PMVZ Yazmín Granados Servín
MVZ Lorena Vigil Zúñiga
MV MC PHD Jessica Mateus-Anzola
MVZ MC Saúl Reveles-Félix.
¿CÓMO AFECTAN LAS ENFERMEDADES GASTROINTESTINALES A LOS ANIMALES?
Las enfermedades gastrointestinales (EGI) son aquellas que afectan al estómago y los intestinos de los animales, y pueden tener diversas causas, como alergias alimentarias, cuerpos extraños, tumores, parásitos, virus, bacterias, etc. Los síntomas más comunes que podemos observar en las EGI son el vómito y la diarrea, y éstos a su vez pueden provocar deshidratación, desnutrición y anemia. Estas enfermedades pueden afectar a diferentes especies animales, como perros, gatos, vacas, ovejas, cabras, cerdos, etc. Cada especie puede tener una mayor predisposición a ciertos tipos de EGI, según su alimentación, sistema inmunitario, genética y ambiente.
En la actualidad, las producciones porcinas llegan a verse afectadas principalmente por la presencia de enfermedades infecciosas, éstas representan uno de los problemas más comunes y costosos en las granjas, ya que se reduce el crecimiento de los cerdos, se incrementa la mortalidad, se elevan los gastos de medicación y se disminuye la calidad de la carne. El impacto económico de las EGI del cerdo depende de la prevalencia, la severidad y el tipo de enfermedad que se presente. Por ejemplo, se estima que la diarrea epidémica porcina (DEP), enfermedad viral altamente contagiosa y mortal, que afecta principalmente a lechones menores de 10 días de edad, causó pérdidas de hasta 142.2 dólares por cerda por año en México durante los primeros años.
Por otra parte, se calcula que en América Latina las pérdidas económicas causadas por gastroenteritis parasitarias (nematodos, cestodos o protozoos) son de alrededor de 200 millones de dólares por año. Otra enfermedad es la colibacilosis, una de las principales causas de mortalidad en lechones lactantes y destetados, la cual se estima que genera pérdidas de entre 0.5 y 1.5 dólares por cerdo afectado. Estas son solo algunas de las EGI que afectan a los cerdos, pero existen muchas otras que también tienen un impacto negativo en la producción y la rentabilidad de la industria porcina. Por eso, es importante prevenir, controlar y tratar las EGI con medidas sanitarias, nutricionales, farmacológicas, entre otras, según el caso, y adicionalmente consultar y apoyarse del médico veterinario ante cualquier situación de alerta, sobre la presencia de estas enfermedades en nuestros animales.
DIARREAS EN CERDOS…
La diarrea es un problema común en todas las etapas de producción del cerdo, principalmente en lactancia y destete. Como ya se mencionó anteriormente, existen diferentes agentes que la pueden causar, siendo los principales virus: el circovirus porcino (PCV), el virus de diarrea epidémica porcina (vDEP), el virus de la gastroenteritis transmisible del cerdo (vGET), el deltacoronavirus porcino (DCoV), el coronavirus del síndrome de diarrea aguda porcina (SADS-CoV, por sus siglas en inglés) y el rotavirus porcino (RVP). El proceso fisiológico que provoca diarrea en cerdos frente a un virus se asemeja al que sucede en los seres humanos; sin embargo, el mecanismo fisiopatológico por el que se presenta la diarrea puede variar dependiendo del agente, en el cuadro 1 se describen algunos ejemplos.
De manera general el virus deteriora las vellosidades del intestino y disminuye la superficie que puede absorber el agua y los nutrientes provenientes del alimento. Al ocurrir esto, los nutrientes se acumulan en el intestino y producen una presión osmótica que atrae más agua de la sangre, lo que genera un incremento en la cantidad y fluidez de las heces, ocasionando a su vez su expulsión en estado líquido o pastoso. A su vez, gracias a esto la diarrea puede causar deshidratación, pérdida de peso y alteraciones electrolíticas en los cerdos, lo cual provoca una reducción de sus parámetros productivos, o inclusive la muerte del animal (figura 1).

