MVZ. Hector Muñoz García.
Country Manager para
SCR Dairy.
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Las vacas que tienen sus picos de lactancia son las vacas que tienen una mejor relación de producción contra gasto de alimento. Estas vacas producen más de lo que se comen. Son las vacas que mantienen el negocio de la lechería. Todos sabemos que los partos dan más leche. El negocio de la lechería es, básicamente, hacer parir a la mayor cantidad de vacas posibles al año.

¿Qué necesitamos para hacer parir a las vacas?, definitivamente preñarlas. Pero, hablemos más a fondo de este proceso. Para que una vaca quede preñada, requiere una inseminación exitosa, para una inseminación exitosa se requiere: semen fértil y una técnica de inseminación correcta, pero, ante todo una vaca en celo correctamente detectada. Y de nuevo para que una vaca tenga un celo se requiere: animales sanos y con un nivel de confort suficiente. Las vacas cojas, apretadas en los corrales, con mala nutrición, con calor, con exceso de molestia por moscas, con fiebre, mastitis, empacho, diarrea, muy flacas, etc., muy difícilmente estarán ciclando y demostrando celos de forma regular.

Entonces, si consideramos que la base del negocio lechero es el parto y el parto está relacionado con la detección de celos y la salud de la vaca. Tenemos un punto para atender como clave en nuestra operación: la correcta detección de las vacas en celo.
Detectar celos es todo un reto. Nada nuevo. Depende sobre todo de dedicación. ¿Por qué? Porque las vacas pasan celos TODOS los días, hay que estar viendo a los animales a diario. Habitualmente dos veces al día, mañana y tarde, antes del calor y después del calor, antes de que comencemos las labores diarias de alimentación, ordeñas, limpieza de corrales, entrampado, vacunación, inyección de hormonas, tratamientos, calificación de ganado, crayoneo, revisión de frescas, secado de vacas, monitoreo de la ración, paso de tractores, gente, ruidos, movimientos, etc.

Lo hacemos cuando el establo está tranquilo. Cuando las vacas están más “concentradas en ellas mismas”, cuando “piensan o sienten” que están en celo. Aquí comienza lo interesante.

Signos Primarios de Celo: bueno, signo, en particular porque sólo hay uno; que la vaca se deje montar sobre sus cuatro patas, el famosísimo “standing heat”, la regla de dedo dice que cada 18-23 días por 15 horas 1.5 veces por hora de 3-7 segundos. Esto es 15/1.5×5 seg=50 seg cada tres semanas. Muy poquito. Entonces algo que es relativamente fácil de ver, de entender y de enseñar a un nuevo empleado es muy difícil de encontrar en las vacas.

Pero bueno, nos quedan los Signos Secundarios:

Signos Secundarios de Celo: éstos sí son muchos: monta a otra vacas, descarga mucosa, inflamación y enrojecimiento vulvar, bramido, inquietud, frota de cabeza de cola y los flancos sucios, mentón descansando y frotando la espalda, oliendo genitales, levantar la cabeza y rizar los labios. Básicamente los signos secundarios son algo que puede ver quien conoce y está familiarizado de vacas. Por no mencionar que además sea muy detallista, delicada. Lo que quiero decir, es que el monitorear signos secundarios no es sencillo. Requiere de un mayor conocimiento de las vacas, bastante más disposición, dedicación y diría yo hasta pasión por este bonito, pero cansado negocio.

Pero ahí no termina el cuento. Después de haber podido detectar correctamente a nuestras vaquitas, ya sea porque tuvimos la dicha de verlas dejarse montar o porque hicimos la labor de encontrar moco, hinchazón en la vagina, pelo de la cola despeinada y con baba, vacas inquietas oliendo a las demás, nerviosismo, etc. Ahora viene el reto de inseminar en el momento preciso ya que la vaca va a ovular alrededor de 30 horas después de que presente estos signos de celo que con tanto trabajo encontramos. 30 horas es demasiado para esperar si de un espermatozoide se trata, y si inseminamos muy temprano el novio puede perder la paciencia y no estar en condiciones de cumplir su cometido. Por ello el tiempo de inseminación es parte clave del éxito de la concepción.

Para que el semen de nuestros toros previamente seleccionados por un proceso que requiere el apareamiento con nuestras vacas en base a su genética, conformación, necesidades actuales de establo, metas a futuro, presupuesto para el semen, elección de la compañía que nos dará el mejor servicio por el precio pagado, etc. Este semen, que prodigiosamente conservamos en nitrógeno para utilizarlo cuando lo requiramos, tiene ciertos tiempos para que esté en condiciones hasta que un espermatozoide logre llegar por alguno de los cuernos uterinos hasta el sitio exacto de la fecundación del ovulo y así la concepción de una nueva preñez en la vaca. Habitualmente se esperan 6 h para transporte y capacitación, y una vida dentro de la vaca de hasta 24 h por lo que el semen podría “esperar” al ovulo como el novio espera a la novia a que esté lista en una cita, pero ¡¡¡no puede esperar demasiado!!!

Pero, regresando al tema. Nos encontramos que la base de nuestra rentabilidad –los partos con sus consecuentes picos de lactancia- dependen de la exitosa detección de nuestras vacas en celo y su correcta inseminación (técnica + tiempo). Esto ha hecho que el ganadero, como en cualquier otra industria actual, busque estimular y procurar que sus empleados pongan especial empeño en esta parte de su labor sabiendo que es un Punto Crítico de Control del proceso productivo del establo. Uno de estos métodos de estimulación al empleado son los BONOS.

