Alejandro Córdova Izquierdo.
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Carlos Bedolla Cedeño,
Rodolfo Lucio Domínguez,
Ángel Raúl Cruz Hernández,
Hugo Castañeda Vázquez,
Valente Velázquez Ordoñez,
Benjamín Valladares Carranza

INTRODUCCIÓN

La fiebre de Malta o brucelosis humana, es una enfermedad infecciosa que se transmite de los animales al hombre, es considerada la principal zoonosis a nivel mundial, particularmente en aquellos países que dependen de una economía primaria. Constituye un problema particularmente grave, ya que con frecuencia produce invalidez cuando no se trata de forma correcta desde su inicio (Fensterbank, 1986; Aguirre, 2008; Coepris, 2020).

Sinonimias

A la brucelosis en el humano también se le conoce como: Fiebre de Chipre, Fiebre ondulante, Fiebre de Gibraltar, Fiebre de Malta, Fiebre mediterránea (Castañeda et al., 2011).
Etiología

La brucelosis o fiebre de Malta, es una enfermedad infecciosa zoonótica peligrosa, causada por pequeños cocobacilos aerobios Gram negativos del género Brucella, el cual actualmente está representado por diez especies: B. abortus, B. suis, B. ovis, B. melitensis, B. canis, B. neotomae, B. pinnipedialis, B. ceti, B. microti y B. inopinata.

Dos nuevas especies de brucela; Brucella ceti y Brucella pinnipedialis, con el potencial para causar la enfermedad en el humano han sido aisladas de mamíferos marinos. Asimismo, otras nuevas especies, Brucella microti también ha sido aislada de animales salvajes y Brucella inopinata aislada de un caso en humano.

En los humanos, la especie más patógena es la Brucella melitensis, que es con mucho el agente zoonótico más importante, que causa la forma más grave de la enfermedad y presenta un alto nivel de morbilidad, seguida de B. suis y B. abortus (menos patógena). El reservorio natural del patógeno y la fuente de infección en los humanos son los animales domésticos infectados, principalmente bovinos, ovinos, caprinos y animales salvajes. Recientemente, la brucelosis humana también ha sido atribuida a algunas cepas de mamíferos marinos (Godfroida et al., 2005; Aguirre et al., 2008; Galińska y Zagórski, 2013; Pisarenko et al., 2018; NLM, 2020).

La gravedad de esta zoonosis incurre en un riesgo a la salud de las personas que consumen productos no pasteurizados provenientes de animales infectados. Sin embargo, las personas que se encuentran en mayor riesgo de padecer dicha enfermedad son las que desempeñan trabajos en donde frecuentemente tienen contacto con animales o carne, ya que la bacteria se puede diseminar más fácilmente si éstos entran en contacto con carne infectada o la placenta de animales infectados como los trabajadores de los mataderos, los granjeros y los veterinarios (Peña et al., 2014; Excelsior, 2020).

Presentación y distribución

La fiebre de Malta o brucelosis humana es una zoonosis global, se distribuye en todo el mundo, principalmente en el occidente de Europa y de manera especial en toda América, África, Medio Oriente y en el Oeste de Asia (Peña et al, 2014). En todo el mundo, se desconoce la verdadera incidencia de ésta, pero ha sido reportada que en áreas de enfermedades endémicas varía ampliamente, de <0.01 a >200 por cada 100,000 habitantes. Egipto, la República Islámica de Irán, Jordania, Omán, Arabia Saudita y la República Árabe Siria informaron un total anual combinado de más de 90,000 casos de brucelosis humana en 1990. En el año 2000, en total se notificaron 2,857 casos humanos en la Unión Europea en comparación con 3,899 casos que se presentaron en 1999 (Godfroida et al., 2005).

