MVZ Raul Cruz Garnica
Representante Técnico Comercial
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MVZ Oscar Galicia Hernández
Representante Técnico Comercial
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DVM Wouter Van der Veken
Gerente técnico de aditivos Huvepharma NV
Huvepharma de México SA de CV
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El tracto gastrointestinal de los cerdos es un órgano que interactúa con diversos sistemas; por lo tanto, el funcionamiento de éste afecta a toda la fisiología, la salud y el bienestar de los cerdos. Posee estructuras y características importantes que permiten la adecuada digestión y absorción de nutrientes, generación de inmunidad y control de la microbiota, lo que repercute en salud y productividad (Houghton, 2018).

La microbiota intestinal, se establece en cuestión de semanas después del nacimiento, ésta es un micro ecosistema complejo compuesto por aproximadamente 1,014 microorganismos (la mayoría de ellos son bacterias), que coexisten con el cerdo como hospedador y cuando se equilibra esta coexistencia, el intestino del cerdo será normal y saludable (Liao & Nyachoti, 2017).

Hemos comprendido a través de los años, el funcionamiento del intestino animal, no sólo en sus mecanismos básicos y en cómo funciona, sino también cómo la salud intestinal desempeña un papel importante para garantizar la eficacia en la producción animal, vemos cómo un intestino sano y una microbiota equilibrada son el motor para incrementar la productividad animal. La gestión de estos dos se ha vuelto cada vez más importante a medida que la producción animal sigue apuntando a más eficiencia y productividad (Van der Veken, 2020)

Para ello, los métodos y conceptos de gestión de la salud intestinal han evolucionado a lo largo de los años, que, junto con limitaciones legales en el uso de antimicrobianos como promotores del crecimiento, la industria y la academia continúan buscando y probando varias alternativas a los antimicrobianos, para lograr mantener y mejorar la eficiencia de los alimentos y reflejarlo en productividad.

Las necesidades actuales nos llevan a utilizar otras alternativas de no antimicrobianos para lograr una microbiota intestinal equilibrada, que propicie y mantenga la microbiota intestinal saludable, funcionando óptimamente para lograr una óptima digestión y absorción de nutrientes que permita crecer tejidos; en pocas palabras mantener y generar productividad.

Existen diversas alternativas, que definir cada una de ellas sería complejo y tema de otro artículo; dentro de éstas, los Probióticos son un buen ejemplo de tal alternativa, ya que su eficacia ha sido probada a través de los años; se definen ahora por la FAO (2001) como: “microorganismos vivos que, cuando se administran en cantidades adecuadas, confieren un beneficio para la salud del hospedador”.

Los probióticos en sí mismos, no son un nuevo concepto, y menos aún en la práctica, ya que bacterias vivas en ciertos fermentos alimenticios, se han asociado con beneficios a la salud desde tiempos antiguos. Sin embargo, actualmente nuestra comprensión de los probióticos ha ido evolucionando, incluyendo los conocimientos científicos, de cómo ciertas bacterias juegan un papel de apoyo en la producción animal.

El impacto que los probióticos tienen sobre la salud intestinal y el desempeño productivo, ha sido demostrado por un sinfín de artículos científicos y técnicos, haciéndolos actualmente, parte de las fórmulas alimenticias de los cerdos.

Existen condiciones intrínsecas y extrínsecas a éstos, que pueden afectar el desempeño de los probióticos. Por mencionar algunos factores, pueden ser:

  • Tipo de probiótico.
  • Cepa única o multicepa.
  • Cepa (s) del Probiótico.
  • Formador o no formador de espora.
  • Concentración de UFC que contiene la fórmula del probiótico.
  • Edad del cerdo.
  • Vía de administración del probiótico.
  • Ingredientes de la fórmula alimenticia.
  • Contaminaciones del alimento o agua de bebida de los cerdos.
  • Estatus de salud de los cerdos.

El modo de acción de los probióticos es variable y depende del tipo de probiótico el efecto preponderante de cada uno, esto los convierte en un tema de investigación complejo; como resultado, hay una investigación constante por parte de las universidades y la industria farmacéutica.

Los principales mecanismos de acción de los probióticos se enlistan a continuación:

  • Compiten por nutrientes y sitios de adherencia de patógenos
  • Bloquean los mecanismos locales de inflamación posteriores a una invasión de patógenos.
  • Estimular las defensas inmunitarias locales (específicas e inespecíficos como IL e IgA).
  • Reducir el número de patógenos por exclusión competitiva.
  • Producción de sustancias con efecto que inhibe el crecimiento de bacterias patógenas.
  • Neutralizan las toxinas bacterianas en el tracto intestinal.
  • Efecto antioxidante lo que beneficia la calidad de la carne.

(Bosi & Trevisi, 2013, Liu, et al., 2018, Van der Veken, 2020).

Un buen ejemplo es Bacillus licheniformis de cepa única DSM 28710 (B-Act®), un probiótico con una larga y extensa historia en la producción animal. La investigación y desarrollo inicial, identificó la singularidad y reconoció el potencial para uso animal, especialmente como probiótico, ya que es un bacilo formador de esporas, lo que contribuye a su facilidad de uso, y garantiza la presencia del probiótico en el lugar y cantidad correcta.

