M. en C. Ariadna S. Yáñez-Pizaña.

Daniel Mota Rojas
[email protected]

Dr. Ramiro Ramírez-Necoechea.

Dr. Miguel González Lozano.

INTRODUCCIÓN

Hoy en día, las modernas técnicas de producción porcina exigen cada vez más destetes tempranos. Sin embrago, el destete representa una de las etapas más críticas en la vida productiva del cerdo, debido a que durante ella se suman una serie de factores estresantes y cambios fisiológicos. En la presente revisión se analizan los factores más importantes que causan estrés durante esta etapa, como la separación de la cerda, el transporte, el cambio de alimento, el alojamiento en nuevas instalaciones y el agrupamiento con lechones extraños.

La interacción de los lechones con estos factores estresantes incrementa el nivel de estrés que representa, per se, la separación de la cerda y el lechón durante el destete, ya que habitualmente originan «retraso en el crecimiento», además de aumento de la susceptibilidad frente a agentes patógenos entéricos causantes de enfermedades. Por ello, los distintos factores que afectan la fisiología, el metabolismo y el comportamiento del lechón deben ser controlados adecuadamente. Se concluye que el conocimiento de la biología de la especie y un entrenamiento adecuado del personal, son necesarios para disminuir los problemas de bienestar del lechón destetado, por lo que, con el fin de evitarlos, se recomiendan algunas prácticas derivadas de los hallazgos presentados. Para mayor información sobre “Factores estresantes en lechones destetados comercialmente” consulta a: Mota-Rojas et al. (2014). Vet. Méx vol.45 no. especial 2014:37-51.

http://www.scielo.org.mx/pdf/vetmex/v45nspe/v45nspea5.pdf

Establecimiento de la jerarquía social en cerdos

La jerarquía social se establece a través de interacciones agonísticas entre animales gregarios de la misma especie, permitiendo una coexistencia pacífica y cohesión de grupo (Yáñez et al., 2017). Si bien, estas interacciones sociales entre animales con frecuencia involucran algún grado de conflicto, en cautiverio generalmente el humano somete a los animales a vivir bajo sistemas intensivos de producción donde los animales enfrentan estímulos adversos, tales como desafíos del entorno físico y social a los cuales intentan habituarse (Jensen, 1994; Raussi et al., 2006).

El reagrupamiento constante de animales de diferente procedencia se realiza con el propósito de formar grupos homogéneos (Bøe y Færevik, 2003; Veissier et al., 2001). Sin embargo, al realizar estos manejos, aumenta la competencia por recursos (comederos, bebederos, echaderos y áreas de descanso) y la estructura social pierde estabilidad; y por lo tanto, los integrantes del grupo deben restablecer su jerarquía (Galindo y Broom, 2000), lo que conlleva a un aumento en las interacciones agresivas -interacciones agonistas espontáneas- (Bøe y Færevik, 2003; Ruiz de la Torre y Manteca, 1999), aunado a otros factores como la falta de espacio, los cambios en la alimentación y la manipulación de los animales en periodos sensibles (gestación y destete) lo cual evita que los animales expresen sus patrones naturales de comportamiento y, resulta importante la activación de mecanismos de adaptación (Broom y Jhonson, 1993; Bouissou et al., 2001).

La estructura social de los cerdos domésticos (Sus scrofa) se basa en una jerarquía de dominancia, la cual se establece después de una lucha vigorosa cuando se reúnen cerdos no conocidos (Meese y Ewbank, 1973; Puppe y Tuchscherer, 1994; Alonso-Spilsbury, 2004). Existen dos tipos de organización social: el orden de tetas y el orden de dominancia después del destete o cada vez que se reagrupen. En este sentido, se ha observado que en sistemas de producción intensiva al mezclar animales que no se conocían previamente se produce un aumento muy importante de las interacciones agresivas entre los cerdos, sobre todo durante las dos primeras horas, reestableciéndose el orden social dentro de las 48 a 72 h después del agrupamiento (Keeling y Gonyou, 2001; Fels y Hoy, 2008; Fels et al., 2014).

En la cría intensiva de cerdos, el destete se produce abruptamente y mucho antes, mientras que la exposición a lechones desconocidos ocurre mucho más tarde que en la naturaleza. En condiciones naturales, los lechones comienzan a interactuar gradualmente con lechones desconocidos aproximadamente 12 días después del nacimiento (Petersen et al., 1989; Wechsler, 1996). Esta fase de socialización les ayuda a desarrollar sus habilidades sociales y reducir las interacciones agresivas cuando interactúan con cerdos desconocidos en el futuro (D’Eath, 2005; Keeling y Jensen, 2002).

