El siguiente artículo es parte del Informe 2025 de la Organización Mundial de Sanidad Animal, títulado, “El Estado de la Sanidad Animal en el Mundo: Una visión global inaugural sobre la sanidad animal en un mundo cambiante”, y viene contenido en la Parte 1: Vacunación: fortaleciendo el futuro de la sanidad animal.
Es publicado con la autorización expresa de WOAH media team.
La continua propagación de la peste porcina africana (PPA) es una preocupación global para la industria porcina. Ninguna región geográfica ha quedado indemne. Para muchas familias agrícolas y comunidades, la enfermedad ha provocado devastación emocional y financiera: la pérdida total de rebaños, la amenaza a sus medios de sustento y la interrupción de la seguridad alimentaria. Durante años, la ausencia de una vacuna o tratamiento efectivo ha dificultado enormemente el control de la enfermedad.
La comunidad científica ha estado trabajando para desarrollar una vacuna eficaz, y recientes anuncios sobre vacunas vivas modificadas aprobadas o en pruebas en algunos países han generado esperanzas para disponer de nuevas herramientas efectivas para contener la actual epidemia de PPA. Muchos países están interesados en utilizar estas vacunas candidatas para ayudar a controlar los brotes activos en sus territorios. El virus de la PPA (VPPA) produce una enfermedad hemorrágica altamente contagiosa en cerdos, con una tasa de mortalidad cercana al 100% en algunos brotes.
Desde que se reportó en Georgia en 2007, la PPA se ha propagado sin pausa por Europa, Asia-Pacífico y, más recientemente, a dos países de América. Solo en China se perdió un estimado del 40% de la población porcina entre 2018 y 2019 debido a los brotes de PPA, lo que generó graves interrupciones económicas y amenazó el suministro mundial de carne de cerdo. La enfermedad afecta tanto a cerdos domésticos como a jabalíes, que a menudo actúan como reservorios, complicando los esfuerzos de control debido a su movilidad y dificultad de vigilancia.
DESARROLLO DE VACUNAS: UN AVANCE CIENTÍFICO A LA VISTA
En los últimos años, los avances en el desarrollo de vacunas han generado un optimismo cauteloso. Entre las estrategias más prometedoras están las vacunas vivas atenuadas, que utilizan formas debilitadas del virus para estimular la inmunidad sin causar la enfermedad. Estas vacunas han mostrado una eficacia notable en ensayos de laboratorio y en algunos entornos controlados de campo. Uno de los ejemplos más recientes es la investigación de vacunas liderada por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos y las autoridades vietnamitas. En 2022, Vietnam se convirtió en el primer país del mundo en autorizar el uso piloto comercial de una vacuna contra los brotes actuales del genotipo II del VPPA.

Los programas piloto posteriores en múltiples provincias de Vietnam han buscado evaluar aún más la efectividad de la vacuna en diversas condiciones de granja. Las autoridades vietnamitas describen los resultados iniciales como «muy prometedores», con cerdos vacunados que muestran protección y mínimos efectos secundarios. A principios de 2024, Vietnam comenzó a ampliar la distribución de la vacuna bajo un despliegue comercial controlado, monitoreado de cerca por las autoridades veterinarias y apoyado por organizaciones internacionales. La comunidad global observa atentamente la experiencia de Vietnam, y algunos países planean realizar ensayos propios. En paralelo, China ha reportado avances en varios candidatos a vacuna contra la PPA, incluyendo vacunas vivas atenuadas y formulaciones editadas genéticamente, aunque el despliegue comercial a gran escala aún está pendiente.
GARANTIZANDO LA SEGURIDAD Y EFICACIA DE LAS VACUNAS
A pesar de estos avances, el uso de vacunas contra la PPA -especialmente las vivas atenuadas- presenta desafíos y riesgos significativos si no se regulan adecuadamente. La OMSA ha emitido una declaración instando a los países a considerar solo vacunas que cumplan con las normas internacionales de seguridad, eficacia y calidad. Como se enfatiza en la declaración de la OMSA de octubre de 2023, el uso incorrecto de vacunas contra la PPA de calidad inferior o no conformes puede tener consecuencias graves. Las vacunas de mala calidad no solo pueden fallar en proteger a los animales, sino también generar nuevos problemas.
Los virus vivos modificados, si no están suficientemente atenuados, pueden causar la enfermedad clínica. Peor aún, los virus vacunales podrían recombinarse con cepas de campo, generando variantes nuevas que sean más difíciles de detectar y controlar. También existe el riesgo de infecciones crónicas o persistentes, lo que complica la vigilancia de la enfermedad y puede llevar a la circulación a largo plazo de virus derivados de vacunas.

