Raúl Cerdá.
Cátedra de Microbiología. FCV-UNLP. Argentina.
ECO Animal Health LTD, UK.

Antes de referirme a los puntos específicos de esta presentación, considero importante realizar un breve repaso sobre las características epidemiológicas y patológicas de los micoplasmas ya que son aspectos fundamentales para entender la importancia del diagnóstico temprano de la enfermedad que éstos producen y de las diferentes medidas de control para combatirla.

INTRODUCCIÓN

Los micoplasmas siguen ocupando un lugar preponderante a nivel sanitario en la mayoría de los países de alta producción avícola como agentes de la Micoplasmosis Aviar (MA), principalmente debido al impacto económico que ocasionan al afectar los distintos parámetros productivos. Dependiendo de la especie de micoplasma y la virulencia de las cepas involucradas, los parámetros de fertilidad, viabilidad embrionaria y producción de huevos pueden verse afectados en distinto grado. Esta enfermedad se relaciona también a pérdidas de ganancia diaria de peso, a aumento de los índices de conversión alimenticia, de mortalidad y de decomisos de carcasas en pollos parrilleros. Las especies patógenas asociadas a esta enfermedad son Mycoplasma gallisepticum (MG), agente causal de la afección conocida como Enfermedad Respiratoria Crónica, y Mycoplasma synoviae (MS), involucrado también en afecciones respiratorias y responsable de la Sinovitis Infecciosa.

EPIDEMIOLOGÍA: Tanto las características propias de estos agentes (transmisión vertical y horizontal, capacidad de parasitismo intracelular, variación antigénica, etc.) como las del actual sistema avícola de producción intensiva (concentración de establecimientos y granjas de edades múltiples, alta densidad animal, fallas en bioseguridad,
etc.) dificultan el control, erradicación y mantención de lotes de aves libres de micoplasmas. Debido a su mayor grado de agresividad y relación con pérdidas económicas, MG ha sido erradicado de las granjas de reproductoras pesadas de la mayoría de los países. Sin embargo, no ha ocurrido lo mismo con MS por razones aún no del todo esclarecidas pero que indudablemente se relacionan con su capacidad de adaptación al medio ambiente y hospedadores y a distintos factores de virulencia. Por lo expuesto, MS es en la actualidad la especie más prevalente a nivel mundial tanto en granjas de postura comercial como de reproductoras de aves pesadas y livianas. Los micoplasmas son bacterias que se caracterizan por su tamaño extremadamente pequeño y por la carencia de pared celular. Si bien son microorganismos muy simples y de relativa agresividad que no suelen generar mortalidades altas, poseen diversos factores de virulencia que les permiten establecer infecciones subclínicas y crónicas (proteínas de citoadhesión, alta capacidad de variación antigénica, penetración intracelular, resistencia a macrófagos, producción de “biofilms”, producción de enzimas sialidasas, etc.). Por esta razón las aves infectadas permanecen así por el resto de sus vidas con el riesgo de experimentar brotes clínicos de la enfermedad en forma recurrente frente a situaciones de estrés.

DIAGNÓSTICO: Antes de referirme a este tema, pienso que es de sumo valor realizar un par de apreciaciones. En primer lugar, es importante aclarar que cuando hablamos de “diagnóstico” nos estamos refiriendo al diagnóstico de la enfermedad (MA) producida por los microorganismos en cuestión, la cual se desarrolla luego de un determinado período de incubación que va desde un par de semanas a varios meses (dependiendo esto y como ya se mencionó de la ocurrencia de determinadas situaciones de estrés) o que incluso puede no manifestarse nunca. Por tal motivo, sería más preciso hablar de “detección temprana” de micoplasmas, MG y/o MS, los cuales puedan encontrarse colonizando los distintos tejidos en forma subclínica. En segundo término, cabe señalar que este aspecto es fundamentalmente importante en los lotes de aves de alto valor comercial como abuelas y reproductoras a fin de tomar decisiones rápidas, siendo las pruebas de laboratorio las únicas con esta capacidad de detección y por lo tanto a las que me voy a referir con mayor profundidad.

