Daniel Mota-Rojas
Arthur Fernandes-Bettencourt
Fabio Napolitano
Isabel Guerrero-Legarreta
Ayman H. Abd El-Aziz
Marcelo Ghezi
Ada Braghieri
Juana Fernández-López
José Ángel Pérez-Álvarez.
INTRODUCCIÓN
La producción bufalina ha adquirido creciente relevancia dentro de los sistemas pecuarios contemporáneos debido a la capacidad adaptativa del búfalo de agua (Bubalus bubalis) para desarrollarse en ambientes tropicales y subtropicales caracterizados por elevadas temperaturas, alta humedad y disponibilidad variable de recursos forrajeros. Estas características han favorecido la expansión de la especie en distintas regiones del mundo, particularmente en Asia y América Latina, donde el búfalo participa en sistemas de producción orientados a la obtención de leche, carne y trabajo animal. Además de su importancia productiva, la rusticidad fisiológica, la eficiencia en el aprovechamiento de recursos fibrosos y la posibilidad de integrarse en esquemas extensivos y semi-intensivos han posicionado al búfalo de agua como una alternativa relevante dentro de los enfoques agroecológicos y de producción sostenible.
No obstante, la expansión de los sistemas bufalinos también ha generado cuestionamientos relacionados con sus implicaciones ambientales y ecológicas, especialmente en ecosistemas vulnerables como humedales y pastizales tropicales. Aunque el búfalo presenta ventajas adaptativas frente a otras especies domésticas, diversos estudios han señalado que los efectos ambientales asociados a la actividad pecuaria dependen en gran medida del manejo zootécnico implementado, la carga animal, la planificación territorial y las estrategias de conservación aplicadas en cada región. En este contexto, el desarrollo de sistemas bufalinos sostenibles requiere comprender las interacciones entre el animal, la vegetación, el suelo y los recursos hídricos, particularmente en ambientes ecológicamente sensibles.
Asimismo, el cambio climático representa uno de los principales desafíos para la producción pecuaria mundial y ha incrementado el interés científico sobre la capacidad adaptativa de los búfalos de agua frente al estrés térmico y la variabilidad ambiental. Aunque la especie posee mecanismos conductuales y fisiológicos que favorecen la disipación de calor, su productividad y bienestar pueden verse comprometidos bajo condiciones extremas cuando los sistemas de manejo no proporcionan acceso adecuado a sombra, agua o ambientes compatibles con sus requerimientos biológicos. Esta situación ha impulsado investigaciones relacionadas con bienestar animal, termorregulación, resiliencia climática y estrategias de adaptación en sistemas bufalinos desarrollados bajo diferentes condiciones ambientales. De igual manera, la sostenibilidad de la producción bufalina no depende exclusivamente de factores ambientales o productivos, sino también de componentes sociales, económicos y técnicos asociados a la transferencia de conocimiento, la capacitación especializada y la adopción de prácticas de manejo sostenible.
En numerosos países, los sistemas bufalinos continúan sustentándose parcialmente en conocimientos tradicionales transmitidos entre generaciones, mientras que la incorporación de tecnologías y estrategias agroecológicas depende de la disponibilidad de asistencia técnica, programas de extensión rural y procesos participativos de innovación adaptados a las condiciones locales. A pesar del incremento progresivo de investigaciones sobre producción bufalina, persisten importantes vacíos de información relacionados con fisiología, bienestar, adaptación climática, evaluación ambiental y sostenibilidad de los sistemas productivos. Parte importante de los parámetros utilizados en búfalos continúa extrapolándose a partir de modelos desarrollados para bovinos domésticos (Bos taurus y Bos indicus), lo que limita la comprensión integral de las particularidades biológicas y ecológicas de la especie.

Asimismo, el fortalecimiento de estudios sobre análisis de ciclo de vida, emisiones de gases de efecto invernadero, conservación de biodiversidad y manejo regenerativo permitirá establecer criterios más precisos para evaluar el papel del búfalo de agua dentro de sistemas pecuarios compatibles con los desafíos ambientales actuales. En este contexto, el presente artículo analiza la interacción entre los sistemas bufalinos agroecológicos y los ecosistemas donde se desarrollan, abordando aspectos relacionados con la adaptación del búfalo de agua a condiciones ambientales tropicales, los impactos ecológicos derivados del manejo inadecuado, la conservación de humedales y ecosistemas vulnerables, la regulación ambiental, la transferencia de conocimiento y los principales vacíos de investigación asociados a la sostenibilidad de la producción bufalina.
