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Alimentación y nutrición del hato reproductor

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G. I. García.
Depto. Técnico de Vimifos.
gigarcia@vimifos.com

La alimentación y nutrición del hato reproductor tiene como objetivo principal la producción de lechones y el mantenimiento de la vida productiva y reproductiva de la cerda. Cuando se implementan programas de alimentación y manejo en una explotación en particular, se deben considerar factores como la genética, número de parto, ambiente, estado sanitario, condición corporal de las cerdas en la lactancia previa, estado fisiológico de la cerda y duración de la lactancia, así como los objetivos productivos y reproductivos que se pretenden.

La cerda actual es altamente prolífica y debe producir la cantidad y calidad de leche necesarias para destetar la mayor cantidad de lechones con el peso adecuado, independientemente de la duración de la lactancia y sin menoscabo de su condición corporal. Es por ello que se deben cubrir los requerimientos nutricionales de la hembra durante la gestación para que durante la lactancia satisfaga las exigencias productivas de este período. Un manejo y nutrición adecuada durante esta etapa repercute positivamente en el desempeño de la hembra lactante y de su camada.

La nutrición durante la gestación está encaminada a cubrir los requerimientos de mantenimiento de las hembras, promover el óptimo desarrollo embrionario y asegurar el mayor consumo de alimento durante la lactancia. En el caso de las cerdas primerizas, los nutrientes consumidos durante esta etapa también se destinan para terminar su desarrollo y en el caso de las hembras adultas este crecimiento es menor o nulo.

La repartición del consumo de nutrientes como la energía durante esta etapa es fundamental ya que está enfocado básicamente en el mantenimiento de la hembra y el crecimiento fetal.

El programa de alimentación se establece considerando la condición corporal de la hembra, la etapa del periodo de gestación y el crecimiento corporal que tendrá de acuerdo a la edad de la cerda, cuidando de no exceder o subestimar la necesidad de alimento. Una sobrealimentación tendrá como consecuencia mortalidad embrionaria, cerdas gordas al momento del parto y sobretodo una disminución considerable en el consumo de alimento durante el período de lactancia, resultando en una mayor pérdida de peso corporal y grasa dorsal. Por otro lado, la subalimentación se reflejará en un pobre desarrollo fetal con bajos pesos al nacimiento, pocas reservas corporales en la hembra y bajos rendimientos productivos en los subsecuentes partos. Es preferible fijar el consumo de manera individual.

Otro factor importante es el consumo de agua, nutriente vital que debe ser proporcionado en la cantidad y calidad adecuada.

La productividad de la hembra durante el período de lactancia depende de la adecuada nutrición durante la gestación. El principal objetivo de una hembra lactante es la producción de leche a fin de producir más kilos al destete. El programa de alimentación durante esta etapa cubrirá entonces las necesidades de producción de la hembra y asegurará un mínimo desgaste corporal, así como un adecuado desempeño reproductivo posterior.

El consumo de alimento es de suma importancia ya que de ello depende el buen desempeño de la cerda. Alcanzar un consumo adecuado durante esta etapa no es fácil, ya que influyen factores como el tipo de comedero, la temperatura ambiental, las instalaciones, la ventilación, el programa de alimentación, la composición de la dieta, la calidad y cantidad de agua, el número de parto de la hembra, genética, condición corporal, alimentación de la hembra durante la gestación, etcétera.

Una manera de asegurar un mayor consumo es incrementando la frecuencia de alimentación. Esto estimula a que la hembra se pare a comer y además nos ayuda a verificar su estatus de salud y el de su camada. Se recomienda establecer horarios de alimentación y respetarlos, asegurar el adecuado consumo de agua y la limpieza adecuada de los comederos.

Un déficit nutricional durante la lactancia tendrá un efecto inmediato en el desempeño reproductivo de la hembra, disminuyendo la tasa ovulatoria e incrementando los días abiertos, aunado a un desgaste excesivo en la condición corporal de la hembra. Esto incrementa el porcentaje de desechos y un aumento en el costo de producción de la piara reproductiva, ya que no sólo se considera el costo de producción durante esta etapa sino que también se debe de considerar el desarrollo del reemplazo que suplirá a la hembra desechada.

En esta etapa la repartición de los nutrientes es para el mantenimiento de la hembra (20%) y la producción láctea (80%), por lo que los requerimientos se fijan en base a la paridad de la hembra, el tamaño de la camada y la capacidad de consumo de las hembras. Debemos considerar que los requerimientos de una hembra de primer parto son diferentes a las hembras de segundo parto o más en base a la capacidad de consumo que tienen.

En ambas etapas se puede hacer uso de diversas tecnologías que nos permitan asegurar y mantener la condición corporal de la hembra y de su camada e incrementar su desempeño productivo. Un ejemplo de ello es el uso de prebióticos, probióticos, minerales orgánicos o extractos herbales, donde se han visto mejores resultados en la productividad del hato reproductor.

Como conclusión, es necesario conocer el estatus productivo de la cerda para cubrir adecuadamente los requerimientos nutricionales, y cualquier manejo que se implemente en granja deberá permitir la obtención de información precisa que permita tomar decisiones al instante sobre la alimentación del hato reproductor.

Artículo publicado en Los Porcicultores y su Entorno

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