DIAGNÓSTICO CLÍNICO: Si bien y como ya se mencionó las manifestaciones clínicas de esta enfermedad no son relevantes en el diagnóstico temprano de la misma ya que éstas no son patognomónicas y ocurren en forma tardía, son de valor para determinar el grado de infección, la tasa de transmisión vertical y la agresividad de las cepas involucradas. Tanto MG como MS producen signos respiratorios (rales, secreciones oculares y nasales) decaimiento, anorexia e inflamación de articulaciones con cojera (esto último principalmente en MS). Las lesiones más comunes son traqueítis, aerosaculitis, y sinusitis. Si bien MS es una especie mucho menos agresiva que MG, presenta una gran variabilidad de cepas que van desde muy poco agresivas a muy virulentas productoras de artritis y sinovitis. La mayoría de las presentaciones de esta especie son subclínicas y del tracto respiratorio las que se agravan ante la presencia de virus respiratorios (Bronquitis, Newcastle, Neumovirus, Laringotraqueítis, Influenza). Es común observar en aves de postura un incremento de los índices de mortalidad en el pico de postura y hacia la semana 50 de vida relacionado a infecciones secundarias y sistémicas por E. coli ocasionando peritonitis. En los últimos años se ha documentado en varios países la aparición de un síndrome ocasionado por determinadas cepas de MS y caracterizado por la obser- vación de huevos anormales con delgadez de la cáscara en el ápice conocido como “Anormalidad del Ápice del Huevo” (AAE). Esta afección se ve tanto en reproductoras como en gallinas de postura comercial y parece agravarse ante la coinfección con cepas de virus de Bronquitis Infecciosa pudiendo llegar al 25% de huevos afectados.

DIAGNÓSTICO DE LABORATORIO: El diagnóstico de laboratorio de la MA se puede llevar a cabo mediante estudios de histopatología simples o con el agregado de inmunohistoquímica o inmunofluorescencia sobre cortes de tejidos con lesiones. Sin embargo, por su rapidez y facilidad de realización, las pruebas de rutina más empleadas para la detección de infecciones por micoplasmas han sido las serológicas como la seroaglutinación rápida en placa (SAR), el enzimoinmunoensayo (ELISA) y la prueba de la inhibición de la hemoaglutinación (IH). Actualmente las pruebas moleculares de detección de ADN micoplásmico como la reacción en cadena de la polimerasa (PCR), es cada vez más empleada debido a la reducción en sus costos, sensibilidad, especificidad y rapidez. El aislamiento y tipificación es la técnica diagnóstica de mayor valor ya que es 100% específica y permite la obtención y conservación de cepas para estudios de alto valor práctico como son los estudios de sensibilidad antibiótica (CIMs). A pesar de esto es la menos empleada debido al requerimiento de un alto entrenamiento de los operarios para lograr el aislamiento de estos microorganismos y el tiempo requerido (más de dos semanas) para tal fin. En los cuadros siguientes se presentan las recomendaciones para el tamaño de muestra a tener en cuenta para el test de ELISA (Biochek) según el grado de contaminación estimado para un lote de aves y los títulos de anticuerpos esperables según la vacuna empleada.

ESTRATEGIAS DE CONTROL: Si bien la situación ideal es mantener las granjas libres de MG y MS, esto no siempre es posible debido a la ubicación de las mismas y al sistema de producción en edades múltiples sumado a la alta capacidad de transmisión horizontal de estos agentes. Por tal motivo es común la utilización de antibióticos o vacunas para su control y así reducir el impacto clínico y productivo que ocasionan.

CONTROL CON ANTIBIÓTICOS: En la actualidad, los antibióticos de mayor uso por su alta actividad antimicoplásmica son los del grupo de los macrólidos (tilosina, tilmicosina, tilvalosina) y de las pleuromutilinas (tiamulina, valnemulina). Estas herramientas son usadas de diferentes formas según el criterio del profesional de cada granja, ya sea en el agua o en el alimento. Es bien sabido que el uso de antibióticos como promotores de crecimiento es una práctica no permitida en muchos países del mundo y que cada vez hay más presiones para que Latinoamérica siga ese ejemplo. Esta presión está siendo cada vez más fuerte también en cuanto al uso de estos productos en forma metafiláctica o preventiva contra enfermedades bacterianas de curso crónico como es la MA. Por tal motivo muchas empresas están optando por su uso exclusivo como tratamiento en el agua de bebida solo cuando se presentan brotes con sinología clínica pero invirtiendo fuertemente en medidas de manejo y bioseguridad. No obstante esto, y a pesar de las presiones de los organismos oficiales de control para disminuir el uso de antibióticos en la producción avícola, los programas de medicación metafiláctica siguen siendo una estrategia muy utilizada para el control de micoplasmas en muchos mercados a nivel mundial y en especial en Latinoamérica.

CONTROL CON VACUNAS: Teniendo en cuenta los problemas mencionados en el punto anterior respecto al uso de antibióticos en avicultura, el empleo de vacunas para el control de micoplasmas ha ido en aumento especialmente en los mercados más exigentes. Si bien se han usado durante mucho tiempo vacunas muertas de MG y MS, las vacunas más utilizadas en la actualidad son las vacunas vivas (cepa F, ts-11 y 6/85 para MG y MS-H y MS1 para MS).