Por todo lo anterior, las diarreas en cerdos son un problema que afecta la producción y la rentabilidad de la industria porcina. Según las causas, los síntomas y la severidad de las diarreas, el impacto económico puede variar, pero se estima que puede ser de millones de dólares por año en algunos países, este impacto se debe a lo siguiente: Reducción del crecimiento y del peso de los cerdos. Aumento de la mortalidad, especialmente en lechones. Mayor uso de medicamentos y tratamientos veterinarios. Disminución de la calidad y el valor de la carne. Contaminación ambiental y resistencia bacteriana por el uso inadecuado de antibióticos.
CÓMO SE TRANSMITEN LOS VIRUS QUE CAUSAN DIARREAS?
La transmisión de los virus entéricos en cerdos ocurre principalmente a través de fluidos corporales, como las heces y la saliva. Esta puede ser directa, mediante el contacto entre animales infectados y susceptibles, o indirecta, a través de alimento contaminado, fómites (como botas, ropa, vehículos, herramientas) y vectores biológicos o mecánicos (incluidos otros animales y personas) (figura 2). Esta diversidad de rutas facilita la diseminación del virus dentro de las unidades de producción porcina. Diversos factores incrementan el riesgo de propagación de estos agentes infecciosos, entre ellos se destacan: la intensificación de la producción, las prácticas de manejo, la nutrición, la genética del hato, el estrés fisiológico, el estado inmunológico, la presencia de coinfecciones, así como los procesos de adaptación y recombinación viral.

Por ejemplo, la inmunidad adquirida tras una infección viral suele ser de corta duración y puede no conferir protección cruzada frente a otros serotipos o cepas, favoreciendo así la circulación continua del patógeno en la población porcina. Además, la infección viral primaria puede predisponer al animal a infecciones secundarias de origen bacteriano, lo que complica el cuadro clínico y eleva los costos de producción debido al uso adicional de antimicrobianos y otros tratamientos. Es relevante señalar que algunos agentes virales tienen potencial zoonótico, es decir, pueden transmitirse entre cerdos y seres humanos. Por tanto, es fundamental implementar medidas estrictas de bioseguridad y protección personal, especialmente en actividades que implican el contacto directo o la manipulación de los animales.
MONITOREO SANITARIO Y DIAGNÓSTICO OPORTUNO EN LA PRODUCCIÓN PORCINA
La detección temprana de enfermedades en una explotación porcina requiere una vigilancia constante del estado clínico y del comportamiento de los animales. Es fundamental observar cuidadosamente signos como alteraciones en el apetito, pérdida de peso, consistencia y color de las heces, así como cambios en la actitud general (letargo, agresividad o aislamiento). Del mismo modo, el monitoreo de parámetros productivos y la inspección regular de las instalaciones, equipos y condiciones del alimento son esenciales para identificar posibles factores predisponentes o fuentes de contaminación. En estos casos, la intervención del médico veterinario es fundamental.
A través de un examen clínico detallado y la toma de muestras biológicas (sangre, heces, contenido intestinal, hisopos nasales o tejidos), se pueden realizar pruebas de laboratorio para confirmar la etiología del cuadro clínico, algunas identifican al agente causante (prueba rápida, aislamiento, PCR, etc.), y otras detectan la respuesta que produjo este agente (prueba rápida, ELISA, prueba de aglutinación, etc.). Estas pruebas permiten determinar con precisión si el agente causal es viral, bacteriano o parasitario, lo que resulta indispensable para implementar un tratamiento eficaz y tomar decisiones de manejo adecuadas (figura 3).

Como se mencionó anteriormente, muchos de los signos clínicos gastrointestinales, como la diarrea, pueden ser causados por múltiples factores, no exclusivamente infecciosos (p. ej., errores en la dieta, estrés, cambios de manejo). Por ello, el diagnóstico basado únicamente en observaciones clínicas es limitado y puede inducir a errores. El uso de técnicas de diagnóstico específicas, como PCR, aislamiento viral o pruebas serológicas, es indispensable para confirmar la presencia de patógenos y su identificación.

