Antonio Velarde Calvo.
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Introducción

En las naves de maternidad se alojan dos tipos de animales con necesidades muy distintas: las cerdas reproductoras y los lechones. Los problemas de bienestar de unas y otros son muy diferentes.

Bienestar de la cerda

Para reducir el estrés en el parto, se debería permitir la adaptación previa de la cerda a la jaula de maternidad, introduciéndola entre 4 y 6 días antes de la fecha prevista de parto. Esto es especialmente importante en cerdas primíparas ya que la nave de maternidad es un ambiente nuevo que desencadena una respuesta de estrés. Durante estos días y hasta el parto, debe proporcionarse un confort térmico adecuado, controlando la temperatura y manejando la ventilación adecuadamente. La temperatura óptima para la cerda lactante está entre los 16 y los 18°C, y temperaturas superiores causan una disminución del consumo de pienso. La temperatura óptima a la que nos referimos no es la temperatura ambiente, sino la denominada temperatura efectiva.

La temperatura efectiva mide la sensación de calor (o frío) del animal y resulta de la interacción de varios factores con la temperatura ambiente; entre estos factores destacan la humedad relativa y el movimiento del aire, que se controlan a través de la ventilación, y el tipo de suelo, que condiciona las pérdidas de calor por conducción. Así pues, es muy importante controlar adecuadamente la temperatura de las salas de maternidad. Los días inmediatamente anteriores al parto y los tres primeros días pos-parto puede mantenerse una temperatura algo más elevada en las salas, para evitar problemas de hipotermia en el lechón. No obstante, es necesario recordar que cuando la temperatura es superior a los 25°C el parto puede alargarse, lo que tiene efectos negativos sobre la supervivencia de los lechones. A partir del tercer día, sin embargo, se debería mantener la temperatura de la sala lo más cerca posible de 18-20°C, aportando fuentes de calor adicionales para los lechones.

Bienestar en maternidad Bienestar en maternidad 1El consumo de agua también tiene un efecto muy importante sobre su bienestar. Las cerdas en lactación pueden llegar a beber más de 40 litros de agua al día. En la práctica, se recomienda que los bebederos tipo “chupete” deberían ofrecer un caudal mínimo de 2-4 l/m y los bebederos tipo “bañera” deberían tener una profundidad mínima de unos 4 cm. Las temperaturas elevadas también incrementan el consumo de agua. Así, según algunos estudios, el consumo de agua en cerdas lactantes aumenta prácticamente en un 100% cuando la temperatura pasa de 10 a 25°C.

Es importante también evitar ruidos y un exceso de movimiento de personal en las salas de maternidad. Aunque la supervisión de los partos puede reducir la mortalidad neonatal de forma considerable también es cierto que un cuidador excesivamente celoso y que interviene con demasiada frecuencia puede causar estrés en las cerdas y provocar un efecto contrario al deseado.
En condiciones naturales las cerdas construyen un nido antes de parir. En las explotaciones intensivas, sin embargo, las cerdas no tienen normalmente la oportunidad de llevar a cabo la conducta normal de nidificación, lo que desencadena una respuesta de estrés que puede resultar en partos más largos y en una inhibición de la eyección de calostro. Proporcionar virutas de madera –o cualquier material que permita a la cerda realizar algo parecido a la conducta de nidificación, como papel de periódico o paja- resulta en partos más cortos y reduce el porcentaje de lechones que nacen muertos en explotaciones intensivas.

Bienestar de los lechones

La mortalidad neonatal es un problema importante tanto desde el punto de vista productivo, como desde el punto de vista del bienestar de los lechones. En general, la mayoría de las bajas se producen durante las primeras 24-48 horas de vida. Las principales causas de muerte de los lechones son por aplastamiento, el síndrome de hipotermia-inanición y -especialmente en el caso de camadas de cerdas primíparas-, la agresividad de la hembra hacia los lechones.

Sin embargo, la muerte de un lechón es a menudo el resultado final de una cadena de acontecimientos; cuando se ha estudiado el problema responsable del inicio de dicha cadena, se ha concluido que la debilidad del lechón es uno de los factores principales. Así pues, la mayoría de lechones que mueren durante los primeros días de vida son lechones que nacen sanos pero demasiado débiles para mamar y sobre todo para competir con sus hermanos. Si la debilidad al nacer es la causa principal de mortalidad neonatal, resulta interesante conocer cuáles son las causas de dicha debilidad. Según parece, el vigor del lechón depende de factores genéticos, del peso al nacimiento -y, más concretamente, de la diferencia entre el peso de un lechón y el peso medio de la camada-, de las reservas de hierro y de la concentración plasmática de varias hormonas, especialmente estrógenos. Además de estos factores, la hipoxia durante el parto tiene también un papel fundamental y es especialmente interesante desde el punto de vista del manejo.Bienestar en maternidad Bienestar en maternidad 2

La hipoxia es consecuencia de un parto muy largo o de un intervalo muy largo entre el nacimiento de dos lechones. La edad de la cerda y la temperatura ambiente en la nave de maternidad son dos factores bien conocidos que afectan la duración del parto. Varios trabajos relativamente recientes indican que el estrés durante el parto inhibe la liberación de oxitocina y por lo tanto puede alargar el parto. Por lo tanto, y aunque es necesario realizar más estudios al respecto, es posible que el estrés de la cerda durante el parto puede ser la causa última de un porcentaje elevado de muertes de lechones durante la fase neonatal. Esta hipótesis se ve reforzada por una serie de trabajos que demuestran que, además de su efecto sobre la duración del parto, el estrés aumenta el porcentaje de «amamantamientos falsos» (es decir, en los que la cerda no llega a expulsar leche o calostro) y aumenta el tiempo hasta que los lechones ingieren calostro por primera vez. Entre los posibles factores de estrés para la cerda es probable que la conducta del cuidador -que determina a su vez el que las cerdas muestren una respuesta de miedo cuando el cuidador está cerca- tenga una gran importancia.

