M.V.Z. Marco A. Jacho López.
inti veterinaris
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La genética es la herramienta fundamental para poder cambiar conceptos que van quedando un poco anticuados ( máxima producción vs producción óptima).

Con este artículo no pretendo dar lecciones, ni mucho menos, clases de genética a los lectores. Simplemente, quiero comentar mi opinión personal sobre las necesidades actuales en las granjas porcinas. Para dar respuesta a cuestiones que últimamente se me plantean.

  • La introducción de razas híper prolíficas.
  • La creación de líneas sintéticas y el uso de técnicas de genética molecular para detectar la presencia o ausencia de determinados genes ( relacionados con la resistencia a enfermedades, por ejemplo).
  • Creación de animales transgénicos, para mejorar el aprovechamiento del alimento y la excreción de substancias contaminantes del ambiente (como mejorar la absorción de fósforo de la dieta).

Todas estas alternativas hacen que debamos analizar muchos factores antes de contestar preguntas como: ¿Cuál es la mejor genética? ¿Qué genética me recomiendas para mi granja? ¿Qué reproductor o semen puedo escoger para obtener mejores resultados (relación costo/efectividad), en mis circunstancias?.

Que se espera actualmente de la genética en producción intensiva:

  • Aprovechar las ventajas costo/beneficio.
  • Mejorar los objetivos de producción.
  • Obtener un Producto de mejor calidad:
    • Bienestar animal.
    • Calidad de la canal y la carne.
    • Gestionar de mejor manera el impacto ambiental.
    • Costo de producción.

Aprovechar las ventajas costo/beneficio.- Desde hace ya varios años sabemos que el cruzamiento de individuos que pertenecen a poblaciones que han estado mucho tiempo sin reproducirse entre sí (dos razas distintas o dos líneas diferentes de la misma raza) suelen dar animales con mejores características reproductivas.

Por ejemplo: Las hembras suelen tener del orden de un 10 % más del tamaño de la camada y los machos una líbido mejor.

Mejorar los objetivos de producción.- Para lograr los objetivos marcados, resulta muy importante, tener en cuenta principalmente:

los índices técnicos de los ascendentes y descendientes.

El índice de conversión, la velocidad de crecimiento e inclusive la resistencia al estrés para evitar la carne PSE o DFD.

La conformación de la canal: Buen desarrollo del tercio posterior.

Por tanto, la selección de los reproductores es un factor determinante.

Obtener un producto de mejor calidad.- Esto depende sobre todo del tipo de mercado para el que se quiera producir, y los mercados siempre están influenciados por las prioridades del consumidor. Donde yo vivo suelen decir “ Quien paga manda”.

  • Bienestar Animal.- La verdad, es que últimamente los granjeros han detectado algunos problemas en cuanto al manejo de las cerdas en gestación, debido a la obligación de cambiar los boxes individuales por los patios. Actualmente tenemos muchos problemas de cojeras en las cerdas alojadas en grupo, indistintamente del sistema de alimentación utilizado. Cuando se pensó en cambiar de instalaciones a los animales, creo que a nadie se le ocurrió que esos animales se tendrían que adaptar a las nuevas condiciones. Es decir, que necesitamos animales más resistentes, menos sensibles a la competencia, menos jerárquicos o más dóciles.
  • Calidad de la canal y de la carne.- Este concepto es muy subjetivo. En España, por ejemplo, una parte de los consumidores prefieren consumir carne magra, con poco contenido de grasa, mientras que para otra parte de los consumidores es “ mejor” la carne con infiltración de grasa intramuscular que le confiere un sabor característico. Lo importante en este caso es definir muy bien para qué mercado queremos producir y encontrar la genética adecuada.
  • Gestionar de mejor manera el impacto ambiental.- Para nadie es desconocido que tenemos un problema muy grande con la gestión del estiércol. Hoy en día se necesitan animales que aprovechen mejor la alimentación o diseñar alimentos para que pueden ser mejor digeridos por los animales que tenemos. La pregunta es: “¿qué es más fácil?” o “¿qué es más barato?”. Necesitamos animales más resistentes, es decir que no tengan que utilizar parte del alimento que le suministramos para “defenderse”, del hábitat donde le hemos colocado y así poder desarrollar un crecimiento adecuado al que se espera de su genética.
  • Costo de producción.- En este punto es donde explico la frase de la introducción, la genética que debemos, o debería decir que podemos utilizar. Es la que se adapta mejor a nuestras necesidades ( a nuestra explotación), el productor no es quien fija el precio de venta de sus animales. Por tanto, su influencia se reduce a como produce sus animales, o mejor dicho cuánto le cuesta producir sus animales. Tener siempre en cuenta que un animal “mejorado” no se puede alimentar con soluciones caseras ( un coche de formula 1 no va con gasolina super) o una raza criolla no producirá más de lo que su genética le deje aunque la alojemos en “ un hotel cinco estrellas”. O también puede pasar lo contrario, recuerdo un comentario que me hicieron la última vez que estuve por Argentina “mis cerdas blancas mejoradas se me quemaron con el sol”.

