MVZ. Iván Abiut Leyva García.
Doctor en Ciencias Agropecuarias.
Responsable de la Clínica de Grandes Especies.
UAEM Amecameca.
Departamento de Medicina y Zootecnia de Grandes Especies
[email protected]

I. A. Jiménez Badillo.
M.R. Hernández Solís.
UAEM Estado de México.
UAEM Amecameca.

Resumen

Con el objetivo de evaluar el manejo en desembarque y corrales de espera en ganado productor de carne en una planta de sacrificio TIF, se registraron antecedentes sobre la eficacia del manejo en un total de 3,455 animales, utilizando un descargadero con una altura nivelada con el camión, estable y con piso antideslizante, con un ancho similar al de los camiones y una longitud mínima de 10 m, la parte del cargadero que queda más cercana al camión es plana para permitir a los animales bajar cómodamente. Con un espacio de corrales de espera 3.65 m de ancho x 23 m de largo (84 m2), con pisos antideslizantes, manteniendo los grupos sociales preestablecidos, protegidos de la exposición a condiciones climáticas adversas. Las variables y criterios de evaluación fueron: vocalización, uso de chicharra, presencia de resbalones y caídas, tiempo de descarga, disponibilidad de espacio por corral, tiempo de espera antes del sacrificio, actitud y aptitud del personal.

Los resultados obtenidos muestran que el número de animales que vocalizaron (2.17% en desembarque y 13.16% en corrales de espera) es aceptable y un problema grave respectivamente, el porcentaje de animales en los cuales se usó la chicharra para su arreo fue no aceptable (5.18%) y problema grave (79.28%), el 4.91% de los animales presentaron resbalones y caídas lo cual se considera como no aceptable en desembarque al igual que el 8.22% presente en corrales de espera. El tiempo promedio de desembarque fue de 6.48 minutos siendo esto excelente, de acuerdo a la disponibilidad de espacio por corral se consideró suficiente (3.35 m2 por animal), el tiempo promedio de espera antes del sacrificio (5:11 h) se encuentran en tiempo. La actitud y aptitud del personal en desembarque se clasificó como apropiada y competente, mientras que en corrales de espera fue agresiva y no competente. Se concluye que existen deficiencias en el proceso de manejo en desembarque y corrales de espera por lo que se recomienda capacitación y concientización del personal para mejorar significativamente la eficacia de este proceso.

Introducción

Los eventos involucrados en el proceso de desembarque y manejo en corrales de espera previo al sacrificio de los animales, tales como el uso de elementos de arreo, el hacinamiento tanto en corrales como en vehículos transportadores, la descarga, la privación de agua y alimento, entre otros manejos realizados en los animales destinados a producir carne, provocan en ellos estrés (Warriss, 1990; Gregory, 1998), aun más que el mismo transporte (Trunkfield and Broom 1990). Si bien el manejo antemortem de los animales es inevitablemente estresante, lo aconsejable es buscar la forma de mantener el estrés al mínimo. Entre los aspectos más importantes para lograr esto y facilitar el arreo de los animales, está el diseño de estructuras adecuadas (mangas, corrales, rampas de carga, cercos, pisos), la eliminación de las llamadas distracciones que impiden un normal avance de los animales (elementos tales como objetos, sombras, brillos, ruidos o personas que distraen o asustan al ganado) y la capacitación del personal (Grandin, 1998a; 2000b; Gallo et al., 2003). El espacio donde están confinados los animales luego que son descargados de los vehículos de transporte es muy importante para contribuir al bienestar de los mismos en las horas previas al sacrificio (Giraudo y Raviolo, 2007).

Objetivo

El objetivo de este estudio fue evaluar la eficacia en el manejo de ganado productor de carne en una planta de sacrificio TIF en la zona de desembarque y corrales de espera.

Materiales y Métodos

El presente estudio se llevó a cabo en una planta de sacrificio de bovinos productores de carne en la ciudad de Mexicali, Baja California. Durante mayo a julio 2011, en la que se realizaron observaciones en el manejo habitual de los bovinos previo a su sacrificio en las áreas de desembarque y corrales de espera. Se utilizaron 3,455 animales con características diferentes en cuanto a raza (Holstein, Charolais, Angus, Brangus, Cebuinos, Simmental), con una edad promedio de 24 a 28 meses de edad, peso vivo aproximado de 450 kg. Se utilizaron jaulas transportadoras específicas para bovinos, corrales e instalaciones de la planta de sacrificio TIF.

