¿Qué es el bienestar animal y por qué nos debe importar?

Rosario Martínez Yáñez
Patricia Mora Medina
Pedro J. Albertos Alpuche.

INTRODUCCIÓN

El bienestar animal es una responsabilidad que nos concierne a todos. Toda persona que ha tenido o tiene contacto con los animales de granja o de compañía, es muy probable que hayan sentido una conexión, una empatía hacia ese ser vivo. El bienestar animal se trata precisamente de esa conexión, de reconocer que los animales son seres sensibles con la capacidad de experimentar una amplia gama de emociones y que su calidad de vida depende directamente de las personas cuidadoras o tutoras, que los seres humanos somos los responsables de las condiciones que los rodean cuando están bajo nuestra responsabilidad (Martínez-Yáñez et al., 2025; Mellor et al., 2015).

No se limita a la ausencia de sufrimiento o enfermedad, sino que abarca la oportunidad de que estos animales tengan una mayor proporción de experiencias positivas que contribuyan a una vida plena (Martínez-Yáñez et al., 2025, International Dairy Federation, 2025). El bienestar animal es un concepto que ha evolucionado con el tiempo y que actualmente forma parte esencial de cualquier sistema de manejo responsable de animales. En términos generales, la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA, 2024), ha conjuntado los hallazgos científicos en un término que define al bienestar animal aceptado internacionalmente por los países miembros y se refiere al estado físico y mental de un animal en relación con las condiciones en las que vive y muere (FAWC, 2009).

Esta definición es la que ha permeado en las legislaciones de los países, incluido el nuestro. Asimismo, no es un estado fijo, sino una condición que cambia con el tiempo en respuesta a factores ambientales, sociales y de manejo (Broom, 2011; Fraser, 2008). Además, se ha mencionado que un animal está en bienestar cuando se encuentra saludable, cómodo, bien alimentado, seguro, puede expresar su comportamiento natural, y no sufre de estados físicos y emocionales negativos como dolor, miedo o angustia (Mellor et al., 2020). Esta comprensión del bienestar animal se apoya en un campo de estudio multidisciplinario que integra conocimientos de la medicina veterinaria, la biología, la etología (el estudio del comportamiento animal), la ética o la epidemiología, entre otras disciplinas (Martínez-Yáñez et al., 2025).

Pero ¿por qué debería importarnos el bienestar animal? La respuesta es multifacética y resuena en diversos sectores de la sociedad, pero ¿Por qué es importante procurar que los animales terrestres o acuáticos, de granja o silvestres, de compañía o de laboratorio, de trabajo o de conservación, entre muchos otros tengan un buen nivel de bienestar? Con este primer documento de una serie de 8, se pretende dar una explicación que dé respuesta a estas interrogantes.

¿Qué es el bienestar animal y por qué nos debe importar? Que bienestar animal debe importar 1

  1. Ética y responsabilidad moral

En primer lugar, los humanos tenemos una responsabilidad ética hacia los animales bajo nuestro cuidado. Existe una creciente conciencia ética y moral a nivel global sobre asegurar que los animales bajo cuidado humano tengan sus necesidades satisfechas y sean tratados con respeto y dignidad a lo largo de su vida, incluyendo la muerte (Martínez-Yáñez et al., 2025; Husson University, 2024; Yeates, 2010). Esto implica permitirles, en la medida de lo posible, expresar sus comportamientos y emociones naturales en un entorno ético y apropiado (Martínez-Yáñez et al., 2025, Fraser, 2008).

Al respecto, la Organización Mundial de Sanidad Animal (antes OIE) reconoce en su numeral 7.1.2 la responsabilidad ética que conlleva el uso de animales, asegurando su bienestar en la mayor medida posible. En su texto, se establece que: 1) Se debe garantizar que los animales estén libres de dolor, sufrimiento, estrés y enfermedad, así como de hambre y sed, 2) Es necesario proporcionarles un entorno adecuado que les permita expresar su comportamiento natural, 3) Se debe tener en cuenta su bienestar mental, considerando tanto el emocional como el cognitivo, así como su buen estado físico y, 4) El empleo de animales debe ser éticamente justificado y debe estar sujeto a la supervisión de profesionales competentes (WOAH, 2024).

