De carne para pollo y huevo para plato al 2024

Francisco Alejandro Alonso Pesado
[email protected]

Elizabeth Rodríguez de Jesús
[email protected]

Introducción.

El hambre es el termómetro que evidencia el terrible flagelo llamado pobreza, y el concepto de “autosuficiencia alimentaria” se encuentra vinculado a la imperiosa necesidad de producir para el mercado doméstico volúmenes de alimentos que se requieren para cumplir con el principio constitucional de que «toda persona tiene derecho a la alimentación nutritiva, suficiente y de calidad, el Estado lo garantizará”(1).

De acuerdo a los resultados obtenidos por la Medición Multidimensional de la Pobreza de 2016, de los 122.5 millones de habitantes del país en el 2016, el 20.1 por ciento (24.6 millones de personas) se identificaron en situación de «Carencia Alimentaria» y el 17.5 por ciento (21.4 millones de habitantes) con percepciones (ingresos) insuficientes para adquirir la “Canasta Básica Alimentaria» (Línea de Bienestar Mínimo. LBM).

El reto es ir reduciendo en términos graduales pero constantes en los siguientes años, estos porcentajes a la mitad(1).
Por lo tanto, para 2024 la variable «Carencia Alimentaria» deberá disminuir al 10.5 por ciento, al tiempo, que la variable «Línea de Bienestar Mínimo» requeriría reducirse al 8.75 por ciento, lo que se traduciría en 11.3 millones de personas menos ubicadas en «Carencia Alimentaria», y 13.3 millones de habitantes menos, colocados en “Línea de Bienestar Mínimo» y ubicarse por encima de esa Línea, bajo el escenario de 133.3 millones de habitantes mexicanos en el año 2024.

Bajo esta perspectiva se elabora el artículo “Prospectiva para Avanzar a la Autosuficiencia en la Producción de Carne de Pollo y Huevo para Plato al 2024”.

Material

Para elaborar el artículo «Prospectiva para Avanzar a la Autosuficiencia en la Producción de Carne de Pollo y Huevo para Plato al 2024”, se recurrió a fuentes de información secundaria, esta información se seleccionó y se analizó, además se obtuvieron datos mismos que se interpretaron.

Desarrollo del tema.

Prospectiva para Avanzar a la Autosuficiencia en la Producción de Carne de Pollo al 2024.

Con el objeto de estimar la dimensión y magnitud del esfuerzo a realizar por el sistema de producción avícola para lograr paulatinamente avances hacia la autosuficiencia y la sustentabilidad, se requiere revisar el comportamiento de las variables más relevantes relacionadas con la autosuficiencia alimentaria.

Con referencia al comportamiento de las variables relacionadas con el consumo de carne de pollo, se aprecia que de 2009 al 2013, la producción doméstica de carne de pollo sumó 126,000 toneladas ya que pasó de 2’781,000 toneladas en 2009 a 2’907,000 en 2013(2). Asimismo, el Consumo Nacional Aparente (CNA) aumentó en 274,000 toneladas. En 2009 el CNA se ubicó en 3’016,000 toneladas, en 2013 el CNA fue 3’290,000(2). El aumento en el CNA podría haber sido mayor en ese periodo (2009-2013), si no se hubiera presentado una alta inflación que en promedio mensual en el periodo fue de 0.54 por ciento para la carne de pollo.

Del 2015 al 2018, la dinámica productiva y la del CNA fue diferente, es así que de 2015 a 2018, la producción de carne de pollo tuvo un aumento de 296,000 toneladas, pasando de 3’175,000 toneladas en 2015 a 3’471,000 toneladas en 2018. Con respecto al CNA, hubo un aumento de 333,000 toneladas, ya que en 2015 el CNA fue 3’653,000 toneladas, en 2018 el CNA se colocó en 3’986,000 toneladas, con un aumento de 40,000 toneladas de carne de pollo importado.

En 2015 se importaron 480,000 toneladas del producto, en 2018 las compras foráneas de este satisfactor fueron del orden de 220,000 toneladas(2).

Se aprecia claramente que el aumento de la producción fue mayor (296,000 toneladas) en el periodo de 2015 a 2018 con respecto al periodo 2009-2013; el aumento en 2009-2013 fue de 126,000 toneladas(2).

En el periodo 2015-2018 la inflación promedio mensual fue de tan solo 0.16 por ciento, cifra mucho menor a la del periodo 2009-2013, la cual fue de 0.54 por ciento promedio anual. Es necesario señalar que un control de la inflación es de importancia central para favorecer la producción y el consumo en el país.

Se afirma que, ante una menor presión inflacionaria, un aumento del empleo formal y de calidad, y un mayor poder de compra del ingreso familiar, fueron variables que se combinaron en el periodo 2015-2018 lo que determinó un incremento notable en la producción y en el CNA de la carne de pollo en el país.

