La piometra y su repercusión en la reproducción de la vaca

Alejandro Córdova Izquierdo
Sandra D. Ramírez González
Carlos Bedolla Cedeño
Ma. de Lourdes Juárez Mosqueda
Abel E. Villa Mancera
Armando Gómez Vázquez
Pedro Sánchez Aparicio
Jaime Olivares Pérez
Raúl Sánchez Sánchez.

LA A PIOMETRA EN LA VACA

La piometra representa del 2% al 5% de los casos clínicos de enfermedades uterinas peripartales en las vacas, es una enfermedad común del ganado que causa infertilidad y, por lo tanto, pérdidas económicas para la industria ganadera (Karstrup et al., 2017). Es una enfermedad caracterizada por la acumulación de material purulento o mucopurulento dentro de la luz uterina, en presencia de un cuerpo lúteo persistente y un canal cervical cerrado (Pinedo et al., 2020). A medida que el cuerpo lúteo continúa secretando progesterona, se desarrollaría piometra después de la endometritis (Pinedo et al., 2020).

Esta condición es provocada por el fallo del endometrio dañado para secretar niveles adecuados de prostaglandina F2 alfa (PgF2α) (Pérez et al., 2017). Las vacas que ovulan temprano en el período posparto, cuando la contaminación bacteriana todavía está presente en el útero, tienen un mayor riesgo de desarrollar piometra (Karstrup et al., 2017). El diagnóstico se realiza mediante un examen ginecológico completo, que consiste en palpación rectal, examen ecográfico, cultivo y antibiograma del contenido, pudiendo complementarse con biopsia uterina cuando sea posible.

Se debe realizar un diagnóstico diferencial para confirmar la ausencia de gestación, mucometra y pneumometra (Prestes et al. 2018). La piometra puede causar diferenciación en los análisis de sangre de rutina, una serie de estudios ha demostrado que la piometra conduce a una elevación marcada de los niveles de leucocitos, nitrógeno ureico y creatinina (Koenhemsi et al., 2020). Las concentraciones séricas de proteínas de fase aguda (APP) y de antioxidantes han demostrado ser biomarcadores clínicamente útiles de piometra en diferentes especies, incluidas perras, vacas y yeguas.

Las proteínas de fase aguda se utilizan cada vez más en medicina humana y veterinaria en el cribado de salud general, así como en el diagnóstico, pronóstico y seguimiento de la progresión y respuesta al tratamiento de varias enfermedades. La respuesta APP es un componente de la reacción inmune innata del organismo, y es una reacción muy rápida que se desarrolla antes de la estimulación de la respuesta inmune específica, y en muchos casos incluso antes de la aparición de los signos clínicos; por tanto, puede considerarse uno de los primeros marcadores de enfermedad (Vilhena et al., 2018). Se caracteriza por la retención de pus y anestro (figura 1). Hay 2 tipos de piometra, las abiertas en las que el contenido se pierde en parte porque el cérvix está abierto, mientras que en las cerradas no hay flujo y el animal se enferma de manera mucho más aguda (López, 2018).

La piometra y su repercusión en la reproducción de la vaca piometra repercusion reproduccion vaca 1
Figura 1. La piometra se caracteriza por: A) Acumulación de exudado purulento en el útero. B) canal cervical cerrado.

Los signos clínicos más habituales son: Letargo, depresión, anorexia, excesivo consumo de agua, micción excesiva y membranas mucosas pálidas (ACVS, 2019). Debe considerarse una emergencia debido al riesgo de desarrollar complicaciones graves y potencialmente mortales, como septicemia, endotoxemia, azotemia, rotura uterina, peritonitis y shock (Vilhena et al., 2018). La piometra afecta aproximadamente al 1.2% de las vacas a nivel mundial relacionándose con problemas durante el periodo postparto en la mayoría de los casos.