Además, a lo largo del tiempo, los investigadores han demostrado y la sociedad ha reconocido que los animales son seres sintientes, capaces de experimentar emociones positivas como el placer y emociones negativas como el dolor (Broom, 2011; Fraser, 2008). Por lo tanto, ignorar su bienestar no solo es injusto, sino también moralmente inaceptable. Este argumento es especialmente relevante en el contexto de animales de compañía, animales en producción, en animales silvestres destinados a la conservación o incluso en animales en laboratorios utilizados para la investigación.

El bienestar animal no solo es una preocupación ética; también es una exigencia contenida como cumplimiento legal en muchos países. A nivel internacional, organismos como la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA, antes OIE) han dictado los lineamientos que incluyen al bienestar como una parte clave de la sanidad animal global. Además, en México, en la Ley Federal de Sanidad Animal (LFSA) se incorpora el concepto de bienestar animal en varios de sus artículos, destacando su relevancia en las actividades de sanidad animal (Congreso de los Estados Unidos Mexicanos, 2022). Como ejemplo de ello, en la LFSA se indica de manera general lo siguiente: Artículo 1: Establece que uno de los objetivos de la ley es “procurar el bienestar animal”, junto con la regulación de las buenas prácticas pecuarias y la sanidad animal.

  • Artículo 3: Define a la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) como la autoridad responsable de tutelar la sanidad y el bienestar animal, así como de las buenas prácticas pecuarias.
  • Artículo 19: Señala que las actividades de sanidad animal deben realizarse procurando el bienestar de los animales, conforme a las disposiciones legales y normativas aplicables.
  • Artículo 20: Establece que las personas físicas o morales que realicen actividades relacionadas con animales deben cumplir con las disposiciones en materia de bienestar animal.
  • Artículo 22: Menciona que la Secretaría podrá establecer medidas para garantizar el bienestar de los animales durante su movilización, sacrificio y en los establecimientos Tipo Inspección Federal.

Asimismo, a nivel jurídico, se cuenta con un marco legal en cada uno de los estados de nuestro país que buscan prevenir el maltrato y garantizar condiciones mínimas de bienestar. No sólo ello, aunque no se menciona explícitamente como bienestar animal hay normas oficiales de cumplimiento obligatorio como la NOM-051-ZOO-1995, NOM-033- SAG/ZOO-2014 y NOM-062-ZOO-1999; que establecen los principios para la protección de los animales durante la movilización; la muerte, o la experimentación, respectivamente. Aunque debe mencionarse que es una necesidad obligada, su actualización.

Por otro lado, siendo un interés legítimo basado en las modificaciones hechas recientemente en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos Artículos 3ro. y 4to. En el que se adicionan la protección, quedando prohibido el maltrato a los animales. Sin embargo, es imprescindible contar con una Ley General de Bienestar Animal que sea el eje, en el que se anclen todas las demás regulaciones en materia de bienestar animal.

Pero ¿Cómo elaborar un marco regulatorio obligatorio en materia de bienestar, si no se comprende la obligación moral que tenemos hacia cubrir las necesidades físicas y mentales de los animales? Cabe señalar que, varias regiones del planeta y organizaciones internacionales han establecido regulaciones y estándares para el bienestar animal, lo que refleja su importancia debido a la exigencia de la sociedad y cumplimiento por parte de los sectores que tienen bajo su responsabilidad a estos seres no humanos (Martínez-Yáñez et al., 2025; Michigan State University Extension, 2025). Dichos documentos buscan garantizar un nivel mínimo de cuidado y trato digno por parte de los humanos, aunque no siempre responden con el óptimo estado físico y mental para los animales.

