Intervalo de destete al primer servicio óptimo en cerdas primíparas

Impacto en la productividad y factores asociados a su presentación.

Omar Olvera De La Cruz
Roberto Gustavo Martínez Gamba
Gerardo Ramírez Hernández.

RESUMEN

El intervalo de destete a primer servicio (IDS) en cerdas primíparas es un factor clave para su desempeño reproductivo a largo plazo. El objetivo de este estudio fue evaluar el impacto del IDS en su productividad e identificar factores asociados a la presentación de un IDS óptimo. Se analizaron registros de 7,418 cerdas removidas en una granja comercial del 2017 al 2021; se aplicaron modelos lineales generalizados y de regresión logística. Las cerdas con IDS de 4-7 días presentaron mayor longevidad, prolificidad y eficiencia. Factores como una mayor edad al primer servicio, más días de lactancia, mayor número de lechones destetados y una estación fresca al primer servicio, se asociaron con mayor probabilidad de alcanzar este IDS óptimo.

INTRODUCCIÓN

Un indicador clave para monitorear el rendimiento y la eficiencia productiva de una granja porcina es el número de partos por hembra por año (PHA), del cual derivan otras medidas de rendimiento y rentabilidad (Koketsu, 2005; Koketsu y Sasaki, 2009; Koketsu e Iida, 2020). El factor que mayor influencia tiene en este tipo de indicadores es el número de días no productivos (DNP), ya que su reducción es reconocida como la mejor forma de incrementar la productividad y rentabilidad de una piara; menos DNP significan más PHA (Koketsu, 2005). Se ha estimado que un DNP cuesta alrededor de 2.25 USD por cerda, por lo que su impacto económico puede ser considerable (Corrêa et al., 2002; Koketsu, 2005; Xu et al., 2023). Además, estos días, en los que la cerda no está gestando ni lactando, están estrechamente relacionados con su fertilidad (Koketsu, 2005).

El intervalo de destete al primer servicio (IDS) es un periodo no productivo de alto impacto en la cantidad de DNP que puede acumular una cerda o una piara, ya que se estima que representa aproximadamente el 30% de estos días (Corrêa et al., 2002; Koketsu, 2005; Yatabe et al., 2019). De forma general, un IDS menor o igual a 7 días refiere una actividad hormonal favorable para el desempeño reproductivo de las cerdas, ya que se ha asociado con mejores tasas de parto y tamaños de camada superiores, en comparación con las cerdas que tienen IDS prolongados; diversos autores han señalado una productividad superior en aquellas cerdas con IDS entre 4 y 7 días, independientemente del parto en el que se mida (Hoshino y Koketsu, 2008; Yatabe et al., 2019; Koketsu e Iida, 2020).

Además, la ampliación del IDS incrementa las posibilidades de retiro en cualquiera de las paridades y aumenta el intervalo de sacrificio, lo cual aumenta los DNP (Sasaki y Koketsu, 2010). El IDS es controlado por secreciones hormonales, está influenciado por diversos factores fisiológicos y zootécnicos, como la duración de la lactancia, la nutrición y la paridad (Hoshino y Koketsu, 2008). Aunque se ha informado de la baja repetibilidad del IDS entre los partos de una cerda, el monitoreo de los DNP por paridad se ha reportado como una buena herramienta para aumentar la productividad de las piaras (Hoshino y Koketsu, 2008; Koketsu y Sasaki, 2009).

El IDS en el primer parto se ha considerado como un predictor fehaciente del rendimiento futuro de las cerdas y de su productividad futura, lo cual demuestra la relevancia de su monitoreo; además, existe poca información sobre los factores que influyan en la probabilidad de que las cerdas tengan un IDS óptimo (Hoshino y Koketsu, 2008; Yatabe et al., 2019; Koketsu e Iida, 2020). El objetivo de este trabajo fue determinar el efecto del IDS en cerdas de primer parto sobre su productividad, e identificar los factores asociados a la presentación de un IDS óptimo.

