INTRODUCCIÓN

En la empresa pecuaria es la principal causa de que garanticen la salud animal y pública. Se estima que las pérdidas productivas por infecciones oscilan entre el 15-20%, por lo que un buen manejo de medicina preventiva ligado con la bioseguridad adecuada al tipo de explotación es trascendental. La implementación de estas medidas deben estar sustentadas en un análisis costo-beneficio, tomando en cuenta el impacto económico que significan las enfermedades contra el costo del establecimiento de dichos programas, que por lo general son contundentes a favor de éstos últimos pues al aplicarlos se reducen los problemas de salud del hato.

Las prácticas recomendadas incluyen: bienestar animal, excelente nutrición, calendarios de vacunación y desparasitación según la región, detección temprana de enfermedades, higiene del personal, control de entradas, movimientos y salidas, y manejo de fauna nociva. Los ganaderos que decidan adoptar estas acciones podrán competir mejor en la industria nacional e internacional garantizando al consumidor final productos inocuos y de calidad desde el inicio de su proceso. Asimismo, realizar buenas prácticas pecuarias también mejora la calidad de vida de los animales y de quienes viven de ellos.

ASPECTOS DE BIOSEGURIDAD

El concepto de bioseguridad relacionado con la producción pecuaria, se refiere al conjunto de medidas, infraestructuras y normas destinadas a reducir los riesgos biológicos de entrada, transmisión y salida de enfermedades en los hatos en una unidad productiva, una región o un país (Larson, 2008), resumidos en: higiene en las instalaciones y del personal, control de entradas y movimientos, y limpieza, desinfección y control de las salidas (Arriaga, 2002; SAGARPA, 2002). Estas actividades deben ser parte del programa de medicina preventiva que entre otros aspectos incluya: calendarios de desparasitación externa e interna y vacunación de los animales, control de fauna nociva, diagnóstico precoz y tratamiento oportuno, y capacitación del personal.

Al respecto, se implementan distintas medidas de prevención (figura 1) que son: primarias, secundarias y terciarias, respectivamente; las primeras buscan evitar el inicio de casos o reducir su incidencia, las segundas aplican acciones de diagnóstico precoz y tratamiento oportuno, evitan la progresión y pueden reducir la prevalencia, y las terceras se implementan con base en la experiencia previa dirigida a recuperar al individuo hasta donde sea posible de acuerdo a sus capacidades.

Las medidas descritas en la figura 1 se aplican en tres momentos de acuerdo a la historia natural de la enfermedad (figura 2) propuesta por LeaveIl y Clark (1969), ellos plantean que salud y enfermedad son fenómenos resultantes de la interacción entre varios factores (conocidos o no), si hay adaptación ecológica entre ellos el resultado es la salud, si no; la consecuencia es la enfermedad. Esto se conoce como la triada ecológica o epidemiológica formada por agente, huésped y ambiente como determinantes de enfermedades. El agente, como condición necesaria pero no suficiente, puede ser biológico, físico o químico; el huésped, posee características que pueden ser predisponentes como: especie, edad, raza, sexo, herencia, estado nutricional e inmunitario, susceptibilidad e individualidad, hábitos y costumbres, y densidad poblacional; y el ambiente, que determina la existencia o persistencia de ambos pudiendo ser biológico, físico, químico o socio-económico. Así pues, las causas de enfermedad pueden ser resumidas como sigue:

  • Factores ambientales: malnutrición, riesgos individuales, fauna nociva y clima.
  • Agentes infecciosos específicos: virus, bacterias, hongos, parásitos (protozoarios y helmintos).
  • Factores intrínsecos del organismo: alteraciones genéticas e inmunológicas (o mezclas de ambas).

La coexistencia de forma natural de estos factores se denomina período pre patogénico (entes de la enfermedad), cuando este equilibrio se rompe, se produce un estímulo que desencadena una interacción estímulo-huésped y una reacción de éste último, es entonces cuando inicia el período patogénico caracterizado por una serie de eventos que determinan el curso de la enfermedad y que junto con la triada ecológica forman la historia natural del proceso salud-enfermedad (figura 2).

 

Ahora que sabemos en qué momentos son aplicables medidas preventivas, ya contamos con las bases para minimizar en lo posible la entrada de agentes patógenos a la explotación. Estos son trasportados principalmente de manera mecánica, siendo el hombre el principal difusor, por sí mismo o por su ropa, calzado, o equipo contaminado (SAGARPA, 2002). Pero también la fauna silvestre y nociva, cualquier automóvil; en especial aquellos que transporten animales, alimento, excretas o leche (Arango, 2005). La figura 3 muestra los principales riesgos a considerar:

ENTRADA DE ANIMALES

Un aspecto importante de bioseguridad es el control de entradas de personas, animales, vehículos o productos que representen un riesgo sanitario. Particularmente relevante es la introducción de nuevos animales al hato, sobre todo si consideramos que por ejemplo, la mayoría de las enfermedades en los bovinos tienen una fase subclínica larga (lo que las hace difíciles de detectar a tiempo) por lo que es necesario contar con áreas de cuarentena donde mantener a los animales de recién ingreso. Es importante que los vehículos que trasporten animales no entren al rancho es mejor que se cuente con transporte interno para tal fin. Los ingresos deberán de contar con certificados expedidos por la autoridad correspondiente, garantizando que se encuentran libres de enfermedades bajo campaña nacional de control o erradicación (NOM- 041-ZOO-1995, NOM-031-ZOO-1995 y NOM-067-ZOO-2007).