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ADAPTACIÓN DEL BÚFALO DE AGUA A SISTEMAS AGROECOLÓGICOS
Actualmente, los sistemas agroecológicos representan una de las principales estrategias orientadas hacia la sostenibilidad de la producción agropecuaria, particularmente frente al incremento de los efectos asociados al cambio climático, la degradación de suelos, la pérdida de biodiversidad y la presión sobre los recursos hídricos (Vikas & Ranjan, 2024). En este contexto, el búfalo de agua ha adquirido creciente importancia debido a sus características fisiológicas, productivas y adaptativas, especialmente en regiones tropicales y subtropicales donde otras especies domésticas presentan limitaciones productivas bajo condiciones ambientales extremas (Bertoni et al., 2017; Bertoni et al., 2019; Mota-Rojas et al., 2026; Marai & Haeeb, 2010).
La capacidad del búfalo para utilizar recursos forrajeros fibrosos, aprovechar zonas inundables y mantener actividad productiva en ambientes cálidos ha favorecido su integración en sistemas extensivos, semi-intensivos y agroecológicos desarrollados en Asia, América Latina y algunas regiones de África y Europa (El Debaky et al., 2019; Chiariotti et al., 2025). En este marco, Mota-Rojas et al. (2026) señalan que el calentamiento global representa un doble desafío para la producción pecuaria, ya que la ganadería contribuye a las emisiones de gases de efecto invernadero y, al mismo tiempo, es afectada por el estrés calórico.
En el caso del búfalo de agua, los autores destacan que esta especie posee rasgos termorreguladores particulares, como baja densidad de folículos pilosos, glándulas sudoríparas grandes, actividad sebácea elevada y una marcada preferencia conductual por la inmersión en agua, características que favorecen la disipación de calor bajo condiciones ambientales adversas (Ghezzi et al., 2016; Mota et al., 2018; Mota-Rojas et al., 2026). Sin embargo, la resiliencia del búfalo no debe interpretarse como ausencia de vulnerabilidad. La piel pigmentada, la menor eficiencia evaporativa y la necesidad conductual de agua o sombra obligan a diseñar sistemas de manejo diferenciados respecto a Bos taurus y Bos indicus, particularmente en regiones tropicales expuestas a temperaturas y humedad elevadas (Mota-Rojas et al., 2020, 2021). Chiariotti et al. (2025) indican que el búfalo de agua puede desarrollarse en sistemas extensivos, familiares e intensivos, pero cada modalidad tiene implicaciones distintas sobre sostenibilidad, biodiversidad y eficiencia productiva.
En los sistemas extensivos, la disponibilidad de pasturas con comunidades vegetales diversas y el equilibrio entre carga animal y productividad vegetal son factores esenciales para evitar que el pastoreo exceda la capacidad de recuperación del ecosistema (Mora-Medina et al., 2019; Chiariotti et al., 2025). Asimismo, Chiariotti et al. (2025) destacan que los sistemas familiares bufalinos contribuyen a la seguridad alimentaria y a la gestión sostenible de recursos, especialmente en regiones donde el búfalo forma parte de esquemas mixtos de agricultura y ganadería (Bertoni et al., 2020, 2021). No obstante, los autores también advierten que la sostenibilidad de estos sistemas depende de enfrentar limitaciones como servicios veterinarios insuficientes, enfermedades, presión climática y restricciones económicas (Chiariotti et al., 2025). Marai y Haeeb (2010) describieron que los búfalos presentan particularidades anatómicas y fisiológicas relacionadas con la regulación térmica, entre ellas una menor densidad de glándulas sudoríparas y una pigmentación oscura de la piel que limita parcialmente la disipación de calor por evaporación.
Como consecuencia, los búfalos dependen en gran medida de mecanismos conductuales para mantener el equilibrio térmico, incluyendo la inmersión en agua, el uso de lodo y la búsqueda de sombra. Los autores señalaron además que la exposición prolongada a estrés calórico puede afectar parámetros reproductivos, producción láctea y comportamiento ingestivo, particularmente bajo sistemas intensivos sin acceso adecuado a sombra o cuerpos de agua (Fernandes-Bettencourt, 2025a,b) De forma complementaria, Mota-Rojas et al. (2021) indicaron que la permanencia en humedales constituye una estrategia natural de termorregulación que permite reducir temperatura corporal, frecuencia respiratoria y estrés fisiológico en condiciones tropicales (Ghezzi et al., 2021, 2022). Estos autores documentaron que la termografía infrarroja permite identificar variaciones térmicas asociadas al estrés ambiental en búfalos, particularmente en regiones anatómicas como ojos, flancos y extremidades (Rodríguez-Gonzalez et al., 2021, 2022).
Asimismo, señalaron que la disponibilidad de agua y zonas húmedas representa un componente importante para el bienestar animal en sistemas bufalinos desarrollados bajo elevadas temperaturas ambientales. Deb et al. (2016) describen al búfalo de agua como un convertidor eficiente de forrajes de baja calidad en leche y carne, cualidad que explica su importancia en sistemas tradicionales asiáticos. Esta característica resulta relevante para sistemas agroecológicos porque permite aprovechar recursos alimenticios fibrosos que no siempre son utilizados eficientemente por otras especies pecuarias (Deb et al., 2016). Además, Deb et al. (2016) señalan que el búfalo de agua ha tenido una función productiva, económica y social relevante en Asia, donde se integra en sistemas tradicionales de producción asociados a pequeños productores.
