Mtro. Francisco Alejandro Alonso Pesado
Mtra. Elizabeth Rodríguez de Jesús.
:: RESUMEN ::
Se revisó y analizó el comportamiento de la producción primaria de leche, del consumo del lácteo y de las remesas inyectadas al país. Se concluyó que la estructura tecnológica y socioeconómica se encuentra polarizada en los segmentos de producción primaria y consumo de leche del Sistema Productivo de Lácteos, y se estableció que los ganaderos mexicanos de bajos ingresos, se han beneficiado de los apoyos de Liconsa y del reforzamiento de la normatividad de las mercancías lácteas, pero la intervención del gobierno sigue siendo limitada bajo el punto de vista presupuestal y estratégico, lo que ha impedido alcanzar un nivel de eficiencia suficiente que se oriente a un desarrollo sustentable, con equidad y competitividad. Se estableció que las enormes cantidades de remesas recibidas por el país han reforzado el ingreso de mexicanos pobres y en extrema pobreza, lo que ha permitido un mayor consumo de mercancías lácteas por parte de estos habitantes del país.
:: INTRODUCCIÓN ::
En México la producción de leche de vaca es muy heterogénea bajo la perspectiva tecnológica, agroecológica y socioeconómica, incluyendo la gran variedad de climas de diversas regiones y diferentes tradiciones y costumbres de las poblaciones humanas. Sin embargo, la actividad productora de lácteos es la tercera industria de alimentos de México, y depende su crecimiento de la disponibilidad de la leche producida en la nación. El Sistema Productivo de Lácteos en México se ha visto impactado por efectos globales, como el Covid- 19, la intervención bélica de Rusia a Ucrania (con el encarecimiento de fertilizantes y alimento animal) y el cambio climático.
Asimismo, el sistema tiene retos como aumentar la productividad y la oferta nacional, ya que, el país importó aproximadamente el 23 por ciento de la disponibilidad nacional de la mercancía y de derivados en 2023. También la actividad productora de leche mexicana tiene el enorme reto de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y disminuir acentuadamente el deterioro de recursos como los de tierras e hídricos y, de integrar internamente los eslabones de producción primaria, industria, distribución, comercialización y consumo (Álvarez et al., 2023). Se contempla que el Sistema Productivo de Lácteos es una cadena de diferentes eslabones que van desde la producción primaria (eslabón antecedido por la producción de insumos y equipo) hasta procesamiento, distribución, comercialización, y el eslabón de consumo de leche y derivados.
Bajo este esquema se asume que la eficiencia y, en su caso, la competencia mundial no se establece en el eslabón de la producción primaria de cada nación, sino que se establece entre sistemas de producción agroalimentarios, incluyendo el de leche y derivados (Álvarez et al., 2023). Ante la globalización, se considera que el sistema agroalimentario de cada país no es cerrado, todo lo contrario, que se integra, al menos en algunos eslabones, con otros eslabones como sucede con el Sistema Productivo de Lácteos del país, que depende de otros eslabones como los de Estados Unidos (EU). El Sistema Productivo de Lácteos de México se abastece de insumos para la producción primaria como maíz forrajero y semen, por ejemplo, o el conjunto de agroindustrias instaladas en México y que obtienen leche en polvo de EU o Nueva Zelanda, por referirse dos de los principales proveedores (Álvarez et al., 2023).
Una fuerte limitante del sistema lechero en el país (prácticamente en casi todo el mundo) reside en los niveles de contaminación que provocan. Se ha documentado que la ganadería bovina del país es responsable de la generación del 13.2 por ciento de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) de México y que en 2019 se liberaron 736.6 millones de toneladas de CO2 equivalente que están asociadas con la degradación de recursos naturales. Asimismo, la generación de emisiones de GEI se atribuye al bajo rendimiento de la leche, prácticas de manejo y alimentación ineficientes, y una edad prolongada al primer parto (Álvarez et al., 2023), aunque la problemática parece ser más de fondo ya que el modelo de producción primaria como el Holstein ocasiona efectos ambientales y perturbaciones de los ciclos hídricos, edáficos y atmosféricos ajenos a las actuales exigencias de sustentabilidad y de mitigación y adaptación al cambio climático (Álvarez et al., 2023).