A su llegada, serán revisados por el Médico Veterinario (MV) a cargo y mantenidos en cuarentena donde permanecerán en observación por el período que el responsable clínico fije quién determinará las pruebas diagnósticas aplicables durante este tiempo. Se recomiendan pruebas para Rinotraqueítis Infecciosa Bovina (IBR), paratuberculosis, Diarrea Viral Bovina (DVB), leptospirosis por el serovar hardjo, neosporosis, campilobacteriosis genital bovina y lengua azul.

Por otro lado, el MV responsable de la unidad de producción debe estar capacitado para tomar y enviar muestras para su análisis serológico, considerar la historia clínica, calendario de vacunación y hacer uso de buenas prácticas pecuarias (BPP) como son la higiene tanto de las instalaciones como en el personal, mantener actualizados registros a nivel productivo, reproductivo, sanitario, ingresos y salidas, inventarios y control de insumos (fármacos y alimentos), promover el bienestar animal y manejo de residuos que le permitan controlar posibles padecimientos de forma temprana, además de realizar revisiones médicas rutinarias y vigilar la alimentación.

Como puede observarse, muchas de estas acciones son medidas de prevención primaria aplicables antes de la enfermedad o durante su fase temprana que si son implementadas correctamente podremos prevenir, controlar y erradicar las enfermedades generando empresas rentables, competitivas a nivel nacional e internacional y con muchas ganancias económicas para el ganadero.

ALIMENTOS Y AGUA

Al respecto, habrá de mantenerse registro detallado de las entradas de alimentos y suplementos, el cual indique al menos: producto, fabricante, número de lote, cantidad, fecha de ingreso y fecha de caducidad. Los alimentos balanceados, materia prima o derivados agroindustriales que se usen para alimentación animal se almacenarán según su naturaleza en bodega limpia y cerrada impidiendo el acceso de animales y sometida a un programa de control de roedores, las ventanas deben tener tela mosquitera para garantizar la ventilación.

Los alimentos en sacos se colocan en tarimas, separadas de la pared y evitando el contacto de los mismos con el piso que debe ser de cemento para evitar humedad. Granos o forrajes se conservarán en silos; éstos deben mantenerse en buenas condiciones físicas, libre de fugas y deben evitar el desperdicio, la humedad e instalarse sobre una base adecuada que permita mantenerlos secos, limpios y libres de insectos, roedores y otros animales domésticos, mismo caso para los tanques de melaza. Finalmente, para las pacas de heno las mismas deben colocarse sobre tarimas, en un lugar seguro para evitar su contaminación (SENASA; 2011).

El agua debe ser potable, en caso de abastecerse por pozo, río o pipa se debe analizar y de requerirse darle el tratamiento necesario (DINESA, 1996; SAGARPA, 2002). Las áreas de alimentación serán techadas, con comederos y bebederos suficientes para la cantidad de animales, con limpieza constante ya que los bovinos no son selectivos al comer y ensucian con facilidad el agua.

OTROS HATOS

En algunas producciones pecuarias, sobre todo las de tipo extensivo, es común encontrar en coexistencia varios hatos, por ejemplo bovinos-ovinos u ovinos-caprinos y diferentes razas de una misma especie. En estos casos el manejo sanitario de animales debe considerar lo siguiente: para el caso de bovinos, caprinos y ovinos adicionalmente a los certificados que avalen se encuentren libres de enfermedades bajo control, deberán presentar prueba diagnóstica negativa a paratuberculosis, y en el caso de caprinos, solicitar prueba negativa a artritis encefalitis caprina. Anualmente se elaborará un programa de medicina preventiva para todos los hatos poniendo especial atención en los programas de vacunación y desparasitación según lo requiera la especies y zona, los exámenes y revisiones rutinarias de índole médico deberán poner énfasis en el diagnóstico temprano de aquellas enfermedades comunes y los programas de nutrición deberán ser balanceados y acordes a cada especie.

