MC. Oscar Vazquez, 
TSM Evonik México SA de CV.
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Daniel López Aguirre, Dr.
Facultad de Ingeniería y Ciencias
Universidad Autónoma de Tamaulipas.
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Introducción

La alimentación de la vaca lechera para un óptimo desempeño y eficiencia se ha mejorado a medida que se adquieren nuevos conocimientos. Un componente muy relevante son los avances en la nutrición con el uso de aminoácidos (AA). A medida que las regulaciones medioambientales, altos costos de las materias primas alimenticias y las escases periódica de ingredientes cambian la forma en la que se toman decisiones nutricionales, un mayor énfasis en nutrición de AA será requerido (Zanton et al., 2014).

El aporte de proteína metabolizable (PM) es un mejor predictor de la producción de proteína de la leche que el consumo de proteína cruda (PC), por lo tanto, el balanceo de dietas basadas en PM en lugar de PC es el primer paso para mejorar la eficiencia de utilización de nitrógeno (N).

Sin embargo, la oferta de PM es un agregado de AA: 20 AA se utilizan para sintetizar todas las proteínas del cuerpo, incluidos: tejidos, hormonas, enzimas, leche, etc. De estos 20 AA, el esqueleto de carbono de 9 de ellos no puede ser sintetizado por el animal y por lo tanto, debe ser proporcionado por la proteína digerida. Estos AA esenciales (AAE) incluyen: histidina (His), isoleucina, leucina, lisina (Lys), metionina (Met), fenilalanina, treonina, arginina, triptófano y valina. Diez pueden ser sintetizados por la vaca y han sido categorizados como AA no esenciales (AANE) tales como: alanina, asparagina, aspartato, cisteína, glutamato, glutamina, glicina, prolina, serina y tirosina (Lapierre et al., 2017).

Tomando este conocimiento de los AA esenciales y no esenciales, es válido hacer la pregunta ¿ganaríamos en eficiencia si en lugar de equilibrar suministro total de PM, hiciéramos un balaceo para el suministro individual de AAE? al igual que si estuviera jugando Scrabble, puede solicitar letras específica, en lugar de letras aleatorias, entonces necesitaría menos letras para escribir las palabras deseadas y habría menos letras «en exceso» sin nada que ver. La vaca tiene que eliminar los AA en exceso, éstos representan una fracción costosa de la ración, además, su eliminación se realiza a través de la síntesis de urea que se excreta en orina y tiene un impacto negativo en el medio ambiente (Lapierre et al., 2017).

En condiciones de prácticas de producción a menudo surge la pregunta:

¿Cuándo es importante el balanceo de raciones para cubrir requerimiento de AA?

De acuerdo con Patton (2009) los momentos más críticos, donde el equilibrio de AA en raciones de vacas lecheras, son:

  1. Al intentar reducir la cantidad de proteína que se consume, reduciendo así el costo de la dieta y aumentando el espacio en la dieta para alimentos más energéticos. Necesitamos tener en cuenta que, para las vacas lecheras de alta producción, la energía suele estar más deficiente que los AA. Reducir la proteína en la dieta también reducirá el desecho de nitrógeno al medio ambiente y con esto se puede cumplir con las regulaciones ambientales. Esto se convierte en una beneficio adicional para los hatos que están bajo regulación ambiental.
  2. Para vacas frescas, tanto para minimizar la pérdida de condición corporal (CC), como para aumentar la producción de leche.
  3. Incrementar la proteína de la leche.

Fundamentos para el balanceo de raciones por AA

Como se ha comentado anteriormente las vacas lecheras lactantes no necesitan PC, ni proteína de sobrepaso ruminal. Como otras especies, tienen un requerimiento de AA (Nacional Research Council, 2001). En la mayoría de las situaciones, seleccionando las fuentes de proteína adecuadas y utilizando juiciosamente AA protegidos de la degradación ruminal (AAPR), debería ser teóricamente posible equilibrar las necesidades de AA de la vaca mientras se reduce el consumo de proteína cruda. Broderick et al., (2008) publicaron un estudio que demostró que una ración con 16.1% de PC complementada con metionina protegida en rumen (Met-PR) resultó en la misma cantidad de leche que una ración con 17.3% de PC sin Met-PR, y ambas raciones dieron como resultado una mayor producción de leche que una ración con 18.3% de PC.

Al respecto, Armentano et al., (2005) realizaron un estudio similar en un hato pequeño de alta producción en Wisconsin. En este estudio la PC se redujo alrededor del 1%, pero se mantuvieron los niveles de metionina y lisina. La producción de leche se mantuvo sin cambios en este hato, pero la proteína de la leche tendió a aumentar. En la práctica no hemos podido reducir el contenido de PC de la dieta por debajo del 16.7% de forma constante sin perder la producción de leche. Sin embargo, esto generalmente le ha ahorrado al productor lechero entre 5 y 60 centavos de dólar por vaca por día, dependiendo de las fuentes de proteína disponibles y la reducción de los niveles de proteína en la dieta (Patton, 2009).

La nutrición de proteína y AA en vacas lecheras es compleja, lo que implica que para tener éxito se deban usar modelos que tomen en cuenta las rutas o destinos de la proteína verdadera consumida, la proteína de origen microbiano y la proteína endógena integradas en el metabolismo de la vaca. Varios modelos actualmente están a disposición de los nutriólogos y son relativamente precisos en predecir el flujo duodenal de proteína y aminoácidos individuales (Patton et al., 2014). Con esta precisión aceptable es posible formular raciones más productivas y económicas, y menos dañinas al ambiente, aunque para lograrlo se requiere trabajo y dedicación por parte del productor y su equipo de colaboradores y asesores.