MÉTODOS

Diseño del estudio, datos y criterios de exclusión El trabajo se diseñó como un estudio retrospectivo, donde se emplearon los registros de partos de 7,418 cerdas, las cuales fueron removidas del 2017 al 2021 en una granja porcina comercial. Previamente, se omitieron valores fuera de los rangos fisiológicos y aquellos con errores de captura u omisiones de registro de la información (Gruhot, 2016; Iida et al., 2015). También, se excluyeron los registros de cerdas con edades a primer servicio menores a 160 días o mayores a 400 días (Hoving et al., 2011), con más de 60 días de intervalo de destete a primer servicio en el primer parto (Iida et al., 2015; Yatabe et al., 2019), con cero o más de 31 lechones nacidos totales (LNT), con cero lechones destetados (LD), con una gestación menor a 104 días o mayor a 126 días (Iida et al., 2015) y con una lactancia menor a 9 días o superior a 41 días (Yatabe et al., 2019).

Categorías y definiciones

Las cerdas se clasificaron en cuatro grupos de acuerdo con su IDS en el primer parto como: ≤3 días (1); 4-7 días (2); 8-19 días (3); ≥20 días (4). También, se categorizaron con base en su edad a primer servicio mediante la metodología de estratificación óptima de Dalenius y Hodges (1959), para reducir la varianza de la media en cada grupo formado; con esto, se formaron tres grupos: ≤197 días,198-235 días, ≥236 días. Además, un año se categorizó de forma trimestral: enero-marzo, abril-junio, julio-septiembre y octubre-diciembre (Iida et al., 2015; Yatabe et al., 2019).

Intervalo de destete al primer servicio óptimo en cerdas primíparas Intervalo destete primer servicio optimo cerdas primiparas 1

Los lechones nacidos totales de por vida (LNTv) fueron el número de nacidos totales desde el primer parto hasta el parto de retiro; lechones destetados de por vida (LDv) resultó de la suma del número de lechones destetados a lo largo de su vida; días de vida en la granja (DVG) fueron el número de días desde que una cerda se sirvió por primera vez hasta su fecha de retiro; días de vida de la cerda (DV) se establecieron como los días transcurridos desde el nacimiento hasta el retiro de la cerda; porcentaje de días no productivos de por vida (DNPv) fue la proporción de días a lo largo de la vida en granja de la cerda en que no estuvo gestando o lactando; lechones nacidos totales de por vida anualizados (LNTa) fueron la suma de LNT en la vida de una cerda, entre DV multiplicado por 365; lechones destetados de por vida anualizados (LDa) fueron la suma de LD en la vida de una cerda, entre DV multiplicado por 365 (Lucia et al., 2000; Iida et al., 2015).

Análisis estadísticos

Los análisis se realizaron con el software IBM SPSS® Statistics 27. Se crearon dos modelos estadísticos. El primer modelo se aplicó para comparar la productividad de las cerdas de acuerdo con los grupos de IDS. El segundo modelo se usó para determinar factores que pudieran influir en la probabilidad de que una cerda en su primer parto tuviera un IDS de 4-7 días; este modelo incluyó los efectos de la temporada de primer servicio, la edad a primer servicio, el largo de la lactación, el número de LD y la interacción entre el largo de la lactación y el número de LD. La evaluación del ajuste de los modelos se realizó mediante el criterio de información de Akaike, las pruebas de Hosmer y Lemeshow y la prueba de Ómnibus (Martínez Pérez y Pérez Martín, 2024). Para todos los análisis, el nivel de significancia se estipuló en 0.05.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Los resultados del primer modelo se resumen en el cuadro 1, donde se apreció el efecto de los grupos de IDS en el primer parto sobre la productividad de las cerdas (P<0.01). Las cerdas con un IDS de 4-7 días demostraron una mayor longevidad en comparación con el resto de los grupos, ya que tuvieron entre 0.3 y 0.5 más partos al momento de la remoción y entre 21 y 75.4 días más de permanencia en granja; esto, se reflejó en una mayor prolificidad al producir más de 7 LNT de por vida (P<0.01). Además, estas mismas cerdas mostraron una reducción importante en sus DNP a lo largo de su vida productiva, lo que apoyó su componente de fertilidad y mejoró su eficiencia de por vida, ya que tuvieron mejores resultados en cuanto a LNTa y LDa (Cuadro 1; P<0.01).