FAUNA NOCIVA

Se entiende por fauna nociva a las especies animales silvestres o domésticas que pueden ser reservorios o bien transmisores de agentes causales de enfermedad (NOM- 032-SSA2-2010) que en un concepto técnico más amplio se le denomina plagas. El Manejo Integrado de Plagas (MIP) forma parte de las BPP, MIP es una estrategia que se basa en la conjugación de métodos complementarios físicos, químicos, biológicos, legales y culturales para el control de plagas a fin de reducir el uso de plaguicidas y minimizar su impacto en el ambiente (AIB International, 2011).

Uno de los artrópodos de importancia pecuaria son las moscas, sus infestaciones causan estrés debido al constante pataleo, movimientos de cabeza y cola. Por ejemplo, el parasitismo por Haematobia irritans (mosca de los cuernos) puede causar pérdidas de peso de entre 8-22%, y 9.26% de pérdida láctea por Stomoxys calcitrans (mosca del establo) en bovinos (Ambriz, 2014). El control de las moscas dentro de los programas MIP incluye: conocimiento de la plaga (taxonomía, ciclo biológico, hábitos), determinación del índice poblacional (conteo directo o por trampas engomadas con o sin atrayentes, u eléctricas), medidas sanitarias (aseo de instalaciones, en los estercoleros aplicar antilarvarios para romper el ciclo biológico de los dípteros, manejo de basura y mantenimiento de drenajes), métodos de exclusión (mallas mosquiteras, uso de repelentes), control biológico (uso de hongos, avispas y escarabajos depredadores de moscas) y uso de aretes insecticidas para ganado; por mencionar algunos (Ambriz, 2014).

Las garrapatas del género Boophilus transmiten al ganado bovino dos enfermedades relevantes, la piroplasmosis (babesiosis) causada por Babesia bovis y Babesia bigemina, y anaplasmosis por Anaplasma marginale. Estos ectoparásitos, comúnmente se controlan con baños ixodicidas (acaricidas o garrapaticidas) a intervalos específicos según la región ecológica, especie a combatir y eficiencia residual de producto. El uso de métodos de control biológico como vacunas, hongos como Metarhizium anisoplinae, Verticillim lecanii, uso de extractos vegetales, así como estrategias de la combinación de químicos y biológicos pueden incrementar el control de la garrapata y reducir en generaciones próximas el nivel de resistencia a los productos químicos (Cantú, 2015).

Los roedores de importancia para la bioseguridad y salud pública son: ratas noruegas, pardas, gris o de alcantarilla (Rattus norvegicus), rata negra, de los tejados (Rattus rattus), y ratón doméstico y común (Mus musculus) sus medidas de control van desde la higiene y mantenimiento de las instalaciones, captura con trampas, hasta la utilización de cebaderos rodenticidas que contengan anticoagulantes de segunda generación y manejo de residuos (cebos no consumidos, envases, materias primas y alimentos dañados) por mencionar sólo algunos (Ambriz, 2014).

Otros mamíferos relevantes son los murciélagos hematófagos (Desmodus sp, Diaemus sp y Diphylla sp) potenciales transmisores de rabia, donde el ganado en condiciones de pastoreo extensivo es más susceptible; algunos métodos físicos de control son: buena iluminación de las áreas para ahuyentarlos, uso de mallas de alambre, captura con redes de nylon alrededor de los corrales y en la entrada de las cuevas; otras acciones incluyen el uso de ultrasonidos y sustancias odoríficas repelentes, aplicación de anticoagulantes en redes, nichos y heridas de ganado previamente atacado (Ambriz, 2014; NOM-067-ZOO-2007).

Los perros (Canis lupus familiaris) y gatos (Felis silvestris catus) en condición de abandono los evitamos por medio de la barda perimetral externa ya que si en una explotación cercana hay abortos estos animales pueden arrastrar la placenta/feto y introducir enfermedades como vector mecánico, además de que pueden trasmitir rabia; las mascotas propiedad del rancho deberán estar sanas, vacunadas y desparasitadas, controlando su acceso a las áreas y a otras producciones. Se debe prestar atención al tratar estos animales e implementar campañas de esterilización, programas de adopción y de concientización hacia la sociedad para una tenencia responsable.

FÓMITES

Se denomina fómite a todo objeto que no es peligroso por sí mismo, pero es capaz de albergar y transmitir agentes infecciosos actuando como vehículo común. En ganadería, por tanto pueden portarse como tales vehículos particularmente los que trasportan animales, alimentos o leche. El hombre es el principal difusor, por sí mismo o por su ropa, calzado, o equipo contaminado (SAGARPA, 2002); considerando lo anterior la unidad de producción deberá implementar medidas sanitarias como contar en la entrada con un vado o arco sanitario con equipo de aspersión con una presión de 1⁄4 HP para garantizar la desinfección de cualquier vehículo que entre o salga.

De forma similar, con las personas, hacerlas pasar por tapetes sanitarios en todas las puertas de ingreso a las áreas de producción y que usen botas y overoles limpios de uso exclusivo del rancho (figura 4).

