El clima se define como aquellas condiciones de aire, agua y temperatura que ocurren en un determinado tiempo. Dichas condiciones meteorológicas determinan un clima normal, y cuando ocurre alguna variación de éstas, se presenta un cambio climático. Fenómenos de este tipo normalmente permiten el desarrollo de la vida, por ejemplo, la energía del sol que penetra hasta la superficie es absorbida por la tierra mediante gases de efecto invernadero (GEI) como el dióxido de carbono, ozono y metano, entre otros. Este proceso ha permitido mantener la temperatura media del planeta en unos 15 °C, haciendo posible la vida, de lo contrario, se encontraría en -18 °C.
El problema inicia cuando se rompe ese delicado equilibrio y los cambios no permiten una adaptación. Por ejemplo, las emisiones de GEI se han ido incrementando notablemente, lo que genera mayor retención de energía en la atmósfera, dando como resultado un aumento en la temperatura promedio, siendo el calentamiento global uno de los principales problemas que genera un impacto significativo en el ambiente y su biodiversidad.
El cambio climático altera el comportamiento y fisiología de las abejas, si bien, éstas son capaces de adaptarse para sobrellevar las condiciones ambientales, la presión del ambiente que hoy en día se presenta es mayor a su capacidad adaptativa. Una ola de calor extrema y prolongada origina que la mayoría de las abejas se encaucen en recolectar más agua para regular la temperatura de la colonia, es decir que se tienen menos abejas dedicadas a recolectar néctar o polen.
En algunas regiones donde la temperatura llega a alcanzar más de 40 °C, la cera comienza a derretirse dentro de la colmena. Por otro lado, un periodo prolongado de bajas temperaturas condiciona comportamientos de diapausa, retardando el desarrollo de las actividades dentro y fuera de la colmena. De igual forma, durante los periodos de lluvias las abejas permanecen dentro de la colmena por mayor tiempo, lo que favorece la presencia de enfermedades, principalmente aquellas originadas por hongos.
La presión del medio también origina que las abejas permanezcan en un estado de estrés constante, lo que debilita su sistema inmunológico y favorece la presencia de enfermedades. Estos problemas originados por el cambio climático impulsan a las abejas a realizar migraciones para encontrar distribuciones geográficas con características ambientales óptimas para su desarrollo, generando nuevas relaciones entre especies, parásitos, plagas y depredadores.
Lo anterior puede llegar a ocasionar problemas. Por ejemplo, en los últimos años, el continente europeo se ha visto afectado por una sobrepoblación de enjambres de avispas Vespa velutina y Vespa tropica, provenientes del continente asiático. Los enjambres de abejas huyen para eludir a estas especies de avispones, que son sus depredadores naturales, además de que los enjambres de avispas provocan accidentes por picaduras entre la población, ocasionando un problema social para países como España, donde no existía ese tipo de insectos. Esta problemática tuvo origen debido a los cortos periodos de invierno causados por el calentamiento global, lo que permitió a las avispas ampliar las regiones de desarrollo de sus colonias.
Por todo lo anterior, es importante que el productor esté pendiente de las variaciones climáticas que puedan poner en riesgo la supervivencia de las abejas y poder implementar acciones encaminadas a contrarrestar los efectos negativos del cambio climático. Por ejemplo, brindarles una fuente cercana de agua potable, alimentos ricos en nutrientes, zonas de sombra, control de enfermedades, entre otros; ya que, de no realizar alguna acción pertinente, las probabilidades de que la colonia sucumba se incrementan.
Mitigar los efectos del cambio climático no es solo compromiso de los productores, se requiere la participación de toda la población en general; por lo que se debe promover la búsqueda de formas sustentables de las actividades humanas, coherentes con las necesidades del medio ambiente.
Fuente:
Medellín-Pico R.A. (2012). Impacto del Cambio Climático en la Apicultura. Memorias del 3er Encuentro Latinoamericano de Apicultores. La Habana, Cuba. Abril.