Recomendaciones para el balanceo de raciones por aminoácidos

Patton et al., (2014) recomendaron los siguientes pasos para el balanceo de raciones por aminoácidos (AA):

• Balancear todas raciones basadas en PM y AA. La PC es un término que está cayendo en desuso.

• Elegir un modelo y aprender a usarlo. Los supuestos del modelo deben ser suficientemente claros para que el usuario pueda entender qué calcula y cómo calcula el modelo. Asimismo deben existir estudios que validen el modelo, preferiblemente publicados en revistas científicas.

• Colectar detalladamente la información que requiere el modelo para producir los resultados más precisos posibles. No asumir que todas las vacas pesan lo mismo. No asumir que los valores base de los alimentos son suficientes, se debe investigar qué estudios de laboratorio son necesarios para maximizar el desempeño del modelo.

• Medir el consumo de materia seca (MS). El consumo de MS tiene un impacto significativo sobre la síntesis de proteína cruda microbiana (PCM) y de proteína no degradable en rumen (PNDR), por lo que es crítico que el consumo de MS actual sea utilizado en la formulación. En un estudio realizado por Pacheco et al., (2012), el mejor modelo predijo el consumo de MS con una precisión de 1.6 kg solo el 60% del tiempo.

• Optimizar la síntesis de PCM. La clave económica para producir leche y proteína de la leche es maximizar la digestión de la fibra detergente neutro (FDN) acoplada con la óptima digestión de los carbohidratos no fibrosos (azúcares, almidón). La única forma de optimizar la PCM es dar un seguimiento riguroso a los costos de alimentación y monitorear la diferencia de ingreso sobre costo de alimentación que resultan de incrementar la PCM comparado a reducir PCM con la adición de PNDR y aminoácidos protegidos de la degradación ruminal para cubrir los requerimientos estimados por el modelo.

• Cubrir las deficiencias de AA proyectadas en base gramos/vaca/día con PNDR o AA protegidos como metionina (Mepron) y lisina (AjiPro L). Las relaciones de aminoácidos respecto a la PM o respecto a la energía metabolizable, son una guía, pero al final las vacas comen gramos de nutrientes no porcentajes o relaciones.

• Creer en la vaca, si las vacas están produciendo una cantidad especifica de leche y el modelo estima que ellas están deficientes en X gramos de PM o hay déficit de algún aminoácido en Y gramos, entonces es claro que la vaca está recibiendo suficiente cantidad de nutrientes para producir leche y proteína de la leche observados. En este punto es recomendable revisar la condición corporal de las vacas para asegurarse que los nutrientes usados en la producción de leche no provienen de reservas corporales. Cuando se asume que no hay movilización de reservas corporales los modelos pueden predecir el flujo de AA con un razonable margen de error, siempre que los requerimientos del modelo hayan sido ingresados correctamente.

• Monitorear la situación, si se reduce la PM o si son agregados AA protegidos, revisar la respuesta, no solo inmediata, sino a largo plazo. Revisar la condición corporal y la eficiencia reproductiva, así como la producción de leche y proteína de la leche.

Recomendaciones para reducir la proteína cruda de la dieta

En el contexto actual del alto costo de las materias primas y una creciente presión social hacia la industria lechera por sus impactos medioambientales, la reducción de PC en la dieta parece ser una alternativa con múltiples beneficios, pues se pueden reducir los costos de producción y a la par se logra mejorar la eficiencia de utilización del nitrógeno, con lo que podemos reducir la producción óxido nitroso (N2O) y sus efectos sobre el calentamiento global y la eutrofización del suelo.

Patton (2009) recomendó los siguientes aspectos para lograr reducir la PC con éxito.

• Medir el consumo de materia seca, obtener el peso de las vacas y la producción real de leche y proteína de la leche para el grupo.

• Ingresar la ración en el programa de computadora con el que se sienta cómodo (AminoCow (AC), NDS, AMTS, NRC). Evaluar la ración con el porcentaje de proteína de leche realmente producida y para proteína de leche deseada.

• Asegúrese de que los niveles de almidón en la dieta estén entre el 23.5 y el 25.5% de la materia seca y los niveles de azúcar estén de 3.5-5.5% de la MS (Para CPM, si aún se utiliza, estos parámetros se estimarán en 2% más alto. Para NRC use un nivel de CNF de 38.5-42.5.).

• Si la producción real de proteína láctea y el consumo de MS indican que la cantidad de AA (g) es deficiente, entonces algo está mal. Debemos bajar nuestras expectativas de obtener una respuesta al balance de AA (Las cantidades en gramos en el modelo NRC pueden calcularse como el requerimiento de PM multiplicado por 2.5% para metionina, 7.4% para lisina y 2.8% para histidina).

• Asegúrese de que se proporcionen los gramos necesarios para metionina, lisina e histidina de acuerdo con el nivel de producción esperado.

• Ajuste la proporción de metionina a lisina en una proporción de 1:3 si cualquiera de ellos está en exceso y no puede ser reducido (en el caso de AC y NRC), en el caso de NDS y AMTS la proporción ronda 1:2.35 a 1:2.40.

Dependiendo la etapa para la que se esté formulando la dieta, si cubrimos de manera adecuada el aporte de AA y energía neta de lactancia, es posible hacer reducciones de 1 a 1.5% de PC sin afectar la producción y calidad de la leche como se pudo comprobar en el trabajo de Broderick et al., (2008).

Literatura citada

A petición de los interesados

Artículo publicado en Entorno Ganadero Diciembre- Enero 2022