En Rusia, los casos de brucelosis en humanos se registran anualmente en regiones con ganado desarrollado en el sur de la parte europea de este país y en Siberia. En varios países de Sudamérica se encuentra de forma endémica, por lo cual resulta un problema sanitario importante (Castañeda et al., 2011; Peña et al, 2014; Pisarenko et al., 2018).
Brucelosis en América

La brucelosis no es común en los Estados Unidos. Todos los años se presentan aproximadamente de 100 a 200 casos. La mayoría de los casos son causados por la bacteria Brucella melitensis. Las personas que desempeñan trabajos en donde frecuentemente tienen contacto con animales o carne, como los trabajadores de los mataderos, los granjeros y los veterinarios, están en mayor riesgo (NLM, 2020).

En California, la brucelosis humana evolucionó entre 1973 y 1992 de una enfermedad ocupacional (casos de matadero) a una enfermedad transmitida por alimentos con una mayor incidencia en los hispanos, especialmente en niños y adolescentes, en comparación con los blancos no hispanos y los afroamericanos. Por lo tanto, se considera que los programas de salud pública en California deberían centrarse en educar a las poblaciones hispanas sobre el riesgo de consumir productos lácteos, como los quesos blandos, hechos de leche no pasteurizada para evitar contraer la enfermedad (Godfroida et al., 2005).

La brucelosis se mantiene como una de las principales zoonosis a nivel mundial y es una de las causas de fiebre de origen desconocido en humanos, con más de 500,000 nuevos casos anuales. Datos de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) considera, tradicionalmente, a América del Sur como un área endémica para brucelosis humana. En la nueva distribución global de la enfermedad, según Pappas et al. (2006), Suramérica debería ser excluida de la zona de alta endemicidad, con excepción de países como Perú y Argentina, que reportan una incidencia de 34,9 y 528,4 casos, respectivamente. La incidencia en Colombia es de 1,85 casos, cifras que requieren ser estudiadas y correlacionadas con la enfermedad en animales, para estimar la prevalencia de la brucelosis (Tique et al., 2009).

La brucelosis humana en Argentina ha sido ampliamente estudiada. Fue descrita por primera vez en 1922 y fue Brucella melitensis el primer aislamiento que se realizó en 1930 de un paciente reportado.

Un reporte menciona que entre 1945 y 1976 fueron aisladas 157 cepas de Brucella abortus, 20 de Brucella suis y 22 cepas de Brucella melitensis de 714 casos de brucelosis involucrando a 185 granjeros y 152 empleados de rastros. Otro reporte, en 1985 demostró el 57% de las cepas aisladas en humanos eran de Brucella suis. La enfermedad fue encontrada principalmente en empleados de rastros y en granjeros.

Entre 1993 y 1995, 212 casos de brucelosis en humanos fueron detectados, los cuales 88 fueron de origen bovino, 57 de suino y 31 de caprino. Ciento ochenta de estos casos fueron detectados en áreas rurales y 18 en áreas urbanas asociados con queso de cabra contaminado.

Actualmente, la brucelosis humana permanece como una enfermedad importante que persiste en las regiones donde la infección en animales no ha sido controlada y el número de casos reportados ha sido subestimado en regiones remotas (Samartino, 2002).

Brucelosis en México

En México, la brucelosis es especialmente prevalente en las zonas agrícolas del norte y centro. Al afectar primordialmente a la población económicamente activa, se genera un impacto en la micro y macroeconomía. A nivel federal, la brucelosis en animales está regulada por la norma oficial vigente NOM-041-ZOO-1995.

En el periodo 1990-2000 se registraron 37,807 casos acumulados, con un promedio anual de 437, las entidades que registraron los primeros lugares en cuanto a morbilidad fueron Guanajuato, con una tasa de 13.8; Sonora 12.4; Nuevo León 11.1; Querétaro 10.3; Zacatecas 10.3; Sinaloa 8.4; Durango 8.0; Chiapas 7.0; Chihuahua 7.0 y Tamaulipas con 6.47 (Coepris, 2020).