Bajo una visión prospectiva, con estimaciones llevadas a cabo por CEDRSSA, se llegó al escenario que conlleva elevar la producción interna de carne de pollo a 4’350,000 toneladas para finales de 2024 o a principios de 2025, cifra que significaría un incremento de 879,000 toneladas con respecto a la producción interna de 2018, la cual fue de 3’471,000 toneladas, además de reducir las importaciones a tan solo 200,000 toneladas, lo que representaría un CNA de 4’550,000 en 2024.

La proyección implicaría un escenario de reducción de los indicadores «Carencia Alimentaria” y “Línea de Bienestar Minimo»(1).
Estas proyecciones referentes a buscar la autosuficiencia alimentaria en la producción de carne de pollo, se vinculan con la decisión y determinación de reducir a lo máximo posible la actual insuficiencia en la dieta básica de amplios segmentos de pobres de la población mexicana. Es claro que frente a un aumento en el poder de compra de la población ahora ubicada en Línea de Bienestar Mínimo, implicaría un mayor consumo de carne de pollo; se presenta, una fuerte correlación entre un crecimiento enérgico del sistema de producción de carne de pollo y a las prioridades de soberanía y auto suficiencia alimentaria.

Sin embargo, este escenario se vio seriamente trastocado por la pandemia y la inflación.

La pandemia, en 2020, afectó tremendamente la economía del país, es así que en ese año el Producto Interno Bruto (PIB) decreció en 8.5 por ciento provocando un altísimo desempleo, quiebres de empresas (sobre todo de micro, pequeñas y medianas), además la calidad del empleo se deterioró y la pobreza laboral se incrementó de forma alarmante, todas estas variables combinadas debilitaron notablemente el mercado interno afectando actividades económicas incluyendo las avipecuarias.

En 2021 la inflación en alimentos básicos cerró en aumentos de precios sumamente altos. El precio de los alimentos en México fue uno de los elementos que golpeó fuertemente el bolsillo de los consumidores. En 2021 el precio de la carne de pollo se elevó en 8.7 por ciento(3).

De acuerdo a datos de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), de las 5,322 negociaciones que se llevaron a cabo en la jurisdicción federal se reportó un decrecimiento en términos reales de -0.94 por ciento en razón a que los incrementos salariales quedaron por debajo del incremento de los precios de los bienes y servicios finales, esto acontecido en 2021(4).

En buena medida, las caídas en los salarios contractuales fueron una consecuencia de la inflación observada en el 2021, el fenómeno inflacionario se colocó en 7.36 por ciento, su nivel más alto en 21 años(4), y muy por encima del 3±1 por ciento, objetivo del Banco de México (Banxico).

En el aro que el poder de compra se vio afectado en 2021, sobre todo para aquellos estratos de la población que consumieron satisfactores que tienen un peso alto en la canasta básica. Se habla de jitomate, de chile, de tortilla y de carne de pollo(4).

Esta variable (inflación), definitivamente «aleja» la prospectiva de lograr la autosuficiencia alimentaria para la carne de pollo, sin embargo, es necesario hacer un mayor esfuerzo productivo.

Prospectiva para Avanzar a la Auto suficiencia en la producción de huevo para plato al 2024.

Con respecto a la producción y consumo de huevo para plato, se vislumbró que después del impacto negativo por el efecto de la Influenza Aviar, enfermedad padecida en 2012, hubo de 2014 a 2018 una fuerte aceleración productiva de esta mercancía, incrementando la oferta nacional en 232,000 toneladas del satisfactor. En 2014 la producción de huevo para plato en México fue de 2’571,000 toneladas, en 2018 la oferta interna se ubicó en 2’803,000 toneladas, son varios los factores que determinaron esta expansión productiva, entre ellos una baja inflación(1, 2).

De acuerdo con estos antecedentes, y aplicando las mismas estimaciones, en este escenario se consideró que la producción de huevo para plato a finales de 2024, o principios de 2025 debía ser 3’750,000 toneladas, es decir, un aumento de 947,000 toneladas, con respecto a 2018, un aumento significativo, que demanda de un tremendo esfuerzo productivo(1, 2).

Con un nivel productivo de 3’750,000 toneladas de huevo para plato a finales de 2024, se conservaría la autosuficiencia alimentaria que se ha presentado en el pasado, por un periodo largo(1).

Sin embargo, y como ya se anotó con anterioridad, la pandemia y el fenómeno inflacionario han contribuido, a una revisión, y establecer si se logrará el nivel productivo, en el 2024, que asegura la autosuficiencia alimentaria, en huevo para plato.

Es importante señalar que en 2021 el precio de huevo para plato se elevó en 3.69 por ciento(3), inflación del producto relativamente baja, además, es uno de los satisfactores ampliamente consumidos por los mexicanos, incluyendo aquellos demandantes con un poder de compra limitado.

Insumo alimenticio (maíz) para la actividad avícola, uno de los principales problemas para aumentar su producción doméstica.