Esta dimensión socioeconómica es importante para evitar evaluar los sistemas bufalinos únicamente desde indicadores productivos, ya que su papel también se vincula con medios de vida rurales, seguridad alimentaria y continuidad de prácticas locales. Además de las adaptaciones relacionadas con termorregulación, distintos estudios han resaltado la capacidad del búfalo para aprovechar dietas con elevado contenido de fibra y subproductos agrícolas. Terramoccia et al. (2013) evaluaron la inclusión de residuos derivados de la industria olivícola (producción de aceite de oliva) en la alimentación de búfalas lactantes y observaron que la incorporación de estos ingredientes no afectó negativamente la producción de leche ni los parámetros fisicoquímicos del producto.

Estos investigadores destacaron que la utilización de subproductos agroindustriales puede representar una estrategia importante para disminuir costos de alimentación y favorecer esquemas de producción más sostenibles mediante el reciclaje de residuos agrícolas. Asimismo, El Debaky et al. (2019) señalaron que los búfalos presentan elevada eficiencia digestiva para el aprovechamiento de forrajes fibrosos y residuos vegetales de baja calidad nutricional, característica particularmente relevante en sistemas extensivos y agroecológicos desarrollados en regiones tropicales.
Estos autores mencionaron además que la rusticidad de la especie y su capacidad de adaptación a ambientes inundables permiten su utilización en zonas donde bovinos domésticos presentan limitaciones productivas o reproductivas. Bertoni Mendoza et al. (2022) plantean que los sistemas sostenibles de búfalos de agua en el trópico húmedo latinoamericano deben analizarse desde la interacción suelo-vegetación-búfalo, ya que esta relación permite identificar procesos de resiliencia dentro de agroecosistemas tropicales. Estos investigadores enfatizan que el enfoque agroecológico no se limita al animal, sino que requiere comprender los recursos forrajeros, las condiciones físico-bióticas regionales y la capacidad del sistema para mantener productividad sin comprometer la funcionalidad ecológica.
En ese mismo sentido, Bertoni Mendoza et al. (2022) destacan que el trópico húmedo latinoamericano representa un ambiente productivo exigente, pero también propicio para sistemas bufalinos cuando se aplican principios agroecológicos. Esta perspectiva permite justificar la inclusión del búfalo de agua en sistemas de doble propósito, siempre que su manejo considere la disponibilidad de recursos forrajeros, la humedad ambiental, las condiciones del suelo y la integración productiva con el paisaje.
2. IMPACTOS AMBIENTALES ASOCIADOS AL MANEJO INADECUADO
Aunque el búfalo de agua posee características adaptativas que favorecen su integración en sistemas productivos desarrollados en ambientes tropicales y humedales, diversos estudios han señalado que los efectos ambientales asociados a la producción pecuaria dependen principalmente del manejo implementado y de la intensidad de utilización de los recursos naturales.
Factores como sobrepastoreo, compactación del suelo, alteraciones en la cobertura vegetal y uso inadecuado de ecosistemas inundables pueden modificar procesos ecológicos esenciales relacionados con biodiversidad, dinámica hidrológica y conservación del suelo. En este contexto, el desarrollo de sistemas bufalinos sostenibles requiere estrategias de manejo orientadas hacia la reducción de impactos ambientales y el aprovechamiento racional de los recursos disponibles. Dumont et al. (2013) proponen que la agroecología y la ecología industrial pueden complementarse para reducir la huella ambiental de los sistemas pecuarios.
Desde la agroecología, la reducción de insumos externos se logra mediante el estímulo de procesos naturales; desde la ecología industrial, la mejora ambiental se relaciona con el cierre de ciclos dentro del sistema, disminuyendo la demanda de materias primas, la contaminación y los residuos. Este enfoque es útil para los sistemas bufalinos porque permite evaluar la sostenibilidad más allá de la productividad animal. La integración del búfalo en agroecosistemas debe considerar reducción de insumos, reciclaje de nutrientes, conservación de biodiversidad, salud animal y ajuste de las prácticas de manejo al contexto ecológico local, en lugar de reproducir modelos productivos intensivos desvinculados de las condiciones territoriales y ecológicas de cada región (Dumont et al., 2013).

