870a

2,64b

C. arroz

12,2

10,6

0,876a

2,68ab

C. girasol

12,4

10,3

0,844b

2,55c

EEM (n = 6)

0,30

0,24

0,018

0,056

0 a 21 d de vida

Control2

33,0

41,9

1,272a

4,06a

C. avena

33,9

42,6

1,260ab

3,89b

C. arroz

34,5

43,4

1,260ab

3,88b

C. girasol

33,7

42,1

1,252b

3,85b

EEM (n = 6)

0,69

0,82

0,094

0,029

1Media de 2,5 a 5% de fuente de fibra añadida. 21,5% FB en los piensos basados en arroz y 2,5% en los piensos basados en maíz. 3kcal de EMAn necesarios por g de aumento de peso vivo.

CUADRO 22. Influencia del nivel de fibra añadida sobre los índices productivos de pollos de 0 a 21 días de vida (Jiménez- Moreno et al., 2007a).

Fibra añadida, %

0

2,5

5,0

EEM

Fibra bruta en pienso, %

1,5

2,3

3,5

(n = 6)

GMD, g

33,0

34,0

34,1

0,69

CMD, g

41,9

42,6

42,8

0,82

IC, g pienso/g peso vivo

1,272b

1,256a

1,258a

0,0094

IC, kcal EMAn/g ganancia

4,06b

3,91a

3,81a

0,019

Además, la inclusión de fibra adicional, bien como cascarilla de avena, arroz o girasol mejoró la DFA de todos los nutrientes (MS, cenizas y PB) y la EMAn de los piensos, diferencias que fueron significativas en todos los casos excepto para la EMAn (cuadro 23). De igual modo, al elevar el nivel de fibra de la dieta de 0 a 2,5 ó 5% mejoró la digestibilidad de las cenizas solubles y de la PB sin que la digestibilidad de la MS y la EMAn se vieran afectadas (cuadro 24). Una mejora en la digestibilidad de las cenizas solubles podría ser indicativo de una mejor utilización de las sales minerales lo que podría mejorar la calcificación de los tejidos óseos del pollito en la primera semana de edad.

CUADRO 23. Influencia del nivel de fibra añadida al pienso sobre la digestibilidad aparente fecal de los nutrientes (%) en pollitos de 21 d de vida1 (Jiménez-Moreno et al., 2007b).

Materia seca

Cenizas totales

Proteína bruta

EMAn, kcal/kg

Control

78,5c

40,4c

68,6b

3.201

Cáscara avena

81,8a

48,7a

78,8a

3.265

Cáscara arroz

80,6b

43,0b

78,2a

3.260

Cáscara girasol

b

47,6a

76,1ab

3.254

EEM (n = 6)

0,59

2,85

1,43

17,1

1Media de 2,5 a 5% de fuente de fibra añadida.

CUADRO 24. Influencia del nivel de fibra añadida al pienso sobre la digestibilidad fecal aparente de los nutrientes (%) a 21 d de edad (Jiménez-Moreno et al,. 2007b).

Fuente de fibra, %1

0

2,5

5

Materia seca, %

78,5b

81,0a

80,8a

Cenizas solubles, %

40,4b

44,8ab

48,1a

Proteína bruta, %

68,6c

76,0b

79,3a

EMA, kcal/kg

3.201b

3.261a

3.258a

1Media de los tratamientos en base a cascarilla de avena, arroz y girasol.

Un efecto importante de la inclusión de fibra en piensos de preiniciación en pollitos es su influencia sobre el tamaño de los distintos órganos del TGI.

Así, González-Alvarado et al. (2007) observaron que la inclusión de un 3% de cascarilla de avena al pienso de 1 a 21 d en pollitos aumentó el peso relativo de la molleja (2,41 vs 1,79%) pero redujo la longitud del intestino delgado (167,4 vs 177,1 cm/kg) lo que podría ser indicativo de que la fibra adicional mejora la salud intestinal. Diversos autores indican que el efecto beneficioso de los promotores de crecimiento (Miles et al., 2006) y de las enzimas (Lázaro et al., 2004) sobre la salud intestinal del pollo se debe a su efecto positivo en el control de la flora intestinal que resulta en un menor grosor de las paredes intestinales y de la longitud del TGI.

Necesidades en minerales y vitaminas

Las necesidades en Ca y P del pollito durante la primera semana de vida no han sido muy estudiadas. En esta fase, es esencial un aporte adecuado de Ca y P y un pH digestivo óptimo a fin de asegurar el desarrollo armónico del esqueleto. García et al. (2006) no observaron grandes diferencias en cuanto a la digestibilidad del P de un fosfato bicálcico y un fosfato tricálcico defluorinado en pollitos de 4, 8 y 15 días de edad. Sin embargo, debe evitarse el exceso de ambos minerales ya que reducen la capacidad tampón del proventrículo y la molleja pudiendo afectar a la digestibilidad de otros nutrientes. Además, el exceso de cenizas tiende a reducir el consumo voluntario de pienso. No se conocen con exactitud los niveles óptimos de Ca y P en piensos para pollitos pero extrapolando de datos existentes de 1 a 21 d de edad parece lógico recomendar en torno al 1,0% para el Ca total y 0,39% para P digestible (0,45% P disponible). Es importante evitar exceso de Ca (> 1,10%) especialmente cuando se utilicen fitasas; un exceso de Ca podría reducir bien la actividad de las enzimas o bien reducir la absorción del P liberado.

