Tips para la Evaluación del Bienestar Animal

PHD. Marilú Alonso Spilsbury
Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco. DPAA, Área de Investigación: Ecodesarrollo de la Producción Animal.
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Con la finalidad de evaluar de forma práctica y objetiva la salud del cerdo reproductor, el verraco, ofrecemos al porcicultor, al estudiante de MVZ y al veterinario especialista en cerdos, la siguiente guía que considera varios criterios según nuestra experiencia y algunos tomados del protocolo de evaluación de bienestar animal para cerdos en crecimiento del Welfare Quality® (2009).

El verraco debe inspeccionarse en el reposo y en movimiento, prestando atención especial al sistema locomotor músculo-esquelético, con énfasis en la conformación de los miembros posteriores (aplomos). La claudicación se traduce en una menor ingesta de alimento, disminución del rendimiento reproductivo y, en última instancia, el sacrificio temprano del animal. Se sabe que los verracos están predispuestos a problemas podales, no solo por la superficie aérea de sus patas con relación a su peso total (Webb, 1984), sino porque durante la colecta de semen, 70% de su peso corporal se concentra en las patas traseras (Teles y cols., 2017). Por otro lado, los problemas de osteomalacia, osteoartritis y artritis conllevan a cojera y renuencia a montar, al cargar su peso con las patas traseras (Shipley, 1999).

Un estudio reciente con 1,299 verracos examinados para lesiones en pezuñas y signos de cojera, indica que los animales alojados en piso de concreto tuvieron una mayor prevalencia de cojeras en el tren posterior, mientras que los alojados en pisos enrejillados no tuvieron dife- rencias entre la prevalencia de cojeras en miem- bros anteriores o posteriores (Wang y cols., 2018).

Si se examina la uña, fémur y húmero de los cerdos, resulta interesante saber que cerca del 100% de los animales comerciales están afectados con enfermedad degenerativa de las articulaciones o con osteocondrosis (Hilley, 1982).

Osteocondrosis (OC): es una condición no infecciosa caracterizada por la degeneración general del cartílago. Está influida por la genética y es más común en animales de crecimiento rápido. Suele afectar a animales de 6 semanas hasta 18 meses de edad como los verracos jóvenes. Entre los cartílagos más comúnmente afectados están los del húmero, fémur, costillas, y sexta a octava vértebras lumbares. Los animales muestran marcha rígida y cojera. La OC es difícil de evaluar en animales vivos. No obstante, la marcha rígida y la presencia de cojeras pueden ser signos de osteocondrosis (Jørgensen y Andersen, 2000). El andar rígido y patas hacia afuera están asociadas con lesiones en codo y articulación de la rodilla (Kirk y cols., 2008).

La condición corporal afecta el nivel de deseo sexual (libido), la producción de semen y la capacidad del animal para montarse sobre el potro o maniquí de recolección (de Alba y Grossfeld, 2012). El objetivo es que el 90% de los sementales en el centro de inseminación artificial (CIA) tengan una condición corporal “normal”. En condiciones corporales normales, es posible sentir la columna vertebral del animal con presión firme de la palma de la mano, pero no es posible verla (especialmente cerca de la cola) (PIC, 2015). El mantenimiento apropiado de la condición corporal ayudará a garantizar el nivel de libido y la capacidad de trabajo de los sementales.

Se debe identificar a los sementales que no han comido todo su alimento. Se debe medir la temperatura rectal de los sementales que presentan falta de apetito o signos clínicos de enfermedad (PIC, 2015). Se debe levantar a los sementales diariamente en el momento de la alimentación para identificar problemas de cojera y otras anormalidades como:

• Toses.
• Estornudos.
• Descargas nasales.
• Lagrimeo (lágrima de aceite).
• Anormalidades en la piel: engrosamientos, rasguños, hiperqueratosis de los carpos, de los tarsos y de la banda coronaria.
• Abscesos.
• Articulaciones inflamadas: carpos, tarsos, banda coronaria.
• Diarrea.