No obstante, las ventajas adaptativas y productivas del búfalo de agua no excluyen la necesidad de implementar estrategias de manejo compatibles con la conservación ambiental. Diversos estudios han documentado que el sobrepastoreo y las cargas animales elevadas pueden modificar la composición vegetal, alterar la estructura del suelo y afectar la biodiversidad de humedales y pastizales naturales (Filazzola et al., 2020; Cao et al., 2024). Filazzola et al. (2020), mediante un meta-análisis global sobre efectos del pastoreo en ecosistemas naturales, documentaron que la intensidad del pastoreo influye significativamente sobre diferentes niveles tróficos, incluyendo microorganismos del suelo, cobertura vegetal, diversidad florística y fauna asociada a los pastizales. Los autores observaron que las respuestas ecológicas al pastoreo dependen de factores como intensidad, duración, tipo de herbívoro y manejo implementado.
Asimismo, indicaron que los sistemas con cargas animales moderadas pueden mantener ciertos procesos ecológicos, mientras que el sobrepastoreo favorece pérdida de cobertura vegetal, compactación del suelo y simplificación estructural de las comunidades vegetales. De manera similar, Cao et al. (2024) señalaron que el pastoreo intensivo puede reducir biomasa aérea y cobertura vegetal protectora del suelo, incrementando el riesgo de erosión y alterando procesos asociados al ciclo de nutrientes. Los autores enfatizaron que la degradación de ecosistemas pastoriles se relaciona principalmente con prácticas de manejo inadecuadas, duración excesiva del pastoreo y ausencia de estrategias de recuperación vegetal.
En consecuencia, distintos autores coinciden en que los efectos ambientales negativos asociados a determinados sistemas bufalinos no dependen exclusivamente de la especie, sino principalmente del manejo zootécnico y ambiental aplicado, particularmente en ecosistemas inundables y regiones ecológicamente vulnerables. En este sentido, el búfalo de agua no debe considerarse intrínsecamente degradador, sino una especie cuya interacción con el ecosistema depende de factores relacionados con regulación de carga animal, planificación territorial y manejo sustentable del suelo y recursos hídricos.
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ALTERACIONES ECOLÓGICAS EN HUMEDALES TROPICALES Y MEDITERRÁNEOS
En la Amazonia brasileña, donde se concentra una de las principales poblaciones bufalinas de América del Sur (da Silva et al., 2021), se han documentado cambios importantes en humedales tropicales asociados a la expansión ganadera. Kauffman et al. (2024) evaluaron bosques inundables de la Reserva Biológica Lago Piratuba, en el estado de Amapá, y reportaron diferencias significativas entre áreas conservadas y sitios perturbados por actividades pecuarias. Los autores observaron reducciones aproximadas del 86% en densidad del dosel arbóreo y del 96% en poblaciones de aninga (Montrichardia arborescens) en áreas sometidas a perturbación
Kauffman et al. (2024) describieron además que las áreas afectadas presentaban simplificación estructural de la vegetación, predominio de gramíneas y disminución importante de biomasa aérea en comparación con bosques inundables conservados. Los autores asociaron estos cambios con procesos de transformación de humedales para actividades ganaderas extensivas, señalando que la alteración de cobertura vegetal podría modificar la dinámica hidrológica y reducir la capacidad de almacenamiento de carbono en estos ecosistemas tropicales.
Estos hallazgos adquieren relevancia considerando que Brasil alberga extensas áreas de turberas tropicales y humedales con elevada capacidad de almacenamiento de carbono y regulación hidrológica (Gumbricht et al., 2017). Gumbricht et al. (2017) señalaron que las turberas tropicales representan importantes reservorios globales de carbono orgánico y cumplen funciones ecológicas relacionadas con regulación hídrica, biodiversidad y estabilidad ecosistémica. Por ello, diferentes autores destacan la necesidad de desarrollar estrategias de manejo adaptativo y monitoreo ambiental en sistemas pecuarios establecidos sobre ecosistemas inundables.
La degradación de humedales y pastizales asociada a sistemas de pastoreo también ha sido documentada en regiones mediterráneas y zonas de Europa central. Perrino et al. (2021) evaluaron humedales mediterráneos sometidos a actividades ganaderas y señalaron que el manejo inadecuado de la carga animal puede modificar la composición florística y comprometer la conservación de hábitats prioritarios protegidos por la red Natura 2000. Perrino et al. (2021) indicaron que la implementación de cargas animales moderadas y periodos adecuados de descanso favorece la recuperación de especies vegetales sensibles y mejora la estabilidad ecológica de humedales mediterráneos.
Los autores enfatizaron además que el monitoreo continuo de vegetación y suelo representa un componente fundamental para compatibilizar producción ganadera y conservación de biodiversidad en ecosistemas protegidos. Asimismo, Varga et al. (2025) documentaron procesos de degradación vegetal en pastizales utilizados para pastoreo bufalino en Hungría, donde el pastoreo continuo favoreció cambios en la composición vegetal y reducción de especies endémicas. Estos estudios resaltan la importancia de implementar estrategias de manejo adaptativo que incluyan regulación de carga animal, conservación de cobertura vegetal y recuperación periódica de áreas sometidas a presión ganadera.