La socialización temprana, es el proceso de mezcla de lechones con específicos desconocidos antes del destete (Salazar et al., 2018). Puppe et al. (2008), evaluaron las interacciones agonísticas en cerdos de tres categorías de edad que correspondían a las etapas típicas de reagrupamiento en la producción porcina: cerdos destetados, cerdos en crecimiento y cerdas reproductivas, estos autores pudieron observar que durante las 48 h posteriores al reagrupamiento, las cerdas presentaron menos interacciones agonísticas en comparación con los cerdos destetados y en crecimiento. En este sentido, las cerdas han desarrollado mecanismos conductuales adicionales para regular sus relaciones sociales.

Parece que, en el transcurso de su desarrollo las cerdas ganan cierta experiencia social al establecer y mantener una jerarquía sin el uso excesivo de un comportamiento agresivo. En ese sentido, Jensen (1982) indica que los grupos de cerdas regulan las agresiones internas a través de un «orden de evitación». Mientras que los cerdos más jóvenes (destetados y en crecimiento) mostraron más interacciones agonísticas, esto con el propósito de obtener experiencia adicional sobre las señales sociales (por ejemplo, la capacidad de lucha de un oponente), y puede considerarse como una forma de exploración social (Rushen, 1990). Puppe et al. (2008), concluyen que la experiencia efectiva de socialización durante períodos sensibles puede aumentar las habilidades sociales de los cerdos dando como resultado mejor bienestar y salud, esto, por el ajuste en la expresión del comportamiento agonístico.

Alteraciones del comportamiento

La ruptura del vínculo madre-cría (destete) siempre ha sido vista como causa de estrés en la mayoría de las especies animales ya que se combinan varios eventos estresantes como cambio repentino de dieta, un cambio a un nuevo entorno de alojamiento y la mezcla con lechones desconocidos (Merlot et al., 2004), a menudo siendo manifestado con vocalizaciones prolongadas y desarrollo de comportamientos anormales (Weary et al., 1999a, 2008; Widowski et al., 2008). Se ha explicado que las vocalizaciones son consecuencia de la frustración provocada por el cambio en la dieta debido a que los llamados pararán cuando los lechones comienzan a ingerir el nuevo alimento, en promedio 21 horas post-destete, sin embargo, los gruñidos y llamados fuertes son también atribuidos a la búsqueda de la cerda (Colson et al., 2006).

Además de la presencia de vocalizaciones otros comportamientos son igualmente importantes al destete para evaluar el grado de estrés al que están siendo sometidos los animales. En relación a lo anterior se ha observado que corrales con acceso limitado o sin acceso a materiales adecuados, los cerdos pueden expresar comportamientos redirigidos hacia el piso, las paredes, otros accesorios del corral y hacia otros cerdos, lo que puede resultar en conductas dañinas como el trompeteo ventral, mordedura de oreja, flanco o cola (Van de Weerd et al., 2006; Studnitz et al., 2007; Day et al., 2008).

Hociqueo ventral

El hociqueo del vientre es un movimiento rítmico, de arriba hacia abajo del hocico de un lechón contra el vientre de otro lechón, y puede causar lesiones en el vientre y el flanco del receptor (Straw y Bartlett, 2001; Main et al., 2005). El trompeteo ventral se describe a menudo como un comportamiento anormal y ocurre con mayor frecuencia en cerdos que son destetados a edades tempranas en sistemas de confinamiento (Main et al. 2004; Bulens et al., 2017). El hociqueo ventral es mecánicamente similar al masaje de la ubre que ocurre durante las fases apetitiva y postconsumo del comportamiento de alimentación durante la lactancia, lo que sugiere que este comportamiento surge como resultado de la motivación de amamantamiento (Dybkjær, 1992; Weary et al., 1999a). Típicamente se desarrolla alrededor de 3-5 días después del destete, alcanza un máximo alrededor de 2 semanas post-destete y luego disminuye (Blackshaw, 1997; Gonyou et al., 1998; Widowski et al., 2008).