Esta proporción importante de las emisiones totales de GEI pone en duda de qué manera los ajustes en la escala de planta y la tecnología de la producción de lácteos podrían contribuir a reducir dichas emisiones (Álvarez et al., 2023). A la par, se han generado nuevas iniciativas que han establecido promover sistemas de producción primaria menos contaminantes y adoptar un camino genuinamente sustentable, en el cual sería a todas luces conveniente se incorporarán los ganaderos de México para orientarse no solo a sistemas climáticamente respetuosos sino, además, a enfoques de equidad tecnológicos y socioeconómicos (Álvarez et al., 2023).
En México se utilizan básicamente cuatro sistemas para la producción de leche, el especializado, el semiespecializado, el familiar y el de doble propósito. El primero se caracteriza por poseer ganado de calidad genética con altos niveles de producción de las razas Holstein, Suizo, Jersey y otras razas. También cuenta con tecnología, como ordeñadoras mecánicas, tanques enfriadores, manejo de establos para el ganado y aporta el 50 por ciento de la oferta total nacional. En el caso del sistema de producción semiespecializado, se manejan razas Holstein y Suizo con menores niveles de producción y un nivel tecnológico medio. La actividad se desarrolla en pequeñas superficies con ordeño manual (aunque cada vez se utiliza más el ordeño mecánico), sin equipo de refrigeración, con un manejo semiestabulado del ganado y contribuye con el 20 por ciento del volumen de producción de leche en el país.
En el sistema familiar se manejan razas Holstein y Suizo con cruzas de buena calidad, el nivel tecnológico es bajo y cuenta con instalaciones rudimentarias con predominio de ordeña manual (cada vez se está utilizando en mayor medida la ordeña mecánica). El ganado se alimenta en pastoreo, aunque en época de estiaje se llega a dar alimento concentrado y su producción se canaliza en forma directa en pequeñas poblaciones y para autoconsumo. Su participación en el total nacional es de 21 por ciento. Finalmente, el sistema de doble propósito se lleva a cabo en las regiones tropicales del país, se utilizan razas cebuinas y cruzas con Suizo, Holstein y Simmental.
En este sistema se produce carne y leche, las instalaciones son rústicas y la ordeña es manual en la mayoría de las unidades de producción de este sistema, su alimentación se fundamenta principalmente en el pastoreo y su participación a nivel nacional es de 9 por ciento del volumen de producción total del país (Robledo, 2018). Incluir leche en la dieta diaria, contribuye a que se consuman cantidades importantes de calcio, magnesio, selenio, riboflavina, vitamina B12 y ácido pantoténico, que se necesitan para una salud adecuada (Liconsa, 2024). Con el fin de atender la demanda del consumo de leche en el país la producción de leche, en el periodo que va de 2019 a 2023, presentó un incremento de nueve por ciento, además se cuenta con una alta capacidad de ordeña en las unidades de producción láctea, lo que permite que la disponibilidad de leche sea relativamente uniforme a lo largo de todo el año (Liconsa, 2024).
En México, en 2017, el consumo aparente per cápita fue alrededor de 300 mililitros por día, este indicador refleja que el consumo de leche en el país es 30 por ciento menor de lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), organismo que establece, que para que una persona se desarrolle en condiciones aceptables, debería consumir como mínimo 150 litros por año, es decir, aproximadamente 410 mililitros por día (Robledo, 2018). Una variable importante que impacta impulsando la demanda de leche en México, es el incremento de las remesas.
De acuerdo con información del Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (CEMLA), en México, más de un tercio de los lugares que reciben remesas residen en pequeñas localidades, es decir, lugares con menos de 2 mil 500 personas, sitios donde se encuentran mexicanos con recursos monetarios escasos, siendo una población pobre y vulnerable (Carbajal, 2025). Ante este panorama se elaboró el artículo “Oferta y demanda de leche en México y las remesas”.
:: MATERIAL Y MÉTODO ::
Para elaborar el artículo “Oferta y demanda de leche en México y las remesas” se procedió a hacer una amplia revisión bibliográfica donde se obtuvo información importante, esta información se analizó, una vez analizada se procedió en la elaboración del artículo.
:: DESARROLLO DEL TEMA ::
Producción primaria de leche en México.