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REGULACIÓN AMBIENTAL Y CONSERVACIÓN DE ECOSISTEMAS VULNERABLES
La expansión de los sistemas bufalinos en regiones tropicales y subtropicales ha incrementado la necesidad de establecer estrategias de regulación ambiental orientadas hacia la conservación de humedales,pastizales inundables y otros ecosistemas ecológicamente vulnerables. Aunque el búfalo de agua posee una elevada capacidad de adaptación a ambientes húmedos y cálidos, diversos estudios han señalado que los efectos ambientales asociados a la actividad pecuaria dependen principalmente de la intensidad de uso del suelo, la carga animal, el manejo de los recursos hídricos y la implementación de medidas de conservación compatibles con las características ecológicas de cada región. En este contexto, la sostenibilidad de los sistemas bufalinos requiere integrar enfoques de manejo ambiental, monitoreo ecológico y adaptación climática que permitan reducir los impactos negativos sobre ecosistemas sensibles. En relación con ello, Escarcha et al. (2018) mostraron que pequeños productores de búfalos de agua en Filipinas perciben claramente los impactos del cambio climático sobre sus animales, especialmente por el incremento de lluvias extremas, inundaciones, tifones y calor extremo. En su estudio con 310 productores, los aspectos más afectados fueron la disponibilidad de alimento y la salud animal, lo que evidencia que la vulnerabilidad climática de los sistemas bufalinos no solo depende del ambiente físico, sino también de la capacidad de respuesta de los productores.
El mismo estudio reportó que las estrategias de adaptación implementadas por los productores fueron principalmente espontáneas y motivadas por razones económicas, como relocalizar animales, ajustar fechas de siembra de forrajes, usar residuos de cultivos y cambiar de cultivo de arroz a producción lechera bufalina tras pérdidas recurrentes en cosechas. Esto refuerza la necesidad de planes de adaptación específicos y de largo plazo para el sector bufalino, en lugar de depender exclusivamente de respuestas individuales frente a eventos climáticos extremos (Escarcha et al., 2018). Aiswarya et al. (2026) evaluaron la vulnerabilidad climática de hogares dedicados a la cría de búfalos en el norte y oeste de India mediante un índice compuesto.
Los autores encontraron diferencias significativas entre estados: Haryana y Punjab presentaron menor vulnerabilidad relativa, mientras que Bihar, Rajasthan, Gujarat y Uttar Pradesh mostraron mayores niveles de vulnerabilidad. Este hallazgo indica que las estrategias de adaptación climática para sistemas bufalinos deben ser específicas por región y no diseñarse como políticas homogéneas. Además, Aiswarya et al. (2026) señalan que fortalecer la capacidad adaptativa requiere mejorar servicios veterinarios, redes de extensión y acceso a recursos productivos, particularmente en estados con mayor exposición y sensibilidad climática. Esta evidencia permite reforzar la idea de que la sostenibilidad de los sistemas bufalinos agroecológicos depende tanto del manejo ambiental como del soporte institucional y técnico disponible para los productores. Como respuesta a estas problemáticas, distintos marcos regulatorios internacionales han promovido estrategias orientadas hacia la protección de humedales y ecosistemas vulnerables.

En Europa, la Habitat Directive y la red Natura 2000 representan instrumentos relevantes para la conservación de hábitats naturales y especies prioritarias (European Commission, 2009). Sin embargo, algunos estudios indican que todavía existen limitaciones relacionadas con la implementación homogénea de programas de monitoreo, la definición de capacidades de carga y la regulación efectiva de actividades ganaderas en determinadas áreas protegidas (Perrino et al., 2021). En América del Sur, particularmente en regiones amazónicas de Brasil, el monitoreo y control de poblaciones bufalinas continúa representando un desafío ambiental y logístico. Algunas áreas protegidas administradas por el Instituto Chico Mendes para la Conservación de la Biodiversidad restringen actividades pecuarias dentro de ecosistemas vulnerables; sin embargo, la extensión territorial, accesibilidad limitada y dinámica hidrológica dificultan el seguimiento permanente de actividades productivas en determinadas regiones inundables (ICMBIO, 2021). Estas condiciones favorecen la necesidad de desarrollar programas integrales de monitoreo ecológico y ordenamiento territorial compatibles con la conservación de humedales amazónicos.