Reconociendo la importancia de vacunas de alta calidad, la OMSA ha propuesto una norma preliminar para el desarrollo y evaluación de vacunas contra la PPA, publicada en el informe de septiembre de 2023 de su Comisión de Normas Biológicas. Esta norma, que se propondrá para adopción en la 92ª Sesión General de la OMSA en mayo de 2025, describe consideraciones clave para la producción, control de calidad y autorización de vacunas contra la PPA, y convoca a los miembros y desarrolladores de vacunas a compartir sus comentarios.
CONSIDERACIONES ESPECIALES PARA LAS POBLACIONES DE JABALÍES
Los esfuerzos para controlar la peste porcina africana (PPA) también deben abordar las poblaciones de jabalíes, que juegan un papel significativo en mantener y propagar el virus, especialmente en partes de Europa y Asia. El virus puede persistir durante largos períodos en cadáveres, ambientes contaminados y en las heces de los jabalíes, lo que hace que la erradicación sea especialmente difícil en áreas con altas densidades de cerdos silvestres en libertad. Además, la presencia de PPA en los suidos silvestres puede tener implicaciones ecológicas más amplias, ya que puede afectar negativamente la conservación y la biodiversidad.
En algunas regiones, las especies porcinas nativas también experimentan altas tasas de mortalidad y morbilidad debido a la PPA, amenazando las poblaciones de fauna local y el equilibrio de los ecosistemas. Algunas inst i tuciones de investigación están explorando estrategias de vacunación oral dirigidas específicamente a los jabalíes. Inspirándose en el uso exitoso de vacunas orales para la peste porcina clásica, los científicos estudian la viabilidad de usar cebos para administrar cepas vivas atenuadas de la vacuna contra la PPA a las poblaciones silvestres. La Agencia Francesa de Seguridad Alimentaria, Ambiental y de Sanidad Ocupacional ha desarrollado una cepa atenuada prometedora que no implica manipulación genética, lo que podría facilitar la aprobación regulatoria para su uso en fauna silvestre.
Sin embargo, las campañas de vacunación oral en la fauna plantean cuestiones logísticas y ecológicas particulares, incluyendo estrategias para la distribución de cebos, tasas de consumo de la vacuna y el riesgo de exposición involuntaria a especies no objetivo. Estos aspectos requieren un estudio cuidadoso antes de considerar cualquier despliegue en campo.
UNA HERRAMIENTA, NO UNA SOLUCIÓN MÁGICA
Es crucial reconocer que la vacunación, aunque se demuestre altamente efectiva, no es una solución única.
El control de la PPA requiere un enfoque multifacético adaptado al contexto epidemiológico específico de cada país. Basándose en la experiencia de otros programas de control de enfermedades, la vacunación debe utilizarse junto con otras medidas, como estrictas medidas de bioseguridad, aplicación de medidas sanitarias, políticas de eliminación masiva (stamping- out) y otras herramientas como zonificación y compartimentación. Cuando se emplee, la vacunación debe implementarse mediante un programa bien diseñado.
Esto incluye objetivos claros -como contención de emergencia, reducción de la prevalencia de la enfermedad o protección del ganado valioso- así como una infraestructura sólida para el almacenamiento, distribución y administración de la vacuna. También requiere formación adecuada para el personal veterinario y comunicación con los agricultores para asegurar cumplimiento y cooperación. Igualmente, importante es la necesidad de una estrategia de salida definida. Una vez que el nivel de riesgo disminuya, los países deben contar con un plan claro para eliminar gradualmente la vacunación y retornar al estatus de libre de enfermedad, en línea con las normas de la OMSA.
Esto es especialmente relevante para mantener las relaciones comerciales, ya que la vacunación puede impactar el estatus sanitario de un país y su capacidad para exportar cerdos y productos porcinos. La llegada de vacunas candidatas contra la peste porcina africana marca un punto de inflexión en la lucha global contra esta devastadora enfermedad. Por primera vez, están emergiendo herramientas que podrían permitir a los países no solo depender de la eliminación de animales para controlar la enfermedad, sino también reducir la carga a largo plazo de la PPA mediante la inmunización. Sin embargo, el aprovechamiento pleno del potencial de la vacunación contra la PPA dependerá de evaluaciones rigurosas de seguridad, supervisión regulatoria efectiva e implementación estratégica.

