Dr. Alejandro Córdova Izquierdo
Departamento de producción Agrícola Animal.
Cuerpo Académico: Salud y Bienestar Animal.
UAM-Unidad Xochimilco.
[email protected]

Claudio Gustavo Ruiz Lang
Victor M. Xolalapa Campos
Saúl Cortés Suárez
Departamento de producción Agrícola Animal.
Cuerpo Académico: Salud y Bienestar Animal.
UAM-Unidad Xochimilco.

Cristian A. Córdova Jiménez
Facultad de Veterinaria. Universidad de León, España.

Mary S. Córdova Jiménez
Facultad de Veterinaria.
Benemérita universidad Autónoma de puebla, México.

Ma. De Lourdes Juárez Mosqueda
Departamento de morfología.
FMVZ.-UNAM.

Juan E. Guerra Liera
Facultad de Agronomía.
Universidad Autónoma de Sinaloa, México.

El bienestar animal (BA) debe ser entendido en el marco del binomio adaptación –estrés. La relación animal-ambiente (Unidades de Producción animal- UPAS-), la cual, tiene que ser entendida a partir de los tres elementos eje propuestos en este trabajo, los cuales son: el sistema nervioso somático (SNS), el sistema nervioso autónomo o vegetativo (SNA) y el control neuroendócrino; considerados éstos como los elementos eje que explican cada ajuste que el organismo del animal efectúa en los intercambios con el ambiente. En este sentido el sistema nervioso somático es considerado como la vía de entrada por receptores especializados localizados en piel y en los órganos de los sentidos de estímulos del exterior que son convertidos en impulsos nerviosos y que muchos de ellos pueden generar respuestas de estrés. El sistema nervioso autónomo o vegetativo tradicionalmente no se estudia realmente como sistema, se aborda de manera aislada y sin interrelacionar los elementos que lo componen. En esta propuesta los subsistemas simpático y parasimpático se consideran pares dialécticos del SNA, ya que tienen las siguientes respuestas globales, opuestas y complementarias (Cuadro 1).

De acuerdo al cuadro 1, simpático y parasimpático son contrarios fundidos en una unidad que es el SNA. La contradicción entre ellos se expresa tanto en los efectos generales como en los efectos particulares en cada órgano, la alternancia de predominios simpáticos y parasimpáticos determina la capacidad del animal para adecuarse a un alojamiento y a prácticas de manejo y sanidad específicas, y la suma de efectos del simpático y del parasimpático se expresa en una cualidad determinada que distingue a cada uno de ellos. Estos dos subsistemas son contrarios que luchan (predominan) alternadamente, pero sus acciones conforman una unidad.

Alternadamente uno u otro asumen el papel principal en el organismo, la negación del parasimpático por el simpático, permite que el organismo animal responda ante situaciones de peligro, emergencia y estrés o de mayor actividad física, en tanto, la negación del simpático por el parasimpático, permite que el animal repose y lleve a cabo los procesos de digestión y asimilación. La vida de los seres superiores transcurre entre alternancias simpaticotónicas y vagotónicas, es así, que el simpático y el parasimpático se comportan como contrarios y complementarios, así mismo el predominio de uno niega al otro y los efectos particulares de cada subsistema en órganos específicos conservan la lógica total y cualitativa del todo. Un segundo nivel de dialéctica en el vegetativo se encuentra en las fibras típicas adrenérgicas, entre receptores alfa y beta, los cuales determinan efectos de contracción y relajación respectivamente, de esta manera el organismo puede reacomodar la sangre en caso de urgencia de manera rápida, lo que pudiera significar que el simpático se comporta a su vez como un segundo sistema vegetativo.

Esta concepción dialéctica y global, permite, entender los efectos particulares de los subsistemas del autónomo, sobre órganos específicos (corazón, bronquios, vejiga, estómago, etc.) y sobre los distintos balances orgánicos. Para aplicar el nuevo enfoque es necesario identificar lo que siempre está presente en las regulaciones orgánicas de los animales, es decir, superar el estudio parcelado y atomizado de las respuestas fisiológicas del animal ante el ambiente, por un abordaje generalizado, global e interrelacionado de estas respuestas.

El control neuroendócrino se percibe como la instancia que integra las respuestas nerviosas y hormonales a través de dos ejes fisiológicos principales: el eje hipotálamo-hipófisis- corteza adrenal y el eje hipotálamo-médula adrenal, por su parte, el sistema nervioso autónomo o vegetativo, es visto, como la instancia orgánica que media las respuestas involuntarias y los ajustes fisiológicos con respecto a las influencias ambientales en las UPAS (Ganong, 1990; Ruckebush, 1994).

Lo anterior, permite comprender cómo cada uno de los balances orgánicos son afectados por las prácticas de manejo y sanidad. Es importante identificar el papel de las prácticas de manejo y sanidad ya que en gran medida a partir de ellas se determina el confort (BA) o disconfort de los animales en las UPAS y finalmente la adaptación o estrés y el bienestar y productividad de los mismos en la prevención de enfermedades y del estrés (Dantzer,1984).

Es importante recordar que las prácticas de manejo y sanidad tiene un valor preventivo para evitar enfermedades infecciosas y disturbios metabólicos, ácido-base, entre otros. Como dice el refrán popular “más vale un gramo de prevención que un kilo de curación”.