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CAPACITACIÓN TÉCNICA Y TRANSFERENCIA DE CONOCIMIENTO
La sostenibilidad de los sistemas bufalinos agroecológicos no depende exclusivamente de las características fisiológicas o productivas del búfalo de agua, sino también de la capacidad de los productores para adoptar prácticas de manejo compatibles con las condiciones ambientales, sanitarias y socioeconómicas de cada región. En numerosos países, la producción bufalina continúa desarrollándose bajo esquemas tradicionales de manejo, donde gran parte del conocimiento técnico se transmite de manera empírica entre generaciones. Aunque estas prácticas representan un componente importante de la identidad productiva local, diversos autores han señalado que la limitada disponibilidad de asistencia técnica especializada y programas de extensión rural puede restringir la incorporación de estrategias orientadas hacia la sostenibilidad, el bienestar animal y la adaptación al cambio climático.
En este contexto, Aiswarya et al. (2025) analizaron la percepción de productores de búfalos hacia la adopción de prácticas científicas de manejo mediante un marco UTAUT modificado. El estudio buscó evaluar cómo la expectativa de desempeño, la expectativa de esfuerzo, la influencia social y los hábitos de manejo influyen sobre la intención de adoptar prácticas científicas en pequeños productores de India, lo que resulta relevante para entender por qué la transferencia tecnológica no depende únicamente de la disponibilidad de información. Los autores señalan que los hábitos convencionales pueden actuar como una barrera importante para el cambio tecnológico en sistemas ganaderos. Por ello, las estrategias de extensión para productores bufalinos deben ser sensibles al contexto local y considerar factores conductuales, sociales y prácticos que modulan la adopción de innovaciones, en lugar de limitarse a esquemas verticales de capacitación técnica (Aiswarya et al., 2025).
Además de los desafíos ambientales, los sistemas bufalinos agroecológicos enfrentan limitaciones relacionadas con capacitación técnica, transferencia tecnológica y acceso a programas especializados de formación. En numerosos países asiáticos y latinoamericanos, parte importante del conocimiento asociado a la crianza de búfalos continúa transmitiéndose mediante prácticas tradicionales entre productores rurales (Kabir et al., 2020). Aunque estas prácticas tradicionales constituyen un componente importante de la identidad cultural y productiva de diferentes regiones rurales, los autores destacan que la limitada integración de asistencia técnica especializada puede restringir la incorporación de estrategias de manejo sostenible y tecnologías adaptadas a los desafíos ambientales actuales.
Diversos autores destacan la necesidad de fortalecer programas de formación relacionados con manejo sostenible, bienestar animal, agroecología y adaptación climática (Aiswarya et al., 2025; Dumont et al., 2025). Dumont et al. (2025) señalaron que la transición hacia sistemas pecuarios agroecológicos requiere integrar conocimiento científico, experiencia local y estrategias participativas de innovación. Mota-Rojas et al. (2026) destacan que la provisión de sombra natural o artificial constituye una estrategia de manejo para mitigar el estrés térmico en búfalos de agua. La revisión señala que, aunque la especie es adaptable a ambientes cálidos y húmedos, sus características anatómicas la hacen susceptible al estrés calórico; por ello, el acceso a sombra, agua y condiciones microclimáticas adecuadas debe considerarse dentro del diseño de sistemas agroecológicos y de bienestar animal.

De acuerdo con esa revisión, la sombra puede reducir respuestas fisiológicas asociadas al estrés térmico, como incremento de frecuencia respiratoria, temperatura rectal, temperatura superficial y alteraciones en la conducta. Además, los autores advierten que la investigación sobre sombra en búfalos sigue siendo limitada frente a la evidencia disponible en bovinos, por lo que se requieren evaluaciones específicas para Bubalus bubalis en sistemas extensivos e intensivos (Mota-Rojas et al., 2026). Dernat et al. (2022) indicaron que la co-creación de conocimiento y el intercambio horizontal entre productores, investigadores y actores sociales favorecen el desarrollo de prácticas agroecológicas más resilientes y adaptadas a condiciones locales. Estos investigadores resaltaron que los procesos participativos permiten integrar objetivos ambientales, sociales y productivos mediante construcción colectiva de estrategias de manejo sostenible.
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VACÍOS DE INVESTIGACIÓN Y PERSPECTIVAS FUTURAS
A pesar del incremento progresivo de investigaciones relacionadas con producción bufalina, sostenibilidad ambiental y adaptación climática, aún persisten importantes vacíos de información científica sobre el funcionamiento integral de los sistemas bufalinos agroecológicos. Parte de los conocimientos disponibles continúan enfocándose en aspectos productivos tradicionales, mientras que áreas relacionadas con resiliencia ecosistémica, bienestar animal, eficiencia ambiental, análisis de ciclo de vida y adaptación al cambio climático requieren mayor profundización. Asimismo, numerosas variables fisiológicas y productivas utilizadas en búfalos de agua continúan extrapolándose a partir de modelos desarrollados para bovinos domésticos, lo que limita la comprensión precisa de las particularidades biológicas y ecológicas de la especie bajo diferentes sistemas de manejo.