Poco después del nacimiento los lechones son objetos de varios procedimientos susceptibles de causar dolor, entre los que se encuentran la castración -en el caso de los lechones machos-, el corte de cola y el corte o limado de dientes. El objetivo principal de la castración es evitar el olor sexual, presente en la carne de algunos machos enteros cuando llegan a la pubertad. Actualmente, la mayoría de las castraciones se realizan quirúrgicamente y sin anestesia. Este procedimiento implica la sujeción e inmovilización del lechón, la incisión del escroto con un bisturí, la exposición del testículo y la sección o desgarro del cordón espermático. A pesar de que es un procedimiento rápido, causa una serie de cambios fisiológicos y comportamentales que son claramente indicativos de dolor y estrés.

Bienestar en maternidad Bienestar en maternidad 3La castración quirúrgica sin anestesia es dolorosa a cualquier edad y, según parece, la fase más dolorosa de la castración es la exposición de los testículos y el corte del cordón espermático. El dolor postquirúrgico puede prolongarse durante 5 días. Durante este tiempo, los lechones castrados muestran signos de dolor en la zona afectada, permaneciendo activos un período de tiempo más corto de lo que sería normal. Igualmente, disminuye la conducta de juego y la actividad de los lechones en la glándula mamaria, ya sea succionando o masajeándola para la siguiente toma de leche. La castración quirúrgica sin anestesia también puede tener efectos negativos sobre el crecimiento del animal, el sistema inmunitario y la salud. Debido a que la castración quirúrgica sin anestesia provoca dolor y tiene efectos negativos sobre el crecimiento y la salud de los cerdos, algunos países europeos ya han adoptado medidas para prohibir esta práctica. La Unión Europea está buscando alternativas a la castración sin anestesia que eliminen el olor sexual sin provocar sufrimiento en el animal. Entre estas alternativas se incluyen la immunocastración y la castración quirúrgica utilizando analgesia.

El corte de cola es una práctica comúnmente utilizada para prevenir la caudofagia. Dicha práctica, sin embargo, resulta discutible por varias razones. En primer lugar, la amputación de la cola da lugar a la formación de neuromas, que a su vez causan muy probablemente dolor crónico en los animales. En segundo lugar, algunos autores sugieren que el corte de cola es menos eficaz de lo que habitualmente se piensa y que, en realidad, no disminuye la incidencia de caudofagia severa. Puede ocurrir, incluso, que la amputación de la cola haga que los animales con tendencia a mostrar caudofagia muerdan otras partes del cuerpo de sus compañeros de corral. Finalmente, es hasta cierto punto razonable pensar que el mejor método de prevenir la caudofagia debería consistir en eliminar los factores ambientales que son responsables de su aparición, más que en realizar una amputación quirúrgica de forma sistemática. Probablemente, todas estas razones explican que la legislación europea sobre bienestar animal prohíba realizar el corte de cola de manera sistemática e indique que antes del corte de cola deberán tomarse medidas para prevenir la aparición de la caudofagia teniendo en cuenta las condiciones ambientales y la carga ganadera.

El destete es una fase crítica en el ciclo productivo. Esto es debido a que en el momento del destete el lechón se enfrenta a varios factores estresantes que actúan al mismo tiempo y los factores estresantes presentan la característica de ser aditivos, es decir, cuanto más factores de estrés actúan simultáneamente, mayor es la respuesta de estrés. Los principales factores estresantes del destete son la separación de la madre, el cambio de alimentación y de alojamiento, y la mezcla con animales desconocidos. El estrés del destete es difícil de evitar.

La forma más eficaz de hacerlo sería retrasar substancialmente la edad de destete o hacer que el proceso de destete fuera gradual. Así, el destete fraccionado es una rutina de manejo en algunas granjas y algunos autores sugieren que se producen tantos y mejores lechones por cerda año destetando a los 28 días en lugar de a los 21 días. Probablemente, los dos aspectos más importantes a tener en cuenta para minimizar el estrés del destete son, en primer lugar, procurar que el peso al destete sea lo más elevado posible y, en segundo lugar, mejorar las instalaciones y el manejo en la fase de transición. El peso al destete depende del peso al nacimiento y del incremento de peso durante la lactación.

La temperatura en la nave de transición debería estar entre los 22 y los 28°C en función del peso de los animales, y la ventilación debe garantizar una buena calidad del aire. El espacio recomendado por animal es de 0,15 a 0,20 m2, según el peso. Los corrales en las salas de transición deberían estar diseñados de tal modo que proporcionarán al lechón zonas diferenciadas para el descanso, la ingestión de agua y alimento y la defecación y micción. Otro punto interesante a tener en cuenta es la calidad y temperatura del agua. Algunos estudios han evaluado el efecto de la temperatura del agua sobre el consumo de alimento. Así, en un trabajo se encontró que los animales que disponían de agua a 28°C crecían menos que aquéllos que disponían de agua a 18°C. Respecto al diseño de los comederos, parece ser que en la fase de transición los lechones consumen más alimento cuando están en contacto unos con otros, lo que en cierta manera simularía su comportamiento natural al mamar.

Artículo publicado en Los Porcicultores y su Entono porcicultores