 

Dichas prácticas fueron efectuadas por personal del transporte cuyo objeto fue realizar el desembarque de los animales, así como del personal de la planta de sacrificio cuyo punto de partida fue desde el desembarque hasta la manga previo entrada a sala de sacrificio. Las variables y criterios de evaluación fueron de acuerdo a Grandin (1998): Vocalización (1. Excelente: 0.5% o menos del ganado vocaliza; 2. Aceptable: 3% o menos del ganado vocaliza; 3. No Aceptable: 4 al 10% del ganado vocaliza; 4. Problema grave: Más del 10% del ganado vocaliza). Uso de chicharra (1. Excelente: no se usa la picana eléctrica; 2. Aceptable: hasta el 5% de animales picaneados; 3. No aceptable: hasta el 20% de animales picaneados; 4. Problema grave: se mueve más del 20% de los animales con la picana eléctrica). Presencia de resbalones y caídas (1. Excelente: no hay resbalones; 2. Aceptable: menos del 3% del ganado resbala; 3. No aceptable: 1% cae (el cuerpo toca el piso); 4. Problema grave: 2% de caídas o más del 15% de resbalones). Tiempo de descarga (1. Excelente: 90% de los camiones comienzan la descarga dentro de los 15 minutos de llegar a la planta, ningún camión espera más de 20 minutos; 2. No aceptable: 75% de los camiones comienzan a descargar dentro de los 15 minutos de llegar a la planta, pero al menos un camión debe esperar más de 60 minutos; 3. Problema grave: 90% de los camiones espera más de 60 minutos). Disponibilidad de espacio por corral: este valor se obtuvo dividiendo las dimensiones del corral (84 m2) entre el número de animales dentro del mismo; se utilizó la referencia de disponibilidad de espacio mínima de 2 m2 por bovino adulto en los corrales de espera (Grandin, 1997). Tiempo de espera antes del sacrificio: tiempo transcurrido entre la hora de entrada a corrales de los animales a la hora de sacrifico del último animal; el tiempo máximo estipulado es de 6 horas (Grandin, 1997), actitud y aptitud del personal (apropiada o agresiva: si el manejo era de acuerdo a los estándares de bienestar animal, y competente o no competente, si el personal se encuentra capacitado para llevar a cabo sus funciones). Se realizó un análisis descriptivo obteniendo estadísticas de tendencia central y de dispersión además de estadísticas de proporción.

Resultados y Discusiones

María et al., (2004) y la Comisión Nacional de Buenas Prácticas Agrícolas (2003) mencionan que la descarga y el manejo en corrales de espera de animales está entre los procedimientos que pueden causar detrimento del bienestar en los animales previo al sacrificio, por lo cual los métodos que se utilizan deben ser cuidadosamente planificados. Los resultados se muestran en la tabla 1.

Los resultados obtenidos muestran que el número de animales que vocalizaron en la zona de desembarque es aceptable (2.17%), mientras que en corrales de espera es un problema grave (13.16%), lo cual es considerado como un indicador de malestar animal de acuerdo a los criterios establecidos por Grandin (1988) y Dunn (1990). Grandin (1998 y 2000a) mencionan que la vocalización es un signo indicador de incomodidad o dolor, de manera que los bovinos rara vez deberían mugir durante el arreo al realizar el desembarque, así como dentro de los corrales de espera. Grandin (2000a) en un estudio de auditorías de bienestar animal en plantas de sacrificio encontraron que 18 de 21 plantas (86%) tenían niveles de vocalización del ganado de 3% o menos. Grandin (2001) en un estudio similar determinó que en 20 plantas de 48 estudiadas (42%) se presentó la vocalización debido a diversos factores como el uso indebido de garrocha eléctrica, infraestructura inadecuada, así como de personal no capacitado. Gallo et al. (2003) obtuvieron un 40.1% de animales que vocalizaron durante el arreo desde los corrales hasta el cajón de noqueo. De acuerdo a Broom (2003) en las últimas etapas de la cadena de producción de carne es donde ocurre el mayor estrés. Puente-Zamarripa (2008) menciona que es común que se maltrate a los animales en los corrales de los rastros, dichos maltratos (golpes, gritos o el uso excesivo de chicharra eléctrica, entre otros) son el resultado de los altos niveles de rendimiento en la vocalización.