Tanto la tos como el estornudo se aprecian auditivamente al mover a los cerdos. El reconocimiento de los sonidos de tos se puede emplear además como un bioindicador de contaminación del aire por amoniaco y polvo (van Hirtum y Berckmans, 2004).

En los últimos 10 años se ha incrementado mucho el número de verracos jóvenes que se tienen que descartar en los CIA debido a la mala calidad seminal. Este hecho dificulta la amortización de los animales y reduce la capacidad productiva del centro de inseminación.

La evaluación clínica del aparato reproductor del macho puede ayudar en la toma de decisiones futuras en otros verracos subfértiles o infértiles. El examen físico andrológico debe incluir la inspección del prepucio y pene (durante la colección de semen), la inspección y la palpación del escroto y su contenido (incluyendo la mensura del ancho del escroto, la mensura testicular y los hallazgos palpatorios en epidídimo y testículo; en éste último describiendo la elasticidad y la resistencia del órgano a la palpación superficial y profunda, respectivamente (Rodríguez-Martínez, s/a).

La palpación del escroto se realiza simultáneamente con el examen de los testículos, los cuales deben mostrar elasticidad dentro de aquéllos. El escroto deberá estar libre de descargas, abscesos, engrosamiento, irritación o evidencia de sarna. Los testículos se deben mover libremente dentro del escroto sin que haya exceso de fluido palpable. Puede haber poco fluido, especialmente en verracos viejos (Hurtgen, 1984). Una herramienta útil para detectar el fluido excesivo es por medio de ultrasonido.

Los testículos se pueden afectar por enfermedades y son vulnerables a traumas ocasionados por el personal u otros animales, o bien, ser el resultado de diseño y mantenimiento inapropiado de instalaciones. Los testículos no deben tener nódulos o masas suaves, deben ser simétricos y firmes, aunque el izquierdo es ligeramente más grande que el derecho (Shipley, 1999). La reacción inicial de los testículos al trauma o infección es la inflamación. El tamaño testicular medio para la especie es de 13 x 7 cm con un peso de 350 gramos (Domínguez y cols., 2007).

Orquitis: La inflamación testicular puede originarse por un traumatismo, una infección o debido a una epididimitis. Las orquitis agudas pueden estar producidas por infección por Brucella suis; normalmente son purulentas o supurativas, bien difusas o localizadas, y generalmente conllevan la presencia de abscesos. Suelen ir acompañadas de un gran edema inflamatorio agudo en los tejidos que rodean al testículo. Si la inflamación aguda evoluciona y se convierte en crónica puede desencadenar en una fibrosis (Falceto y cols., 2015).

Hipoplasia o atrofia testicular: Los testículos son generalmente pequeños y duros a la palpación; en ocasiones deformados. La atrofia testicular puede producirse por factores nutricionales, aumento de temperatura testicular, condiciones ambientales adversas, alteraciones hormonales o vasculares, alteraciones obstructivas y agentes tóxicos (Falceto y cols., 2007).

Algunos verracos acumulan grandes cantidades de orina en el divertículo prepucial, a veces se masturban en él. La evidencia de sangre, orina excesiva, semen o gel, requiere de un examen más profundo (D’Allaire y cols., 1992). La fimosis (o agrandamiento del prepucio con estrechamiento del orificio de salida) y parafimosis (estrangulamiento del glande por un prepucio replegado hacia atrás y, con frecuencia inflamado), pueden producir alteraciones circulatorias que conllevan a gangrena.

El pene se evalúa durante la colecta de semen. El pene completamente extendido se examina para buscar heridas, laceraciones, úlceras, cicatrices, frenillo persistente o evidencia de pelo o material de cama; la presencia de pene flácido o erección incompleta (Shipley, 1999).

Hay que recordar que independientemente del estado de bienestar del animal, el dolor por lesiones genitales o problemas músculoesqueléticos, puede tener efectos negativos en la libido, actividad primordial del semental en un centro de inseminación artificial.