Mordida de oreja y cola

Diferentes factores están asociados con el desarrollo de estos comportamientos dañinos, como el estado de salud, la composición del alimento, el clima, la ausencia de material de enriquecimiento adecuado, densidad de población y características del corral (Schrøder-Petersen y Simonsen, 2001). La mordedura de oreja está relacionada con la mordedura de cola (Beattie et al., 2005) y el comportamiento de la cola en boca (tail-in-mouth behaviour), es un precursor del comportamiento de mordedura de cola (Schrøder-Petersen et al., 2003). La mordedura de cola es otro comportamiento anormal y problemático, que causa un impacto económico negativo en la industria porcina y su efecto perjudicial sobre el bienestar animal (Taylor et al., 2010; Valros y Heinonen, 2015). Las definiciones van desde incluir toda la manipulación oral de la cola de otro cerdo hasta incluir solo el comportamiento caníbal (Taylor et al., 2010).

¿Progreso de la mordida de cola?

Algunos estudios, sin embargo, hacen una clara distinción entre la manipulación más suave de la cola (generalmente llamada comportamiento de la cola en la boca ‘tail-in-mouth behaviour’) y la mordedura que resulta en la evitación por la víctima o lesiones (Schrøder-Petersen et al., 2003). Las víctimas de mordedura de cola sufren de dolor agudo, tienen un mayor riesgo de infecciones y una ganancia de peso reducida (Valros y Heinonen, 2015; D’Eath et al., 2016). Aunque el corte de cola es efectivo para reducir la prevalencia de mordedura de cola, no puede resolver el problema por completo (Chambers et al., 1995; Hunter et al., 2001). La provisión de material de enraizamiento puede reducir el riesgo de mordedura de cola (Studnitz et al., 2007).

En cuanto a su terminología actualmente los datos para describir este comportamiento pueden ser confusos y específicos, el término “morderse la cola o las orejas” ha sido utilizado por autores para describir una gama sorprendentemente amplia de las conductas mostradas por los cerdos. Las mordida de cola y orejas se producen cuando un cerdo (el mordedor) toma la cola u oreja de otro cerdo en su boca y manipula suavemente, la repetición de esta conducta puede dañar la piel de la cola y producirse hemorragias, una vez que la oreja o cola han sangrado el mordedor puede intensificar la masticación y los demás cerdos son atraídos por la sangre (Fraser, 1987). El cerdo mordido puede llegar a ser dañado seriamente causando infecciones, abscesos, parálisis y hasta la muerte (Moinard et al., 2003).

Algunos autores clasifican cualquier manipulación oral de la cola de un cerdo a otro, como mordeduras de cola (caudofagia) (Beattie et al., 2005). Nina R. Taylor et al. (2009) sugieren debe hacerse una diferenciación entre lesión causante de la manipulación y lesiones graves como morder o masticar y proponen tres fases: pre-daño (un cerdo tiene la cola de otro en su boca y lo manipula con suavidad sin causar daños visibles), mordida enérgica (las colas de los cerdos se hayan sometidas y se da un tirón o mordisco con fuerza) y trastorno obsesivo (con gran cantidad de fuerza se realizan las mordidas de cola por uno o varios animales que agarran y tiran de las colas).

Estos comportamientos indeseables en cualquiera de las especies puede ser influencia de una serie de factores subyacentes y el tratamiento o prevención de tales conductas pueden requerir cambios substanciales en el manejo de los animales afectados y en el comportamiento de sus propietarios o controladores.

Progreso de la mordida de oreja.

Los factores identificados que influyen en este comportamiento son numerosos e incluyen la dieta, metodología de la alimentación, densidad de población, ventilación y humedad (Schroder-Peterse y Simonsen, 2001). El genotipo también desempeñará un papel importante como ocurre en cualquier comportamiento, junto con la experiencia, el aprendizaje y las circunstancias en el entorno inmediato (Taylor et al., 2009).

El deseo de identificar una sola causa genética, nutricional, climática y con prácticas de manejo fácil de modificar ha fracasado debido a que el comportamiento es el resultado de interacciones de factores individuales, y el hecho de que no se produzca en algunas granjas sugiere que es posible reducir o eliminar este comportamiento (Stafford, 2009).

Las distintas partes interesadas en la cadena de producción de cerdo, como porcicultores, consumidores y responsables políticos están interesados en reducir el nivel de mordeduras de colas ya que conlleva a importantes consecuencias económicas y afecta directamente la productividad, los beneficios, y sobre todo el bienestar animal del cerdo (Bracke et al., 2004).

