•Alberto Butrón
• Benjamín Alejandres
•Abimael Morales
GRUPO NUTEC®:
Requerimiento de espacio de corral, espacio de comedero, efecto del tipo de comedero y presentación del alimento en cerdos de Sitio 2 y Sitio 3
1. Resumen
La superficie de piso por animal se modela de forma alométrica como A = k · PV^0.667. El coeficiente crítico de desempeño es k ≈ 0.034 y por debajo de él disminuye la ganancia diaria de peso; valores mayores (piso parcialmente enrejillado o sólido, o ambientes cálidos) otorgan holgura adicional. El espacio lineal de comedero recomendado se sitúa en torno a 2.1–2.9 cm/cerdo en Sitio 2 y 4.1–5.7 cm/cerdo en Sitio 3. El comedero húmedo-seco supera al seco en consumo y ganancia, y el desempeño del comedero seco depende críticamente del ajuste del plato. En presentación del alimento, el peletizado mejora la ganancia y la conversión respecto a la harina, con tamaños de partícula objetivo de 500–600 μm en sitio 2 y alrededor de 600 μm en sitio 3, evitando moliendas demasiado finas por el riesgo de úlcera gástrica.
2. Introducción y alcance
La densidad de alojamiento y el diseño del sistema de alimentación son determinantes de primer orden del desempeño productivo, el bienestar y la rentabilidad en la porcicultura moderna. Un espacio insuficiente deprime el consumo y la ganancia, incrementa la conducta agonística (todas las interacciones relacionadas con el conflicto, incluyendo amenazas, ataques, defensas, sumisión y escape) y aumenta la variabilidad de peso del lote; un comedero mal dimensionado o regulado genera competencia, segregación de animales subordinados y desperdicio de alimento. Esta revisión aborda cuatro ejes: (i) el espacio de piso por cerdo, (ii) el espacio de comedero, (iii) el tipo de comedero y su regulación y (iv) la presentación y granulometría del alimento, para las fases de Sitio 2 y Sitio 3.
3. Espacio de piso (corral) en Sitio 2 y Sitio 3
3.1 Modelo alométrico y coeficiente crítico k
La superficie de suelo necesaria por animal no crece de forma lineal con el peso, sino alométrica. La formulación estándar convierte el peso vivo en una superficie bidimensional mediante la expresión A = k · PV^0.667, donde A es el área (m²) por cerdo, PV es el peso vivo (kg) y k es un coeficiente que refleja el grado de restricción o libertad de movimiento.
Gonyou et al. (2006) aplicaron un análisis de línea quebrada («broken-line») a datos de estudios revisados por pares y determinaron que el valor crítico de k —aquel por debajo del cual comienza a deprimirse la ganancia diaria de peso (GDP)— varía entre 0.0317 y 0.0348, con un valor representativo cercano a 0.034. 1 De forma relevante, ese valor crítico resultó similar entre pisos total y parcialmente enrejillados y entre cerdos en sitio 2 y cerdos en sitio 3. Los autores cuantificaron además que por cada disminución de 0.001 en k (aproximadamente 3% del valor crítico) la GDP cae entre 0.56% y 1.41%, con un promedio cercano a 1%. 1
Este marco fue corroborado por el meta-análisis de Averós et al. (2010), que reunió 22 experimentos de 21 publicaciones y confirmó la pertinencia del coeficiente alométrico k para describir la conducta de descanso, así como los efectos de la asignación de espacio, el tamaño de grupo y las características del piso. 2 Los trabajos del comité NCR-89 sintetizados por Brumm (1996) ya habían demostrado que la asignación de espacio condiciona el desempeño de cerdos castrados hasta 136 kg. 3

3.2 Efecto del tipo de piso
El diseño del piso modula el espacio útil neto. En piso totalmente enrejillado las excretas se evacuan con eficiencia y el área de descanso no se contamina, lo que permite operar cerca del k crítico. En piso parcialmente enrejillado o sólido aparecen zonas sucias que reducen la superficie aprovechable: el animal necesita delimitar el área limpia de descanso respecto de la de deyección, por lo que el coeficiente k debe incrementarse para evitar humedad, dermatitis y problemas podales. Por ello, en la práctica se manejan valores de k mayores (del orden de 0.039 en piso parcial y hasta ~0.047 en piso sólido), consistentes con el rango de 0.03–0.05 reportado en la literatura y con los efectos de piso descritos por Averós et al. (2010).