Ventajas y desventajas del uso de vacunas vivas

Como ya se mencionó, la principal ventaja del uso de vacunas sería la disminución del uso de antibióticos con la consiguiente reducción del riesgo de generación de cepas bacterianas resistentes a los mismos. Las principales desventajas consisten en su manipulación y aplicación, contar con aves libres de infección, sensibilidad a varios antibióticos de amplio espectro, alteración de las pruebas de monitoreo serológico y moleculares, pérdida de protección hacia la mitad del ciclo productivo, diseminación vertical y/o horizontal a granjas no vacunadas (cepa F y ts-11), posibilidad de reversión en las cepas termosensibles (cepa ts-11 y MS-H). Se ha reportado recientemente un trabajo experimental en el cual se observa un incremento en la actividad del virus de influenza en aves vacunadas con MS-H previamente al desafío con dicho virus. Este estudio alerta sobre el uso de estos biológicos en áreas endémicas a este tipo de virus respiratorio.

Ventajas y desventajas del uso de antibióticos

En cuanto al uso de antimicrobianos, las principales desventajas son: posibilidad de generación de cepas resistentes, generación de residuos, alteración del sabor en huevos para consumo, disminución de consumo de alimento o agua por mala palatabilidad. Las principales ventajas son: facilidad de interpretación de pruebas diagnósticas de laboratorio, rapidez de acción ante brotes clínicos, facilidad de aplicación, mayor productividad, cobertura contra ambas especies.

Los costos de ambas estrategias de control son similares dependiendo de la cantidad de tratamientos medicamentosos a emplearse y el empleo de vacunas contra una o ambas especies de micoplasma. En este último caso el costo ronda los 2,5 huevos por ave alojada, siendo similar al costo de un programa donde se deban usar 3 pulsos de un antimicoplásmico a dosis terapéuticas en el agua de bebida.

CONCLUSIONES

Tanto MG como MS continúan siendo en la actualidad agentes patógenos importantes de las aves de corral a nivel mundial. Si bien MG es la especie de mayor preocupación debido a su grado de patogenicidad e impacto en la producción, un interés especial ha ido en aumento respecto a la presencia de MS en los distintos niveles de la producción avícola en cuanto a su mayor capacidad de diseminación y prevalencia, su dificultad de control y su discutido rol en la afectación de los distintos parámetros zootécnicos. Si bien la mayoría de las presentaciones de este último son subclínicas, la aparición de cepas productoras de AAE sumado a la alta incidencia de cepas variantes de Bronquitis y otros virus respiratorios (Influenza Aviar, por ejemplo) que agravan los cuadros clínicos conjuntamente con el incremento de los índices de mortalidad por bacterias oportunistas como E. coli, han colocado a MS en un lugar preponderante en la discusión de los agentes infecciosos relacionados a pérdidas productivas en la avicultura comercial. En este sentido, el diagnóstico temprano de la presencia de estos microorganismos principalmente en planteles de abuelas y reproductoras adquiere una altísima relevancia. Es vital por lo tanto realizar monitoreos serológicos, moleculares o bacteriológicos con la mayor frecuencia posible poniendo suma atención al número de muestras a tomar para cada prueba y a la correcta interpretación de los resultados obtenidos, en especial cuando se utilizan vacunas vivas o muertas contra ambas especies de micoplasma.

Tanto las vacunas (vivas o muertas) contra MG y MS como los tratamientos con antimicoplásmicos presentan ventajas y desventajas relacionadas a su costo, practicidad, efectividad, efectos adversos, legislaciones, etc. Por tal motivo, cada una de estas estrategias de control deberán ser evaluadas profundamente por cada productor o funcionario en base a asesoramientos técnicos fundamentados en criterios que permitan obtener los mejores beneficios productivos pero que al mismo tiempo respeten las normativas de cada país, el medio ambiente, el bienestar animal y la salud pública. Teniendo en cuenta la alta relación de estos microorganismos con factores estresantes, debería ponerse especial atención en las medidas de manejo (densidades, ventilación, temperatura, humedad, higiene, etc.), a fin de reducir al máximo las posibilidades de afectación de los distintos parámetros productivos.

Ponencia presentada en la XLIII Convención ANECA, 2 al 5 de Mayo 2018.
Autorizada por Eco Animal Health.
Artículo publicado en Los Avicultores y su Entorno Octubre-Noviembre