Redacción BM Editores.
Bram Govaerts, director General del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMyT), presentó la estrategia institucional al 2030, y resaltó el papel de la ciencia, la innovación y el desarrollo de capacidades como motores clave para enfrentar los desafíos de los sistemas agroalimentarios y para construir un futuro más sostenible, resiliente e inclusivo.
Govaerts subrayó que México cuenta con el organismo internacional a su cargo, ubicado en Texcoco, Estado de México para incrementar y acelerar el acceso a los descubrimientos científicos y a las tecnologías de vanguardia, que transformen la agricultura de pequeña y mediana escala a nivel mundial.
El directivo aseguró que bajo su gestión se intensificará y acelerará la innovación conjunta y el desarrollo de capacidades para que las nuevas variedades de granos básicos y las prácticas agrícolas más resilientes se sigan transmitiendo “de México para el mundo”, como se ha hecho en más de 80 años de historia, impacto y logros compartidos.
Expresó que la conservación y el uso estratégico de la diversidad genética son fundamentales para transformar el campo. En el Centro de Recursos Genéticos Wellhausen-Anderson se destacó la importancia de resguardar y aprovechar más de 124 mil accesiones de trigo y 28 mil de maíz, que conforman uno de los bancos de germoplasma más importantes del mundo. Este patrimonio genético es clave para desarrollar variedades adaptadas al cambio climático, con tolerancia a sequía, resistencia a plagas y enfermedades y mejoras en calidad nutricional.
Destacó la colaboración con el Centro Nacional de Recursos Genéticos del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), con el cual se refrenda el compromiso de la conservación a largo plazo y el uso sostenible de la biodiversidad agrícola nacional.
Además, resaltó cómo la investigación en mejoramiento genético se vincula estrechamente con el desarrollo de cultivos biofortificados que contribuyen a una mejor nutrición, en especial en poblaciones vulnerables, demostrando que la ciencia no sólo busca aumentar los rendimientos, sino también mejorar la salud y el bienestar de las comunidades.
Estos avances se complementan con un enfoque integral en las plataformas de investigación de larga duración en agricultura sustentable, donde se validan y optimizan prácticas agrícolas en función de las condiciones locales, siempre con una visión de sostenibilidad.
Cabe mencionar que el CIMMyT cuenta con una de las 50 plataformas de investigación de larga duración que forman parte de la Red Latinoamericana de Investigación Agronómica. Esta infraestructura científica única permite generar evidencia continua y contextualizada sobre prácticas integradas como la conservación y salud del suelo, el manejo eficiente de nutrientes, la fertilización biológica, la diversificación de cultivos, la agricultura regenerativa y el uso racional del agua.
Estas plataformas no se enfocan en un solo cultivo o tecnología, sino que abordan el sistema agrícola como un todo. Reconocen que el suelo es un sistema vivo, y que su cuidado es esencial para garantizar la sostenibilidad productiva y la resiliencia frente al cambio climático.
Gracias a la colaboración con más de 40 aliados del sector académico, centros de investigación, agroindustria, gobiernos locales y organizaciones de productores, estas plataformas se han convertido en un puente entre la ciencia y el campo. Fortalecen capacidades locales, promueven el aprendizaje continuo y permiten a los agricultores tomar decisiones informadas que impulsan una agricultura más rentable, resiliente y sostenible.









