Omnívoro

Opinión de Antonio Palomo.
31 Octubre, 2023

Omnívoro es un adjetivo derivado del latín omnis “todo” y vorare “devorar” que significa que se alimenta de toda clase de sustancias orgánicas, tanto vegetales como animales, algo que compartimos humanos y cerdos, pero también otros muchos como las gallinas, osos, peces, ratones y reptiles. Viene bien recordar cómo los humanos estamos dentro del reino animal, al filo de los cordados, al subfilo de los vertebrados, a la clase de los mamíferos, al orden de los primates, a la familia de los homínidos, al género Homo y a la especie sapiens.

Quiero ponerlo de relieve por la sencilla razón de que no es infrecuente que el ser humano pierda el norte, algo que es reiterado en los tiempos que corren, lo que me hace pensar que quizás sería preciso reeducar en los cuatro puntos cardinales. Estamos siendo testigos de situaciones inéditas e insólitas. Algunos piensan que el norte está en Waterloo por el día y en la dirección donde encontramos la estrella polar por la noche. Semánticamente la ciudad belga viene del antiguo neerlandés water y loo, situándose en un claro pantanoso del bosque, además del lugar donde el 18 de junio de 1815 se produjo la derrota del ejército francés de Napoleón por los ejércitos británico y prusiano en la batalla que lleva su nombre.

En los libros de historia relatan que la guerra se perdió por falta de coordinación entre las diversas unidades napoleónicas y decisiones estratégicas discutibles, lo que me suena mucho a las cuestionables negociaciones actuales con el inquilino allí alojado. Recurro a la frase del escritor ruso del siglo XIX Fiódor Dostoyevski que decía que en el mar de la mentira solo flotan peces muertos. Su literatura se centraba en la psicología humana en el contexto político, social y espiritual (PSC) que nos regaló obras geniales como Crimen y Castigo o El idiota. “Razones para ser omnívoro” es un libro publicado este mismo año por un excelente compañero veterinario, Don Juan Pascual, a quien quiero dedicar esta columna de opinión desde la admiración y respeto que le profeso desde hace más de 25 años, viéndose acrecentada al escucharle presentar su libro en persona la semana pasada.

Es una obra con 195 páginas de grata lectura con 411 referencias científicas que desmonta muchos de los mitos que se vienen difundiendo por animalistas y veganos, lo que hace que sea no solo un texto de lectura, sino un manual de consulta muy recomendable para todos los profesionales que trabajamos en el mundo animal y toda aquella persona con inquietudes intelectuales y sed de conocimientos que nos sirven para rebatir argumentos pueriles. Al abrir el libro nos encontramos con una cita de Albert Camus que dice: “El hombre es la única criatura que rechaza ser lo que es”, y termina diciendo, a modo de conclusión, que huyamos de soluciones arbitrarias basadas en convencionalismos, ideologías, prejuicios y mitos sin base más allá de las emociones o creencias de quienes las proclaman. No olvidemos que la comedia equivale a la tragedia más el tiempo que decía Woody Allen.

Es lo que algunos nominan como el talento inservible, ridículo o absurdo, por lo tanto, natural. El talento sin ética es una triste e inservible etiqueta asociada al postureo. No confundamos verosímil con verídico. Son muchos los datos que se aportan en diferentes medios de comunicación y redes sociales que no son ciertos ni se basan en evidencias científicas, lo que genera confusión y desconcierto. Corresponde al eslogan de que el dato puede matar el relato. Juan mencionó cómo el ganado es el elemento más importante de la economía circular y que el 86% de los recursos que necesitamos para producirlos no compiten con alimentos de consumo humano, según la FAO.

Sin ganadería no habría animales de compañía, ya que los segundos se alimentan de lo que producen los primeros, y el ser humano interactuamos con ambos. La población mundial continúa aumentando, y por ende las necesidades de alimentos. No olvidemos que hay 800 millones de personas que diariamente comen dietas deficientes en energía, así como 2.000 de los 8.000 millones de personas que habitamos el planeta que sufren hambre oculta, es decir, que no tienen dietas saludables por deficiencias en proteína, hierro, zinc y ciertas vitaminas, todo ello aportado por la carne.

Dichos minerales y proteína animal están más disponibles en los productos animales que vegetales. Una evidencia es la mayor prevalencia de anemia, deficiencia de hierro, en los países desarrollados por menor consumo de carne (+13%). Los países en los que se come más carne tienen mayor esperanza de vida y encontramos una correlación negativa de las capacidades cognitivas en donde el consumo de carne es bajo. En el libro se hace hincapié en el impacto medioambiental real de la ganadería, donde, según la FAO, la emisión de gases efecto invernadero son del 11,2%, habiéndose reducido concretamente en porcino un 11,11% desde 2005 al 2019 gracias a las mejoras tecnológicas, genéticas y nutricionales.

Las emisiones en base al valor nutricional de los diferentes productos comestibles son inversamente proporcionales. Un vuelo en avión de Madrid a Nueva York produce la misma cantidad de CO2 por persona que todo el consumo de carne por persona en un año aquí en nuestro país (870-900 kg CO2). Nos recuerda cómo el 85% del desperdicio alimentario lo constituyen los productos vegetales, que es un porcentaje muy similar al de personas que después de dejar de comer carne vuelven a hacerlo a los pocos meses. Bueno, al menos, aquí podemos aplicar aquello que rectificar es de sabios y rectificar todos los días es de necios.

DÍA DE TODOS LOS SANTOS – En memoria de nuestros seres queridos.

“Soy un lector omnívoro con un recuerdo extrañamente retentivo para las pequeñeces”
– Arthur Conan Doyle (1859-1930) –
Escritor y médico británico creador del célebre detective de ficción Sherlock Holmes.

Artículo publicado en “Los Porcicultores y su Entorno Septiembre Octubre 2023

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