La Oficina Internacional de Epizootias con sede en París Francia, estableció en el año 2002, los siguientes principios en que se funda el BA:

Principios en que se funda el BA (OIE, 2002)

a) Que existe una relación fundamental entre la salud de los animales y su bienestar.

b) Las “cinco libertades” mundialmente reconocidas: 1. vivir libre de hambre, de sed y de desnutrición, 2. vivir libre de miedo y de angustia,

3. vivir libre de molestias físicas y térmicas,

4. vivir libre de dolor, de lesión y de enfermedad, y

5. libre de manifestar un comportamiento natural como pautas que deben regir el bienestar de los animales.

En el cumplimiento de su misión relativa al bienestar de los animales, la OIE se propone seguir las siguientes pautas:

a) Utilizar debidamente la competencia científica internacional a la hora de elaborar normas y directrices para el bienestar de los animales.

b) Además de utilizar los procedimientos de consulta establecidos, consultar a organizaciones no gubernamentales e industrias del sector interesadas que den muestras de amplitud de ideas sobre estas cuestiones.

c) Promover la enseñanza de los principios del bienestar de los animales y ética respecto de los animales en las escuelas veterinarias y demás centros de estudios superiores.

d) Promover la identificación de las necesidades de investigación en materia de bienestar de los animales y la aportación de fondos privados y públicos para cubrirlas.

e) Promover el empleo de métodos científicos para evaluar los resultados en materia de bienestar de los animales.

f) Tratar prioritariamente el bienestar de los animales empleados en la agricultura y la acuicultura, particularmente los aspectos relacionados con el transporte, el sacrificio con fines de control sanitario (OIE, 2002).

Conclusión

A manera de conclusión, a continuación se explica cómo las prácticas de manejo y sanidad pueden evitar alteraciones en los distintos balances orgánicos y en consecuencia en el bienestar animal general en las Unidades de Producción Animal:

El balance térmico, consiste en el conjunto de comportamientos y mecanismos de los que dispone el animal para hacer frente a los estímulos de calor y frío, y que en situaciones extremas pueden llevar a los animales al estrés calórico, lo que en México es muy frecuente debido a que muchas veces, la orientación y/o el diseño de los alojamientos y el manejo microclimático son inadecuados. También las deficiencias en las prácticas de manejo y sanidad pueden afectar a los demás balances: circulatorio, respiratorio, sanguíneo, inmunológico, osmótico, hidromineral y ácido-base (Ocadiz, 1987; Kolb, 1989).

El balance circulatorio, tiene un papel fundamental en la redistribución de sangre tan importante en situaciones de estrés y durante los procesos digestivos, así mismo también son importantes las respuestas vasomotoras de tipo termorregulador (Fraser, 1999).

En el balance respiratorio, está integrado por los procesos de respiración externa e interna, también se debe resaltar la participación de este balance en la pérdida calórica de muchos mamíferos y de las aves.

Los balances sanguíneo, inmunológico y osmótico, contemplados de forma integrada subrayan el carácter dinámico y la gran cantidad de funciones del tejido sanguíneo. En el caso de la presión osmótica, el fenómeno de la microcirculación, se expresa en alteraciones como el síndrome ascítico en aves y el mal de las alturas en bovinos, ligados a factores ambientales como la altitud, lo que los hace patologías muy frecuentes en México. En el caso del balance hidromineral se enfatiza el equilibrio hídrico y los mecanismos fisiológicos de ajuste, ante por ejemplo la restricción al consumo de agua, error de manejo muy frecuente.

Por último el balance ácido-base, es un balance integrador ya que, todos los demás balances orgánicos participan de alguna manera en esta relación compartida y compleja, el sistema nervioso también participa de manera impor- tante en este balance a través de los quimiorreceptores.

Todo lo anterior, nos remite revalorar las prácticas de manejo y sanidad por su valor preventivo y por la posibilidad que dan al productor de mantener a los animales lo más cercanos a la adaptación o en todo caso en eustrés (estrés positivo en donde los cambios que le ocurren a los animales por el estrés, no repercuten en pérdidas económicas de importancia, es soportable) y lo más lejos posible del distrés (que es un estrés que ocasiona un exceso de esfuerzo, acompañado siempre de un desorden fisiológico, las catecolaminas producen una aceleración de las funciones y éstas actúan alejadas del punto de equilibrio; por lo tanto, existe hiperactividad, agotamiento muscular, etc., (ocasionando en los animales pérdidas económicas de importancia para los ganaderos).

BIBLIOGRAFÍA

1. Dantzer, R. Mormede, P. 1984 El estrés en la cría intensiva del ganado: Acribia.

2. Fraser, D. 1999. Animal ethics and animal welfare science: bringing the two cultures. Applied Animal Behaviour Science, 65, 171-189.

3. Ganong, W.F. 1990 Fisiología médica. México: El manual moderno.

4. Kolb, E. 1989 Fisiología veterinaria. Zaragoza: Acribia.

5. Ocadiz, J. 1987 Epidemiología de los animales domésticos. Control de enfermedades. México: Trillas.

6. Oficina Internacional de Epizootias. 2002 Informe de la reunión del grupo de trabajo de la OIE sobre el bienestar de los animales. París: OIE.

7. Ruckebusch, Y. 1994 Fisiología de pequeñas y grandes especies. México: Manual Moderno.

Artículo publicado en: «Entorno Ganadero»