Por otra parte, la Dirección General de Epidemiología de la Ciudad de México, reportó que hasta la semana epidemiológica número 50 (hasta el 14 de diciembre de 2019), se registraron mil 621 casos de brucelosis, 28.85 por ciento más que en el 2018, en el cual se registraron mil 258 casos, de los cuales la mayor incidencia (casos nuevos entre 100 mil habitantes) fue en el estado de Zacatecas, seguido de Coahuila, Tlaxcala y Sinaloa.

En tanto que, la mayor incidencia de acuerdo a la edad, se registró en personas de 45 a 49 años y de 60 a 64, según datos del Anuario de Morbilidad de la Dirección General de Epidemiología (Excelsior, 2020).

En el Estado de Jalisco en el 2009 la prevalencia oficial estimada por la Comisión Estatal para el Control y Erradicación de La Tuberculosis y Brucelosis Bovina (COEETB) reportó que la zoonosis fue de 1.82 por cada 100 animales.

En particular, la ganadería lechera en las regiones de los Altos, Centro y Ciénega de Jalisco están consideradas gravemente afectadas, debido a que registran una prevalencia alrededor del 3.16%. Se ha reportado que dicha situación es de carácter multicausal; esto es, que en ella influyen aspectos logísticos, de implementación en la campaña de vacunación, así como aspectos económicos, percepciones sociales y actitudes del productor mismo.

En Michoacán, de acuerdo a datos proporcionados por el Departamento de Prevención y Control de Enfermedades Transmisibles por Vector y Zoonosis, durante el periodo 2007-2011 se han confirmado 831 casos de brucelosis, en los municipios de Morelia, Tangancícuaro, Cd. Hidalgo, Zacapu, Uruapan, La Piedad, Tepalcatepec y Lázaro Cárdenas (Coepris, 2020).

Transmisión de la enfermedad

La infección en humanos ocurre por heridas en la piel, a través de la conjuntiva, y por vía digestiva por la ingestión o consumo de productos infectados como la leche o productos lácteos (queso, yogurt) no pasteurizados. Especialmente los que están más expuestos a contraer la enfermedad debido a que el ciclo de transmisión de la enfermedad zoonótica está pobremente definido son: los veterinarios, técnicos veterinarios, empleados del servicio de inseminación, técnicos de zoológicos, agricultores que trabajan en granjas de múltiples rebaños (cooperativas de producción), ganaderos; a través de las mucosas por contacto con animales infectados, principalmente en abortos, fetos, fluidos o membranas de la placenta. Así como también agricultores privados, empleados de matanza, casas y empresas procesadoras de carne (Castañeda et al., 2011; Galińska y Zagórski, 2013; Secretaría de Salud, 2015).

Cuadro clínico en el hombre

El periodo de incubación va de 1 a 3 semanas (Br. melitensis) o hasta 3 meses. Curso agudo con Brucella melitensis, pero menos intenso que con Brucella suis, Brucella abortus o Brucella canis (Castañeda et al., 2011).

Síntomas

La brucelosis puede presentar síntomas de forma aguda, subaguda y crónica (Galinska y Zagorski, 2013).

La brucelosis aguda, puede comenzar con síntomas seudogripales leves o síntomas como: dolor abdominal, dolor de espalda, fiebre y escalofríos, sudoración excesiva, fatiga, dolor de cabeza, dolor articular y muscular, pérdida del apetito, glándulas inflamadas, debilidad y pérdida de peso.

Los picos de la fiebre alta a menudo ocurren cada tarde. El nombre de fiebre ondulante se utiliza con frecuencia para describir esta enfermedad porque la fiebre sube y baja en oleadas (Peña et al., 2014; Secretaría de Salud, 2015; Excelsior, 2020; NLM, 2020).

Se estima que entre un 20 a 60% de las personas que presentan brucelosis pueden tener complicaciones osteoarticulares y del 2 al 20% afecciones genitourinarias (Secretaría de Salud, 2015).

La brucelosis crónica, presenta manifestaciones orgánicas múltiples, con artritis (espondilartritis), hepatitis, orquitis, pielonefritis, bronconeumonía crónica, tiroiditis, endocarditis y posible enfermedad del Sistema Nervioso Central.