En 2014 se presentó en el país un consumo nacional de 33.8 millones de toneladas de maíz, de esta cifra se destinó para uso pecuario 12.9 millones de toneladas, es decir 38.16 por ciento del 100 por ciento(1). En 2018, en virtud a una enérgica ampliación de la producción interna, acompañada de un volumen récord en las compras al exterior del grano, se registró un consumo nacional de 44.5 millones de toneladas, de este total, 19.5 millones de toneladas se canalizaron para satisfacer la demanda pecuaria, es decir el 43.8 por ciento del total(1). En 2018 el porcentaje (43.8) canalizado al subsector pecuario fue mayor al porcentaje (38.16) de 2014.

De 2014 al 2018, el consumo nacional de maíz aumentó en un 31.7 por ciento, la demanda para consumo pecuario se elevó en un 50.3 por ciento, porcentaje acorde con el comportamiento de la demanda de carne de pollo y de huevo para plato(1).

Por consiguiente, uno de los problemas que viene enfrentando la expansión del sistema de producción avícola, es precisamente reducir la dependencia con el exterior de compras de maíz amarillo, insumo para alimentar la parvada avícola nacional.

De 2016 al 2018, el país cosechó 28 millones de toneladas como promedio anual de maíz, volumen record en la historia, registrándose un aumento de casi 4 millones de toneladas respecto a las obtenidas en 2014. A pesar de esta excelente producción, en 2018 el país se vio obligado a importar un volumen de 15.2 millones de toneladas de maíz (sobre todo de maíz amarillo). Las 15.2 millones de toneladas importadas superaron en 5.2 millones de toneladas a las adquiridas del exterior en 2014(1). Esta expansión en las importaciones de maíz amarillo se explicó por el aumento de 11.4 millones de toneladas en el consumo nacional del insumo en tan solo 4 años(1).

El aumento del consumo de maíz se debió a un incremento de la demanda efectiva de carne de pollo y de huevo para plato en México, en esos años.

Bajo este escenario, se estima, y con la intención de reducir la insatisfacción de la demanda de carne de pollo y huevo para plato a finales de 2024, el consumo nacional de maíz se ubicaría en 55 millones de toneladas, es decir, una producción ligeramente por arriba de 11 millones de toneladas respecto a 2018(1), se está hablando de un esfuerzo productivo significativo, por parte del país.

Un cambio necesario, radica en la aplicación de una política de fomento a la producción interna, con el fin de que el volumen de maíz a obtener en los siguientes años aumente hasta alcanzar un volumen de producción de 48 millones de toneladas a finales de 2024, si se logra este nivel de producción se reducirían las importaciones de maíz amarillo del 34.1 por ciento en 2018 a solo 11.8 por ciento en 2024(1). El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), apoyado en un comportamiento inercial productivo hasta ahora documentado, proyecta que a finales de 2024 México importaría el 41.7 por ciento de maíz amarillo(1).

En suma, una, entre otras estrategias, para lograr una expansión productiva sustentada en una política de autosuficiencia alimentaria en el abasto de carne de pollo y de huevo para plato, está ligada a una observancia en una política de Fomento productivo al cultivo de maíz en el país.

Conclusiones

Aunque la actividad avícola productora de carne de pollo históricamente ha presentado un comportamiento productivo dinámico, se requieren de estrategias para producir hacia el futuro cantidades suficientes de la mercancía para lograr la auto suficiencia alimentaria y así ir reduciendo importaciones y, por lo tanto, no caer, en el terreno de la dependencia alimentaria.
Las prospectivas hacia finales de 2024 de carne de pollo y de huevo para plato, se ven afectadas por la crisis sanitaria, que configuró la crisis económica, y por el fenómeno inflacionario de 2021, por lo tanto, se hace necesario revisar éstas, bajo un nuevo escenario.

Es de suma importancia implementar políticas, estrategias, planes y proyectos de fomento a la producción de maíz amarillo, y así ir avanzando hacia la autosuficiencia de este insumo alimenticio. Hay que recordar que los costos de producción por concepto de alimentación llegan a determinar hasta el 70 por ciento del costo total.

Literatura citada.

1. CEDRSSA. Centro de Estudios para el Desarrollo Rural Sustentable y la Soberanía Alimentaria. Cámara de Diputados. LXIV Legislatura. Reporte: La Industria Avícola en México y su contribución a los objetivos de la Política Alimentaria 2019-2024. Palacio Legislativo de San Lázaro, Ciudad de México. Marzo 20, 2019.
2. UNA. Unión Nacional de Avicultores. Compendio de Indicadores Económicos del Sector Avícola 2020. Dirección de Estudios Económicos. Septiembre 2020.
3. El Economista. Inflación en alimentos básicos cerró el 2021 con aumentos de hasta casi 100%. Año XXXIII. Número 8446. Lunes 10 de enero del 2022. Pp 2 y 5.
4. El Economista. Hernández G. Revisiones salariales registran en 2021, la primera caída generalizada en cuatro años. Año XXXIII. Número 8447. Martes 11 de enero del 2022.

Artículo publicado en Los Avicultores y su Entorno Febrero- Marzo 2022