MVZ. Oscar Rivera García. †
Aves extintas
Siempre he considerado que una persona, dueña, socia o no vinculada a una empresa, debe por lo menos conocer el origen y evolución de la actividad industrial a la cual está vinculada.
Esta es la razón por la cual en lo que refiere a la industria avícola, temporalmente, dejamos los temas de brotes de enfermedades, bioseguridad, aves migratorias, zoonosis, para dar cabida al origen de las aves, aves extintas, origen de la gallina y cómo llegó la gallina al continente americano
Hubo aves, ya extintas, algunas de ellas de tamaño considerablemente mayor que el avestruz de nuestros días. En el período del “Eoceno”, hubo pingüinos en Nueva Zelandia, que tenían más de dos metros de alzada y en Nigeria se comprobó la presencia del ave voladora mayor que habitó en la tierra, el Gigantornis eaglesomei, cuyas alas desplegadas, medían más de seis metros. Había otras que se calculaba llegaban a pesar hasta una tonelada.
Antes de que apareciera el hombre sobre la tierra, ya la poblaban grandes aves. Según cálculos de diferentes investigadores, los primeros rastros muestran que el hombre primitivo (o sea las primeras especies del género Homo data solamente de hace un millón de años, aproximadamente).
Desde la época del Arqueoprérix, que existió hace 120 millones de años, hasta hace cincuenta millones de años, han existido incontables variedades de aves, cuyo desarrollo no es posible seguir paso a paso.
Entre ellas deben considerarse cuatro de importancia por su tamaño: El Diatrima, El Fororraco, El Moa o Dinornis y el Epiornis máximo.

Vivió hace cerca de cincuenta millones de años; también conocida como Gastornis, vivió hace cerca de cincuenta millones de años; era un ave gigantesca, terrestre, no voladora ya que las alas eran demasiado cortas, las musculosas patas hacían de esta ave una veloz corredora y una feroz atacante que se alimentaba de carne, tenía una altura de casi dos metros y medio y una cabeza de enorme proporción, cuyo pico parecía más una excavadora; no tenía dientes y su alimentación básica fueron reptiles y pequeños mamíferos. Fue el principal depredador de la época en que vivió. La gran cabeza contaba con un enorme pico curvado, que utilizaba para quebrar los huesos de sus presas. Se extinguió a causa de sus hábitos de puesta, ya que depositaba los huevos en nidos a ras del suelo, lugar en el que resultaban sumamente vulnerables frente a otros carnívoros de la época: De ella se han encontrado fósiles, de los cuales hay varios en el Museo Americano de Historia Natural de New York. Localización: Europa occidental y Norteamérica. Desapareció totalmente y lo único que de ella se ha encontrado son fósiles, de los cuales hay varios en el Museo Americano de Historia Natural de New York.

Fue una de las aves más temibles que existieron en Sudamérica. Se conoce como Terror Birds- Aves del Terror también llamados fororracos. Vivió hace cerca de treinta millones de años, en lo que hoy comprende la Patagonia y Chile. Tenía una altura de casi dos metros, su esqueleto era más ligero y el pico mucho más delgado. Tenían cráneos muy grandes y hábitos carnívoros. Los más pequeños probablemente hayan podido aletear, pero en general no volaban. Se estima que se alimentaba de pequeños roedores y de reptiles. La mayor cantidad de restos de fororracos se han encontrado en Argentina ya que el noroeste y la Patagonia son ambientes fosilíferos muy propensos, es decir que se dieron las condiciones para que se pudieran preservar los restos, fosilizarse y, luego, ser encontrados. Un ejemplar de esta ave se exhibe en el museo de Historia Natural de Chicago.

Esta es la mayor de todas las aves extintas de las que se tenga noticiase, se conoce comúnmente como el “ave elefante”. Se calcula que debía medir por lo menos, cuatro metros y medio de altura, y que pesaría más de una tonelada. Habitó la gran isla africana de Madagascar, en el océano Índico, se han encontrado huevos enormes, de 30 centímetros de largo, con cáscara de medio centímetro de espesor contenían una capacidad de 10 litros. Este hallazgo fue fortuito, dado que en curso de ciertos estudios, ajenos a este asunto, unos naturalistas franceses, observaron que los indígenas utilizaban unos receptáculos especiales para transportar líquidos. Al examinarlos, se percataron que se trataba de huevos de tamaño fantástico, puestos sin dudas, por aves gigantescas, ya extinguidas. Uno de estos huevos se encuentra en el Museo de Historia Natural de París.