Si bien la brucelosis puede ser tratada con medicamentos, los síntomas pueden ir y venir, pudiendo durar años durante un período de convalecencia prologando y causar elevados costos del tratamiento en los seres humanos. Asimismo, la enfermedad puede reaparecer después de un largo período sin presentar síntomas (Castañeda et al., 2011; Peña et al., 2014; Excelsior, 2020).

Expectativas (pronóstico)

Los síntomas pueden ir y venir durante años. Asimismo, la enfermedad puede reaparecer después de un largo período sin presentar síntomas.

Posibles complicaciones

Los problemas de salud que pueden presentarse a raíz de la brucelosis incluyen lesiones óseas y articulares, encefalitis (hinchazón o inflamación del cerebro), endocarditis infecciosa (inflamación del revestimiento interior de las cámaras y válvulas del corazón) y meningitis (infección de las membranas que cubren el cerebro y la médula espinal) (Excélsior, 2020; National Library of Medicine, 2020).

Diagnóstico (Pruebas y exámenes)

El diagnóstico de brucelosis en humanos y animales es principalmente serológico. Las pruebas serológicas que permiten la detección de anticuerpos que se producen en respuesta a la infección continúan siendo realizados con el uso de los siguientes métodos:

El diagnóstico clásico conocido desde finales del Siglo XIX, es el de aglutinación y sus modificaciones, y la prueba de fijación del complemento, los cuales todavía se siguen aplicando rutinariamente, se han mejorado y complementado por nuevas pruebas, pero siguen siendo la base para el diagnóstico de laboratorio de la brucelosis en humanos y animales.

• Prueba de Coombs,
• Prueba de aglutinación de 2-mercaptoetanol y,
• Prueba de alergia intradérmica de Burnet que detecta el estado de hipersensibilidad del organismo infectado por Brucella abortus.

Otras de las pruebas clásicas técnicamente optimizadas modificadas son:

La prueba de la reacción de aglutinación (AR) de Wright, con suero sanguíneo, es aplicado en la rutina de diagnóstico de brucelosis en humanos, con su valiosa modificación en forma de prueba de 2-mercaptoetanol (2-ME).

La prueba de fijación del complemento (CFT) aparte de la prueba de reacción de aglutinación (AR) ha servido durante décadas (y todavía lo hacen), principalmente para la detección de nuevos casos de brucelosis, es la segunda prueba utilizada para el diagnóstico de brucelosis en humanos.

La prueba (AGT) de Coomb es una prueba de gran valor diagnóstico que detecta anticuerpos incompletos en casos de brucelosis crónica, se ha convertido se ha convertido en una valiosa e incluso indispensable suplementación de las pruebas clásicas.

Prueba de Coaglutinación (COAT), es utilizada como reacción subsecuente en el diagnóstico de la brucelosis.

La prueba de aglutinación 2-mercaptoethanol (reacción ‘reducción’), en el diagnóstico serológico de brucelosis, cada vez se pone más énfasis en el uso de reacciones cualitativas adicionales, que permiten la diferenciación de las clases de anticuerpos de la IgM y de la IgG.

La prueba de Burnet para la alergia en la piel, es utilizada especialmente en casos de sospecha de infección por brucelosis cuando otras reacciones serológicas son poco claras. Esta es una reacción sensitiva y específica. La reacción positiva de Burnet evidencia el reajuste alérgico del cuerpo como resultado de una infección y puede preservarse mucho después de curarse.

Actualmente, los métodos de biología molecular han ido incrementando su uso en el diagnóstico de la brucelosis, especialmente el PCR. Estos métodos pueden ser utilizados en 3 niveles: El primer nivel confirma que el material genético examinado pertenezca a la bacteria brucela, y si es específico del género; el segundo nivel permite la determinación de la afiliación a una especie o posible biotipo de brúcela, mientras que el tercer nivel permite una determinación aún más precisa de las características de la cepa aislada, es decir, su tipificación (Galińska y Zagórski, 2013).