En este contexto, investigaciones recientes han comenzado a explorar estrategias orientadas hacia la sostenibilidad alimentaria y ambiental de los sistemas bufalinos. Capezzuto et al. (2026) evaluaron la inclusión de sorgo verde en la dieta de búfalas lactantes como alternativa frente a la volatilidad de precios de los alimentos y la necesidad de reducir costos de producción. En su estudio con 40 búfalas, la inclusión de sorgo verde en 14.7% de la ración total mezclada no modificó la producción diaria de leche, pero aumentó significativamente el contenido de grasa láctea y mejoró la digestibilidad de la fibra detergente neutra y ácida. El mismo estudio reportó una reducción estimada de 0.27 euros por cabeza por día en costos de alimentación al reemplazar parcialmente ensilado de maíz y otros ingredientes por sorgo verde. Los autores concluyeron que esta estrategia puede contribuir a la sostenibilidad económica y ambiental, principalmente por menor demanda de irrigación y energía frente al maíz, aunque recomiendan continuar evaluando niveles superiores de inclusión y sus efectos en la cadena productiva (Capezzuto et al., 2026).
Finalmente, aunque la investigación relacionada con sostenibilidad y producción bufalina ha incrementado considerablemente durante los últimos años, aún persisten importantes vacíos de información científica. Bertoni-Mendoza et al. (2020, 2021, 2022) señalaron que numerosos parámetros fisiológicos y productivos del búfalo continúan siendo extrapolados a partir de modelos desarrollados para bovinos domésticos (Bos taurus y Bos indicus), a pesar de las diferencias fisiológicas, metabólicas y etológicas existentes entre estas especies. Bertoni-Mendoza et al. (2020, 2023) destacaron que la limitada información específica sobre fisiología bufalina dificulta el desarrollo de indicadores precisos relacionados con bienestar animal, respuesta al estrés térmico y adaptación productiva bajo diferentes sistemas de manejo. Señalaron además la necesidad de fortalecer investigaciones relacionadas con metabolismo energético, comportamiento ingestivo, adaptación climática y respuesta fisiológica del búfalo bajo sistemas agroecológicos basados en mínima intervención externa y aprovechamiento de recursos naturales locales. Pirlo et al. (2014) estimaron la huella de carbono de la leche producida en seis granjas italianas de búfalo Mediterráneo mediante un análisis simplificado de ciclo de vida, usando como unidad funcional 1 kg de leche corregida por grasa y proteína.
El estudio indicó que las granjas evaluadas presentaban altos niveles de insumos externos, como alimentos comprados, fertilizantes químicos y combustibles fósiles, lo que confirma que la evaluación ambiental de los sistemas bufalinos debe considerar el modelo de alimentación, el uso de energía y la dependencia de insumos externos. Este tipo de evidencia permite matizar la idea de que la producción bufalina es inherentemente sostenible. La huella ambiental depende del sistema productivo, la composición de la dieta, la producción forrajera, el manejo energético y la eficiencia de conversión. Por ello, los estudios de ciclo de vida son herramientas necesarias para comparar sistemas intensivos, semi-intensivos y agroecológicos con base en indicadores ambientales verificables (Pirlo et al., 2014). Berlese et al. (2019) evaluaron la sostenibilidad ambiental de la cadena de producción de Mozzarella de búfala mediante un análisis de escenarios.
Aunque la fuente disponible permite confirmar el objetivo y el enfoque del estudio, no proporciona suficiente detalle sobre resultados específicos; por ello, esta referencia puede emplearse prudentemente para sustentar la necesidad de aplicar análisis de ciclo de vida en cadenas agroindustriales bufalinas, pero no para afirmar valores o impactos particulares. Rossi et al. (2023) analizaron la cadena de Mozzarella de búfala con un enfoque de ciclo de vida, considerando desde la producción primaria de leche hasta el consumo del queso. El estudio utilizó como unidades funcionales 1 kg de leche de búfala corregida por grasa y proteína a puerta de rancho y 1 kg de Mozzarella consumida en el hogar, lo que permite evaluar impactos no solo en la etapa productiva, sino también en procesamiento, distribución, consumo y fin de vida del producto. La incorporación de estudios de ciclo de vida en el análisis de sistemas bufalinos es relevante porque permite conectar la producción primaria con la agroindustria y el consumo final.

En sistemas agroecológicos, este enfoque puede ayudar a identificar puntos críticos de impacto ambiental y oportunidades de mejora en alimentación, energía, transporte, procesamiento y manejo de residuos dentro de cadenas de valor derivadas de la leche de búfala (Rossi et al., 2023). Trapanese et al. (2024) revisaron la literatura sobre bienestar de búfalos publicada entre 1992 y 2023. La revisión destaca que el bienestar bufalino ha ganado atención científica, pero todavía requiere mayor desarrollo en temas como alojamiento, manejo, salud, comportamiento y adaptación a diferentes sistemas productivos. Este trabajo es útil para reforzar que la sostenibilidad agroecológica no debe evaluarse únicamente mediante indicadores ambientales o productivos. En sistemas bufalinos, el bienestar animal debe integrarse como dimensión central, especialmente en relación con acceso a sombra, agua, expresión conductual, prevención de estrés térmico y manejo compatible con las necesidades fisiológicas de la especie (Trapanese et al., 2024).