Por otro lado, la práctica rutinaria de la higiene se hace más fácil si se cuenta con las instalaciones adecuadas, este es un factor comúnmente olvidado en las explotaciones de rumiantes, ya que si la infraestructura no es buena, las labores de limpieza se hacen más difíciles, tardadas y costosas; esto tiene implicaciones productivas y de salud en los animales, aumentan el estrés y deteriora el bienestar animal. Todo el material utilizado rutinariamente dentro de la explotación como las carretillas, palas, así como las instalaciones se deben de lavar y desinfectar con frecuencia (DINESA, 1996; SAGARPA, 2002). Se recomienda también el uso de material desechable en todos las medidas preventivas primarias y secundarias como son vacunación, desparasitación, pruebas de muestreo y tratamiento en grupo de animales, deben ser realizados siempre con una jeringa y aguja desechables por animal y por cada aplicación de los productos, para evitar con ello la diseminación de agentes infecciosos bacterianos, parasitarios y virales. El material quirúrgico e instrumental debe exclusivamente ser manejado por personal capacitado (Posadas, et al., 2015).

Es importante que los vehículos que trasporten animales no entren a la granja es mejor que se cuente con transporte interno para tal fin. La eliminación de excretas y aguas residuales, basura y desechos fármaco-biológicos, es relevante para no contaminar los mantos freáticos ni el medio ambiente. De acuerdo con NOM-087-SEMARNAT-SSA1-2002, se deberá de contar con: depósitos de punzocortantes, como jeringas, agujas y navajas. Depósitos color rojo, para biológico infecciosos. Depósitos color amarillo, para tejidos y órganos procedentes de necropsias o cirugías y bolsas transparentes para cadáveres no infectados, para su incineración posterior (figura 5).

CONCLUSIONES

Aplicando la bioseguridad y todos los factores antes descritos podremos prevenir, controlar y erradicar las enfermedades generando empresas rentables, competitivas a nivel nacional e internacional y con muchas ganancias económicas para el ganadero. Ya que al ser el país partícipe de tratados comerciales, se sujeta a vigilancia por parte de organismos extranjeros, dada la globalización de productos de origen animal, bajo la premisa de garantizar al consumidor final alimentos inocuos y de calidad durante todo su proceso. Cabe mencionar que el MV, el productor y su personal son corresponsables de la correcta implementación de programas de medicina preventiva y bioseguridad en las instalaciones, su entorno y en todos sus procesos incluyendo proveedores y transportes vinculados a la explotación ya que la entrada, transmisión y salida de agentes patógenos merma la salud del hato, la producción pecuaria e incluso causa enfermedades zoonóticas. Finalmente, la implementación de buenas prácticas pecuarias también mejora la calidad de vida de los animales y de quienes viven de ellos.  REFERENCIAS

  • Larson, L.R. (2008). Epidemiology and disease control in everday beef practice. Theriogenology, 70, 565-568.
  • Arriaga, O. A. (2002). Seguridad sanitaria en granjas de rumiantes. Navarra Agraria, México.
  • SAGARPA., DINESA., CPA., AMVEC. (2002). Medidas básicas para la prevención de enfermedades en la piara. Manual de bioseguridad en granjas porcinas. México.
  • LeaveIl HR., Clark EG. (1969). Preventive medicine of the doctor in his comunity. New York: MacGrow-Hill.
  • Arango Peña Mariana. (2005). Bioseguridad en explotaciones bovinas (revisión bibliográfica). Tesis de licenciatura. Cuautitlán Izcalli, Edo. de México, FES-Cuautitlán UNAM.
  • NOM-041-ZOO-1995, Campaña nacional contra la brucelosis en los animales De: http://www.senasica.gob.mx/?doc=506
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  • NOM-067-ZOO-2007, Campaña nacional para la prevención y control de la rabia en bovinos y especies ganaderas. De: http://www.senasica.gob.mx/?doc=20856
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  • AIB International. American Institute of Backing International. De: http://www.aibonline.org/aibOnline/es/
  • Ambriz Barajas María Teresa de Jesús. (2014). Manual para el control de fauna nociva como una herramienta de la bioseguridad para la salud animal y la salud pública. Tesis de Maestría. México D.F., UNAM-FMVZ.
  • Cantú Covarrubias Antonio. (2015). Situación, resistencia, métodos integrados y alternativas en el control de garrapata Boophilus spp. Memorias del II Congreso mundial de ganadería tropical. Del 15-17 de febrero, Tamaulipas, México. 186pp.
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  • NOM-087-SEMARNAT-SSA1-2002, Protección ambiental – Salud ambiental – Residuos peligrosos biológico-infecciosos – Clasificación y especificaciones de manejo. De: http:// www.salud.gob.mx/unidades/cdi/nom/087ecolssa.html