Coincidencias del destino… Dr. Armando Shimada y Dr. José Cuarón

Hay coincidencias que parecen escritas más allá del azar. El Dr. Armando Shimada fue el primero en llegar a vivir a Jurica, Querétaro. Poco después, el Dr. José Cuarón lo siguió y se instaló justo al lado de su casa, como si el destino quisiera mantenerlos cerca, incluso fuera de las aulas y laboratorios. Ambos trabajaron juntos en la UNAM, INIFAP, y convirtieron el CENID Fisiología en un centro de excelencia donde se formaron generaciones de investigadores y se desarrolló conocimiento fundamental para la nutrición animal.

Años después, un 14 de febrero a las 11 de la mañana, Pepe Cuarón partió en el hospital H+. Tres años más tarde, exactamente el día 14 de febrero a las 11 de la mañana y en el mismo hospital, ahora Armando Shimada siguió los pasos de su vecino, alumno, colega y amigo.

Misma vocación, misma trayectoria, formadores de líderes e instituciones. Vecinos en vida, compañeros en el legado que dejaron. Porque lo verdaderamente hermoso es que ambos, en su tiempo y a su manera, construyeron los cimientos de lo que hoy es la nutrición animal en México. Su influencia vive en cada uno de nosotros, en cada estudiante que formaron, en cada maestro que inspiraron. No se fueron solos: se llevaron consigo una época llena de enseñanza, recuerdos y anécdotas, pero nos dejaron las herramientas para seguir construyendo sobre sus hombros.

Descansen en paz, maestros.

El Dr. Armando Shimada y la AMENA

El Dr. Armando Shimada Miyasaka fue miembro fundador de la Asociación Mexicana de Especialistas en Nutrición Animal (AMENA), maestro de maestros, amigo y guía de generaciones enteras. Su legado trasciende el tiempo: formador de líderes y profesores más destacados que hoy, transforman la nutrición y producción animal en México y el mundo.

El Dr. Shimada no solo educó a innumerables generaciones de médicos veterinarios y nutriólogos en la UNAM, UAQ, INIP, INIFAP, fue el arquitecto intelectual de una escuela de pensamiento que hoy se multiplica en sus discípulos, quienes, a su vez, forman a nuevas generaciones. Su influencia abarca ya múltiples generaciones que continúan revolucionando la ciencia de la nutrición animal, perpetuando su visión y rigor científico.

Su trayectoria excepcional fue reconocida con los máximos honores: Investigador Nacional Emérito del SIN desde la primera convocatoria y Profesor Emérito por la UNAM. Pero su verdadera grandeza radica en haber sembrado conocimiento que sigue dando frutos en cada aula, laboratorio y granja donde sus alumnos -y los alumnos de los alumnos- continúan con su obra.

Su partida deja un vacío imposible de llenar, pero también un ejemplo imperecedero de dedicación, excelencia académica y generosidad en la transmisión del conocimiento.

Con información del Dr. Diego Braña.

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