CONCLUSIONES
Los sistemas bufalinos agroecológicos representan una alternativa productiva con elevado potencial para contribuir a la sostenibilidad pecuaria en regiones tropicales y subtropicales, particularmente en escenarios caracterizados por estrés térmico, limitaciones forrajeras y ecosistemas inundables. La capacidad adaptativa del búfalo de agua (Bubalus bubalis), asociada a su rusticidad fisiológica, eficiencia digestiva y habilidad para aprovechar recursos fibrosos de baja calidad, ha favorecido su integración en diversos sistemas productivos desarrollados en Asia, América Latina y otras regiones del mundo. Sin embargo, el presente documento demuestra que las ventajas biológicas de la especie no garantizan, por sí mismas, la sostenibilidad ambiental de los sistemas bufalinos, ya que esta depende principalmente del manejo zootécnico, la regulación de la carga animal, la planificación territorial y la conservación de los recursos naturales.
De igual manera, el análisis de la literatura científica evidencia que los impactos ambientales asociados a la producción bufalina están estrechamente relacionados con la intensidad de uso de humedales, pastizales y ecosistemas ecológicamente vulnerables. Procesos como sobrepastoreo, compactación del suelo, simplificación estructural de la vegetación y alteraciones hidrológicas pueden comprometer funciones ecosistémicas esenciales vinculadas con biodiversidad, almacenamiento de carbono y estabilidad ecológica. En este sentido, el búfalo de agua no debe considerarse una especie intrínsecamente degradadora, sino un componente productivo cuya interacción con el ambiente depende de las estrategias de manejo implementadas y de la capacidad de integrar criterios ecológicos dentro de los sistemas de producción.
Asimismo, los estudios analizados resaltan la necesidad de fortalecer enfoques de manejo agroecológico que permitan compatibilizar productividad animal, bienestar y conservación ambiental. La implementación de cargas animales adecuadas, periodos de descanso, manejo racional de humedales, acceso a sombra y agua, así como el aprovechamiento eficiente de subproductos agroindustriales, constituyen herramientas relevantes para disminuir impactos negativos y favorecer sistemas productivos más resilientes. Paralelamente, la incorporación de evaluaciones de ciclo de vida y análisis de sostenibilidad permite comprender que la eficiencia ambiental de la producción bufalina depende de múltiples factores relacionados con alimentación, uso de energía, dependencia de insumos externos y manejo integral del sistema productivo.
Por otra parte, el cambio climático emerge como uno de los principales desafíos para la sostenibilidad futura de los sistemas bufalinos. Aunque el búfalo presenta mecanismos conductuales y fisiológicos asociados a termorregulación y adaptación ambiental, la exposición prolongada a condiciones extremas puede afectar productividad, reproducción y bienestar animal. En consecuencia, resulta indispensable desarrollar estrategias específicas de adaptación climática que incluyan diseño de infraestructura adecuada, acceso a ambientes térmicamente confortables, conservación de recursos hídricos y fortalecimiento de programas de monitoreo ambiental en regiones vulnerables. Además, la sostenibilidad de la producción bufalina no depende exclusivamente de variables biológicas o ambientales, sino también de componentes sociales y técnicos relacionados con transferencia de conocimiento, capacitación especializada y acceso a innovación tecnológica.
En numerosos contextos rurales, la crianza de búfalos continúa sustentándose en conocimientos empíricos transmitidos entre generaciones; no obstante, la transición hacia sistemas agroecológicos más sostenibles requiere fortalecer programas de extensión rural, procesos participativos de innovación y estrategias de formación adaptadas a las condiciones locales y culturales de los productores. Finalmente, este manuscrito pone de manifiesto que aún persisten importantes vacíos de investigación relacionados con fisiología bufalina, bienestar animal, resiliencia climática, análisis de ciclo de vida y evaluación integral de sostenibilidad.
Gran parte de la información disponible continúa extrapolándose a partir de modelos desarrollados para bovinos domésticos, lo que limita la comprensión precisa de las particularidades biológicas y ecológicas del búfalo de agua. Por consiguiente, futuras investigaciones deberán orientarse hacia el desarrollo de indicadores específicos de sostenibilidad, adaptación climática y eficiencia ambiental que permitan consolidar sistemas bufalinos agroecológicos compatibles con la conservación de ecosistemas vulnerables y con los desafíos ambientales globales contemporáneos.
Artículo publicado en “Entorno Ganadero Junio Julio 2026“