Bacillus licheniformis (B-Act®) al ser formador de esporas está protegido de las condiciones medioambientales y se puede utilizar fácilmente en una amplia gama de procesos de alimentación. Esto incluye tratamientos térmicos como el peletizado y acondicionamiento práctica rutinaria en la elaboración de alimentos balanceados para cerdos. Los bacilos formadores de esporas son extremadamente resistentes y pueden ser utilizados en condiciones normales de producción ya sea en el agua de bebida o en el alimento, no hay interferencia con el pH del agua, el uso de tratamientos antibióticos o con procesos de cloración en el agua de bebida.

El modo de acción de B. licheniformis (B-Act®) se basa en el principio de exclusión competitiva con las bacterias indeseables que compiten en términos de nutrientes y espacio, así como producir un péptido antimicrobiano llamado lichenicidina, el cual inhibe directamente el crecimiento de Clostridium perfringens, esto repercute en disminuir la incidencia de enteritis hemorrágica en cerdos, pero sin afectar a las bacterias “benéficas”, estimula al sistema inmune y como resultado de esto, la composición y el equilibrio de la microbiota intestinal se ve positivamente impactada, por lo que la integridad intestinal se mantiene (Van der Veken, 2020).

Ilustración 1. Balance de la microbiota intestinal.

B-Act®, favorece mantener el equilibrio de la microbiota intestinal.

La eficacia de B. licheniformis (B-Act®), está soportada por información científica y de campo, a continuación, se muestras los resultados de dos estudios en particular.

1. Control de Clostridium perfringens

Prueba realizada en granja comercial, se emplearon 208 cerdos en engorda, con peso inicial de 29.5 kg. La prueba se realizó en la estación de alta incidencia de Clostridium perfringens. Los animales se dividieron en 2 grupos, el grupo control se utilizó Bacitracina Metil Disalicilato y al grupo 2 se adicionó B-Act a dosis de 1.6 X 10¹² UFC de Bacillus licheniformis / ton de alimento. De acuerdo con los resultados que se presentan en el cuadro 1, después de 70 días de experimentación no se observó diferencia estadística significativa entre los tratamientos en el comportamiento productivo y mortalidad. Se considera que B-Act es efectivo en el control de Clostridium perfringens.

2. Mejora en el desempeño productivo

Se utilizaron 393 lechones destetados con pesos de inicio similares y en iguales condiciones de manejo, se dividieron en 2 grupos con el mismo número de lechones; uno fue el grupo control y el otro el grupo B-Act®, que se suplementó con 500 gramos / tonelada de alimento (correspondiente a 1.6 X 10¹² UFC de B. licheniformis / tonelada de alimento), durante un período de 42 días. Como se observa en la tabla 2. El grupo B-Act®, mostró un mejor desempeño en la ganancia de peso sin afectar la conversión alimenticia.

Se realizó una prueba para evaluar la resistencia de B-Act® a diferentes temperaturas de peletizado, como se observa en Gráfico 1, B-Act® es estable hasta 105°C, lo cual lo hace un probiótico ideal para usarse bajo cualquier condición de manufactura de alimento.

Estabilidad de B-Act® durante el peletizado a diferentes temperaturas con acondicionamiento de 90 segundos.

Conclusión

Los probióticos lejos de ser sólo una tendencia son una realidad en la industria pecuaria para hacer eficiente la productividad. Es importante no perder de vista que se debe analizar el objetivo al cual se destina el uso de un probiótico y con base en las características de cada producto optar por la opción que mejor se adecue a cada situación.

Referencias

  • Barba, E., Vidalab, S., Orúea, M. & Castillejosa, L., 2019. Practical aspects of the use of probiotics in pig production: A review. Livestock Science, Volumen 223, pp. 84-96.
  • Bosi, P. & Trevisi, P., 2013. pig333.com. [En línea] Available at: https://pig333.com/articles/effect-of-different-factors-on-the-piglet-gut-microbiota_7521/ [Último acceso: 20 Marzo 2020].
  • Houghton, E., 2018. The pig site. [En línea] Available at: https://thepigsite.com/news/2018/04/prebiotics-and-probiotics-boost-pig-growth-and-health-1 [Último acceso: 22 Marzo 2020].
  • Liao, S. F. & Nyachoti, M., 2017. El uso de probióticos para mejorar la salud intestinal porcina y la utilización de nutrientes. Animal Nutrition, 3(4), pp. 331-343.
  • Liu, W. y otros, 2018. Application of complex probiotics in swine nutrition- A Review. Annals Animal Science, 18(2), pp. 335-350.
  • Theibault, A., 2019. Massive Science. [En línea] Available at: https://massivesci.com/articles/antibiotic-alternative-probiotic-use-in-pigs-livestock-farming/ [Último acceso: 20 Marzo 2020].
  • Van der Veken, W., 2020. Probiotics as a tool to support optimal production. International Poultry Production, 28(2), pp. 27-31.
  • Zimmermann, J. A. y otros, 2016. Effects of probiotics in swine growth performance: A meta-analysis of randomized controlled trials. Animal Feed Science and Technology, 219(9), pp. 280-293.

Artículo publicado en Los Porcicultores y su Entorno