En 2023 el país ocupó el octavo lugar como productor de leche en el mundo, con un volumen de producción de leche estimado en 13 mil 333 millones de litros, 1.7 por ciento más que en 2022, ubicándose como el segundo lugar en América Latina, únicamente por debajo de Brasil. El país contaba en 2022 con un hato lechero de aproximadamente 2.7 millones de animales. Este hato se incrementó de 2013 a 2023 a una Tasa Media de Crecimiento Anual (TMCA) en un poco más de 1 por ciento; contemplando el ganado no especializado el inventario alcanzó casi las 6.7 millones de cabezas. El volumen de producción ha aumentado de 2013 a 2023 a una TMCA de 1.44 por ciento, lo que indica un leve incremento de la productividad por cabeza.
Sin embargo, ambas tasas muestran un nivel de crecimiento débil e insuficiente para satisfacer las necesidades del mercado interno en crecimiento. El aumento de la población y de los niveles de ingresos en parte de la población han ejercido una mayor demanda de este producto (Álvarez et al., 2023). La producción primaria de leche en México presenta una alta concentración territorial, donde se destacan dos territorios principales. Uno de ellos se localiza en la región de La Laguna, al norte de México que comprende parte de los estados de Coahuila y Durango, y que aportó en 2022 el 22.8 por ciento de la oferta nacional y, si se le suma el estado vecino de Chihuahua el aporte lechero aumentó a 32.2 por ciento.
El otro territorio en el plano nacional se ubica en la región centro-occidente, que agrupa porciones de los estados de Guanajuato, Jalisco, Michoacán y Aguascalientes, que contribuyeron en conjunto con un porcentaje mayor, al 34 por ciento del total nacional, esto en 2022. Por otro lado, en la zona central del país, con partes de los estados de México, Hidalgo, Puebla y Querétaro que sumaron, en 2022, el 13.1 por ciento del volumen de producción de leche del total nacional. Finalmente, se tiene la zona tropical, donde sobre salieron los estados de Veracruz y Chiapas, y que ofrecieron en 2022, el 9.5 por ciento del producto total nacional de leche. Este panorama indica que una parte importante de la producción de leche en el país se origina en zonas áridas y semiáridas, en teoría poco adecuadas para la producción láctea y que, por lo tanto, implica un costo energético alto y animales en estado de estrés, lo que explica, hasta cierto punto, las dificultades para aumentar los rendimientos por animal (Álvarez et al., 2023).
Consumo de leche en México
Se estimó en 2023 que en el país el consumo promedio por persona anual fue de 131.4 litros cifra alejada de los 182 litros recomendados por la FAO (otras fuentes indican 150 litros anuales per cápita) y un consumo muy por debajo de los 263 y 219 litros anuales que se registraron en EU y Nueva Zelanda. Se ha indicado que aparte del consumo de leche fluida, los habitantes del país presentan una acentuada tendencia hacia el consumo de quesos frescos como el queso panela y otra amplia variedad de quesos frescos obtenidos mediante procesos de transformación tradicionales, pero también los quesos importados han cobrado notoriedad en el consumo de estratos de la población mexicana con un mayor poder de compra. Se estimó que en 2024 se importaría alrededor del 27 por ciento del 100 por ciento del queso consumido nacional.
Por otro lado, la leche descremada en polvo en el país es utilizada por los hoteles, restaurantes y por Liconsa, y también la leche descremada en polvo es una de las principales mercancías exportadas por EU hacia México (Alvarez et al.,2023). El tema de consumo de mercancías lácteas es complicado en el país, ya que este consumo se encuentra polarizado, lo que se demuestra por el acceso que registran los diferentes estratos socioeconómicos. De los 28’634,404 hogares registrados en el país en 2022, el primer decil (el decil de los ingresos más bajos) gastó en promedio 882.90 pesos en satisfactores lácteos por trimestre y el gasto va aumentando paulatinamente hasta colocarse en 2’239.20 pesos en el decil diez (estrato de ingresos más altos), con un promedio de aproximadamente 1,400.00 pesos de gastos en mercancías lácteas por trimestre a nivel nacional.