3.3 Efecto de la temperatura y del tipo de instalación
La temperatura efectiva modifica el uso del espacio. Huynh et al. (2005) describieron el comportamiento térmico de cerdos en crecimiento y delimitaron el límite superior de la zona termoneutral: al elevarse la temperatura, los animales pasan de decúbito esternal a decúbito lateral extendido para disipar calor por conducción, lo que incrementa la superficie ocupada por individuo y altera los patrones de descanso y excreción. 4 En el mismo programa experimental, Huynh et al. (2005) documentaron las respuestas fisiológicas (frecuencia respiratoria, temperatura cutánea) frente al aumento de temperatura a distintas humedades relativas. 5 En consecuencia, en naves de ambiente natural —con oscilaciones térmicas amplias— conviene proyectar el espacio con un margen adicional respecto de las instalaciones de ambiente controlado (ventilación en túnel con enfriamiento evaporativo), donde la zona termoneutral se mantiene y los coeficientes estándar son aplicables. El ajuste por ambiente debe entenderse como un criterio práctico de ingeniería y no como un coeficiente único validado experimentalmente.
3.4 Valores de referencia de espacio de piso
La siguiente tabla muestra el área por cerdo que resulta del modelo A = k · PV^0.667 para pesos representativos de cada sitio y tres condiciones de piso, en ambiente controlado (factor 1.0). Todos los valores se derivan del modelo de Gonyou et al. (2006); para ambientes cálidos deben incrementarse según el factor de ajuste correspondiente.

4. Espacio de comedero en Sitio 2 y Sitio 3
El espacio de comedero se expresa como longitud lineal disponible por cerdo (cm/cerdo) o como número de animales por boca. Weber et al. (2015) evaluaron, en un sistema comercial de destete a finalización, asignaciones de 2.1, 2.5 y 2.9 cm/cerdo en recría y de 4.1, 4.9 y 5.7 cm/cerdo en crecimiento-finalización. 6 Dentro de esos rangos no hallaron diferencias significativas en GDP, consumo ni eficiencia, lo que indica que el extremo inferior (≈4.1 cm/cerdo en finalización; ≈2.1 cm/cerdo en recría) puede ser suficiente cuando el resto del manejo es adecuado. Por seguridad operativa y para contener la dispersión de pesos suele adoptarse un valor práctico intermedio: del orden de 2.5 cm/cerdo en Sitio 2 y 4.5 cm/cerdo en Sitio 3 para comederos secos.

La conducta de alimentación cambia con la temperatura: Fornós et al. (2022) revisan que, en condiciones cálidas, los cerdos concentran su consumo en dos picos diarios y reducen el número de visitas al comedero. 7 Esto genera demanda simultánea en las horas frescas y satura el comedero si el espacio es escaso; por ello, en naves de ambiente natural conviene situarse en el extremo superior del rango de cm/cerdo o reducir la carga por boca.
5. Tipo de comedero y regulación
5.1 Comedero seco frente a húmedo-seco
El comedero húmedo-seco (wet-dry), que permite al animal humedecer el alimento en el propio plato mediante un chupón integrado, supera de forma consistente al comedero seco convencional. Myers et al. (2013) demostraron que, con independencia de la forma del alimento (harina o pellet), los cerdos alojados con comedero húmedo-seco presentan mayor GDP y mayor consumo diario que los alojados con comedero seco. 8 El mismo trabajo advierte que la calidad del pellet condiciona la respuesta: con alta proporción de finos se pierde el beneficio del peletizado. La mayor velocidad de deglución del alimento humedecido reduce el tiempo de ocupación por visita, lo que permite gestionar más cerdos por boca que en el comedero seco.