La inclusión de Na en el pienso (como cloruro sódico) afecta de forma notable los crecimientos del pollito en la primera semana de vida. El NRC (1994) recomienda 0,20% de Na en pollitos de 1 a 21 d de edad, un valor que es sustancialmente supe- rior al previamente recomendado de 0,15% (NRC, 1984). Oviedo-Rondón et al.(2001) estudiaron el nivel óptimo de Na (0,10 a 0,35%) en pollos de 1 a 21 d de edad y recomendaron 0,28%. Los autores indican que al subir el nivel de Na aumenta de forma lineal el consumo de agua. Por contra, la incidencia de discondroplasia tibial se reduce.

Estos mismos autores, en un segundo ensayo encontraron que el nivel óptimo de Cl era 0,25% y que el nivel de Cl no afectaba ni a la humedad de la cama ni a la incidencia de problemas de la tibia. Los mejores resultados se obtuvieron con equilibrios electrolíticos en torno a 300 (ensayo 1) o 250 (ensayo 2) mEq/kg. Britton (1992) mostró de forma clara que 0,15% de Na no es suficiente en pollitos de 0 a 7 días de vida y que al menos se debería utilizar 0,24% (cuadro 25). Vieira et al. (2003) estudiaron las necesidades en Na del pollito en la primera semana de vida. Para ello testaron 4 niveles de Na (0,12 a 0,48%) y dos niveles de balance electrolítico (160 y 240 mEq/kg). Un aumento del nivel de Na llevó consigo un aumento tanto de las ganancias de peso como de los índices de conversión, pero también del consumo de agua (hasta un 25% extra). Los resultados productivos fueron mejores con 240 que con 160 mEq/kg solamente hasta los 4 d de edad. Los autores recomiendan 0,38 a 0,40% de Na en esta semana de edad. Además, encontra- ron una mortalidad elevada en aquellas réplicas que consumieron piensos con 0,48% de Na.

CUADRO 25. Influencia del nivel de sodio del pienso de 0 a 7 días de edad sobre el consumo de agua y pienso y la productividad del pollito (Britton, 1992).

Nivel Na, %

Consumos, g

Aumento peso, g

IC g/g

Agua

Pienso

0,08

217

112

126

0,89

0,16

257

123

143

0,86

0,24

281

126

151

0,83

0,32

310

132

162

0,81

0,40

321

128

161

0,80

0,48

356

136

0,80

0,81

Borges (1998) observó que las mejores ganancias e índices de conversión en pollitos se obtienen con niveles de Na superiores al 0,40% (0,90% de sal añadida). En este ensayo (cuadro 26) se observó un notable aumento del consumo de agua al elevar el nivel de sal añadida por encima del 0,45%. En piensos comerciales, se precisaría cerca del 0,7% de sal añadida para alcanzar niveles de Na en torno a 0,30% lo que podría perjudicar la calidad de la cama especialmente cuando el preiniciador se mantenga por más días de lo aconsejable. Por ello, parece lógico recomendar en este tipo de piensos niveles por debajo del 0,18-0,22%. En relación al Cl niveles en torno al 0,16-0,18% parecen ser más que suficientes. Los efectos beneficiosos de añadir Na en forma de bicarbonato a expensas de sal común no han sido estudiados a estas edades.

CUADRO 26. Influencia del nivel de Na del pienso sobre la productividad en pollitos (Borges, 1998).

ClNa, %1

Peso vivo, g

IC, g/g

Agua:pienso

0,30

2.039ab

1,92

2,11b

0,45

2.100ab

1,92

2,10b

0,60

2.150ab

1,93

2,21ab

0,75

2.110ab

1,90

2,25ab

0,90

2.177a

1,86

2,35a

Las necesidades en vitaminas y microminerales del pollito en la primera semana de vida no han sido estudiadas. Por tanto, los valores recomendados se basan en un número limitado de estudios realizados con pollos de 7 a 21 días. La mayoría de los correctores utilizados hoy día en España llevan un margen de seguridad alto por lo que no creemos necesario diseñar un nuevo corrector para piensos de preiniciación. Quizás conviniera asegurar los niveles de vitamina E por sus efectos positivos sobre la inmunidad del ave, así como de aquellos microelementos (vitaminas A y E, Se y Zn, principalmente) caracterizados por su relación con los fenómenos de oxidación e inmunidad.

Artículo publicado en
Los Avicultores y su Entorno 110