En mi carrera como veterinario haciendo reproducción en los establos he tenido oportunidad de ver varios esquemas de bonos, unos con éxito y otros no tanto. Los he visto, por celo detectado, por inseminación realizada, por preñez al diagnóstico, por preñez a la confirmación, por fertilidad, por vacas preñadas, por partos, etc. La intención es muy buena, sin embargo, hay que poner atención a ciertos detalles porque hay puntos que pueden no resultar en nuestro fin último: más partos.

A continuación hago un análisis de ciertos esquemas de bonos y sus pros y contras:

1. BONOS AL MOMENTO DE LA INSEMINACION:

a. BONO POR CELO DETECTADO: es el bono que se paga cuando alguno de los empleados designados señala una vaca y momento (hora de celo), normalmente se da a varios elementos del establo con el fin de aumentar la vacas inseminadas totales por día, semana, mes, etc. Este bono tiene un problema: la gente en afán por obtener el bono da el celo antes afectando el tiempo de inseminación, esto se puede ver a las 4-6 semanas cuando comenzamos a diagnosticar y la fertilidad bajó, también se ven varios celos “dobles”, no porque las vacas tengan celos dobles, sino porque la gente señala dos veces a la misma vaca.

b. BONO POR INSEMINACIÓN: este bono es sólo para los inseminadores, al principio puede funcionar, sin embargo, también tiene el riesgo de que se inseminen más vacas en falso celo bajando la fertilidad del hato. Quiero mencionar que la fertilidad al servicio no es algo “tan importante” como en general se cree, el establo no vive de ahorrar semen, sino de que las vacas paran, por lo que si esta práctica aumenta las preñadas por periodo tendremos un resultado exitoso pese a la baja fertilidad. El problema viene de que comenzaremos a perder realidad en el parámetro de detección y la gente tiende a “abonar” vacas para sumar un monto en dinero. Al mediano plazo nos puede ocultar un problema de vacas anéstricas, por ejemplo, o no nos dará la lectura real en un protocolo de sincronización.

2. BONOS AL DIAGNOSTICO

a. BONO POR FERTILIDAD: es el bono que se da si los inseminadores superan un cierto % de fertilidad por periodo, por ejemplo 30% de fertilidad al servicio por mes. Es un método muy peligroso para el establo ya que el inseminador tiende a “cuidarse” inseminando sólo las vacas óptimas en signos de celo y tiempos sabiendo que tendrán más fertilidad. Normalmente cuando se paga este bono al poco tiempo comenzamos a tener menos inseminaciones y menor número vacas preñadas por semana.

b. BONO POR VACAS PREÑADAS POR PERIODO: este bono paga por número de vacas preñadas por revisión, usualmente por semana. Aquí comenzamos a tener un parámetro más real y útil para el establo ya que una vaca que se preña si está en verdadero camino a parir y generar una nueva lactancia. Es independiente a la detección de celos y la fertilidad, pero en definitiva, se requiere que la gente detecte vacas y las insemine correctamente para generar más preñeces. En este bono se pueden considerar dos variantes:

i. AL DIAGNOSTICO TEMPRANO PREÑEZ.
ii. A LA CONFIRMACION DE PREÑEZ.

Consideremos que el diagnóstico menor a los 35 días puede aún tener altos niveles de pérdida de preñez desde el diagnóstico a la confirmación (se estima normal pérdidas del 15-18% del diagnóstico de 30 días a la confirmación a los 45 días). Y por ejemplo de la confirmación a los 60 días de preñez al parto se estiman pérdidas máximo del 10%.

El tema con los bonos al diagnóstico es básicamente CONFIANZA en el método y la persona que diagnostica. Me ha tocado ver establos donde la persona que diagnostica se alía con los inseminadores para dar altos niveles de preñez al diagnóstico temprano y después altos niveles de pérdidas embrionarias a la confirmación de los 45-50 días con tal de lograr los bonos. Esto, además de ser deshonesto, causa una incertidumbre terrible porque el establo comienza a pensar en otros problemas como reabsorción por intoxicación de micotoxinas, estrés calórico, leptospira, etc.

3. BONOS AL PARTO

El bono al parto es un bono sobre un hecho. Es real, duradero, efectivo, está relacionado directamente con el objetivo económico de la operación: más leche. La única característica que tiene este bono es que tarda 9 meses en pagarse por primera vez. Esto tiene un efecto negativo y positivo: primero, tarda mucho y a veces los empleados nuevos no ven sentido en hacer el esfuerzo por poner más esfuerzo en la correcta detección e inseminación de las vacas; segundo: un efecto de continuidad en el establo porque una vez pasados los 9 meses los bonos se comienzan a pagar cada mes y es entonces cuando el empleado adquiere sentido de permanencia en el establo.

En la práctica he observado que si de bonos y reproducción se trata la combinación que ha sido más efectiva es la de pagar el bono de preñez a la confirmación tardía de preñez, 70-80 días y la del parto. Así el empleado tiene una motivación relativamente pronta, antes de los 3 meses, para que mantenga su buena labor o mejore si no lo consiguió. Y el bono de permanencia y largo plazo al parto. Estos dos bonos tienen a su favor que son más fácil de auditar, ya que es fácil encontrar más personas que detecten preñez +75 días y al parto es evidente que la vaca se preñó.

Artículo publicado en Entorno Ganadero