5.2 Regulación del comedero seco (ajuste del plato)
En comederos secos, el ajuste de la compuerta —medido como porcentaje de cobertura del plato— es la variable clave para maximizar el rendimiento y minimizar el desperdicio. Myers et al. (2012) determinaron que los cerdos de 41 a 68kg optimizan crecimiento y desperdicio con una cobertura de plato cercana al 58%, mientras que los cerdos de más de 68kg requieren una cobertura cercana al 28%. 9 Una apertura excesiva incrementa el consumo aparente pero deteriora la conversión por desperdicio. 9
Nemechek et al. (2015) confirmaron este patrón al combinar ajuste de comedero y forma del alimento: en recría, una apertura amplia tiende a elevar la GDP y el consumo sin penalizar la conversión, mientras que en finalización una apertura estrecha reduce la desaparición de alimento y mejora la conversión; en todos los casos, el beneficio del peletizado fue mayor cuando se minimizó la proporción de finos. 10

6. Presentación del alimento y granulometría
6.1 Harina, pellet y extruido
El peletizado mejora de manera robusta la ganancia y la eficiencia respecto de la harina, fundamentalmente por menor desperdicio, mayor densidad del alimento y mejor digestibilidad. Wondra et al. (1995) cuantificaron, en cerdos de finalización, un incremento de 5% en la GDP y de 7% en la relación ganancia: alimento (G:F) por efecto del peletizado, además de mejoras de 5–8% en la digestibilidad de la materia seca, el nitrógeno y la energía. 11 Nemechek et al. (2015) corroboraron incrementos del orden de 3% en GDP y 6% en G:F por peletizado en finalización, señalando además un aumento del índice de yodo de la grasa de la canal como hallazgo a vigilar. 12
El alimento extruido, que gelatiniza los almidones por presión y temperatura, mejora la digestibilidad y puede ser ventajoso en fases críticas como la transición posdestete; sin embargo, su mayor costo de procesamiento limita su uso a etapas específicas. La harina conserva el menor costo de fabricación, pero penaliza la conversión por su mayor susceptibilidad al desperdicio y a la selección de partículas por el animal.
6.2 Granulometría óptima
El tamaño de partícula, medido como diámetro geométrico medio (DGM, μm), determina la superficie expuesta a las enzimas digestivas. En sitio2, Healy et al. (1994) hallaron la máxima eficiencia alrededor de 500 μm (óptimo de 500–700 μm para maíz y sorgo), con la respuesta más marcada en las dos primeras semanas posdestete. 13 Mavromichalis et al. (2000) encontraron que, en dietas a base de trigo, 600 μm fue óptimo en sitio 2 y 400 μm maximizó la G:F en sitio 3, aunque a 400 μm aumentó la incidencia de lesiones gástricas. 14
Wondra et al. (1995) mostraron que reducir el maíz de 1000 a 400 μm mejora la G:F en 8% y la digestibilidad de la energía, pero incrementa de forma progresiva las lesiones y la queratinización gástrica; por ello concluyeron que ~600 μm es un compromiso aceptable para finalización en harina. 11 En síntesis, se recomienda apuntar a 500–600 μm en Sitio 2 y a ~600 μm en Sitio 3 (en harina), evitando moliendas por debajo de 400 μm por el riesgo de úlcera esofagogástrica. Cuando la dieta se peletiza, la molienda previa puede ser algo más gruesa, pues el proceso reduce el tamaño efectivo y la estructura del pellet mitiga el riesgo ulcerogénico, siempre que se controle la proporción de finos. 8,10

7. Síntesis integrada

Referencias
1. Gonyou HW, Brumm MC, Bush E, Deen J, Edwards SA, Fangman T, McGlone JJ, Meunier-Salaün M, Morrison RB, Spoolder H, Sundberg PL, Johnson AK. (2006). Application of broken-line analysis to assess floor space requirements of nursery and grower-finisher pigs expressed on an allometric basis. Journal of Animal Science, 84(1), 229-235. DOI: 10.2527/2006.841229x (PMID 16361511)
