La Sociedad Española y la Producción Pecuaria

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito ETSIAAB – UPM.
Académico Numerario de la Real Academia de Doctores de España.

Se trata éste de un tema que regularmente salta a las portadas de los medios y vuelve a adquirir protagonismo.

En este caso, ha vuelto a adquirir una nueva relevancia social gracias al informe “Ganadería 5.00 a.m.” publicado por la empresa Elanco Animal Health y que no dudo en recomendar, a todos, su lectura.

En este informe se ponen de relieve una serie de datos que nos pueden ayudar a enmarcar, fundamentalmente en el ámbito social, esta compleja temática cuya naturaleza real es, siempre en mi opinión, como tantas veces lo he manifestado, de una elevada complejidad técnica, requiriendo, en consecuencia, adecuados conocimientos en producción pecuaria.

Entrando en materia y para empezar a establecer las coordenadas de comprensión, de acuerdo con el mencionado informe nada menos que el 65 por 100 de las personas encuestadas no conoce la normativa europea sobre bienestar animal; y un 43 por 100 piensa que un incremento de la normativa sobre este tema comportaría un impacto positivo en el cuidado y respeto de las bases animales, así como en la calidad de los productos pecuarios generados.

Por otra parte, un 77 por 100 de los encuestados se mostró interesado en poder tener más información sobre la trazabilidad de los alimentos de origen animal que llegan a su mesa, así como del impacto de estos alimentos en su salud y en la realidad medioambiental.

Tal vez, la parte más interesante o ilustrativa, del mencionado informe sea el análisis DAFO final. En él se ponen de manifiesto, en este caso, algunas de las debilidades sectoriales que consideran los encuestados como son la conocida dependencia de los mercados internacionales, y las amenazas de las regulaciones normativas sobre, por ejemplo, cuestiones medioambientales.

Como fortalezas en el mencionado análisis DAFO se destacan los altos niveles de calidad y seguridad de nuestros productos ganaderos y un potencial aumento de la demanda global de alimentos.

Al margen del lógico interés inicial que puedan suscitar todos los datos reseñados, se debería tener muy en cuenta de que el informe se basa o fundamenta en unas encuestas sustentadas en un universo de discurso caracterizado, siempre en mi opinión y de acuerdo con mí, por desgracia, ya larga experiencia profesional en estas temáticas, por una notable, pero fundamental, carencia de un adecuado nivel de conocimientos técnicos que, los complejos conocimientos técnicos asociados a la producción pecuaria del siglo XXI, demandan y requieren.

Ciertamente, no tengo inconveniente en “comprar el hecho”, muy bien reflejado en el informe, de que nuestra sociedad es cada vez más sensible; aunque sensible a “su manera”, con unas muy elevadas componentes antropomórfica y emocional, a temas tales como la seguridad alimentaria, la realidad normativa, presente y, sobre todo, futura en la Unión Europea (U.E. – 27), y la multisotenibilidad, económica, técnica y social de las ganaderías, especialmente de aquellas sujetas a modelos intensivos, que, en la U.E. – 27 están socialmente cada día más cuestionados.

Y, entiendo que es en este contexto con una manifiesta base social, donde, tal vez se puede enmarcar la cuestión, actualmente artificialmente debatida, y que ya he tratado en este boletín, de la nomenclatura de una serie de productos “plant based”, que pretenden, en base comercial, imitar a los productos generados por la ganadería (por ejemplo, las “hamburguesas veganas” o la “leche de almendras”).

Evidentemente todo lo expuesto no puede ni pretende ocultar el hecho cierto de que el consumo real de productos pecuarios en nuestro país y en general en la Unión Europea (no la utilización interior total), especialmente en su parte occidental, está disminuyendo.

Lo que sí es cierto es que la producción ganadera, insisto especialmente la sujeta a modelos de producción intensivos, lo tiene cada día globalmente más complicado en el seno de la Unión Europea y, por supuesto, de España como parte de la misma.

Fuente: Ágora de formación e información agro-pecuaria.

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