Con respecto a los patrones de consumo, se puede indicar que en el decil I (uno) se consumen fórmulas lácteas y quesos genéricos, que no garantizan ni el mejor contenido ni la máxima calidad, aunque la leche que se adquiere vía Liconsa puede contrarrestar, hasta cierto punto, esta situación. Por otra parte, los consumidores de los mayores ingresos (mayores deciles) demandan leches enriquecidas, yogures y quesos finos, que una parte de éstos son de importación. Aunque se indica que esta última tendencia no es lineal, ya que no solamente influye el poder de compra, además el comportamiento de los mercados regionales y aspectos culturales. Asimismo, en ciertos nichos de mercado, donde en su mayoría son jóvenes y con un alto poder de compra, está cambiando el consumo de satisfactores lácteos por fórmulas con materias primas como proteínas vegetales de arroz, avena y almendra (Álvarez et al., 2023). Bajo este contexto la contribución del Sistema Productivo de Lácteos, en el país, a la soberanía nacional y a la seguridad alimentaria, está entre dicho, siempre tomando en cuenta el esfuerzo realizado por Liconsa, aunque su impacto positivo es limitado (Álvarez et al., 2023). La intervención del gobierno sigue siendo limitada bajo la perspectiva presupuestal y estratégica. Una variable de importancia que contribuye a dinamizar el consumo de mercancías lácteas en el país son las remesas, como se describirá a continuación.
Las remesas en México.
En el primer trimestre del año 2025, las remesas en México sumaron la cifra de 14 mil 269 millones de dólares, cantidad que marcó un nuevo nivel histórico, ya que fue superior en 1.3 por ciento frente al observado en igual periodo de 2024, y este nivel histórico sin precedente se logró pese a la política migratoria y arancelaria del presidente estadunidense, Donald Trump (Alegría, 2025). En el tercer mes de 2025, los envíos de billetes verdes fueron 5 mil 150 millones de dólares, y que ocurrió después que en febrero se reportó un flujo de 4 mil 494 millones de dólares (Alegría, 2025).
Se destaca que este mayor crecimiento de las remesas reportado en marzo de 2025 podría incidir en un mayor consumo de alimentos (incluyendo la leche y otros productos lácteos) en los hogares receptores. Los envíos de divisas (remesas) proporcionan una mayor capacidad de compra para las familias mexicanas (incluyendo los hogares pobres y vulnerables) (Alegría, 2025). El flujo acumulado de billetes verdes que se enviaron al país en los últimos 12 meses, es decir, de abril de 2024 a marzo de 2025, fue de 64 mil 933 millones de dólares (Alegría, 2025).
La variable (remesas) se mantendrá con un desempeño clave para la economía mexicana, al ser esta variable uno de los principales motores de la demanda de alimentos y otros bienes (Alegría, 2025). Sin embargo, no se descarta que por una posible desaceleración del Producto Interno Bruto (PIB) de EU, por la política arancelaria y migratoria, se generaría un impacto negativo en el volumen de remesas hacia México (Alegría, 2025). Por otra parte, dos de cada tres dólares de remesas captadas por el país durante el primer trimestre de 2025 se concentraron en 10 de las 32 entidades federativas del país. Es decir, 66 por ciento de los billetes verdes enviados desde el extranjero (sobre todo de EU) se orientaron hacia una decena de estados, todos con un fuerte flujo migratorio (Carbajal, 2025). De acuerdo a información del Banco de México (B. de M.), Michoacán, Jalisco, Guanajuato, Chiapas, Ciudad de México, Estado de México, Oaxaca, Guerrero, Puebla y Veracruz recibieron, en conjunto, 9 mil 537 millones de dólares en transferencias.
Esta cifra equivalió a dos tercios (66 por ciento) del total de 14 mil 269 millones de dólares que ingresaron a México en los primeros tres meses de 2025 (Carbajal, 2025). La mayoría de estas entidades figuran entre los estados más pobres de México, y al interior de estos estados se encuentran algunos de los municipios con mayores índices de pobreza extrema, lo que a su vez los ha convertido en fuertes expulsores de migrantes (Carbajal, 2025). Las remesas en su mayoría se gastan en alimentos, es así que se da la posibilidad de que consumidores con recursos monetarios escasos completen con las remesas mayores ingresos, y se podrán dar la oportunidad de adquirir una mayor cantidad de alimentos de primera necesidad como la leche y otros productos lácteos.
