Redacción BM Editores.
Kenneth Smith Ramos, ex jefe negociador del T-MEC y actual socio de la empresa de análisis Agon, evaluó los “Retos y oportunidades para México en el contexto de la revisión del TMEC en 2026”; propuso una estrategia integral de preparación nacional ante la renegociación del acuerdo comercial México-Estados Unidos-Canadá en la que se incluya:
- Mejorar la posición negociadora, evaluando el cumplimiento actual de compromisos y reglas de origen.
- Establecer prioridades nacionales claras y ceder únicamente en aspectos simbólicos.
- Activar contrapesos internos en Estados Unidos, como cámaras empresariales y sectores afectados por el proteccionismo.
- Profundizar la relevancia estratégica de México como socio con Estados Unidos, especialmente en el ámbito agroalimentario.
- Reforzar la cooperación entre el gobierno y el sector productivo, a fin de contener daños y aprovechar oportunidades.
Finalmente, enfatizó que el escenario más favorable no será de avance, sino de control de daños, por lo que México debe actuar con visión pragmática, técnica y unificada. Esta revisión, más que una oportunidad de expansión, representa una prueba crítica de resiliencia institucional y coordinación público-privada.
Smith Ramos subrayó que, desde el inicio del TLCAN y con su transformación en el T-MEC, Estados Unidos se ha consolidado como el principal socio comercial de México, al concentrar más del 83% de sus exportaciones y ser la fuente predominante de inversión extranjera directa. No obstante, alertó sobre el riesgo creciente de un giro proteccionista en la política comercial estadounidense y señales de imprevisibilidad y presión arancelaria.
Detalló los principales logros del T-MEC, destacando la modernización de capítulos cruciales y la eliminación de propuestas restrictivas en sectores sensibles. Sin embargo, también advirtió que la revisión pactada para 2026 podría abrir escenarios complejos: desde una modificación limitada hasta una ruptura del tratado si no se alcanzan consensos, lo cual representa una amenaza real para la estabilidad económica regional.
Entre los elementos estructurales que favorecen a México, Smith destacó su demografía joven, mano de obra competitiva, profunda integración con cadenas de valor norteamericanas y una posición geoestratégica privilegiada en el actual reordenamiento de las cadenas globales de suministro.