En general la ovulación se retrasa en vacas con una carga uterina patológica, pero en caso de que las vacas ovulen durante una infección uterina en curso, puede desarrollarse piometra (Pascottini y Opsomer, 2017). Factores internos predisponentes Los métodos de cultivo y secuenciación son útiles para proporcionar información sobre las bacterias presentes en los casos de piometra. Las bacterias involucradas en el desarrollo y progresión de la piometra se han investigado mediante cultivo microbiano, pero no se han investigado sus capacidades de invasión de tejidos, que es un aspecto importante de la patogenicidad bacteriana y el desarrollo de lesiones (Karstrup et al., 2017).

Se pueden encontrar diversos agentes etiológicos de tipo pyogenes produciendo la infección y otros de forma concomitante, entre estos agentes de carácter bacteriológico se mencionan como más importantes, Estafilococo, Estreptococos, Micoplamas, Corynebacterium, Tricomoniasis (García, 2017). Estudios anteriores han identificado a Fusobacterium necrophorum y Trueperella pyogenes como los principales contribuyentes a esta patología, sin embargo, Knudsen et al., 2015 investigaron la diversidad de bacterias en el útero de vacas con piometra mediante el uso de PCR de ARNr 16S en 21 vacas, identificando además de las ya mencionadas a tres familias de bacterias gram negativas: Porphyromonadaceae, Mycoplasmataceae y Pasteurellaceae.

La enfermedad proviene de la interacción bacteriana con un endometrio anormal que ha sufrido cambios patológicos derivados de una exagerada respuesta a la estimulación de la progesterona ovárica. La progesterona durante el período de diestro del ciclo estral se eleva. La misma promueve o sostiene el crecimiento endometrial y secreción glandular, en tanto que suprime la actividad miometrial. De este modo se favorece la acumulación de las secreciones glandulares. Estas secreciones aportan un excelente ambiente para el crecimiento bacteriano, el cual a su vez se ve realzado por la inhibición de la respuesta leucocitaria a la infección que adquiere el útero bajo la acción de la progesterona.

Brodzki et al., 2015 evaluaron la concentración de citocinas proinflamatorias: factor de necrosis tumoral (TNF-α) e interleucina-6 (IL-6); citocina antiinflamatoria: interleucina-10 (IL-10); y proteínas de fase aguda (APP): haptoglobina (Hp) y amiloide A sérico (SAA), en lavados de suero y útero en vacas con piometra y animales sanos. El estudio fue realizado en 20 vacas divididas en dos grupos en base a los resultados de las pruebas citológicas y ecográficas: una piometra y un grupo sano (10 vacas por grupo).

El material experimental consistió en suero sanguíneo y lavados uterinos. Los resultados mostraron que los valores de TNF-α, IL-6, IL-10 así como de SAA y Hp fueron significativamente más altos en el suero de vacas con piometra en comparación con los controles. Los lavados uterinos tuvieron niveles significativamente más altos de IL-6, IL-10 y Hp en vacas piometra en comparación con el control (p <0,001). Por lo que sus resultados indican que es posible monitorear el curso de la piometra en vacas con base en la evaluación de la concentración de citocinas y Hp en el suero y lavados uterinos. La mayoría de las veces, la piometra se presenta como secuela de la endometritis.

Cuando las vacas con este problema ovulan, desarrollan un cuadro de piometra, por esta razón es detectada casi exclusivamente en vacas con un cuerpo lúteo activo, a partir de los 21 días postparto (Recce, 2013).

Factores externos predisponentes

Durante el parto, la dilatación del endometrio y el ambiente, facilitan la introducción de microorganismos al útero, la falta de involución uterina normal combinada con retención de placenta y/o infección del útero por flora bacteriana mixta, originan una infección que puede persistir por 1 a 2 meses o más, la secreción de progesterona hace muy sensible al útero a agentes infecciosos mantiene el cierre funcional del cuello e inhibe la contractibilidad del miometrio.