En el caso concreto de Centro y Sudamérica, dejadme que rompa una lanza por esa raza de cerdos “ poco atractiva”, pequeña, poco productiva, negra, entre otros males. Y que por otro lado está perfectamente adaptada a la zona, es mucho más rustica, no necesita grandes instalaciones, come lo que le damos y además es autóctona de nuestros pueblos. Me refiero a esa raza que posiblemente está en peligro de extinción, y que diseñando programas sanitarios y de cruzamientos adecuados sería una buena alternativa por “el potencial” tan grande que tiene. Si, aquella a la que solemos llamar “criolla”.

En resumen, el mercado define la genética a utilizar. La genética necesita una determinada alimentación. La alimentación está influenciada por las instalaciones, y las instalaciones que tenemos o debemos tener dependerán de cuanto podemos ganar con la venta de nuestro producto a un determinado mercado.

Motivo por el cual pienso que otra estrategia importante para mejorar la rentabilidad de las empresas porcinas, es sin lugar a dudas “educar al consumidor”.

Como creo que he dejado claro en el anterior artículo, soy un enamorado de las razas autóctonas (criollas) y lo soy porque dentro de otras cosas, aunque os parezca descabellado sobre todo a los técnicos. Estos animales son precisamente un elemento fundamental para mejorar la genética de las razas comerciales tradicionales, explotadas en el nuevo sistema de producción basado en el bienestar animal. A los escépticos, quisiera haceros una pregunta: Las razas asiáticas (Meishan, Mongcai, Minzhu, Jiaxing , etc.) que son la base de las razas modernas hiper- prolíficas, ¿no son razas “criollas”?

Desde siempre hemos practicado cruzamientos buscando mejorar la producción de nuestros animales, y hoy en día siguen siendo fundamentales para la rentabilidad de las granjas. Pero la mejora genética ha sufrido una evolución sub géneros. Ya no son sólo los índices técnicos los que buscamos mejorar, los objetivos actuales van más allá. Dentro de estos nuevos objetivos están:

a) La resistencia a las enfermedades (cerdos de engorde).
b) El mayor consumo de alimento (cerdas en parideras).
c) la vitalidad y supervivencia (lechones).

La resistencia a las enfermedades. Por desgracia en genética no se pueden crear súper animales tan fácilmente (los caracteres productivos dependen de muchos genes y no están fijados en las poblaciones de los animales de granja). “La selección natural ha desempeñado, indudablemente, un papel fundamental en la reducción de la sensibilidad a patógenos endémicos. En animales domésticos, las prácticas de selección se han dirigido durante mucho tiempo a incrementar los rendimientos productivos, y se ha hecho poco énfasis sobre la resistencia a enfermedades” (E.S. Luetkemeier, F.A. Zuckermann, L.B. Schook, Suis no 42).

Sé que muchos de vosotros estaréis pensado que únicamente las grandes explotaciones tienen recursos como para pagar la tecnología genómica (marcadores genéticos) que nos permita monitorizar (rastrear y definir) la resistencia a enfermedades. En parte tenéis razón, pero si tenemos a nuestro alcance esos animales perfectamente adaptados al medio por qué no utilizarlos (el medio ambiente afecta claramente la magnitud de la respuesta inmunitaria). De todas formas, también es conocido que la respuesta inmunitaria, evidentemente, no se hereda fácilmente (baja heredabilidad). Debido al número de genes que están asociados en la preparación de una respuesta protectora.

