César Martínez
www.alltech.com

En los últimos años, vemos un buen trabajo de las casas genéticas para producir hembras con alta prolificidad, sumado a una mayor experiencia en manejo de inseminación, semen y un conocimiento más profundo de nutrición y levante de hembras de reemplazo por parte de los productores de cerdo, lo cual nos genera que el tamaño de la camada se incremente cada año. Esta tendencia se refleja en casi todos los países en el mundo. Sin embargo, esto debería significar mejoras productivas para todos los criadores, pero no es la realidad actual. Las mortalidades predestete han ido en aumento, los requerimientos de las hembras lactantes son mayores, los pesos de nacimiento son más bajos, el número de nacidos muertos ha aumentado y finalmente el peso de destete y la uniformidad de la camada ha disminuido, generando un lechón con menores oportunidades que cuando se tenían menos lechones.

Entonces surgen incógnitas que algunos productores se hacen, ¿me iba mejor cuando tenía 12 lechones por camada que ahora que tengo 14?, ¿debo volver a tener solo 12? Sin embargo, pienso que la respuesta a esas interrogantes no es retroceder en lo que ya se avanzó, es más bien revisar qué podemos hacer adicional a lo que siempre hicimos para lograr obtener mejores parámetros con más lechones y más desafíos.

Este artículo es una recopilación de algunos de los factores que influyen en el aumento de las mortalidades predestete, así como las acciones a tomar frente a éstas para poder manejar maternidades con mucho más lechones que antes.

1. Peso de nacimiento.
Quizá hablar de peso de nacimiento en la actualidad es hablar del parámetro más importante para el éxito de un lechón. Es el inicio de la carrera al éxito del lechón para el resto de su vida. Factores que se consideran influyentes en este parámetro:

A. TAMAÑO DE LA PLACENTA. En estudios recientes se ha encontrado diferencias lógicas en este punto. Placentas de mayor tamaño albergan lechones de mayor peso de nacimiento, aunque tengan el mismo número de lechones.

B. SE ESTÁ ESTUDIANDO la expresión del gen Osteopontin SF1 (fosfoproteína 1), en úteros y placentas, y se han visto efectos directos en el peso de nacimiento (Hernández et al., 2013).

C. SINCRONIZACIONES DE PARTO SIN CONSIDERAR FACTORES IMPORTANTES. Aunque cada vez las granjas hacen menos sincronizaciones de parto, sigue siendo una herramienta importante para ordenar la producción, y evitar que se presente la mayor cantidad de partos de madrugada, pero debemos considerar 2 puntos importantes:

Efecto del producto: Desde la aplicación de prostaglandina F2α hasta su efecto suele tardar según la teoría entre 24 y 36 horas, sin embargo tenemos que entender que en muchos casos el efecto suele ser mucho más inmediato, generando que se adelante nuestro parto a lo considerado, y afectando directamente el peso de nacimiento.

Duración de la gestación: Con el aumento de lechones por camada el tiempo de duración de las gestaciones actuales es diferente al que era hace algunos años, es así que el tiempo promedio de duración de gestación dependiendo de la genética se acerca a los 116 días a diferencia de los 114 que manejábamos en el pasado (Díaz et al.,2015).

La recomendación actual frente a estos dos desafíos es evitar sincronizaciones en primerizas, y en caso que tengamos que hacerlo, en multíparas basarse en el historial previo de duración de parto, ya que en cerdas hay una relación entre la duración de partos previos y los actuales.

D. PRESENCIA DE ZEARALENONA EN EL ALIMENTO. Esta micotoxina presente en algunos insumos, como maíz, y afrecho suele afectar la implantación de blastómeros, generando un clima desagradable dentro del útero, a su vez afecta la secreción de progesterona del endometrio. Debemos siempre estar protegidos con un buen atrapante de micotoxinas para evitar que se expresen esos efectos negativos en nuestra granja.