  1. Producción sostenible

Desde una perspectiva de producción sostenible, el bienestar animal es fundamental para la eficiencia de los sistemas ganaderos. La implementación de buenas prácticas de bienestar se traduce en animales más sanos, lo que a su vez mejora la productividad y reduce las pérdidas (Martínez-Yáñez et al., 2025; Husson University, 2024; Roland, 2023). Productores de todo el mundo han observado que animales que están en bienestar, en buenas condiciones, son más saludables, son más productivos, generando mejores rendimientos y productos de mayor calidad (Roland, 2023).

Aunque, cabe hacer mención que tampoco contar con bienestar en los animales, se traduce en una mejora infinita de la productividad. Debemos recordar que los animales pueden producir hasta un nivel considerado como biológica y fisiológicamente posible. Pero, de lo que se trata es de reducir las mermas, minimizar el gasto por animales enfermos o limitar el tiempo para que se alcancen los parámetros productivos propios de su especie, raza o estirpe y fin zootécnico. Por lo tanto, un animal en buenas condiciones ambientales y de manejo, donde se asegure su bienestar es, en general, más sano. Se debe tener presente que un entorno donde los animales continuamente estén bajo estrés crónico y sufrimiento, pueden debilitar su sistema inmune, afectar la reproducción, alterar el comportamiento y reducir su eficiencia productiva (Fraser et al., 1997).

En el caso de animales de producción tanto terrestres como acuáticos, por ejemplo, la mejora del bienestar se asocia con mejores tasas de conversión alimenticia, menor mortalidad, mejor calidad de carne, leche o huevos, y mayor longevidad productiva. El bienestar animal se vincula con objetivos de sostenibilidad planetaria, incluyendo la producción, uso eficiente de los recursos naturales y el consumo responsables (Martínez-Yáñez et al., 2025; Fraser y Weary, 2019). La producción animal sostenible busca minimizar el impacto ambiental al tiempo que asegura el bienestar de los animales (Martínez-Yáñez et al., 2025).

Prácticas que priorizan el bienestar animal son inherentemente más sostenibles, ya que reducen el desperdicio, mejoran la eficiencia de los recursos y minimizan el impacto ambiental de la producción animal (Fraser y Weary, 2019). Además, los consumidores están cada vez más preocupados por cómo se trata a los animales y demandan productos de origen animal producidos éticamente y de alta calidad (Martínez-Yáñez et al., 2025; Veterinarians Without Borders, 2025). A menudo, un consumidor informado en materia de bienestar animal y sostenibilidad productiva está dispuesto a pagar un precio superior por alimentos provenientes de sistemas de producción que priorizan el buen trato animal (Veterinarians Without Borders, 2025). Esta demanda del consumidor está impulsando cambios significativos en las prácticas de producción a nivel global.

  1. Salud pública

El bienestar animal también tiene un impacto directo en la salud pública (Martínez-Yáñez et al., 2025; Sandøe y Christiansen, 2008; Mench, 2008; Dawkins, 2006; Appleby, 2005). El estrés y las malas condiciones de vida pueden hacer que los animales sean más susceptibles a enfermedades, algunas de las cuales pueden ser zoonóticas, es decir, transmitirse a los humanos (Martínez-Yáñez et al., 2025; EFSA, 2012). Por lo tanto, garantizar el bienestar de los animales contribuye a prevenir brotes de enfermedades que podrían afectar a la población humana. La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto la importancia de monitorear y mejorar la salud animal para prevenir futuras pandemias, ya que los patógenos zoonóticos emergen con mayor frecuencia en poblaciones animales estresadas, hacinadas y mal alimentadas (Duncan, 2005).

La calidad no sólo comercial, sino de inocuidad de los productos que se obtienen de los animales, como la carne, la leche y los huevos, también está directamente relacionada con su bienestar y sobre todo, cuando se habla de los peligros como contaminantes que pueden afectar la salud del consumidor y son adquiridos desde la unidad de producción tales como brucelosis; tuberculosis bovina; Escherichia coli O157:H7; Hepatitis E, salmonelosis, campylobacteriosis, triquinelosis, residuos de antibióticos, entre otras (Martínez-Yáñez et al., 2025; EFSA, 2012; Appleby, 2005).