El mayor consumo de alimento. Es otro quebradero de cabeza para los productores, sobre todo de las cerdas madres en las parideras. Los técnicos aconsejamos que las cerdas consuman el máximo de alimento posible, pero las cerdas no comen todo lo que les damos (actualmente tenemos consumos de 3.5 kg, 4 kg, y hasta 5 kg por día de los 9 kg que tendrían que consumir aproximadamente).

Es muy importante, que las cerdas tengan el potencial para maximizar su ingesta alimenticia para mejorar su producción de leche, acortar el intervalo destete – cubrición fértil e incrementar su longevidad.

Por tal motivo, debemos seguir mejorando al practicar los cruces. De mi experiencia trabajando en las montañas andinas de Sudamérica puedo dar fe de los excelentes resultacos con la introducción de la raza Duroc (Criollo x Duroc).

Pero no solamente ha habido buenos resultados a esos niveles, sino que también se ha podido observar gran- des avances en América y Europa (Landrace X Duroc) o inclusive en triple cruzamiento (Landrace x Large White x Duroc).

La vitalidad y supervivencia del lechón. De todas formas para los puristas, hay que dejar claro que se siguen utilizando las razas tradicionales en busca de buenos resultados. Tanto es así que en este caso, se aconseja un triple cruce que lo producen varias empresas de genética (50% Large White, 25% Landrace, 25% Duroc). Animales con excelentes características maternas, con una mayor longevidad, viabilidad de sus lechones y que se pueden utilizar tanto en producción intensiva como extensiva.

Actualmente se pueden destetar 28, 30 y hasta 32 lechones por cerda y año. Pero a un costo muy, pero que muy alto (mano de obra, alojamiento, alimentación, etc.).

De todas formas, no pretendo saber más, ni mucho menos, criticar el trabajo de las casas comerciales que hoy en día investigan para ofrecernos a los producto- res y técnicos una gama casi infinita de razas o debería decir biótopos de animales, con los que mejorar ostensiblemente la rentabilidad de nuestras empresas.

El problema, por tanto, no está en la industria genética. El problema está en cuál es la genética que nos conviene.

Por ejemplo:

Si yo Vendo:
100 Kg de carne a 2 € el Kg y me cuesta producir 1 € el kg, yo gano 100 €.

Pero si yo vendo, con el mismo ejemplo:
100 Kg de carne a 1 € el Kg y me cuesta producir 2 € el Kg, yo pierdo 100 €
(conversión 1 €= $16.5757 al 05/III/2013) .

Es evidente que si comparamos los rendimientos de las razas utilizadas tradicionalmente con las criollas, no tienen nada que ver. El cerdo Ibérico por ejemplo necesita en el mejor de los casos un año para llegar al peso de sacrificio, pero por otro lado las características del entorno en el que se cría, más la infiltración de grasa intramuscular, y su contenido en ácidos grasos, hacen de su carne un producto de extraordinarias características, único. Yo no planteo, vender, sacrificar, cambiar las 100, 200 o más cerdas de una granja. Y substituirlas por cerdas criollas. No se trata de producir con el mismo sistema pero con razas autóctonas. Se trata de producir bajo un sistema diferente.

También se trata de buscar un valor añadido a mi producto. Extraer de las razas criollas, características con las que yo pueda mejorar mis costos de producción. Cuando producimos por volumen (más carne) para poder tener un margen de beneficio, mientras podemos colocar el producto (venderlo) todo va bien. Pero si tenemos prácticamente que regalarlo, es decir trabajar para los frigoríficos, intermediarios, grandes empresas transformadoras. Entonces es el momento de plantearse otro sistema de producción. El sistema en el que yo creo que tienen cabida las razas criollas, ciertas características suyas. Es el sistema en que el productor tenga el ciclo total. Es decir que además de producir el cerdo, lo industrialice y lo comercialice de forma directa, incluso en una carnicería o tienda de su propiedad. Podrá lograr fidelidad por parte de cliente, ofreciendo un producto diferente. Es lo que actualmente pasa en Europa, el granjero es consciente que tendrá que evolucionar o morir.

La recuperación de la rusticidad en las nuevas líneas, es por tanto, a mi entender el objetivo a conseguir por la parte de las empresas de genética, técnicos y productores.

Artículo publicado en Los Porcicultores y su Entorno