E. PESO DE NACIMIENTO DE LA MADRE. Actualmente ya es un valor importante a considerar en la selección de una reproductora adecuada, ya que un bajo peso de nacimiento de la madre se asocia a bajos pesos de nacimientos en sus crías.

F. EDAD DE LA HEMBRA. Cerdas más jóvenes producen cerdos más livianos. Se ha encontrado diferencias hasta de 100 a 150 gramos en granjas que tienen demasiadas hembras de reemplazo (tasas de reemplazo superiores al 60%).

G. SUPLEMENTACIÓN DE ADITIVOS EN ALIMENTO PARA EL ÚLTIMO TERCIO DE GESTACIÓN. Hay una gran oferta de productos para nutrición que pueden ayudar a mejorar el peso de nacimiento y uniformidad, entre ellos están aditivos antioxidantes como el Selenio en forma orgánica, algas con DHA, vitamina C, Vitamina E, nucleótidos, L arginina, entre otros.

2. Identificación de pezones funcionales y no funcionales.
Si bien esta tarea debería ser muy básica y elemental, y todos sabemos que no debemos poner más lechones que el número de pezones por cerda; muchas veces en campo se suelen encontrar 13 lechones en una hembra que solo tiene 11 pezones funcionales y 2 no funcionales. Ya que el lechón suele definir cuál es su pezón durante toda la lactancia, generaremos un primer gran problema por una situación tan simple de no identificar pezones solo contándolos, pero no analizándolos. Una estrategia que podemos considerar para mejorar este aspecto es identificar en el último tercio de gestación, en el área de reproducción, aquellos pezones no funcionales y marcarlos, ya sea con pintura, marcador, masking tape, etc.; de tal forma que las hembras que llegan a maternidad ya llegan identificadas y el maternero, quien tiene una alta carga de trabajo, solo tendrá que considerar que pezones no marcados son los funcionales, determinando así el número máximo de lechones a usar por cada hembra.

3. Las primeras 48 horas deben tener toda nuestra atención.
Entre el 70 y 80% de la mortalidad total de maternidad se suele dar en las primeras 48 horas. En esta etapa es donde debemos concentrar a nuestro personal, nocheros, y la ayuda extra para conseguir los objetivos. Considerar en este punto la duración de partos. Algunos estudios muestran que partos prolongados o de camadas muy amplias genera que los últimos en nacer tengan menor capacidad para mamar calostro, mayor debilidad y desventaja frente a sus otros hermanos en los primeros días, que son vitales en el resto de sus días

4. Mejora de la calidad del calostro.
Mediante la nutrición de la madre, desde la gestación hasta la maternidad podemos mejorar la calidad del calostro de la misma. Ha habido muchos trabajos con el uso de mananos oligosacáridos (MOS) como aditivo en estas dietas, generando un aumento significativo de la IgG, la inmunoglobulina principal en el cerdo para la respuesta inmune.

5. Mejora de la calidad de leche.
Mediante la nutrición también podemos mejorar la calidad de leche de la madre, mejorando la cantidad de grasa y componentes nutricionales. Esto se ha logrado con la adición de nucleótidos en dietas de hembras lactantes y gestantes, lo cual ha reflejado disminución de mortalidad de lechones y mejor peso de destete.

6. Aumento de la producción de leche:

A. MEDIANTE EL AUMENTO DE CONSUMO DE ALIMENTO. El uso de saborizantes en dietas de lactación genera un aumento en el consumo de la madre. De acuerdo a últimos estudios los sabores salados son más atractivos para las hembras lactantes. Por otro lado, debemos tener claro qué antibióticos usamos en estas dietas, ya que muchas veces existen algunos que pueden comprometer el sabor del alimento para la madre, lo cual generará un peor consumo de alimento y por ende una menor producción de leche

B. MEDIANTE EL ENFRIAMIENTO DEL AGUA. En algunos países con altas temperaturas, como Brasil, ya están trabajando con enfriadores de agua, generando temperaturas de confort entre 15 a 17 grados centígrados, lo cual ha generado mejoras en el consumo de agua y alimento y a su vez una mejor producción de leche