Los exámenes que se pueden realizar incluyen:

• Examen de sangre para brucelosis.
• Hemocultivo.
• Cultivo de médula ósea.
• Urocultivo.
• Cultivo de LCR (líquido cefalorraquídeo).
• Biopsia y cultivo de muestra de un órgano afectado (NLM, 2020).

La aglutinación, es una prueba específica con suero del paciente, que tiene mucho valor, sobre todo cuando es claramente positiva (Títulos >1:160).

Cultivos. El aislamiento del microorganismo de la sangre u otros tejidos es el diagnóstico definitivo (Zumalacárregui, 2020).

Prevención

La forma más importante de reducir el riesgo de brucelosis es únicamente comer productos lácteos pasteurizados, como quesos y leche. Las personas que manipulan carne deben utilizar gafas y ropas protectoras, y proteger cualquier herida en la piel de una infección.
La detección de animales infectados controla la infección de raíz. Existen vacunas para el ganado, pero no para los seres humanos (NLM, 2020).

Tratamiento

El tratamiento consiste en la administración de antibióticos como la Doxiciclina, Estreptomicina, Estreptomicina combinada con Doxiciclina, Gentamicina y Rifampicina, los cuales se utilizan para tratar la infección y prevenir su reaparición; si no se recibe tratamiento, es posible que una persona pueda morir generalmente debido a una endocarditis secundaria que es una infección del revestimiento de las cavidades del corazón y válvulas cardiacas.

A menudo es necesario tomar los medicamentos por 6 semanas. En caso de complicaciones a causa de brucelosis, es probable que deba tomar los medicamentos por un período más prolongado (Castañeda et al., 2011; Secretaría de Salud, 2015; NLM, 2020).

Conclusión

La brucelosis o fiebre de Malta, continúa siendo hasta el día de hoy una enfermedad infecciosa zoonótica peligrosa, que afecta al hombre por el consumo de productos infectados como la leche o productos lácteos (queso, yogurt) no pasteurizados y en especial a los veterinarios, técnicos veterinarios, empleados del servicio de inseminación, técnicos de zoológicos, ganaderos; a través de las mucosas por contacto con animales infectados, principalmente en abortos, fetos, fluidos o membranas de la placenta. Así como también agricultores privados, empleados de matanza en rastros, casas y empresas procesadoras de carne, los cuales están más expuestos a contraer la enfermedad, por lo que se deben tomar las medidas preventivas adecuadas para evitar contraer la enfermedad.

Literatura citada

  • Aguirre, A. V. E., Alvarado, G. M., Ibave, G. J. L., Leal, H. M., Díaz, A. E., Nevárez, M. G. V., Solís, M. F. J., Arévalo, G. S., Rivera, C. B. E. 2008. Diagnóstico rápido y efectivo de brucelosis bovina en sangre, mediante una reacción en cadena de la polimerasa doble. Técnica Pecuaria en México, vol. 46, núm. 2, abril-junio, pp. 147-158.
  • Castañeda, V. H., Castañeda, V. M. A. y Bedolla, C. C. 2011. Introducción a las zoonosis. Prometeo Editores. Universidad de Guadalajara. México. 220 pp.
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  • Pisarenko, S. V., Kovalev, D. A., Volynkina, A. S., Ponomarenko, D. G., Rusanova, D. V., Zharinova, N. V., Khachaturova, A. A., Tokareva, L. E., Khvoynova, I. G. y Kulichenko, A. N. 2018. Global evolution and phylogeography of Brucella melitensis strains. BMC Genomics 19: 353.
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  • Zumalacárregui, J. A. 2020. Brucelosis. Tuotromedico. com (Consultado en línea 4 de Marzo de 2020). https://www.tuotromedico.com/temas/brucelosis_fiebre_de_malta.htm

Artículo publicado en Entorno Ganadero