Alejandro Romero Herrera.
Director General Geolife Swiss.
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El 25 de septiembre de 2015, la ONU publicó los 17 objetivos para el desarrollo sostenible a ser alcanzados en 2030. En la publicación mencionaron lo siguiente:
“Estamos resueltos a poner fin a la pobreza y el hambre en todo el mundo de aquí a 2030, a combatir las desigualdades dentro de los países y entre ellos a construir sociedades pacíficas, justas e incluyentes, a proteger los derechos humanos y promover la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de la mujeres y niñas, y garantizar una protección duradera del planeta y sus recursos naturales”.
Si bien, desde su publicación se han venido mencionando estos objetivos, no se les había dado la importancia o trascedentalidad que merecen, hasta este año, hasta 2020, año en el que un virus tiene a dos terceras partes de la población mundial encerrada en sus hogares. A pesar que ha sido corto el periodo de tiempo, los gobiernos se encuentran afrontando el dilema de cómo cuidar la salud de las personas buscando minimizar el impacto económico que ello implica.

Si bien se están dando muchas mejoras, existe el temor que venga un efecto “rebote” una vez se supere la crisis. Es claro que aún es incierto cuándo se va a lograr la recuperación económica, pero lo que sí es claro, es que esta situación debe ser un parteaguas de cómo se han venido haciendo las cosas.
Desde la agroindustria, tenemos una alta cuota de participación y responsabilidad dentro de los 17 objetivos. Definitivamente viene un importante incremento en la demanda de alimentos, pero esta vez debemos implementar lo aprendido en esta dura lección. Es fundamental adoptar estrategias que permitan reducir las emisiones de gases pesados a la atmósfera tratar las aguas residuales bajando los niveles de contaminación y poder hacer un re-uso de éstas, aprovechar los residuos para hacer composta y generar energía limpia. Cuidar el ecosistema y minimizar el uso de productos sintéticos para la alimentación animal y de suelos, propender para que la naturaleza pueda regenerar todos los recursos que de ella se extraen. Se vuelve entonces un sí o sí empezar a trabajar de manera sostenible y sustentable.
La humanidad va a superar esta crisis, lo importante acá es que una vez superada ya no va a ser lo mismo y definitivamente tenemos que estar preparados para un nuevo inicio.
Artículo publicado en Los Porcicultores y su Entorno Marzo- Abril 2020