Intervenciones como la inseminación artificial, la monta y los exámenes obstétricos, pueden incrementar el riesgo de introducción de bacterias en el útero. La atención al parto es uno de los factores predisponentes de mayor importancia en la presentación de infecciones uterinas. La higiene durante el parto y el puerperio son imprescindibles para la salud reproductiva de las hembras. Las vacas con ciertos problemas alrededor del parto, o con mala atención de éste, presentan una reducción en su habilidad para controlar las infecciones uterinas.

Puede ocurrir luego del servicio, luego de un parto normal o en el post parto, siendo las causas: Infección uterina, involución uterina tardía, abortos, partos prematuros, distocias, retención de placentas y metritis séptica o endometritis (López, 2018).

Prevención y control

El tratamiento de la piometra incluye antibióticos y dilatación, drenaje y legrado cervical (Schmiech et al., 2020). Piometra generalmente se trata mediante inyección de PGF 2α con un intervalo de 11 a 14 días entre las aplicaciones (Pascottini y Opsomer, 2017), que induce la regresión del cuerpo lúteo que conduce a la relajación del cuello del útero y la expulsión del exudado intrauterina con posterior estro como resultado (Karstrup et al., 2017).

El pronóstico después del tratamiento con PGF2α es generalmente favorable, con una tase de concepción al primer servicio de aproximadamente 30% y una tasa de preñez esperada del 80% después de tres o cuatro inseminaciones (Pascottini y Opsomer, 2017).

Consecuencias en la reproducción y fertilidad de la vaca

En la producción lechera los problemas que causan más pérdidas económicas son los problemas reproductivos, esto a causa de un mal manejo ya sea en la alimentación, tratamientos hormonales, tratamientos uterinos inadecuados o inoportunos, atención de partos (Herrera, 2013). Se cree que el estado reproductivo de una vaca es el factor más importante que influye en las decisiones de sacrificio en las granjas y que la infección uterina probablemente contribuye indirectamente a las altas tasas de sacrificio involuntario (Esposito et al., 2014). Las infecciones uterinas como la piometra, afectan negativamente la actividad ovárica. En vacas con contaminación uterina bacteriana grave, el primer folículo dominante posparto es más pequeño y secreta menos estradiol en comparación con las vacas sanas.

Estas vacas también tenían CL más pequeño y concentraciones de progesterona plasmática (P4) más bajas que las vacas sanas (Strüve et al., 2013). En general, la ovulación se retrasa en vacas con una carga significativa de patógenos uterinos, pero si las vacas ovulan frente a la contaminación uterina en curso aumenta el riesgo de desarrollo de piometra, porque el daño endometrial puede afectar la liberación endógena de PGF2a (Gilbert, 2016). El cuerpo lúteo persistente que es un quiste luteinizado el cual produce progesterona, causa anestro, el útero está ocupado por el exudado por muchos meses, esto puede ser muy perjudicial para el endometrio, inclusive hasta provocar una fibrosis o necrosis que provocará infertilidad en la vaca (Olguin y Berna, 2019).

La tasa de concepción en el primer servicio después del tratamiento con prostaglandina F2α puede ser baja, se puede esperar que la mayoría de las vacas conciba en tres o cuatro inseminaciones (Gilbert, 2015). Cuando no se atiende la endometritis y por acción del quiste luteinizado se cierra el cérvix, se queda en el útero la infección acumulándose hasta 20 o 30 litros de exudado purulento (Piometra), que puede permanecer por mucho tiempo sin signos aparentes de enfermedad como fiebre o anorexia, por lo que se confunde con una gestación (Olguin y Berna, 2019).

CONCLUSIÓN

Las infecciones uterinas peripartales están asociadas con contaminaciones al momento del parto ocasionadas por una distocia o retención placentaria, provocadas por bacterias oportunistas, directamente relacionadas por malas condiciones de manejo de la sanidad e higiene del lugar de parición. Por lo tanto, es importante poner atención al manejo de las condiciones sanitarias en general de la Unidad de Producción Animal y en particular en los lugares donde paren las vacas, ya que son de gran importancia para el desempeño reproductivo y fertilidad de las vacas.

Artículo publicado en “Entorno Ganadero Abril Mayo 2024

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