7. Temperatura de la sala de parto y del lechón en la primera semana.
Uno de los mayores problemas en una sala de maternidad actual es poder tener dos temperaturas distintas, pues claramente un lechón en primera semana requiere de temperaturas incluso superiores a 30 grados centígrados, según el peso de nacimiento; mientras que la hembra requiere temperaturas inferiores a los 24 grados. Sin duda existen distintas alternativas mediante tecnologías para lograr esto, como ventiladores, aspersores, ambientes climatizados, pisos calefactores, campanas, y lechoneras, que pueden ayudarnos a generar un ambiente de galpón favorable para la madre y un microambiente para el lechón bajo sus requerimientos. Lo importante es poder hacerlo sin que esto sea a la inversa, pues la prioridad debe tenerla siempre nuestra fábrica de leche, es decir, la madre.

8. Tareas de manejo rutinario con lechones en los primeros días.
Tendencias en otros países, sobre todo europeos, ha generado que se estén dejando en el pasado técnicas de manejo como la castración, descole y descolmille. Sin embargo, aún en nuestros países esto se sigue practicando. Debemos considerar no hacerlo en animales con muy bajo peso de nacimiento, y que no se prolongue a un manejo de muchos días. El concepto es poder juntar acciones para poder hacer una desinfección de ombligo, descole, descolmillado, tatuado, inyecciones preventivas de antibiótico, y uso de anticoccidiales en el menor número de días, ya que generaremos un estrés importante cada vez que tocamos al lechón en esos primeros momentos. Muchas granjas en la actualidad ya han juntado estas labores en solo 2 días, una meta que debemos tomar en cuenta.

9. Agresividad de las madres.
Este problema, que principalmente se da en hembras primerizas, cada vez va teniendo un componente más claro de manejo que genético. Hembras con fiebre, dolor, u otro problema ambiental que genere una incomodidad excesiva puede generar agresiones a sus lechones. La clave está en encontrar el problema. El uso de antinflamatorios no esteroideos y antipiréticos nos puede ayudar a solucionar el problema de raíz.

10. Condición corporal de la hembra ingresante a parto.
Muchas granjas manifiestan bajos consumos de alimento en sus hembras lactantes, y si bien como hemos revisado en este artículo hay muchas causas de esto, en muchas ocasiones el problema inicia desde la gestación, donde engordamos a las hembras, para luego ingresar a maternidad con los problemas que trae consigo una condición corporal elevada, como son falta de consumo de alimento, poca producción de leche, distocias al parto, partos prolongados, y hasta la muerte. Al menos una vez cada 15 días debemos revisar este punto en maternidad, evaluando individualmente a nuestras hembras gestantes para regular la cantidad de alimento suficiente para generar un mantenimiento de gestación adecuado sin generar excesos. Una balanza nos ayudaría mucho para basarnos en un parámetro menos subjetivo como es el peso. Las casas genéticas indican que una hembra primeriza no debe ganar más de 45 kilos de peso desde el servicio hasta el ingreso al parto, sin considerar a los lechones. Así también una multípara no debería ganar más de 20 kilos en sus siguientes gestaciones.

11. Uniformización de camadas.
Esta labor parece ser poco evitable en la mayoría de las granjas, pues el número de pezones y lechones no suelen tener la relación que quisiéramos, sin embargo se ha demostrado que granjas que evitan en lo posible la uniformización de camadas, han logrado mejores pesos de destete, uniformidad al destete y menor mortalidad de maternidad, esto porque la uniformización es todo un evento en la vida del lechón, en la cual nuevamente debe encontrar un orden jerárquico con la nueva familia, además de la compatibilidad de la leche A para lechón A, proporcionado directamente de la madre.

Artículo publicado en Los Porcicultores y su Entorno Enero-Febrero 2020

Empresa Alltech