Otro ejemplo, el estrés durante el transporte y la matanza pueden afectar negativamente la calidad de la carne dando como resultado defectos como la carne seca, dura y oscura (DFD) o carne pálida, suave y exudativa (PSE) que causan pérdidas millonarias en la industria transformadora (Martínez-Yáñez et al., 2025; Appleby, 2005; Flores-Peinado, et al., 2020; José-Pérez et al., 2022). Por lo tanto, el bienestar de los animales debe vigilarse durante cada una de las etapas de producción, en el transporte y en el proceso de faenado. Un buen trato se traduce en productos de mejor calidad para el consumidor.

  1. Imagen pública y aceptación social

La sociedad ha evolucionado hacia una mayor sensibilidad y conciencia sobre el trato ético hacia los animales. Las personas están cada vez más informadas sobre los métodos de producción y los impactos de las prácticas industriales sobre los animales (Martínez-Yáñez et al., 2025; WOAH, 2024). Con la globalización de la información y la facilidad para acceder a imágenes y videos (por ejemplo, a través de redes sociales), los consumidores tienen un mayor acceso a lo que ocurre detrás de las puertas de las industrias alimentarias, agrícolas y de entretenimiento. El trato inhumano o la explotación de los animales es, a menudo, condenado públicamente, lo que impulsa a las empresas y gobiernos a adoptar estándares de bienestar más altos (Martínez-Yáñez et al., 2025; The woof, 2022).

Las marcas que demuestran un compromiso auténtico con el bienestar animal, a través de sus prácticas y políticas, son más aceptadas y valoradas por los consumidores. Esto genera no solo una imagen positiva, sino también fidelidad de los clientes, lo que es un factor clave para el éxito comercial. Las empresas que invierten en el bienestar animal son vistas como responsables y éticas. Esto también es un reflejo de su responsabilidad social corporativa (RSC), un concepto que hoy en día es fundamental para generar confianza con los consumidores, la sociedad y los inversionistas (European Food Safety Authority, 2018). Por lo tanto, la transparencia en las prácticas de manejo animal y el cumplimiento de las normativas sobre bienestar animal refuerzan la confianza pública y ayudan a las empresas a fortalecer su reputación (Su & Martens, 2022).

  1. Comercio

Cada vez más consumidores exigen productos que provengan de sistemas donde se garantice un trato ético a los animales. Organizaciones que adoptan medidas de bienestar pueden acceder a mercados de mayor valor y diferenciarse positivamente frente a sus competidores. En contraste, el mal manejo puede derivar en sanciones, escándalos mediáticos y pérdida de confianza del consumidor (Boogaard et al., 2006). Pero no sólo es eso, varios países han implementado regulaciones que restringen el comercio de productos pecuarios o que afectan la producción animal debido a preocupaciones sobre el bienestar animal.

Entre ellos, se encuentran, la Unión Europea que prohíbe la importación productos que provienen de animales que han sido sometidos a prácticas como la matanza sin aturdimiento adecuado; Noruega también tiene políticas que restringen el comercio de animales que han sido sometidos a prácticas consideradas inhumanas, como el confinamiento extremo o la matanza sin aturdimiento. Suiza es un líder en la legislación sobre bienestar animal y tiene una de las normativas más estrictas del mundo; por ello, prohíbe la importación de productos de animales de países que no cumplen con sus propios estándares de bienestar. En Norteamérica, Canadá y Estados Unidos también mantienen un marco regulatorio estricto, que les prohíbe importar animales o productos que no hayan sido tratados en condiciones que garanticen su bienestar.

Ejemplo de ello es California, en Estados Unidos, que tiene leyes más estrictas que prohíben la importación de productos animales que deriven de prácticas crueles, como la venta de carne de animales criados en jaulas de batería o la importación de pieles de animales cazados de manera no ética. Como se ha percibido, dichas limitaciones, restringen el comercio internacional y son un freno a la libre movilización de productos o animales vivos cuando se elaboran tratados comerciales.