CONTROL Y PREVENCIÓN
Las enfermedades virales que afectan el tracto gastrointestinal de los cerdos representan una amenaza significativa debido a que no existe un tratamiento antiviral específico para la mayoría de estos agentes, el control efectivo debe centrarse en la prevención, el diagnóstico temprano y la contención rápida de los brotes. La primera línea de defensa la constituye la bioseguridad, la cual es un pilar fundamental para prevenir la introducción y diseminación de patógenos virales en las producciones, de tal modo que las siguientes acciones son algunas de las esenciales para mantener la salud del hato:
- Tu unidad de producción debe estar cercada o delimitada, que no permita el ingreso de personas ajenas, animales o incluso de otros cerdos.
- Controlar el acceso, lleva un registro de las personas e insumos que entran a tu unidad de producción.
- Tener ropa y calzado designados exclusivamente para trabajar con los cerdos.
- No introducir objetos innecesarios a la unidad de producción.
- No ingresar alimentos de origen porcino a la producción.
- Siempre que se vayan a ingresar insumos, tener un método de desinfección para estos: toallas desinfectantes, aerosoles desinfectantes, desinfectantes que se diluyen en agua.
- En caso de adquirir dosis seminales, asegúrate de comprar con proveedores de genética certificada y que aseguren que están libres de enfermedades.
- No alimentar a los cerdos con desperdicios de comida y en caso de tener que utilizarlos, primero darles un proceso térmico. Preferiblemente suministrar alimento balanceado y agua potable.
- Si es necesario que ingresen vehículos a tu unidad de producción, procurar que no lleven restos de heces u orina de otras granjas, y tener un espacio previo para su desinfección antes del ingreso.
- Al adquirir nuevos cerdos, establecer cuarentena obligatoria en corrales o espacios alejados.
- Para una desinfección exitosa, primero debe existir limpieza previa. Lava con agua y detergente tus instalaciones, vehículos, comederos, bebederos y otros equipos siempre que sea posible. Comienza por donde se encuentran los animales de menor edad y ve progresivamente.
- Lávate las manos siempre al cambiar de actividad o después del manejo de los animales.
- Lleva un control de plagas y vectores (roedores, aves e insectos) así como parásitos externos (piojos, ácaros).
- Báñate al finalizar tus actividades con los animales y al salir de la granja.
Adicionalmente a esto, se debe de considerar el realizar una vigilancia sanitaria y un diagnóstico oportuno, ya que es otra de las herramientas que debemos de implementar cuando tenemos animales, “la observación clínica diaria del hato es fundamental”. Por otra parte, el manejo clínico y soporte al animal infectado será crítico al momento del abordaje del problema, aunque no existen tratamientos antivirales curativos, la atención de soporte es crucial para reducir la mortalidad y mejorar la recuperación.
Se puede incluir: hidratación oral o parenteral, según el grado de deshidratación, corrección de desequilibrios electrolíticos, provisión de ambiente térmico confortable y administración de antibióticos únicamente bajo supervisión veterinaria para prevenir infecciones bacterianas secundarias y la generación de resistencia antimicrobiana. Podemos concluir que la prevención sigue siendo la herramienta más efectiva para mantener la salud del hato. Esto implica la implementación rigurosa de un plan integral de bioseguridad, acompañado de una nutrición balanceada, un programa sanitario actualizado (vacunación y desparasitación), y un manejo zootécnico adecuado. Estas acciones, en conjunto con la asesoría técnica veterinaria, son clave para asegurar una producción porcina eficiente, rentable y con altos estándares de bienestar animal.
REFERENCIAS
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• Velázquez Vázquez, MA. Estandarización, evaluación y validación de la técnica RT-PCR Múltiplex para el diagnóstico molecular de la Diarrea Epidémica Porcina (DEP), Gastroenteritis Transmisible del Cerdo (GET) y Rotavirosis Porcina (RVP). [Tesis de Licenciatura]. Ciudad de México, México: Universidad Nacional Autónoma de México; 2019.
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Artículo publicado en “Los Porcicultores y su Entorno Julio Agosto 2025“