Comportamiento agresivo

Los cambios en los entornos sociales de los animales pueden tener efectos pronunciados a nivel fisiológico y conductual. En grupos estables de cerdos con suficiente disponibilidad de recursos, la lucha de jerarquía social por lo general se limita a un corto período después de la mezcla (Fels et al., 2014). Sin embargo, el reagrupamiento ocurre varias veces en la vida de la mayoría de los cerdos comerciales (Séguin et al., 2006; Turner et al., 2009). El comportamiento agresivo se puede observar fácilmente cuando se mezclan cerdos desconocidos en un grupo. El principal factor que causa la agresión es la falta de familiaridad.

Como los cerdos mantienen una jerarquía de dominancia, mezclar a menudo lleva a expresar un comportamiento agresivo que es necesario para establecer una jerarquía de dominio entre los nuevos miembros del grupo (Keeling y Gonyou, 2001; de Groot et al., 2001; Proudfoot y Habing, 2015). La agresión más intensa ocurre durante los primeros 1-2 días, después disminuye constantemente a un nivel muy bajo en 24-48 horas post-agrupación, re-estableciéndose el orden social dentro de las 48 a 72 h después de la agrupación (Keeling y Gonyou, 2001; Fels y Hoy, 2008; Fels et al., 2014).

Se ha demostrado que la acumulación de lesiones cutáneas refleja la participación en un comportamiento agresivo y la ubicación de las lesiones en el cuerpo permite interpretar si su causa fue la lucha recíproca o la agresión no recíproca (Turner et al., 2006). La agresión originada por la reagrupación tiene un impacto perjudicial sobre el bienestar animal y la productividad económica y ha sido objeto de muchas investigaciones para encontrar un método rentable para reducir su expresión, la presencia de objetos enriquecidos influye en el comportamiento de los lechones destetados después de la mezcla (Turner et al., 2017).

Conclusiones

Las jerarquías estables en los animales domésticos reducen comportamientos agonísticos.

El continuo reagrupamiento de animales de diferente procedencia es una práctica común en la producción animal. Dicho manejo genera diversos grados de estrés social y determina un aumento en la frecuencia de interacciones agonísticas en el grupo.

La implementación de alternativas que permitan disminuir el impacto que tiene la reagrupación en las distintas especies domésticas tales como reagrupar a animales con cierta familiaridad, animales destetados a edades tempranas tengan la oportunidad de mantener contacto visual y olfativo con la madre a través de cercas, o bien, en algunas especies reagrupar aumentado el número de individuos en cada alojamiento, etc., dichas medidas disminuirá o evitará el gasto energético que se emplea en este tipo de interacciones entre individuos, pero sobre todo ayudará a mantener la estabilidad social.

El desarrollo del comportamiento social de los animales jóvenes requiere la presencia de diferentes estímulos, uno de los más importantes es la interacción con animales adultos de su misma especie, esto favorece el aprendizaje de las diferentes conductas sociales (experiencia social).

El destete en la producción comercial de cerdos es la etapa en la que el lechón se expone a un mayor número de factores causantes de estrés, por ello resulta de suma importancia plantear estrategias que ayuden a disminuir el efecto que éstos producen en los lechones, ya que no sólo deben enfrentarse a la separación de su madre y compañeros de camada, sino además, deben experimentar cambios en su ambiente y manipulaciones a las cuales no están habituados y que les exigen ajustes metabólicos, fisiológicos, endocrinos y conductuales, los cuales pueden ser exacerbados por la edad a la que se realiza el destete. En este sentido, estudios recientes han demostrado que la separación de los lechones de su madre a una edad temprana (17 días) afecta negativamente el estado inmune del lechón, ya que favorece la liberación de citocinas y proteínas de fase aguda.

Por lo tanto, la edad juega un papel importante durante esta etapa, debido a que todos los factores estresantes afectan la fisiología y el comportamiento de los lechones, lo que compromete su bienestar. En torno al comportamiento, el estrés que ocasiona el destete aumenta la agresión, las conductas redirigidas y las vocalizaciones hasta en un 80%, en comparación con lechones destetados a edades más avanzadas, por ello se recomienda que se implemente un programa de enriquecimiento ambiental en las corraletas de destete, para reducir, en lo posible, el nivel de estrés y propiciar que el lechón se adapte más rápidamente a esta nueva etapa, sobre todo cuando el destete se establece a edades tempranas.

Bibliografía recomendada en esta editorial.

Artículo publicado en Los Porcicultores y su Entorno