El uso de vacunas de mala calidad o programas de vacunación mal diseñados o ejecutados apresuradamente puede causar más daño que beneficio -minando la confianza, propagando la enfermedad y comprometiendo los futuros esfuerzos de control. La coordinación internacional, la transparencia científica y la adhesión a normas globales son más esenciales que nunca. La industria porcina mundial, las autoridades competentes y la comunidad científica deben continuar trabajando juntos para garantizar que las vacunas contra la PPA cumplan con sus promesas, protegiendo la sanidad animal, apoyando los medios de sustento y contribuyendo a la seguridad alimentaria en todo el mundo.
LA OMSA EN ACCIÓN
La peste porcina africana (PPA) requiere una gestión sólida del riesgo y programas nacionales de control para ser enfrentada eficazmente. Lanzada en 2020, la iniciativa para el Control mundial de la peste porcina africana. Una iniciativa GF‑TADs (2020–2025) es implementada conjuntamente por la OMSA y la FAO bajo el Marco Global para el Control Progresivo de las Enfermedades Animales Transfronterizas (GF-TADs).
El objetivo de esta iniciativa es mejorar la capacidad de los países para prevenir, responder y erradicar la PPA utilizando las normas internacionales de la OMSA y el conocimiento científico más actualizado. Reúne a gobiernos, la industria porcina y expertos técnicos para ayudar a los Miembros a construir estrategias a largo plazo para controlar la PPA a nivel global, regional y nacional. También apoya la producción y el comercio seguros, buscando mantener la estabilidad de los sistemas alimentarios.
Coordinación regional y global
La OMSA lidera los Grupos Permanentes de Expertos en PPA (SGEs- PPA) en Asia, Europa, América y África. Estos grupos facilitan el intercambio técnico y la colaboración a nivel regional. En 2024:
- La 9º reunión del SGE-PPA para Asia y el Pacífico se realizó en Filipinas para enfocarse en la comunicación de riesgos y la participación comunitaria.
- Las 22º y 23º reuniones del SGE-PPA para Europa se celebraron en Alemania y Macedonia del Norte, abarcando el control del jabalí y la cooperación transfronteriza.
- La 4º reunión del SGE-PPA para África, realizada en línea, abordó la gestión de brotes.
El Comité Global de Coordinación de la PPA fue lanzado en 2023 para vincular los SGEs regionales y coordinar las prioridades transregionales. El comité se reunió nuevamente en 2024 durante la 91ª Sesión General de la OMSA para alinear los esfuerzos técnicos futuros.
Diagnóstico, vacunas y experiencia de laboratorio
La OMSA gestiona la Red de Laboratorios de Referencia para la PPA, que brinda a los Miembros asesoramiento técnico sobre diagnóstico, vigilancia y vacunas. En 2024, la red publicó un manual sobre protocolos diagnósticos de laboratorio para la PPA, apoyó el monitoreo del desarrollo de vacunas contra la PPA y asesoró sobre las actualizaciones del Manual Terrestre, cuyas normas para vacunas se esperan adoptar en 2025.
Orientación
La OMSA ha desarrollado y continúa perfeccionando un conjunto de herramientas técnicas y normas para la PPA:
- Las Directrices para la Compartimentalización para la PPA fueron publicadas en 2021.
- Actualmente se trabaja en directrices para la interfaz doméstico- silvestre y el uso de vacunas.
Vigilancia y reporte
Los brotes de PPA se monitorean globalmente a través de WAHIS, y se publican regularmente informes de situación sobre la PPA, que ofrecen actualizaciones sobre tendencias de brotes y medidas de respuesta. Estos informes también incluyen recomendaciones para los Miembros.
Apoyo adaptado a países y desarrollo de capacidades
A través del Programa de Evaluación del Desempeño de los Servicios Veterinarios (Proceso PVS), la OMSA ha desarrollado contenido específico sobre la PPA para ayudar a los países a evaluar su capacidad para prevenir y controlar la enfermedad.
En 2024:
- Se realizó una misión de seguimiento de Evaluación PVS con contenido de PPA en Timor Leste.
- Se llevó a cabo una misión de expertos del SGE-PPA en Albania para brindar asesoramiento adaptado a las condiciones locales.
La OMSA también participó en eventos clave, como la 4ª Reunión de Coordinación de la PPA para el Sudeste Asiático, celebrada en noviembre de 2024 para apoyar la implementación de la Estrategia de Prevención y Control de la PPA de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), incluyendo el desarrollo de un marco de monitoreo y evaluación.
FUENTE : Organización Mundial de Sanidad Animal (2025). – Informe del Estado de la sanidad animal en el mundo.París, 124 pp. https://doi. org/10.20506/woah.3588. Licencia: CC BY-SA 3.0 IGO.
Artículo publicado en “Los Porcicultores y su Entorno Enero Febrero 2026“