El uso de chicharra en la zona de desembarque fue de 5.18%, mientras que en corrales de espera fue del 79.28%, estos valores representan ser no aceptables y un problema grave respectivamente, de acuerdo a la pauta de bienestar animal recomendada por Grandin (1998). Sepúlveda et al. (2007) mencionan que entre los manejos más corrientes a que se someten los bovinos destinados a sacrificio son la conducción para descargarlos y hacerlos avanzar por los pasillos, corrales y manga de acceso al lugar de insensibilización (noqueo). Gallo et al. (2003) analizaron algunos indicadores de bienestar animal en una planta de sacrificio dentro de los cuales se evaluó el uso de chicharra durante el arreo desde los corrales hasta el cajón de noqueo, sus resultados no coinciden a los obtenidos en este estudio (92.9%). Grandin (1997) menciona que en plantas de sacrificio que cuentan con operarios bien capacitados, entre el 90 y el 95% de los animales son movilizados a través de todas las etapas de procesamiento sin necesidad de la chicharra eléctrica.Entre los diversos elementos usados para el arreo (físico, visual, auditivo) hay algunos que además de provocar diferentes grados de estrés en los animales, pueden originar defectos en la calidad de sus canales, uno de ellos es la chicharra eléctrica, la cual es identificada universalmente como instrumento de tortura (Giménez-Zapiola, 2006). Respecto a esto Grandin (1997) menciona que muchas plantas de sacrificio bien manejadas han eliminado las chicharras eléctricas en los corrales de espera.

Los resultados de este estudio demuestran que la presencia de resbalones 4.91% en desembarque y 8.22% en corrales de espera son no aceptable, los cuales indican que la presencia de resbalones y caídas de los animales dentro de la planta de sacrificio analizada es debido a que los pisos carecen de diseño antideslizante y el manejo es inadecuado. Grandin (1997) menciona que es imposible lograr un buen nivel de bienestar animal, así como un manejo calmo y tranquilo, cuando los animales resbalan o caen en el piso. Las caídas son uno de los problemas más graves durante el desembarque del ganado, este punto incluye a los animales que resbalan o caen dentro del vehículo durante la operación de descarga (María et al., 2004). Cockram y Corley (1991) reportaron un 38% de resbalones en animales al salir de los corrales y un 28% justo antes de entrar en la manga debido a que tenía un corral de embudo pobremente diseñado y pisos resbalosos. En un estudio realizado por Gallo et al. (2003) reportaron la presencia de 25.4% de bovinos que resbalaron durante el arreo desde los corrales hasta el cajón de noqueo. Si bien el manejo antemortem de las reses de abasto es inevitablemente estresante, lo aconsejable es reducirlo al mínimo. Entre los aspectos más importantes para lograr esto, y facilitar la conducción de los animales, está el diseño de estructuras adecuadas (mangas, corrales, cercos, pisos, etc.), la eliminación de las llamadas distracciones que impiden un normal avance de los animales (elementos tales como objetos, sombras, brillos, ruidos o personas que distraen o asustan al ganado) y la capacitación del personal (Giménez-Zapiola, 2006; Gallo et al., 2003).

Los resultados de este estudio demuestran que el tiempo de descarga (6.48 minutos) se considera excelente: 90% de los camiones comienzan la descarga dentro de los 15 minutos de llegar a la planta) coincidiendo con María et al., (2004) los cuales mencionan que los camiones deben trabajar a horario, de modo que puedan descargar rápidamente el ganado cuando lleguen a la planta de sacrificio. “Rápidamente” significa que el ganado debe haberse desembarcado dentro de los 15 minutos del arribo. Grandin (1998) menciona que es necesario reconocer que el estrés del ganado puede aumentar por ser el final del viaje. En un estudio realizado por María et al. (2004) el tiempo promedio de desembarque fue de 4.2 minutos, mientras que para Villarroel et al. (2001) el tiempo promedio dentro de 86 plantas de sacrificio analizadas fue de 8.4 minutos. María et al. (2004) mencionan que para favorecer el bienestar animal y la calidad de la carne, es importante que el desembarque de los animales se lleve a cabo sin demoras y sin dificultades. De acuerdo a estudios realizados por Jacobson y Cook (1998) la descarga no representa un estímulo estresor intenso y duradero por lo cual no se considera que tenga efectos adversos en el bienestar animal de los animales.