2. Averós X, Brossard L, Dourmad JY, de Greef KH, Edge HL, Edwards SA, Meunier-Salaün MC. (2010). Quantitative assessment of the effects of space allowance, group size and floor characteristics on the lying behaviour of growing-finishing pigs. Animal, 4(5), 777-783. DOI: 10.1017/S1751731109991613
3. Brumm MC; NCR-89 Committee on Management of Swine. (1996). Effect of space allowance on barrow performance to 136 kilograms body weight. Journal of Animal Science, 74(4), 745-749. DOI: 10.2527/1996.744745x
4. Huynh TTT, Aarnink AJA, Gerrits WJJ, Heetkamp MJH, Canh TT, Spoolder HAM, Kemp B, Verstegen MWA. (2005). Thermal behaviour of growing pigs in response to high temperature and humidity. Applied Animal Behaviour Science, 91(1-2), 1-16. DOI: 10.1016/j.applanim.2004.10.020
5. Huynh TTT, Aarnink AJA, Verstegen MWA, Gerrits WJJ, Heetkamp MJW, Kemp B, Canh TT. (2005). Effects of increasing temperatures on physiological changes in pigs at different relative humidities. Journal of Animal Science, 83(6), 1385-1396. DOI: 10.2527/2005.8361385x (PMID 15890816)
6. Weber EK, Stalder KJ, Patience JF. (2015). Wean-to-finish feeder space availability effects on nursery and finishing pig performance and total tract digestibility in a commercial setting when feeding dried distillers grains with solubles. Journal of Animal Science, 93(4), 1905-1915. DOI: 10.2527/jas.2014-8136 (PMID 26020213)
7. Fornós M, Sanz-Fernández S, Jiménez-Moreno E, Carrión D, Gasa J, Rodríguez-Estévez V. (2022). The Feeding Behaviour Habits of Growing-Finishing Pigs and Its Effects on Growth Performance and Carcass Quality: A Review. Animals, 12(9), 1128. DOI: 10.3390/ani12091128 (PMID 35565555)
8. Myers AJ, Goodband RD, Tokach MD, Dritz SS, DeRouchey JM, Nelssen JL. (2013). The effects of diet form and feeder design on the growth performance of finishing pigs. Journal of Animal Science, 91(7), 3420-3428. DOI: 10.2527/jas.2012-5612 (PMID 23798527)
9. Myers AJ, Goodband RD, Tokach MD, Dritz SS, DeRouchey JM, Nelssen JL. (2012). The effects of feeder adjustment and trough space on growth performance of finishing pigs. Journal of Animal Science, 90(12), 4576-4582. DOI: 10.2527/jas.2012-5389 (PMID 22829620)
10. Nemechek JE, Tokach MD, Dritz SS, Fruge ED, Hansen EL, Goodband RD, DeRouchey JM, Woodworth JC. (2015). Effects of diet form and feeder adjustment on growth performance of nursery and finishing pigs. Journal of Animal Science, 93(8), 4172-4180. DOI: 10.2527/jas.2015-9028 (PMID 26440197)
11. Wondra KJ, Hancock JD, Behnke KC, Hines RH, Stark CR. (1995). Effects of particle size and pelleting on growth performance, nutrient digestibility, and stomach morphology in finishing pigs. Journal of Animal Science, 73(3), 757-763. DOI: 10.2527/1995.733757x (PMID 7608008)
12. Nemechek JE, Tokach MD, Dritz SS, Goodband RD, DeRouchey JM, Woodworth JC. (2015). Effects of diet form and type on growth performance, carcass yield, and iodine value of finishing pigs. Journal of Animal Science, 93(9), 4486-4499. DOI: 10.2527/jas.2015-9149 (PMID 26440348)
13. Healy BJ, Hancock JD, Kennedy GA, Bramel-Cox PJ, Behnke KC, Hines RH. (1994). Optimum particle size of corn and hard and soft sorghum for nursery pigs. Journal of Animal Science, 72(9), 2227-2236. DOI: 10.2527/1994.7292227x (PMID 8002441)
14. Mavromichalis I, Hancock JD, Senne BW, Gugle TL, Kennedy GA, Hines RH, Wyatt CL. (2000). Enzyme supplementation and particle size of wheat in diets for nursery and finishing pigs. Journal of Animal Science, 78(12), 3086-3095. DOI: 10.2527/2000.78123086x (PMID 11132823)