Dinornis pueden haber sido el ave más alta que jamás haya existido, midiendo las hembras de la especie 3.6 m de altura y una de las más pesadas, con un peso de 230 280 kilogramos. Tenía cabezas pequeñas con un pico que se curvaba ligeramente hacia abajo. Este pico permitió a Dinornis recortar selectivamente plantas altas comestibles de los bosques que alguna vez cubrieron toda Nueva Zelanda. Estos animales eran herbívoros que usaban la misma táctica alimentaria que las jirafas y los saurópodos, es decir, estirara el cuello, de esta forma llegaba tanto a los matojos como a las hojas de los árboles bajos. Estos animales tenían unas gruesas patas con las que podían correr hasta a 40 km/h. Hay abundantes restos fósiles, desde huesos hasta huevos perfectamente conservados.
Medía de tres a tres metros y medio de altura. Vivió en lo que es Nueva Zelanda. Su peso se calcula era entre trescientos a quinientos kilos.














Algunos investigadores clasifican este animal como un pájaro, otros como un dinosaurio. El Protoavis se parecía mucho a un ave, pero aun así se ha establecido como un carnívoro. Tenía los dientes y los ojos situados en la parte frontal de su cráneo. Este dinosaurio pájaro tenía 35cms de altura. No es seguro que pudiera volar, debido a los daños de la calidad de los fósiles. Fósiles fueron encontrados en Texas, Estados Unidos.


ESTABILIDAD ANATOMICA
Una característica muy original de las aves es que su constitución física no ha cambiado radicalmente, a pesar de haber surgido miles de especies distintas.
Contrario a lo que sucede en otros animales, la configuración de su cuerpo, sus alas, sus patas y su apariencia en general, han sufrido cambios, pero no radicales.
Sus alas, apenas han cambiado desde el advenimiento del Arqueoptérix, siendo el único cambio notable, la atrofia de estos miembros, o diferentes formas o tamaños, de acuerdo a las diferentes especializaciones de vuelo, como la velocidad, el planeo, el buceo, etc.
Se han presentado cambios de otra naturaleza, como el tamaño, plumaje y sus costumbres. Hoy existen más de cuarenta mil especies distintas de aves, que van en una escala desde la más pequeña, como el colibrí, hasta la más grande, como el avestruz.
EPÍLOGO
Los dinosaurios no se han extinguido. Viven y prosperan con nosotros. Están a nuestro alrededor. Algunos cantan en nuestras jaulas, como el pequeño y delicado canario, que nos deleita con sus bellos trinos; otros, como la productiva gallina que nos permite probar los deliciosos y nutritivos huevos y el sabroso y exquisito pollo de engorde, que saboreamos en un asadero, apanado o en las múltiples presentaciones que hoy en día se le ofrecen a los consumidores.
Aun cuando todo esto parezca extraño, es la conclusión a que han llegado los Zoólogos en sus más profundos estudios sobre la evolución; en conclusión, amigo lector, cuando usted observa en la pata de una gallina o de un pollo esa piel cuadriculada, escamosa, no es más que un vestigio de los grandes reptiles (Dinosaurios), primeros antecesores de las aves.
BIBLIOGRAFIA
Dixon D., Barry C., Savage R.J.P. Gardiner B. 1990. “Enciclopedia de Dinosaurios y Animales Prehistóricos”. Edición Española (Illustrated Encyclopedia of Dinosaurs and Prehistoric Animals. Marshall editions Limited. London). Encuentro Editorial S.A.
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Kardong K.V. 1999. “Vertebrados: Anatomía Comparada, Función, Evolución”. Mc Graw Hill/ Interamericana de España, S.A.U., Madrid. 732 pp.
Norell M.A., Gaffney E.S., Dingus L. 1995. “Discovering Dinosaurs: In the American Museum of Natural History”. Alfred A Knopf, Inc. & Nevraumont Publishing Company, Inc. New York. 204 pp.