Al analizar el tiempo promedio en corrales de espera de los lotes analizados, los resultados indican una duración promedio de 5:11 horas lo cual se clasifican en tiempo respecto a lo estipulado por Gallo (1997). De acuerdo a la NOM-009-ZOO-1994 los animales deberán permanecer en los corrales de descanso 24 horas como mínimo y 72 horas como máximo, el tiempo de reposo podrá reducirse a la mitad del mínimo señalado cuando el ganado provenga de lugares cuya distancia sea menor de 50 kilómetros, Puente-Zamarripa (2008) menciona que dicho tiempo es para llevar a cabo una adecuada revisión antemortem y mejorar la calidad de la carne. Gallo et al. (2003) mencionan que para mejorar el bienestar de los animales en las plantas de sacrificio y obtener una mejor calidad de carne, se debe tender a minimizar el tiempo de permanencia de los bovinos en corrales de espera antes del sacrifico. Pérez-Linares et al. (2008) mencionan que tiempos de permanencia entre 12 y 18 horas en los corrales de la planta de sacrificio provocaron un ambiente de alto estrés en el animal.

Los resultados demuestran que la disponibilidad de espacio es suficiente (3.35 m2 por animal en promedio) de acuerdo a la pauta establecida por Grandin (1997). De acuerdo a la Comisión Nacional de Buenas Prácticas Agrícolas (2003) debe darse una disponibilidad de espacio mínima de 2 m2 por bovino adulto en los corrales de espera, cuidando que ellos tengan suficiente espacio para estar parados y poder darse vuelta fácilmente o puedan echarse, por otra parte Puente-Zamarripa (2008) menciona como una guía básica una disponibilidad de 1.87 m2 por cada 545 kg justificando que las asignaciones en los espacios de los corrales quizás puedan variar en las condiciones del clima, tamaño de los animales y el tiempo en que estarán ahí. Grandin (2000b) menciona que aquellos lotes de ganado que pasen la noche en corrales de espera se debe reducir la cantidad de animales. La exposición de los animales a restricciones de espacio provocan estímulos que son percibidos por los sentidos condicionando un estado de estrés que puede generar importantes efectos negativos sobre la calidad de la carne (Forrest et al., 1979).

Los resultados de este estudio indican que la actitud y aptitud en la zona de desembarque fue apropiada (97.4%) y competente (64.10%), respectivamente, sin embargo dentro de los corrales de espera la actitud agresiva y la aptitud no competente se presentaron en un 92.5%. Puente-Zamarripa (2008) menciona que es común que se maltrate a los animales en los corrales de los rastros. La descarga y el manejo de los animales debe realizarla personal que se encuentre capacitado, esto asegura que los animales sean arreados de manera tranquila, sin ruidos, golpes ni fuerza innecesaria (Comisión Nacional de Buenas Prácticas Agrícolas, 2003). Durante las dos últimas décadas se han publicado numerosos trabajos que demuestran que la respuesta de miedo de los animales hacia las personas tiene un efecto importante sobre el bienestar y la productividad de los animales de granja.

Por otra parte, la intensidad de esta respuesta depende de la forma en que las personas responsables del cuidado de los animales interactúan con ellos, lo cual, a su vez, es consecuencia de la formación y actitud de dichas personas (Hemsworth & Coleman, 1998). Además, la manipulación cuidadosa de los animales puede resultar en un proceso de habituación de los mismos a la presencia humana, lo que disminuye la respuesta de miedo (Boivin et al., 1998). Existen varios estudios que demuestran cómo el comportamiento del personal influye sobre el temperamento de los animales de granja (Alonso-Díez et al., 2002; Gallo, 1994; Costa y Dasso, 2007). Grandin (2000b) indica que los animales que reciben contactos positivos de sus cuidadores tienen menos miedo de las personas y son más fácilmente manejables durante las distintas prácticas diarias en la explotación (ej. pesajes, traslados, arreos, etc.), la mayor parte de los estudios realizados han demostrado que el miedo hacia los humanos varía considerablemente entre animales y entre granjas, una gran proporción de esta variación puede estar atribuida a la naturaleza de los manejos que estos animales reciben. Gimenez-Zapiola (2006) menciona que se debe de prescindir de las personas miedosas, agresivas o nerviosas, ya que éstas tienden a sobreactuar para disimular su temor, descargar sus problemas y frustraciones, lo que es contraproducente porque genera una reacción antagónica en los animales.

En base a los resultados del presente estudio se concluye que existen deficiencias en el manejo en la zona de desembarque y corrales de espera de ganado productor de carne en la planta de sacrificio TIF, por lo que se recomienda la capacitación y concientización del personal para mejorar significativamente la eficacia de este proceso.

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Artículo publicado en Entorno Ganadero