Entre las entidades mexicanas que más remesas reciben del exterior, Chiapas es la que más depende de estos recursos monetarios, dado que, de acuerdo con estimaciones del Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (Cemla) los billetes verdes enviados a Chiapas por los connacionales representaron hasta 15.9 por ciento de su PIB, un nivel elevado si se toma en cuenta que hace 10 años sólo equivalía a 2.3 por ciento (Carbajal, 2025). Guerrero y Michoacán son otros estados altamente dependientes de las remesas, ya que estas transferencias equivalieron a 13.8 y 11.1 por ciento de su PIB, respectivamente, cuando hace una década solo equivalían 6.8 y 6.7 por ciento de su PIB, respectivamente (Carbajal, 2025).
Las remesas y su importancia en el Sistema de Producción Lechero de México.
La demanda de leche de vaca y derivados lácteos en el país depende o está en función de los precios de estas mercancías, de los precios de los bienes sustitutos y complementarios, del ingreso, de la calidad de los satisfactores lácteos, de la distribución y comercialización de la leche y sus derivados, de la promoción y publicidad de los satisfactores lácteos, del comportamiento de los mercados regionales y de aspectos culturales. El ingreso es una variable de gran importancia en la demanda de leche y derivados. Son varias las fuentes de ingresos para los mexicanos, una de esas fuentes son las remesas provenientes del exterior.
Las remesas fortalecen el ingreso, sobre todo, de aquellos mexicanos que se ubican en los deciles más bajos, es así que estos mexicanos pobres y vulnerables presentan un mayor poder de compra para adquirir alimentos, incluyendo leche y derivados lácteos, por la captación de remesas. Como se indicó en líneas anteriores, estados del país como Chiapas, Guerrero y Michoacán, son entidades con alta dependencia de las remesas, y es precisamente donde existe una considerable población pobre, y en algunos municipios de esos estados, población en extrema pobreza. Las remesas son un recurso de gran importancia que “alivian”, hasta cierto punto, las fuertes carencias nutricionales de estas poblaciones. Las remesas que apoyan los gastos de mercancías lácteas contribuyen a disminuir problemas de salud en los niños, niñas, adultos mayores, embarazadas, y en general en la población.
Una nutrición saludable en la población vulnerable configura grupos sociales más sanos y productivos, y evita gastos médicos y hospitalarios cuantiosos. Las remesas al ampliar en cantidad monetarias los ingresos de las poblaciones marginales, contribuyen a ampliar, hasta cierto punto, los mercados locales, estimulando la oferta de mercancías lácteas de la región. Una de las variables que fortalecen el consumo privado, son los ingresos reales disponibles de la población, las remesas amplían los ingresos, y por lo tanto pueden ampliar el consumo privado, favoreciendo el crecimiento económico local, regional y hasta nacional.
En algunas localidades del país, parte de las remesas se han utilizado para mejorar la infraestructura de caminos, agilizando la conectividad de esas localidades con regiones de mayor crecimiento y desarrollo. Por lo tanto, las ventas de productos lácteos de esas localidades tienden a aumentar, ya que, las mejoras de las vías de comunicación de los caminos determinan menores mermas de las mercancías lácteas y menores costos de transportación.
BIBLIOGRAFÍA.
• Álvarez, A., et al. (2023). Características y perspectivas del sistema productivo de lácteos en México: un análisis coyuntural. Sociedades Rurales, Producción y Medio Ambiente. Año 2023. Volumen 23. Número 46. Disponible en: https://sociedadesruralesojs. xoc.uam.mx
• Robledo, P. R., (2018). Producción de leche en México y su comercio de lácteos con países del APEC. UNAM. Disponible en: https://ru.iiec.unam.mx
• LICONSA., (2024). Consumo de leche en México. LICONSA S.A. de C.V. Disponible en: https://www.gob.mx
• Carbajal, B., (2025). Con arribo de Trump, miles de mexicanos en EU perdieron sus empleos. La Jornada. Año 41. Número 14655. Pp. 13. Disponible en: https:// www.jornada.com.mx
• Alegría, A., (2025). Remesas marcan máximo histórico pese a la política contra migrantes. La Jornada. Año 41. Número 14655. Pp. 13. Disponible en:https://www.jornada.com.mx
• Carbajal, B., (2025). Remesas, vitales para Chiapas, Guerrero y Michoacán. La Jornada. Año 41. Número 14657. Pp. 17. Disponible en:https://www. jornada.com.mx
Artículo publicado en “Artículo publicado Entorno Ganadero Junio Julio 2025“