¿Qué es el bienestar animal y por qué nos debe importar? Que bienestar animal debe importar 2

UN BENEFICIO MUTUO:

Las Ventajas de Priorizar el Bienestar Animal

Priorizar el bienestar animal genera una serie de beneficios que van mucho más allá del propio animal. Para los animales, un buen bienestar significa una mejor salud, la reducción del sufrimiento, la capacidad de expresar sus comportamientos naturales y, en última instancia, una mejor calidad de vida (Martínez-Yáñez et al., 2025; Husson University, 2024).

Para los productores, invertir en bienestar animal puede traducirse en una mayor productividad (mayor producción de leche, mejores tasas de crecimiento y eficiencia reproductiva) (Martínez-Yáñez et al., 2025; Husson University, 2024; Roland, 2023; Mellor et al., 2015), la reducción de brotes de enfermedades y, por lo tanto, menores costos en servicios médico-veterinarios (Husson University, 2024; Roland, 2023; Fraser y Weary, 2019), una mejor calidad de los productos (carne, leche, huevos) (Fraser y Weary, 2019), un comportamiento animal más manejable y menos agresivo (Husson University, 2024; Roland, 2023; Mellor et al., 2015), una mayor resiliencia de la unidad productiva, bioterio o sitio de conservación animal (Broom, 2006) y, en caso de animales productivos, la posibilidad de obtener precios más altos y una mayor lealtad de los consumidores por productos obtenidos de unidades con alto grado de bienestar.

Además, animales más sanos requieren menos uso de antibióticos, lo que contribuye a reducir el riesgo de resistencia a estos medicamentos, un beneficio tanto para la salud animal como para la humana (Husson University, 2024; Roland, 2023; Sandøe y Christiansen, 2008; Mench, 2008; Dawkins, 2006; Appleby, 2005). Para los consumidores, un mayor enfoque en el bienestar animal significa tener acceso a alimentos de mayor calidad y producidos éticamente, así como un menor riesgo de enfermedades transmitidas por alimentos y microorganismos resistentes a los antibióticos (Roland, 2023; Sandøe y Christiansen, 2008; Mench, 2008; Dawkins, 2006; Appleby, 2005). Para la sociedad en general, el bienestar animal refleja valores de compasión, contribuye a la salud pública y promueve una relación más sostenible con los animales (Martínez-Yáñez et al., 2025; Roland, 2023).

CONCLUSIÓN:

Una responsabilidad compartida

El bienestar animal es un concepto fundamental que abarca la salud física y mental de los animales en relación con las condiciones en las que viven. Su importancia radica en consideraciones éticas, su impacto en la sostenibilidad, la salud pública, la calidad de los productos y el bienestar económico (Martínez-Yáñez et al., 2025; Congreso de los Estados Unidos Mexicanos, 2022). El bienestar animal es un tema multidimensional que debe ser abordado con sensibilidad, pero también con rigor técnico-científico, que dé la pauta para la generación de un marco jurídico responsable.

Es un pilar de la producción animal moderna, de la medicina veterinaria ética, y del desarrollo sostenible. Ya sea en la producción de alimentos o en el cuidado de los animales de compañía, o los destinados para la investigación o la conservación, asegurar un buen bienestar animal es una responsabilidad compartida por individuos, comunidades, industrias y gobiernos (Martínez-Yáñez et al., 2025; Husson University, 2024; Fraser, 2008). Nos debe importar porque influye directamente en la salud, la economía, la percepción social y, sobre todo, porque tenemos la responsabilidad de asegurar una vida digna a los animales bajo nuestro cuidado.

Al ser más conscientes de las necesidades de los animales y tomar medidas para satisfacerlas, contribuimos a una sociedad más compasiva y sostenible.

Para mayor profundidad en la información, le invitamos a revisar el siguiente artículo:

Martínez- Yáñez, R., Mora-Medina, P., & Albertos-Alpuche, P. J. (2025). EPI-DOM approach for comprehensive assessment of integral animal welfare. Frontiers in Animal Science, 6, 1495149 En línea:
www.frontiersin.org/journals/animal-science/ articles/10.3389/fanim.2025.1495149/full

Artículo publicado en “Entorno Ganadero Junio Julio 2025

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