La tasa de reposición anual resulta naturalmente del envejecimiento y de causas forzadas como accidentes, enfermedad o incapacidad para reproducirse, que resultan en la pérdida de fertilidad. Sin embargo, actualmente debido al mejoramiento genético, la frecuencia de renovación de verracos es muy elevada, reemplazándolos en sus primeros 2 ó 3 años de vida.

Un estudio realizado hace unas décadas (D ́Allaire y Leman, 1990) mostró que en 84 piaras encuestadas con una muestra de 440 verracos, la obesidad fue la principal causa de reemplazos (47%), 18% por problemas reproductivos, 12% por problemas en patas y 7% por mortalidad. En otra encuesta con la participación de 44 CTG ́s en Canadá y EEUU, con un total aproximado de 10,000 sementales, 90% de ellos enjaulados y con una edad entre 1 y 2 años, se obtuvieron tasas de desecho de 20% a 70%, siendo las principales causas el mejoramiento genético, la calidad del semen y los problemas en patas (Knox y cols., 2008).

Otro estudio con 2,474 registros de 505 sementales individuales nacidos de 108 piaras entre el 2003 y 2004 en Japón (Koketzu y Sasaki, 2009), indica que la primer causa de desecho se debe a edad avanzada (28.5%), seguida de problemas reproductivos (26.4%), cojeras (8.4%) y muerte (8.2%). Un trabajo más reciente, llevado a cabo en Polonia con 355 verracos desechados entre 1998 y 2013, que previamente fueron mantenidos en piso de cemento con paja, confirma que las causas mayores de reposición son falta de libido, problemas en patas, enfermedades infecciosas y edad avanzadas de los animales (Knecht y cols., 2017).

Con respecto a las tasas de reemplazo de verracos en México, Segura-Correa y cols. (2010), reportan en su estudio con 169 sementales en cuatro granjas comerciales de Yucatán, que las principales causas de desecho fueron la edad (22.5%) y la falta de libido (12.4%); la longevidad del verraco, esto es, el número de días que permaneció en la piara hasta su desecho o muerte, tuvo rangos de 1.4 a 3.6 años.

Como datos referenciales se indican en el Cuadro 1, las prevalencias para algunos de los indicadores que consigna el cuaderno del US Swine Welfare Assurance Program. El SWAPSM, fue lanzado en agosto de 2003 por el National Pork Board (2003), como un programa voluntario para auditar el bienestar animal en granjas porcinas en los EEUU. Como criterio de calificación hace uso de los colores de un semáforo.

Todos los indicadores que se ofrecen en esta guía para la evaluación del estado de bienestar en términos de salud del verraco (Cuadro 2), tienen una calificación basada en su presencia o ausencia (0 ó 1), donde el 0 significa que el parámetro de medición es apropiado y 1, que es inapropiado. Una vez que se tienen las calificaciones por cerdo, lo ideal es calcular la prevalencia de animales en las distintas condiciones, es decir, se contabiliza el número de verracos afectados en porcentaje, respecto a la población observada, lo que permitirá conocer y tomar decisiones respecto al estado de salud de la piara.

Para fines de la guía que se presenta, se incluyen sólo los indicadores referentes a la salud. Dicha guía ha sido adoptada también por los porcicultores en Nueva Zelanda (Massey University, 2010). Cada verraco debe ser evaluado por lo menos una vez al mes y después de que presenten enfermedad o lesiones (Shipley, 1999). Esperamos que esta guía les sea de utilidad.

Cuadro 1. Prevalencia de condiciones relacionadas con la salud y lesiones en verracos.

Indicador
Claudicaciones <0.1% 1 a 5% >5%
Abscesos <1% 1 a 5% >5%
Heridas en otras partes del cuerpo <5% 5 a 15% >15%
Arañazos <15% 15 a 40% >40%
Condición corporal <2 <0.1% 0.1 a 2% >2%

……………………..

Cuadro 2. Escala de Evaluación de Salud en Verracos

Calificación 0 Comentarios Calificación 1
Buena condición corporalb,c Lleno, sin que se le noten las costillas. CC de 2 a 3. Los verracos deben tener una condición corporal (CC) ideal, de 3 (National Pork Board, 2003). Extremadamente delgado, resaltan los huesos espinales. CC<2.
Claudicaciones (cojeras) a,b,c,d</

No presentan dificultad para pararse y andar.