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Por otra parte, las cerdas con un IDS entre 8 y 19 días presentaron una menor eficiencia al tener un LNT menor de por vida anualizado, en comparación con los demás grupos. Se ha sugerido una mejor productividad a lo largo de la vida productiva de las cerdas en aquellas que presentan un IDS en el primer parto menor a 6 días, especialmente de 4 o 5 días (Yatabe et al., 2019; Koketsu e Iida, 2020). También, se ha informado que un IDS demasiado corto puede reducir el tamaño de la camada en la paridad subsecuente debido a una involución uterina inadecuada y puede observarse un incremento en el número de lechones de la siguiente camada en cerdas con IDS superior a los 20 días; sin embargo, es posible que el aumento en el tamaño de la camada siguiente no compense los gastos generados por el incremento de los DNP (Trujillo et al., 2015). Los resultados del segundo modelo se muestran en el cuadro 2, donde se observan las variables y sus categorías, que demostraron una asociación significativa con la probabilidad de tener un IDS de 4-7 días; además, también se presenta el nivel de significancia obtenido en cada factor.

Un Odd ratio menor a uno y significativo refleja una disminución en la probabilidad de tener un IDS de 4-7 días en el primer parto por parte de la categoría correspondiente, mientras que un valor mayor a uno y significativo infería un incremento en dichas posibilidades. En la figura 1, se muestran las probabilidades predichas por el modelo de tener un IDS de 4-7 días, de acuerdo con las variables numéricas analizadas. De acuerdo con estos resultados, el que una cerda recibiera su primer servicio entre los meses de enero a junio redujo las posibilidades de que presentara un IDS de 4-7 días en el primer parto, en comparación con las servidas entre octubre y diciembre (cuadro 2; P<0.01). El factor climático puede tener una gran influencia en el IDS, se ha reportado que aproximadamente el 90% de las cerdas son servidas dentro de los primeros siete días postdestete durante las estaciones más frías del año, mientras que esta proporción puede reducirse hasta el 70% durante las calurosas; además, esta influencia climática es mayor en las cerdas primíparas que en las cerdas multíparas, lo que podría explicar los resultados del modelo (Leman, 1992; Trujillo et al., 2015).

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Las cerdas servidas por primera vez en los primeros seis meses del año tendrían su primera lactancia durante los meses más calurosos, lo cual podría reducir su consumo voluntario de alimento y empobrecer su condición corporal, además de impactar negativamente su perfil hormonal; este escenario retrasaría la presentación de un celo posterior al destete y, en consecuencia, incrementaría el IDS, probablemente más allá de los 7 días, aumentando sus posibilidades de retiro (Costermans et al., 2023; Sasaki y Koketsu, 2010).

Por otra parte, una edad a primer servicio menor a los 236 días disminuyó casi a la mitad las posibilidades de presentar un IDS de 4-7 días, en comparación con las cerdas servidas a una edad tardía (cuadro 2; P<0.01); por ejemplo, las cerdas con una edad a primer servicio de 236 días tuvieron más del 80% de probabilidad de presentar dicho IDS, mientras que las servidas a los 176 días de edad tuvieron cerca del 70% de probabilidad (figura 1c). Una edad temprana al primer servicio puede suponer un espesor de la grasa dorsal más bajo en comparación con las cerdas servidas a edades superiores, lo cual puede tener consecuencias negativas durante su primera lactancia, más aún si se considera su inmadurez corporal y reducido consumo de alimento, factores primarios para un alargamiento del IDS (Roongsitthichai et al., 2013; Yatabe et al., 2019). Sin embargo, aunque un primer servicio tardío pueda tener efectos benéficos sobre los primeros dos partos, es importante mencionar que es un factor relacionado con la presentación de fallas reproductivas que se asocia con una menor longevidad, por lo que la gestión del primer servicio en las cerdas debe considerar su desempeño más allá del primer parto (Le Cozler et al., 1998; Tummaruk et al., 2001).

