Por: Alejandro Romero Herrera.
Director General Geolife Swiss.
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Las enfermedades respiratorias en cerdos son las responsables de un elevado número de pérdidas económicas en las explotaciones porcinas en todo el mundo, ya que ocasionan la disminución de los rendimientos de los animales, disminución del consumo de alimento y un retraso en el ciclo productivo en toda la granja porcina.

Dichas patologías tienen fundamentalmente cuatro orígenes: bacterianas, virales, parasitarias e incluso fúngicas, dependiendo del agente etiológico y también de la forma en que actúe; bien sea en forma individual o colectiva. En base a estos conceptos serán aplicados los diferentes tratamientos previa identificación y clasificación; pero en este espacio hablaremos muy en general sobre los agentes causales y su clasificación, dando importancia al manejo de los factores ambientales.
El conocimiento de ellas, su localización y tratamiento, definirá el éxito y prevención ante el manejo del plantel, disminu- yendo así su incidencia y el uso de productos para atacar dichas enfermedades. Así tenemos la clasificación por origen:

BACTERIANAS:

  • Neumonía enzoótica.
  • Rinitis atrófica.
  • Enfermedad de Glasser.
  • Neumonía por tuberculosis.
  • Neumonía por Salmonella.

VIRALES:

  • Aujesky.
  • PRRS.
  • Influenza (gripe porcina).

PARASITARIAS:

  • Ascarissuum.
  • Metastrongilusspp.

Es importante tener en cuenta que existen factores predisponentes como lo son también:

1. Alimentación inadecuada.
2. Presencia de micotóxinas.
3. Hacinamiento: exceso de densidad de animales.
4. Mezcla de distintas edades o animales provenientes de diferentes planteles.
5. Mala o nula ventilación.
6. Limpieza de los corrales: polvo/amoníaco.

En este orden de ideas, debemos conocer también, que en condiciones normales el parénquima del aparato respiratorio es microbiológicamente estéril; presenta factores de protección específicos en tres zonas, las cuales tienen características muy bien definidas que le permiten minimizar la introducción de agentes extraños hasta los sacos alveolares, entre los cuales tenemos: la Nasofaringe: donde está el efecto de la tos, estornudo, y los cilios productores del moco. La tráquea: Conducto para transportar las partículas y también interviene en la filtración de partículas hacia más pequeñas y por último la zona pulmonar representada por bronquios y sacos alveolares que filtran el paso de partículas más pequeñas aún. En todos los casos las partículas son removidas por el aparato respiratorio mucociliar.

Conociendo el sistema respiratorio, cómo funciona y teniendo en cuenta los factores predisponente podemos implementar los sistemas de prevención en nuestros corrales. Todo agente que cause irritación o cambios en la mucosa cilial, traerá como consecuencia un desequilibrio y la activación del sistema inmunológico de los animales.

La primera signología de un problema respiratorio -infeccioso o no- es la manifestación de tos o estornudo, lo que significa una alerta ante el ataque posible de alguna bacteria patógena y que sea expulsada en el ambiente y aparte de esto, sea un factor potencial para la propagación de una enfermedad respiratoria. El incremento en la humedad relativa ya sea natural (propio del clima) o bien inducido (exceso de agua en las salas), ayudará a los patógenos a transportarse vía aérea, suspendido en las gotas expulsadas por la tos o el estornudo y a su vez puedan ser inspirados por los cerdos susceptibles y alcanzar los alveolos pulmonares. Por otro lado, la humedad participa en la definición de la calidad y cantidad de moco presente en el epitelio. Cantidades excesivas impiden el movimiento ciliar e igualmente lo modifica cuando el moco pierde fluidez al deshidratarse. La ventilación pues, juega un papel importante dentro de los factores ambientales predisponentes. “Una sala mal ventilada favorece un exceso de humedad dentro de la misma y permite la permanencia constante de agentes irritantes como al amoníaco”.

Otro factor importante es conocer la ubicación de las naves en una zona específica. Cuando las naves o salas están mal ubicadas, se generan corrientes de aire, que suponen una disminución o aumento drástico en la temperatura.

El hacinamiento (exceso de animales por unidad de superficie) favorece el incremento de la temperatura y humedad dentro de la sala; lo que favorece drásticamente que, en presencia de una enfermedad respiratoria, exista una transmisión horizontal. Por lo tanto se incrementa, el riesgo de que los cerdos sanos inspiren aerosoles emitidos por animales enfermos.

Este hacinamiento, combinado con una mala ventilación e incremento de la humedad, son signos predisponentes inequívocos del mal manejo de la nave donde la calidad del aire no es la óptima y que las concentraciones de amoniaco estarán sin duda alguna por arriba de las 50 ppm, lo que es bien conocido como un factor que predispone a que haya modificaciones mucociliares, presencia de tos constante y agotadora en los animales, una reducción en el consumo de alimento y por ende en la ganancia de peso. Teniendo todos estos factores presentes, podemos entender la importancia de saber y conocer la manera, que las condiciones ambientales adversas favorecen la transmisión y colonización en el epitelio respiratorio con bacterias, conocidas como: Mycoplasma hyopneumoniae, Haemophillus parasuis, Pasteurella spp., y Actinobacillus pleuropneumoniae.

Con todo esto podemos concluir, que las enfermedades respiratorias en cerdos tienen principalmente condiciones ambientales que abren las puertas a microrganismos (bacterias/virus) para que éstas colonicen a todo el tracto respiratorio del mismo. Por lo tanto como se mencionó antes, cuando las condiciones ambientales son desfavorables, es necesario ser más cuidadosos con las medidas de manejo encaminadas a generar el bienestar animal, en la reducción de gases tóxicos como el amoniaco, llevando consigo una disminución en la incidencia de animales enfermos y por consiguiente una mejor conversión y ganancia de peso de nuestros animales.

Artículo publicado en Los Porcicultores y su Entorno Septiembre-Octubre 2018

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