<5% de sementales con cojera (PIC, 2015).

No apoya bien alguno de los miembros.

Heridas en piela,b,c,d <5 heridas en un solo cerdo (Smulders y cols., 2006).
<5% de los cerdos con heridas.
Entre 5 y 20 lesiones (Smulders y cols., 2006). +de 20 heridas (Smulders y cols., 2006). O bien, una herida fresca y grandea >5% de cerdos con heridas.
Piel irritadaa Ausencia. La piel irritada indica que los animales se han estado rascando excesivamente. Puede ser indicativo de sarna o dermatitis por pica- dura de insectos (Cargill y Dobson, 1979).

Presencia.

Paraqueratosis en piela

Ausencia.

La paraqueratosis se considera como un signo terminal de casos crónicos de sarna, deficiencia de zinc, yodo o una combinación de deficiencias minerales y vitamínicas (Ramírez y cols., 2008).

Presencia.

Rombos (diamantes) en piela

Ausencia.

Lesiones de piel de gran tamaño con forma de diamante distribuidas por todo el cuerpo que pasan del rojo al negro son características de Erisipela (Ramírez y cols., 2008)

Presencia.

Bursitisa,b Ausencia. A medida que el cerdo crece, aumenta de peso y con ello la presión en los huesos de los miembros. Estos bultos se desarrollan en la punta y laterales del tarso y en la parte lateral del codo. Estas deformaciones se denominan bursas; se inflaman al tener contacto con pisos ásperos.

Una o varias bursas con erosión.

Abscesosa,b,c,d

Ausencia.

Por lo general, los abscesos aparecen como resultado de infecciones secundarias debidas a traumatismos y peleas (Muirhead y Alexander, 1997). Se pueden localizar en articulaciones, dorso y flancos, o bien en sitios de inyección (cuello y pierna) (Ramírez y cols., 2008).

Presencia.

Inflamación en banda coronariaa Ausencia. Las lesiones en banda coronaria pueden ser úlceras o abscesos (Ramírez y cols., 2008). Presencia.
Orquitisa Ausencia Los animales caminan incómodos y presentan dolor. Si la temperatura se mantiene elevada producirá degeneración testicular.

Presencia

Hidrocelea

Ausencia

Acumulación de líquido en la cavidad del escroto, ocupando todos los espacios entre el testículo y la piel (Falceto y cols., 2007). Presencia
Irritación o laceraciones del divertículo prepuciala Ausencia Buscar signos de irritación, laceración, úlceras o infección. Presencia
Fimosisa1 Balanitisa2

Ausencia

1Imposibilidad de salida del pene por el anillo prepucial. Se da por traumatismos. 2Inflamación del pene o glande. Presencia
Balanopostitisa
Ausencia
Se observan erosiones superficiales y alrededor del divertículo prepucial. Suele tener diferentes orígenes: infecciones, orquitis (poco frecuentes), traumatismos, cuerpos extraños, orina alcalina (proteína de la dieta alta). Hay inflamación del prepucio, secreción, dolor y disminución de la libido (Rimbaud, 2005).
Presencia
Trompa chueca (rinitis, desviación de la trompa)a,b,d Ausencia. Según el cornete afectado, hay desviación de la trompa hacia uno u otro lado; o bien, cuando el daño es aproximadamente igual en ambos cornetes, la longitud y el diámetro de esta cavidad se reduce, y se forman pliegues o arrugas debido a que la piel y el tejido subcutáneo se siguen desarrollando normalmente. Presencia.
Tasa de reposicióna <20% Por razones de mejoramiento genético, entre otras, la frecuencia de renovación de verracos es muy alta, reemplazándolos en sus primeros 2 ó 3 años de vida.
Mortalidad anuala <5% >5%

aDatos propios, bWelfare Quality® (2009), cNational Pork Board (2003), dCagienard y cols. (2005).

REFERENCIAS

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Artículo publicado en Los Porcicultores y su Entorno