De forma independiente, una mayor duración de la lactancia y un mayor número de LD, se asociaron con mayores probabilidades de tener un IDS de 4-7 días (cuadro 2; P<0.05), lo cual coincidió parcialmente con lo reportado en granjas españolas y japonesas (Hoshino y Koketsu, 2008; Yatabe et al., 2019). En el presente trabajo, las probabilidades de que las cerdas de primera paridad tuvieran un IDS de 4-7 días no variaron sustancialmente entre los 10 y 22 LD (figura 1b). Un número escaso de lechones mantenidos por la cerda durante la lactancia puede provocar el cese de la producción láctea y un retorno al estro demasiado corto, generalmente menor a tres días después del destete, lo cual reduciría las probabilidades de tener un servicio después de los cuatro días postdestete (Trujillo et al., 2015). Esto se ve apoyado con los resultados del modelo, los cuales refirieron un decremento porcentual importante en las probabilidades de tener un IDS de 4-7 días cuando se destetaban menos de 8 lechones (figura 1b).

Respecto a la duración de la lactancia, como ejemplo en este trabajo, su incremento de 21 a 29 días aumentó la probabilidad de tener un IDS de 4-7 días en aproximadamente un 10.0% (figura 1a). Una lactancia más larga puede favorecer el consumo de alimento por parte de las cerdas y evitar una pérdida excesiva de la condición corporal, lo cual puede acortar el retorno al próximo celo (Trujillo et al., 2015). Por el contrario, las lactancias cortas están asociadas a concentraciones deficientes de hormona luteinizante, lo cual podría alargar el retorno a estro; además, un IDS prolongado está relacionado con una duración más corta del celo y una menor duración del intervalo entre el destete y la ovulación, predisponiendo a la cerda a presentar problemas reproductivos (Corrêa et al., 2002; Koketsu e Iida, 2020).

La interacción entre el largo de la lactación y el número de LD demostró una reducción en las posibilidades de presentar un IDS de 4-7 días (cuadro 2; P<0.01); es decir, cuando aumentaron los días de lactancia y el número de LD de forma conjunta, las probabilidades para dicho IDS disminuyeron (figura 1d). Una práctica para reducir el efecto de la hiperprolificidad es la utilización de cerdas nodrizas, las cuales no reducen sulongevidad y eficiencia, sin embargo, su uso aumenta el IDS; por ello, es recomendable promover altos consumos de alimento durante la lactancia para satisfacer las demandas nutricionales exigidas por cerdas con lactancias más largas al promedio y con un número elevado de lechones lactantes, de forma que pueda reducirse el impacto negativo de esta interacción en la fertilidad posterior de las cerdas (Yatabe et al., 2019; Koketsu e Iida, 2020). La ingesta insuficiente de alimento durante la lactancia y un control inadecuado de la condición corporal durante la primera gestación son factores que pueden impactar de forma significativa el IDS en cerdas de primera paridad (Koketsu, 1999; Yatabe et al., 2019).

CONCLUSIONES

El presente trabajo permitió determinar un IDS de 4-7 días en el primer parto como óptimo, ya que las cerdas que lo presentaron demostraron un mejor desempeño a lo largo de su vida productiva. Además, se identificaron cinco factores asociados a la presentación de este IDS. Se encontró que la probabilidad de que las cerdas de primer parto tuvieran un IDS de 4-7 días se asociaba con recibir el primer servicio durante los últimos meses del año, tener una edad a primer servicio posterior a los 236 días, una mayor duración de la lactancia y un mayor número de LD, de manera independiente. Por el contrario, el incremento conjunto de la duración de la lactancia y del número de LD redujo las probabilidades de presentación de dicho IDS. El registro y análisis del IDS en las cerdas de primer parto puede ayudar a predecir su productividad futura, y conocer diferentes factores asociados a un IDS óptimo puede favorecer la planeación e implementación de medidas zootécnicas que incrementen su presentación.

REFERENCIAS

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Artículo publicado en “Los Porcicultores y su Entorno Noviembre Diciembre 2025

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