Redacción BM Editores.
La Asociación Mexicana de Productores de Carne (AMEG), dio su punto de vista sobre la ampliación de las Facultades del Dispositivo Nacional de Emergencia en Salud Animal (Dinesa), publicadas en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el pasado 2 de diciembre y señaló que estas medidas adoptadas, así como la multiplicación de retenes federales y estatales, han generado una sobrerregulación sin precedentes que está afectando directamente a la cadena de suministro de carne en México.
Actualmente, el ganado que se mueve de los estados del sur hacia los centros de engorda en el norte enfrenta múltiples costos de producción, así como otros contratiempos, como los incrementos sustanciales en los tiempos de traslado de corral de acopio en origen a corral de engorda en destino, que han pasado de 20 a 32 horas.
También hicieron notar que las esperas son superiores a 18 horas en puntos de inspección para cumplir con los tiempos posteriores a la aplicación de antiparasitarios; retenes estatales adicionales, que duplican inspecciones que ya se realizan en el ámbito federal; múltiples maniobras de carga y descarga que afectan el bienestar animal y elevan el riesgo de heridas, las cuales pueden convertirse en focos de infestación.
Otras causas son, la exposición prolongada al sol, falta de agua y alimento, lo que contradice los principios de bienestar animal promovidos por la propia administración federal y aumento en la mortalidad durante el transporte, consecuencia directa de las demoras y del estrés prolongado.
Estas condiciones no contribuyen a detener al gusano barrenador del ganado (GBG), por el contrario, crean escenarios que favorecen la plantación de larvas, ya que se transmite por moscas y afecta a cualquier animal de sangre caliente, no por el movimiento regulado de ganado sano.
Además, la sobrerregulación está provocando desabasto regional, cuellos de botella logísticos y pérdida de competitividad, con impactos que ya se reflejan en los costos y en el precio de la carne para las familias mexicanas.
La cadena de carne bovina enfrenta un doble desafío: restricciones internas excesivas que frenan la movilización indispensable para el abasto nacional; suspensión parcial de exportaciones a Estados Unidos, que ha generado pérdidas millonarias para el sector.
Aunado a ello, preocupa que el presupuesto federal para 2026 en materia de sanidad e inocuidad presenta un recorte, a pesar de la emergencia declarada y de la necesidad urgente de fortalecer capacidades técnicas.
La evidencia científica es clara, y muestra que la erradicación del gusano barrenador solo se logra con programas de mosca estéril, vigilancia epidemiológica y atención oportuna de casos; más retenes, más trámites y más inspecciones no detienen la plaga.
Un protocolo de movilización confiable únicamente funciona si incorpora incentivos reales y certeza regulatoria, y si evita sancionar a productores por circunstancias fuera de su control.
La AMEG consideró posible y necesario erradicar el GBG, proteger la industria nacional y garantizar el bienestar animal, por ello, propuso acelerar y ampliar el programa de mosca estéril, garantizando su financiamiento real; fortalecer la vigilancia sanitaria y los tratamientos oportunos, con criterios técnicos uniformes en todo el país.
También sustituir la sobrerregulación por un protocolo de movilización confiable basado en trazabilidad, buenas prácticas y cumplimiento verificable; armonizar la normatividad federal y estatal, eliminando duplicidades y discrecionalidad; instalar una mesa permanente de trabajo entre el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), estados y productores para atender la emergencia con base en ciencia, proporcionalidad y bienestar animal.









